viernes, 27 de mayo de 2016

El costo de la mala política económica

[Escrito el 11 de mayo de 2016]

Venezuela es un ejemplo del terrible costo que se desprende de una mala política económica.
Un déficit fiscal elevado tiende a colocar las finanzas públicas en una senda de insostenibilidad. No se puede gastar más de lo que se recibe de ingresos de manera permanente. En algún momento hay que tener un superávit que permita pagar la deuda que se ha ido acumulando.

Venezuela aumentó sus gastos excesivamente durante la época de las vacas gordas, originadas por el aumento del precio del petróleo. Ahora, que los precios de su principal producto de exportación han descendido, los ingresos tributarios se han desplomado, generándose un déficit público equivalente a un 14.4% del PIB.

El Banco Central de Venezuela ha estado financiando ese déficit con emisiones de dinero sin respaldo en divisas. Esa política monetaria, unida a una irracional política de control de precios, ha desembocado en una tasa de inflación de un 181% y en la contracción del producto interno bruto de un 7%, deteriorándose significativamente las condiciones de vida de los venezolanos.


Las noticias sobre lo que sucede en la sociedad venezolana son desgarradoras. La escasez de alimentos y medicamentos, producto de la absurda política de control de precios, ha creado un mercado negro para todos los productos que no se encuentran en las estanterías del comercio venezolano. En consecuencia, el 87% de personas encuestadas en Caracas afirma que no tiene suficiente ingreso para adquirir alimentos a precios verdaderamente exorbitantes. Una situación muy penosa. 

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