lunes, 21 de septiembre de 2015

Educación y pobreza

[Escrito el 17 de septiembre de 2015]

La publicación realizada por el gobierno de los indicadores de pobreza revela que existe una estrecha asociación entre educación y pobreza. En promedio, las personas menos calificadas son las más pobres. Por eso, en la zona rural –donde la población tiene menor nivel educativo- la pobreza asciende a un 40.6% y en la zona la urbana se coloca en 28%.

La línea de pobreza general representa el nivel de ingreso mensual per cápita que se necesita para adquirir los bienes y servicios básicos requeridos para tener un nivel de vida adecuado. La línea de pobreza general a nivel nacional a marzo de 2015 se estimó en 4,529.3 pesos por persona. Y a nivel de hogares con cuatro miembros, la línea de pobreza nacional es de 18,117 pesos al mes.

Si se asume que una persona universitaria trabaja 44 horas a la semana, su nivel de ingreso mensual oscilaría alrededor de 24,390 pesos. Si se asume un hogar donde sólo trabaje el padre universitario, su nivel de ingreso sería suficiente para colocarse por encima de la línea de la pobreza. Ese hogar no sería pobre.

En contraste, un hogar encabezado por una persona con nivel de educación básica sólo recibiría ingresos por 12,237 pesos al mes, colocándose por debajo de la línea de pobreza. Esto demuestra que aquellas personas que tiene más posibilidad de alcanzar un grado universitario son las que tienen mayor probabilidad de vivir por encima de la línea de pobreza.


De esto se desprende que una política pública para enfrentar la pobreza es invertir masivamente en educación. 

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