viernes, 12 de febrero de 2016

Impuestos al monopolio

[Escrito el 12 de febrero de 2016]

Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, publicó recientemente un interesante artículo que lleva por título ¿Qué está frenando a la economía mundial? La mayor parte de su exposición se circunscribe a criticar la política monetaria expansiva y su incapacidad para estimular la inversión privada en los países desarrollados y emergentes, a pesar de que las tasas de interés han sido extraordinariamente reducidas.

Lo importante de su mensaje está en el último párrafo de su artículo. El profesor Stiglitz señala que el crecimiento sostenible e integrador requiere de un aumento de la inversión pública en infraestructura, educación y tecnología.  Y añade que: “Estos incrementos tendrán que ser financiados, al menos en parte, por la imposición de impuestos ambientales, incluyendo impuestos al carbono y al monopolio, así como impuestos a rentas, …”

La existencia de monopolios significa que los precios a los cuales se venden los bienes o servicios incluyen rentas que los colocan por encima de los precios que se originarían en un entorno de mayor competencia.


Esas rentas implican un traslado de recursos del excedente del consumidor hacia el monopolista. En consecuencia, cuando Stiglitz recomienda un impuesto al monopolio lo que implica es el establecimiento de un gravamen que permita al Estado apropiarse de parte de esa renta excesiva que el monopolista extrae del consumidor. Lo fundamental es que ese impuesto se diseñe de manera que el precio final no aumente y que el nivel de producción no se reduzca. De esa manera el bienestar del consumidor no se deterioraría y el bienestar de la sociedad aumentaría. 

Yellen advierte sobre riesgos

[Escrito el 11 de febrero de 2016]

Yanet Yellen, la presidenta de la Reserva Federal, señaló ayer frente al Congreso de los Estados Unidos que ella percibe una abundancia de riesgos que podrían socavar el crecimiento económico y el empleo.

De acuerdo a sus planteamientos, el retroceso de los precios de las acciones, el aumento de las tasas de interés y la apreciación del dólar son elementos que impactarían negativamente el crecimiento. Yanet Yellen también reconoció que la reducción de los precios del petróleo y de las tasas de interés de largo plazo pueden compensar algo de los efectos negativos.

La presidenta de la Reserva Federal afirmó que la depreciación de la moneda china ha estado generando incertidumbre y volatilidad en los mercados, exacerbando la preocupación de los inversionistas sobre el crecimiento global. De hecho, he hablado con varios de esos inversionistas de Wall Street y su conversación siempre inicia con la situación económica de China.

De acuerdo a la Yellen, la preocupación sobre el crecimiento global y el aumento de la oferta explica el descenso de los precios del petróleo y de otros bienes básicos. Esa situación impacta negativamente a los exportadores de esos productos, particularmente a las economías emergentes más vulnerables.

Ella concluyó señalando que, si estos riesgos se materializan, la demanda de las exportaciones de los Estados Unidos se podría debilitar y las condiciones del mercado financiero se podrían deteriorar todavía más.

Ante esas declaraciones se puede pronosticar que en la próxima reunión de la Reserva Federal, a celebrarse en marzo, no se aumentará la tasa de interés de política monetaria. Incluso puede ser que la tasa de interés se reduzca hasta territorio negativo para estimular el crecimiento económico.


miércoles, 10 de febrero de 2016

El costo de la dominancia fiscal en Brasil

[Escrito el 10 de febrero de 2016]

Las condiciones económicas en Brasil se deterioran de manera acelerada. El año pasado la tasa de inflación fue de 10.7%, el PIB retrocedió en 3.7% y el tipo de cambio se depreció en un 43%.

El déficit fiscal, superior a un 7% del PIB, se acentúa por la disminución de los ingresos tributarios y el aumento de los gastos públicos obligatorios. El descenso de los precios de los bienes básicos que exporta Brasil provoca la caída de la actividad productiva y de los ingresos tributarios. Además, el incremento de las tasas de interés disminuye la inversión privada y la generación de empleo.

