miércoles, 22 de febrero de 2012

El costo del rompimiento con el FMI


El acuerdo Stand-By firmado entre el Gobierno Dominicano y el Fondo Monetario Internacional se ha roto. Tal como señalamos en septiembre de 2011, el gobierno de Leonel Fernández no cumplió –ni cumpliría- las metas establecidas en ese acuerdo. El costo de ese rompimiento será elevado y se expresará en menor actividad económica privada y mayor desempleo.

            El acuerdo con el FMI brindó a los agentes económicos tranquilidad desde noviembre de 2009, aun cuando había serios desequilibrios macroeconómicos. En efecto, a pesar de que el déficit en la cuenta corriente de 2010 y 2011 fue en promedio superior a los 4,500 millones de dólares y que el déficit de las finanzas gubernamentales superó en ese período los 55 mil millones de pesos, el acuerdo con el FMI le “garantizaba” a los prestamistas del gobierno y a los agentes económicos en general que el gobierno “ajustaría” los agregados macroeconómicos para evitar que esos déficits provocasen la insostenibilidad de la deuda pública, la pérdida de reservas internacionales netas y la depreciación del peso.

            El incumplimiento de las metas fiscales y del sector eléctrico ha llevado al FMI a suspender definitivamente el acuerdo. El Banco Central no recibiría el desembolso de los 510 millones de dólares que se obtendrían sujeto al cumplimiento de la séptima y octava revisión. Esto debilitará las reservas internacionales, que se han reducido en los primeros 40 días de 2012 en más de 600 millones de dólares. El “oxígeno,” disponible en forma de reservas de divisas, para mantener estable el tipo de cambio es menor. El Gobernador Héctor Valdez lo sabe y está preocupado, aunque no lo exprese públicamente.

            La ausencia de un acuerdo con el FMI le permitirá manos libres al gobierno en materia de gasto público. Los datos de enero de 2012 revelan que el déficit en las finanzas públicas es muy superior al saldo registrado en los años anteriores. Parece que las autoridades están cumpliendo la promesa de Leonel Fernández de que se usarán 40 mil millones de pesos para promover al candidato del oficialismo.  El aumento del gasto público incrementará la demanda agregada y presionará el mercado cambiario.

            El mayor déficit fiscal llevará al Banco Central a incrementar las tasas de interés para evitar la depreciación del peso. Un mayor gasto público y menores desembolsos externos presionarán la demanda de divisas. La reacción del Banco Central será restringir el crecimiento de los agregados monetarios e incrementar las tasas de interés. Los consumidores e inversionistas comenzarán a recibir notificaciones de las instituciones financieras informándoles del aumento de las tasas de interés. Muchos no podrán pagar oportunamente sus compromisos financieros.

            Las mayores tasas de interés se traducirán en menor actividad productiva y mayor desempleo. Mientras más altos sean los tipos de interés, menor cantidad de proyectos de inversión podrán llevarse a cabo. Esto significa menor generación de empleo y, en consecuencia, menor masa salarial demandando bienes y servicios. El menor consumo significa menores ventas y menor flujo de efectivo para los negocios. Esto aumentará la probabilidad de quiebra de empresas.

            En resumen, el rompimiento del acuerdo le permitirá al gobierno gastar más, pero llevará a la adopción de medidas monetarias que reducirá la capacidad de consumo e inversión del sector privado. Una política muy injusta.

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