lunes, 20 de julio de 2026

El duelo óptimo

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 20 de julio de 2026]

Hasta principios del siglo XX, el duelo ¬—enfrentamiento entre dos personas con espada o pistola— se consideraba la única forma de restaurar el honor o la reputación. Por lo general, involucraba a militares, aristócratas, políticos o periodistas y se llevaba a cabo conforme a un código de honor, en presencia de padrinos y médicos. Las causas más comunes del duelo eran los insultos, las calumnias o la difamación. Asimismo, las acusaciones de cobardía, deshonestidad o infidelidad terminaban a menudo en un enfrentamiento, el cual podía ser a muerte o a “primera sangre.” 

Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores de Estados Unidos y primer secretario del Tesoro, murió en un duelo con armas de fuego en 1804. El artífice del sistema financiero y organizador de las finanzas públicas se batió contra el entonces vicepresidente, Aaron Burr, en Weehawken, Nueva Jersey. El motivo del desafío fue el comentario despectivo de Hamilton sobre el carácter de Burr.  

Évariste Galois, el brillante matemático francés, murió en 1832, con apenas 20 años, tras batirse en un duelo en las afueras de París. Se desconoce la causa exacta del enfrentamiento. Algunos historiadores apuntan a un asunto amoroso; otros, a motivos políticos. La noche anterior al lance, convencido de que moriría, Galois escribió una carta a su amigo Auguste Chevalier en la que exponía los fundamentos matemáticos que hoy constituyen la teoría de Galois, base del álgebra abstracta moderna.  

La muerte de personas extraordinarias, como Hamilton y Galois, confirma que el duelo es una solución subóptima para resarcir el daño y restaurar el prestigio personal. Por ello, el fortalecimiento del Estado de derecho ha ido estableciendo sanciones civiles y penales contra la difamación, la injuria o la calumnia, con el fin de ofrecer una vía legal que repare el honor. 

El Estado, mediante las instituciones que lo conforman, tiene la obligación de proteger la libertad, definir y preservar los derechos de propiedad, arbitrar las disputas sobre las interpretaciones de las leyes y regulaciones, hacer cumplir los contratos y fomentar la competencia. De la misma manera, debe garantizar, como condición previa a cualquier sanción, que la verdad no resulte punible y que la crítica a figuras públicas en ejercicio de sus funciones goce de un umbral de protección mayor que la que se aplica a un ciudadano particular. 

En ese contexto, el mecanismo ideal para resolver los conflictos derivados de la difamación o la injuria es aquel que maximice el bienestar social, incluido el de la persona ofendida. Alcanzar ese objetivo implica además minimizar tres costos: el perjuicio en sí mismo; el costo de la sobredisuasión, que se traduce en prisión innecesaria y en una posible coacción a la libertad de expresión; y la carga administrativa del sistema responsable de establecer si existió o no la intención de hacer daño y si se deriva de ello una sanción. 

El primer paso consiste en determinar el valor de la reputación y del honor, que es propiedad inherente de toda persona —como “patrimonio del alma” lo definió el dramaturgo Calderón de la Barca—. Dicho valor, que tiene algunos componentes no observables relacionados con la autoestima y la dignidad, depende en gran parte de la capacidad de generar ingresos, así como de la posición social, profesional o pública previa a la difamación o injuria. El componente no observable debe ser cuantificado con un mínimo indemnizable, lo que garantizaría una compensación adecuada a las personas sin remuneraciones relevantes. Lesionar la buena imagen y la dignidad de un profesional, por ejemplo, de la medicina, cuya retribución depende de la confianza de sus pacientes, suele tener efectos gravísimos. Con las citadas variables económicas, puede estimarse el patrimonio reputacional de cada individuo —se tomaría el mayor monto entre el valor relacionado con los ingresos y el mínimo indemnizable—, de modo que se obtendría la suma impactada por las acciones del difamador.