Ante esta situación, el Partido de los Trabajadores, principal fuerza política que respalda a la presidenta Dilma Rousseff, ha propuesto la flexibilización del programa de austeridad. Esto implicaría un aumento del déficit público, lo cual se traduciría en un aumento de la oferta de dinero, iniciándose una etapa de dominancia fiscal. Ese escenario de política económica provocaría una mayor depreciación del tipo de cambio y elevaría la tasa de inflación. 


La inestabilidad macroeconómica se acentuará con la incertidumbre que provocará el posible juicio político contra la presidenta. Los expertos brasileños proyectan que el PIB caerá en un 3% y que el real podría perder mucho valor en los próximos meses, en especial si las autoridades deciden acentuar la dominancia fiscal y dejan que la oferta de dinero se incremente en exceso. Lamentablemente, el resultado será el deterioro de las condiciones de vida de los brasileños. 

Sobre el déficit cuasifiscal

[Escrito el 9 de febrero de 2016 y presentado en Enfoque Final de NCDN]

El Banco Central de la República Dominicana publicó el pasado lunes un interesante artículo sobre su déficit cuasifiscal. Ese es un tema al cual le dediqué mucho tiempo de análisis después de la crisis bancaria de 2003.

Tal como se indica en el estudio, entre 2004 y 2006, el déficit cuasi fiscal alcanzó niveles excesivamente elevados, colocándose su promedio entre 3.4% y 2.2% del PIB. Esa situación financiera provocó un acelerado ritmo de crecimiento de los certificados del Banco Central, cuya trayectoria llegó a tener un comportamiento exponencial.


Afortunadamente, las autoridades del Banco Central lograron reducir significativamente la tasa de interés de esos certificados, contrayéndose el déficit cuasi fiscal. A esa política monetaria, que aseguró la estabilidad de precios y del tipo de cambio, se le añadió la Ley No. 167-07 de Capitalización del Banco Central.

El objetivo de esa legislación es transferir recursos del Gobierno Central al organismo emisor hasta eliminar el déficit cuasifiscal. El aporte comenzó en 0.5% del PIB en 2007 e iría ascendiendo en 0.1 puntos porcentuales del PIB anualmente. Al mismo tiempo, las autoridades monetarias lograron disminuir el déficit cuasi fiscal, colocándolo en un 1.1% en 2012.


Lamentablemente, la crisis fiscal de ese año llevó a modificar el ritmo de capitalización del Banco Central. Esto significa una posposición del inicio del desmonte de los certificados, lo cual no es preocupante si se toma en consideración que el valor presente de las transferencias establecidas en esa legislación es superior al valor presente de los déficits cuasifiscales. Esto significa que la deuda del Banco Central es sostenible en el largo plazo. 

Caídas bursátiles por miedo a una nueva recesión

[Escrito el 8 de febrero de 2016]

Hoy los principales índices bursátiles volvieron a caer debido al miedo a una nueva recesión global. La desaceleración económica de las economías emergentes se percibe como la etapa previa a una contracción de la actividad económica que se traduzca en menores beneficios empresariales. Ante ese evento los inversionistas proyectan la caída futura del precio de las acciones y deciden vender esos instrumentos financieros, provocando un significativo descenso bursátil.

La noticia de que en enero las reservas internacionales del banco central de China descendieron en 100 mil millones de dólares generó el colapso de hoy.

Los mercados europeos sufrieron mucho. El FTSE inglés retrocedió 2.7%; el DAX alemán cayó 3.3%; el CAC francés descendió 3.2%; y el IBEX español bajó 4.4%.

Ante la incertidumbre, los inversionistas colocan sus recursos en bonos alemanes a diez años, cuyo rendimiento es de 0.26%, en bonos del tesoro de los Estados Unidos, con rendimiento de 1.7%, y en oro, que se cotiza (USD 1,197.10) a su mayor nivel en los últimos meses.

