miércoles, 16 de abril de 2014

Productividad y exportaciones

Durante la mayor parte de la pasada década los países emergentes fueron grandes receptores de capitales internacionales. Esos recursos permitieron la adopción de políticas de demanda que promovieron el crecimiento de los ingresos y el avance hacia la clase media de una gran parte de la población.

Lamentablemente, la entrada de capitales externos apreció el tipo de cambio, disminuyendo la competitividad de los sectores productivos. Esa apreciación redujo las exportaciones y aumentó las importaciones, incrementando el déficit de la cuenta corriente.

La dirección de esos movimientos de capitales comenzó a cambiar desde 2013, cuando se registró una caída de un 10% respecto al año anterior. La expectativa de mayores tasas de interés en los Estados Unidos, debido al desmonte del programa de estímulo monetario, ha estado provocando la salida de recursos desde los países emergentes.

La menor disponibilidad de financiamiento obligará estas naciones a reducir el déficit de la cuenta corriente. Esto se puede lograr mediante la contracción de la demanda privada, tanto la del consumo como la de inversión, y a través de la disminución del déficit público.

Debe tomarse en consideración que un aumento de las exportaciones reduciría la magnitud del ajuste de la demanda privada y pública. Si se adoptan medidas por el lado de la oferta que incrementen la productividad de los sectores económicos, en especial el de manufactura, se lograría elevar las exportaciones y disminuir el déficit de la cuenta corriente.


Y todo esto en un entorno de mayor empleo y bienestar. 

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