El perjuicio ocasionado al buen nombre puede ser patrimonial —pérdida de contratos, despido o reducción de clientela— y moral, derivado de la humillación y del estrés emocional sufridos. Su magnitud es una función del valor expuesto, la gravedad de la imputación, el alcance de la difusión de la información difamatoria dolosa —a través de redes sociales, radio, televisión, prensa— y de su repercusión. El perjuicio se agrava cuando se divulgan imágenes íntimas no consentidas o modificadas mediante la inteligencia artificial que menoscaben la dignidad y el decoro de la víctima. 

Una vez cuantificado el daño, corresponde definir el tipo de sanción. La vía civil permite la reparación monetaria, mientras que la penal conduce a la cárcel. La civil resulta la más eficiente y proporcional, ya que posibilitaría una indemnización económica acorde con la magnitud del perjuicio causado. A mayor daño y gravedad de la intención —negligencia o dolo—, más elevada será la cuantía de la compensación. 

La vía civil evitaría el abuso de la capacidad coercitiva del Estado, que podría restringir la libertad de expresión mediante la generalización de las penas de cárcel. No obstante, la sanción penal se justificaría como mecanismo disuasorio frente al problema del infractor insolvente —expuesto por los profesores Gary Becker y Richard Posner (Chicago)—, cuando el difamador carece de recursos para compensar el daño producido. En ese caso, la sentencia podría imponer como alternativa una sanción por un monto en términos del valor presente que el condenado deberá satisfacer con recursos obtenidos durante el resto de su vida laboral, descontados a una tasa de interés de mercado. Cuando la responsabilidad recae en una plataforma o medio de comunicación, su seguro obligatorio garantizaría el pago de la indemnización. 

Un mecanismo que permite resolver pacíficamente un conflicto constituye el equivalente óptimo a los duelos del pasado, relegados hoy a la literatura y al cine. Posibilita la solución del problema con el mínimo costo para la sociedad, dado que evita la pérdida de vidas humanas y traslada la carga monetaria de litigar de mala fe a quien demanda sin fundamento. Ahora bien, para que las sanciones puedan determinarse e imponerse de manera imparcial y óptima, se requieren instituciones judiciales independientes, dotadas de procesos civiles ágiles y eficientes. 

La economía del Mundial de Futbol

[Escrito el 20 de julio de 2026] 

España se coronó campeona del mundo por segunda vez en su historia tras vencer 1-0 a Argentina en la gran final disputada el 19 de julio en Estados Unidos. El partido, cerrado y tenso durante los noventa minutos reglamentarios, se definió en la prórroga con un gol de Ferran Torres en el minuto 106, que desató la locura de la afición española y selló la segunda estrella de "La Roja" tras Sudáfrica 2010. 

El Mundial 2026 no solo dejó gloria deportiva: también se perfila como el más rentable de la historia, con un monto total cercano a los 40 mil millones de dólares. Según Bloomberg, la FIFA recaudaría cerca de nueve mil millones de dólares en ingresos por esta edición, más de un 40% por encima del récord de 6,314 millones logrado en Catar 2022. Ese resultado estuvo impulsado por la expansión a 48 selecciones y 16 sedes, lo que produjo un extraordinario incremento en derechos de televisión y patrocinios.

Bank of America estima que el torneo dejará unos 20,000 millones de dólares en la economía estadounidense, gracias al gasto en turismo, hotelería, gastronomía y comercio minorista en las ciudades sede. Para México, país coanfitrión, el beneficio superó los 2,500 millones de dólares. En general, las ciudades anfitrionas de partidos de futbol registraron tasas de crecimiento superiores a otras ciudades.

En definitiva, este ha sido un Mundial de futbol histórico en lo deportivo y en lo financiero, con beneficios extraordinarios para la FIFA y las economías locales.

jueves, 16 de julio de 2026

Baja la inflación en Estados Unidos

[Comentario Noti 14 de julio de 2026]

En Estados Unidos, la tasa de inflación interanual a junio, medida por el cambio del Índice de Precios al Consumidor (IPC), bajó y se colocó en un 3.5%. Respecto al mes anterior, la variación del IPC fue de un -0.4%, comportamiento explicado por el retroceso de 5.7% registrado en el grupo de energía, dentro del cual destaca el descenso de 9.7% en el precio de la gasolina. 

