martes, 22 de abril de 2014

Efectivo como aliciente al estudio

La cantidad de horas de estudio explica una buena proporción del aprendizaje. Por eso es necesario inducir a los niños a dedicar una mayor parte de su tiempo a estudiar.

Después de probar varios métodos, mi padre logró inducirme a mejorar mis calificaciones mediante el pago de una pequeña cantidad de efectivo por libro leído.

En realidad el pago de ese dinero no sólo estimulaba a estudiar más, sino que hizo que asociara el nivel educativo con los ingresos. Existe amplia evidencia que demuestra que las personas con mejor educación y especialización obtienen, en promedio, mayores ingresos.

De acuerdo a una reciente investigación de un grupo de economistas, que incluye a la famosa profesora del MIT Esther Duflo, la transferencia de efectivo a familias pobres influye positivamente sobre la acumulación de capital humano de los hijos.

Ese tipo de transferencias tienden a elevar la participación en la escuela y pudiera ser todavía más eficiente si se atan las transferencias a las calificaciones obtenidas en algunas materias, por ejemplo en matemáticas. Esto ayudaría a que los niños mejoren sostenidamente su capacidad de absorber nuevos conocimientos, lo cual les convertirá en mejores profesionales capaces de obtener ingresos muy superiores a la línea de la pobreza.


El resultado final sería mejores condiciones de vida y mayor equidad en la distribución de la renta. 

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