miércoles, 30 de noviembre de 2011

Las pifias de Leonel Fernández


Frente al Statu Quo
 26/9/2011


Las propuestas que presentó Leonel Fernández en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas revelan su total desconocimiento de cómo funcionan los mercados de futuros de bienes básicos.
Los contratos de futuros se utilizan para reducir el riesgo de los movimientos de precios de los bienes. A través de esos contratos el productor recibirá el precio convenido cuando llegue el plazo de la transacción. Tienen una gran importancia en el caso de los productos agropecuarios, dado que éstos son inelásticos y, en consecuencia, sus precios pueden variar mucho ante cualquier cambio de la cantidad comercializada. El contrato de futuros, si es suficientemente líquido, permite transferir el riesgo del productor agropecuario a un especulador.
Leonel Fernández quiere que se prohíba que los alimentos sirvan como activos financieros. Esto destruiría la capacidad de estabilizar el precio de los alimentos que se logra mediante su fijación en los contratos de futuros. La volatilidad (i.e., incertidumbre) de los precios de los alimentos y de los ingresos de los productores sería mucho mayor que la actual.
También propuso que se limitara la participación de los intermediarios financieros (e.g., bancos de inversiones, fondos de pensiones, compañías de seguros, fondos mutuos, entre otros) en los mercados de futuros. Esto reduciría el grado de liquidez de esos contratos y haría más difícil que se pueda transferir el riesgo del productor agropecuario a un agente económico especializado en la absorción de esa volatilidad.  
La propuesta más descabellada  es la de gravar con un 5% “los 4 trillones de dólares que circulan diariamente por el mundo en forma de transacciones financieras.” Para que tenga una idea de lo que esa propuesta significa, un ejemplo. Imagínese lo que sucedería si en la República Dominicana se establece un impuesto de un 5% a todos los desembolsos y pagos de préstamos que se realizan diariamente. Ese impuesto tendría un impacto catastrófico sobre la intermediación financiera y la economía en general.
La propuesta de Leonel Fernández es equivalente a la de un hechicero que le dice que tiene una poción que le asegura la vida eterna. ¿Apoyaría usted esa propuesta? Claro que sí, pues el ser humano quiere vivir eternamente. Pero, ¿la apoyaría si esa poción le produjese un dolor tan intenso –y permanente- como el que sufre quien le vende su alma al diablo? Creo que el apoyo sería menor. 

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