Por otro lado, la tasa de inflación subyacente, la que excluye los precios de los alimentos y de la energía, arrojó un 2.6% en términos interanuales. Respecto al mes anterior, el IPC subyacente no mostró ningún cambio. 

Los resultados anteriores sugieren que, a pesar de la fuerte baja en el precio de los combustibles observada en junio, la inflación sigue muy por encima de la meta del 2%. 

Todo ello sugiere que se mantendrá la predicción de los agentes económicos quienes piensan que antes de fin de año la Reserva Federal aumentará su tasa de interés en 25 puntos básicos, hasta colocarla entre el 3.75% y el 4%.  En ese contexto, cabe destacar que, Kevin Warsh, presidente de la Fed, ha reconocido que el Comité Federal de Mercado Abierto “no tiene tolerancia a una inflación persistentemente elevada” y que, por tanto, adoptará las medidas adecuadas que permitan su reducción.  

La reforma del banco central

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 13 de julio de 2026]

Thomas Sargent, premio Nobel de Economía, demostró que la credibilidad de los bancos centrales resulta clave para alcanzar y sostener la estabilidad de precios. De acuerdo con el profesor de la Universidad de Nueva York (NYU), la independencia del banco central debe ser real y permanente, basada en reglas y compromisos sostenibles, con el fin de que pueda operar como ancla nominal. A partir del estudio de las hiperinflaciones de Alemania, Austria, Hungría, y Polonia registradas en los años veinte del siglo pasado, Sargent confirmó que fue necesario implementar un conjunto de reformas institucionales que permitieron el cambio de régimen de política económica, lo que modificó y ancló las expectativas de inflación.  

Sargent y Neil Wallace (Penn State) desarrollaron la idea de que la disciplina fiscal constituye una condición indispensable para que el banco central controle la inflación. Si el valor presente de los superávits primarios futuros es inferior al monto de la deuda pública, los agentes racionales prevén que, tarde o temprano, dicha deuda se pagará mediante emisión monetaria, evento incompatible con el control de la inflación. Por ello, los bancos centrales deben comprometerse con firmeza a no financiar al gobierno, ya sea directa o subrepticiamente. Con el fin de asegurar la credibilidad de ese compromiso y de facilitar a la población el acceso a información fidedigna, se requiere que exista por parte de las autoridades una política de máxima transparencia de sus actuaciones.

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal (Fed), está dispuesto a implementar un proceso de reforma de la institución que dirige con el propósito de reforzar su credibilidad y capacidad de situar la inflación en la meta del 2%. Para llevar a cabo ese cambio estructural, el pasado 9 de julio anunció los nombres de los coordinadores de los cinco grupos de trabajo encargados de conducir la reforma del banco central estadounidense. 

El primer grupo se centrará en comunicaciones. Los responsables son: Mervyn King, exgobernador del Banco de Inglaterra; Peter Fisher, exfuncionario de la Fed de Nueva York y profesor de Economía en la Universidad de Washington; y Arminio Fraga, exgobernador del Banco Central de Brasil. Su misión consiste en promover una comunicación del banco central que, en un entorno caracterizado por la elevada volatilidad, sea independiente, transparente y creíble, de modo que contribuya al anclaje de las expectativas. En particular, King, experto en la incertidumbre radical, sostiene que la imposibilidad de predecir con exactitud convierte la orientación futura (“forward guidance”) basada en el gráfico de puntos (“dot plot”) en una promesa difícil de sostener, pues “la inflación no se mantendrá baja solo porque el banco central diga que así será.” La credibilidad se gana con acciones monetarias verificables y consistentes con la meta de inflación que se desprendan de una función de reacción conocida, no con medidas de política arbitrarias, inesperadas y zigzagueantes, acompañadas de una narrativa incoherente que intente manipular las expectativas mediante el anuncio de predicciones difíciles de justificar. 

