Hace unos días la prensa se hizo eco del asalto a la
comunicadora Socorro Castellanos en el ensanche Naco y ayer en la mañana en el
mismo sector se produjo un intercambio de disparos que le costó la vida a un
guardia de seguridad. Ambos eventos sucedieron entre las 8 y las 10 de la
mañana en un lugar residencial de clase
media y media alta.
La criminalidad tiene un alto costo social. Por el lado de
las víctimas la delincuencia puede costarle la vida o producirle incapacidad
física. Puede reducirle su riqueza por el desprendimiento involuntario de sus
activos. Los bienes raíces localizados
en el sector azotado por los delincuentes sufren un deterioro de sus precios.
Se ha estimado, para el caso de Italia, que las zonas con mayor presencia del
crimen organizado tienen un nivel de ingreso per cápita un 16% menor que otras
zonas con menor criminalidad. Esto significa que la delincuencia reduce el
empleo y los ingresos, creando un círculo vicioso que disminuye el capital
social que requiere una comunidad para alcanzar su desarrollo sostenido.
La sociedad también tiene que pagar para enfrentar la
delincuencia. Hay que pagar a la policía o a una seguridad privada que enfrente
a los criminales. Esta tarde conté 5 uniformados frente al lugar donde
asaltaron a doña Socorro. También la sociedad debe pagar impuestos por
programas que desestimulen la participación de los jóvenes en actividades
delictivas, como son las políticas de empleo para jóvenes y medidas de
prevención del crimen juvenil. La
aplicación de una política que arranque de las manos a un joven de barrios
marginados de la delincuencia tiene un impacto que, en el caso de países
desarrollados, se ha estimado con un valor presente promedio para la sociedad
que oscila entre 2.6 y 5.3 millones de dólares.
Los delincuentes también incurren en un costo. Pueden morir
en un intercambio de disparos o ser lisiados por algún policía o cirujano empírico
cansado de detenerlo sin que la justicia lo sancione debidamente.
En fin, la criminalidad es un problema que hay que ponerle
mucha atención, antes de que se nos vaya de las manos.
La delincuencia tiene un motor invisible y es el poco desarrollo cerebral, mental y emocional que tiene la gente.
ResponderEliminarHoy publiqué en mi espacio explicando que la gente viene con un riqueza grandiosa al nacer.
Y qué es lo que pasa, que hace que la gente sufra de la escasez que le obliga a practicar la delincuencia? Ya dije que la gente viene muy bien dotada de riqueza cerebral, mental y emocional. Pero llegan a una escuela que carece de todo eso. No estoy diciendo que es falta recursos materiales, estoy hablando de los recursos del cerebro, la mente y la emoción.
La escuela empobrecedora es la primera detonante de la delincuencia, siguiendo por el hogar y todos los canales que usan los medios de comunicación.
Así que hasta que no produzcan los arreglos pertinentes la delincuencia seguirá creciendo.
Que trabajo mas arduo,difícil, duro, dificultoso, peliagudo, complicado, complejo, espinoso, intrincado, laborioso, afanoso, trabajoso para los que se dicen protegen nuestros derechos a la vida y tranquilidad. Como poder mejorar el cerebro e inteligencia emocional de estas personas llamadas autoridades. Quienes serán los mejores para elegirlos. Señor, líbrame de los impíos; protégeme de los violentos, de los que urden en su corazón planes malvados.
ResponderEliminarExcelenete aporte del eminente siquiatra doctor Aristy Rodríguez sobre las raíces de la delincuencia.
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