Los indicadores bursátiles en los Estados Unidos también se comportaron a la baja. El Dow Jones retrocedió en 1.1%, el S&P 500 lo hizo en 1.4% y el Nasdaq cayó en 1.8%.


Lo paradójico es que las ventas de acciones ocurren a pesar de que China sigue creciendo por encima del 6% y que dispone de 3.2 millones de millones de dólares en forma de reservas internacionales. Nada mal para ser una economía emergente. 

jueves, 4 de febrero de 2016

Sobre la crisis en Puerto Rico

[Escrito el 5 de febrero de 2016]

La economía puertorriqueña tiene graves problemas estructurales. No es un país y, por lo tanto, no puede recibir financiamiento del Fondo Monetario Internacional. Tampoco es un Estado de la Unión Americana y, en consecuencia, no puede recibir las ayudas que puede recibir Detroit o California.

La competitividad de Puerto Rico ha estado declinando por años y, dado que no tiene moneda propia, no puede revertir esa situación mediante la depreciación cambiaria. Dos medidas que reducen su competitividad son las siguientes. Puerto Rico debe cumplir con el salario mínimo federal -a pesar de tener un ingreso per cápita menor que el más pobre de los Estados de la Unión- y debe utilizar obligatoriamente los caros servicios de transporte marítimo estadounidense. 

Su atractivo como receptor de inversiones americanas se redujo sustancialmente a partir de 1996, cuando se inició la eliminación de los beneficios impositivos que se les otorgaban a las empresas de los Estados Unidos que decidían instalar sus fábricas en territorio puertorriqueño.

Para enfrentar la contracción de la inversión privada, diversos gobiernos aumentaron el déficit público, financiado con bonos exentos de impuestos federales, estatales y locales. Esto promovió el sobreendeudamiento, superando la deuda pública actual los 70 mil millones de dólares.


La acumulación de deuda pública ha agravado sus problemas estructurales. El gobierno ha declarado que no tiene capacidad de honrarla, por lo cual propone una reestructuración que implicaría una pérdida de capital para los acreedores. Esa decisión complicará la situación económica de Puerto Rico, pues ese territorio legalmente no puede acogerse al Capítulo 9 del código de quiebra de los Estados Unidos, elemento indispensable para una reestructuración óptima de su deuda pública.

Medidas laborales para reducir la pobreza

[Escito el 4 de febrero de 2016]

La evidencia empírica revela que la mejor forma de reducir la incidencia de la pobreza es mediante el aumento del ingreso laboral promedio de los hogares.

Al descomponer los ingresos se observa que en un hogar promedio el ingreso laboral representa más de dos terceras partes de los recursos que percibe el hogar. Las transferencias nacionales e internacionales, públicas y privadas, constituyen la segunda fuente de ingresos. En un hogar pobre el ingreso laboral apenas supera el 50% de los recursos de la familia. En consecuencia, un aumento de esos ingresos se traduciría en una reducción de la cantidad de personas que viven por debajo de la línea de pobreza.

Una reforma laboral, que flexibilice el mercado de trabajo, aumentaría el ingreso del trabajador. El caso alemán ilustra las ventajas de tener flexibilidad en la tanda de trabajo. Una persona, que está desempleada, podría conseguir un trabajo de medio tiempo adecuando su oferta laboral a la demanda que tienen las empresas durante ese día. Esa flexibilidad aumentaría el ingreso disponible de los hogares, pues los hijos que van a la universidad pudieran conseguir un trabajo a medio tiempo, reduciéndose la incidencia de la pobreza.


La eliminación del salario mínimo para los jóvenes facilitaría su entrada al mercado de trabajo. Asimismo, la eliminación del aporte del empleador por concepto de pensiones para los jóvenes entre 18 y 23 años reduciría en un 7% el costo de emplear ese tipo de mano de obra, promoviendo así un aumento del ingreso laboral de la familia. Esto se traduciría en mayor bienestar y menor pobreza.