Los profesores Raghuram Rajan (Universidad de Chicago), Jeremy Stein y Karen Dynan (Universidad de Harvard), estarán a cargo de examinar los costos, beneficios e implicaciones institucionales del balance general de la Fed. Rajan, exgobernador del Banco de la Reserva de la India, ha criticado con dureza la política de flexibilización monetaria aplicada en diversas ocasiones desde 2008, porque ha creado una excesiva vulnerabilidad y dependencia del sistema financiero de esa liquidez. Dicha política ha colocado en 3.1 billones de dólares el nivel de reservas bancarias depositadas en la Fed y ha elevado el grado exposición de la banca al riesgo de liquidez de los depósitos de los agentes económicos. El objetivo del grupo de trabajo es el diseño de un marco analítico riguroso que permita la reducción del voluminoso balance de la Fed, sin provocar estrés de liquidez que lleve al colapso del valor de mercado de los títulos del Tesoro y desencadene una severa crisis financiera.

La mejora de la calidad y disponibilidad de los datos sobre la economía utilizados por la Fed en la toma de decisiones recaerá sobre los profesores Raj Chetty (Harvard), Kevin Murphy (Chicago), y Doug McMillon (expresidente de Walmart). Chetty, creador de un sistema de seguimiento de datos de consumo, ingresos y empleo del sector privado, contribuirá a que se incorporen nuevas tecnologías que permitan comprender con rapidez lo que sucede en la economía mediante el uso de datos de alta frecuencia, como los generados por empresas como Walmart. Se espera que Murphy aporte metodologías rigurosas de análisis desagregados, idóneas para capturar la heterogeneidad del mercado laboral y de los precios. 

El análisis del impacto económico de la inteligencia artificial (IA) —sobre la innovación, la productividad y el empleo—, que se incorporará en el proceso de toma de decisiones de política monetaria, lo llevará a cabo el profesor Chad Jones (Stanford), vinculado en la actualidad a Anthropic. El grupo contará también con Asha Sharma, la CEO de Xbox/Microsoft Gaming, y con Marc Andreessen, promotor de la economía de mercado y experto en la influencia de la tecnología sobre la productividad. 

Con el fin de analizar el marco de política que la Fed utiliza para entender y responder a los factores que impulsan la variación de los precios, se seleccionó a los profesores Thomas Sargent (NYU), Greg Mankiw (Harvard) y a William White, ex funcionario del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés). Con este quinto y último grupo se completa un cuadro coherente: Sargent aporta el marco de credibilidad y régimen fiscal-monetario; Mankiw incorpora rigor macroeconómico y un amplio conocimiento sobre reglas y comunicación; y White aporta la experiencia de haber advertido, con mucho tiempo de anticipación a la crisis de 2008, que ignorar los ciclos financieros y de crédito —y solo concentrarse en el objetivo de inflación— constituye un error que puede desembocar en una severa crisis económica.  

En síntesis, la composición de cada grupo de trabajo sugiere que el objetivo de Warsh es la adopción de medidas destinadas a fortalecer la credibilidad institucional de la Fed, condición indispensable para anclar las expectativas de inflación de forma rápida y duradera. 

Reparto versus capitalización

[Escrtio el 10 de julio de 2026]

Olivier Blanchard, profesor emérito de Economía del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), comentó recientemente sobre la propuesta de varios candidatos a la presidencia de Francia de establecer un sistema de pensiones basado en la capitalización individual.

De acuerdo con Blanchard, habría sido prudente establecer en 1945 un sistema que combinara el de reparto —actualmente quebrado— con uno de capitalización, lo que hubiese hecho “más resiliente” el sistema de pensiones debido a la capacidad de generar un gran volumen de ahorro. El profesor afirma que introducir la capitalización individual ahora no resolverá el déficit del sistema de reparto, “a menos que se acompañe de una reducción de los compromisos adquiridos con los trabajadores y jubilados.” Ello implica que el sistema de reparto no podrá cumplir con lo prometido.

