domingo, 3 de enero de 2016

Decisiones económicamente irracionales

[Escrito el 18 de diciembre de 2015]

La vida del ser humano es un bien infinitamente valioso. Desde el punto de vista económico se puede afirmar que, por el lado de la oferta, la vida es indispensable para asegurar una producción adecuada de bienes y servicios. Y, por el lado de la demanda, es imprescindible para que las preferencias individuales se traduzcan en consumo efectivo.

La vida del ser humano constituye la fuerza de trabajo que genera el flujo de ingresos requerido para adquirir bienes y servicios que ayudan a maximizar el bienestar de la persona y su familia.

La vida del ser humano es la que permite la acumulación de riqueza. Una persona que decide posponer su consumo puede acumular recursos que, por lo general, se transforman en inversión productiva. Esto eleva la capacidad de crecimiento económico, mejorando el nivel de ingreso per cápita de la sociedad.

La vida también posibilita la acumulación de capital humano. Decía Newton que sus aportes a las matemáticas los había logrado porque se había subido sobre los hombros de gigantes. El aprendizaje permite que el ser humano transcienda de una generación a otra, aportando cada vez más al desarrollo y avance tecnológico.

Quitarle la vida a una persona es una decisión económicamente irracional.


A quienes se agobian por deudas basta con recordarles que mientras haya vida siempre habrá posibilidad de generar un flujo de ingresos cuyo valor presente sea superior a la deuda actual. Entender esa simple ecuación intertemporal les llevará a respetar su vida y la de los demás. 

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