viernes, 27 de mayo de 2016

Competencia y desigualdad de ingresos

[Escrito el 18 de mayo de 2016]

La pobreza y la desigualdad de la distribución de ingresos son dos fenómenos que atentan contra el desarrollo de la democracia. Una sociedad repleta de pobres y con una elevada concentración de ingresos crea presiones por diversos frentes, hasta que termina explotando.

La desigualdad de ingresos se explica por diversos motivos. Uno de ellos es la mala distribución de los activos físicos y humanos. El físico se obtiene del ahorro que realizan los agentes económicos o de la herencia recibida de sus ancestros. El humano se acumula mediante la educación y capacitación para el trabajo productivo.

Para reducir la desigualdad de ingresos es indispensable facilitar el acceso a los activos a los agentes económicos. En primer lugar, brindar la oportunidad de una educación de calidad a los segmentos de población más pobres. En segundo lugar, dar la posibilidad a esas personas de acumular activos físicos, mediante préstamos o inversión de capital de riesgo.

Pero eso no es suficiente. Para lograr que la persona reciba lo que debe por su aporte a la sociedad, o de manera equivalente lo que su productividad marginal justifique, es necesario que los mercados de bienes, servicios y factores de producción (e.g., capital y mano de obra) exhiban un elevado grado de competencia.


Si hay grupos de poder que dominan algunos mercados, ellos recibirán beneficios monopólicos muy superiores a los que justifica su aporte social, elevándose la desigualdad. Por ese motivo, es preciso promover la competencia para que los precios sean compatibles con la reducción de la pobreza y una distribución más equitativa de los ingresos. 

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