miércoles, 22 de junio de 2016

Pobreza e inversión privada

[Escrito el 14 de junio de 2016]

La lucha contra la pobreza no es responsabilidad únicamente del gobierno. El sector privado, que representa la mayor parte de la economía, debe crear las condiciones para que la pobreza se reduzca.
Las condiciones de vida de la población mejoran cuando se incrementa el nivel de ingreso del trabajador. Esto implica que la persona debe estar trabajando en una actividad que le permita obtener los recursos suficientes para vivir por encima de la línea de pobreza.

El gobierno debe ayudar a educar a la población que nació en un hogar pobre. La inversión en educación de calidad le ayudaría a obtener un buen retorno -ingreso- sobre el capital humano acumulado durante su formación académica. La evidencia empírica es contundente. Los más educados son los que, en promedio, obtienen mayor nivel de ingresos.

Al mismo tiempo que el Estado ayuda en la educación de los pobres es imprescindible que el sector privado cree los puestos de trabajo para emplearlos. Esto significa que la inversión privada es indispensable para reducir la pobreza. La unión del capital y el trabajo capacitado permite la creación competitiva de bienes y servicios, lo cual favorece simultáneamente al trabajador y al dueño de la empresa.


El desarrollo del sector financiero es clave en este proceso de creación de empleo y riqueza. Esa actividad transforma el ahorro en inversión, facilitando la innovación y el aumento de la capacidad de producción. En consecuencia, la unión público-privado es fundamental para reducir de manera permanente la pobreza y mejorar sostenidamente la calidad de vida de la población. 

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