miércoles, 23 de julio de 2014

Recetas a la medida

Al Fondo Monetario Internacional se le criticaba en los años ochenta y noventa por sus recetas de política económica. En ese entonces se señalaba que el FMI recomendaba a todos los países la reducción del gasto público, el aumento de los impuestos, la devaluación del tipo de cambio, la privatización de las empresas públicas y la  contracción del crédito doméstico neto, entre otras medidas.

La realidad actual es diferente. Al analizar las recomendaciones del Fondo se puede concluir que las recetas dependen de la situación económica de cada país.

En el caso de Alemania, el organismo internacional le recomienda la adopción de medidas que estimulen más su demanda interna y que reduzcan su superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Justo lo contrario que le recomendó por muchos años a los países latinoamericanos y, más recientemente, a España.


Alemania necesita gastar más para que sus importaciones aumenten y facilitar de esa manera la recuperación del resto de Europa. Por eso el Fondo invita a los alemanes a que incrementen la inversión pública, en particular en infraestructura de transporte.

Con relación al salario mínimo, que será de 8.5 euros por hora, el FMI lo apoya pero advierte que  podría tener un impacto negativo sobre el empleo en las regiones del este, caracterizadas por una mano de obra con menor productividad.


Con esa receta se espera que el PIB alemán se expanda este año en 1.9%; es decir, casi cuatro veces el crecimiento registrado en el año 2013. 

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