La opinión del profesor Blanchard es consistente con la posición que defendí en una reunión celebrada en 1997 en el Palacio Nacional con el presidente Leonel Fernández y Rafael Alburquerque, para ese entonces secretario de Estado de Trabajo. Este último, utilizó argumentos del profesor Carmelo Mesa Lago para defender el sistema de reparto como el más recomendable para la República Dominicana. En contraste, después de demostrarle que los sistemas de reparto no son financieramente sostenibles, propuse que se estableciera en el país un sistema de capitalización individual. 

En 2001, se aprobó la Ley 87-01 que creó el Sistema de Seguridad Social e incorporó un régimen de pensiones basado en la capitalización individual. Dicho sistema es financieramente sostenible y ha creado un volumen de ahorro que favorece el crecimiento económico del país. No obstante, después de veinticinco años se requieren reformas. En particular, aquellas que aumenten los aportes a las cuentas individuales, reduzcan la informalidad y pongan en marcha de forma eficiente el componente solidario del sistema. Una buena reforma se traduciría en una mayor pensión para todos los trabajadores dominicanos.

Un acuerdo de paz inestable

[Escrito el 9 de julio de 2026]

El presidente Donald Trump ha mostrado su interés por alcanzar un acuerdo de paz con Irán. El objetivo del primer mandatario es lograr que el petróleo vuelva a fluir por el estrecho de Ormuz y que los precios del crudo y sus derivados se reduzcan a niveles compatibles con un buen desempeño en las elecciones de noviembre. 

El acuerdo preliminar de cese al fuego constituye un equilibrio inestable. Irán desea mantener su programa nuclear y, al mismo tiempo, quiere exigir el pago de un peaje a los barcos que transitan por el estrecho. Ambos puntos son elementos que Estados Unidos no acepta. Por ello, se han registrado ataques y contra ataques que dificultan el trabajo de los mediadores. 

La situación escaló el miércoles 8 de julio. Trump autorizó un ataque de mayor envergadura contra instalaciones militares iraníes y declaró que el acuerdo de cese al fuego había terminado. La reacción del mercado de combustibles fue inmediata. En pocas horas, el precio del crudo WTI subió de poco más de 70 dólares a casi 76 dólares por barril, para luego cerrar en el entorno de los 74 dólares. 

Hoy jueves, Estados Unidos bombardeó de nuevo a Irán con el fin de reducir su capacidad de atacar los cargueros que transitan por el estrecho de Ormuz. La guardia revolucionaria iraní respondió con el envió de misiles y drones en contra de bases militares estadounidenses localizadas en la región. Los precios de los combustibles registraron más volatilidad, en perjuicio de los países importadores netos de dichos productos como la República Dominicana. 

Banco Central mantiene su tasa de interés

[Comentario Noti 8 de julio de 2026]

El Banco Central decidió en su reunión de política monetaria de junio mantener en 5.25% su tasa de interés de referencia. Según las autoridades monetarias dominicanas, esa tasa de interés se encuentra en territorio neutral y, por ello, asegura que la inflación se mantenga bajo control sin presionar a la baja la actividad productiva. 

La tasa de inflación interanual, medida por la variación del índice de precios general, alcanzó en mayo un 5.35%. Ese nivel está por encima del límite superior de la meta de inflación definida por el rango que va del 3% al 5%. Mientras, la tasa de inflación subyacente, la que excluye los precios de los alimentos y de los combustibles, fue de un 4.86%. Se prevé que en los meses de junio y julio la inflación suba un poco más debido a la fuerza inercial que exhibe la trayectoria de los precios. 

Al tomar en cuenta que, de acuerdo con los propios cálculos del Banco Central, la tasa de interés real neutral es igual a un 1.5% y que la expectativa de inflación para los próximos doce meses es de un 4.5%, se puede afirmar que la tasa de interés de política monetaria debería colocarse en un 6%. Ello implica que es probable que, a menos que se registre un descenso de la variación de los precios en los próximos meses, las autoridades decidan subir la tasa de interés de referencia y tomar medidas que aprieten la disponibilidad de liquidez antes de fin de año.