lunes, 29 de diciembre de 2025

La joya de la corona

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 29 de diciembre de 2025.]

El 29 de julio de 2020, fecha de la inauguración de la Central Termoeléctrica Punta Catalina (CTPC), se anticipó que esa empresa se convertiría en la principal fuente de electricidad de la República Dominicana y, al mismo tiempo, en un sólido pilar para la sostenibilidad de las finanzas públicas. 

En particular, se indicó que, entre mayo y julio de ese año, la CTPC había suplido un promedio mensual de 504.6 GwH (cerca del 30% de toda la demanda de electricidad) a un precio muy competitivo, y que operaba con una capacidad suficiente para generar beneficios (antes de intereses, depreciación e impuestos) por una suma de 250 millones de dólares anuales. A ello había que agregar el ahorro de más de 200 millones de dólares cada año de las empresas distribuidoras de electricidad (EDE), pues Punta Catalina les supliría energía a un precio inferior al del mercado spot. En conjunto, implicaba un beneficio anual directo para el Estado entre 0.4% y 0.5% del producto interno bruto (PIB). En pocas palabras, la CTPC era una mina de oro. 

La semana pasada se publicó una nota de prensa que confirma las metas previstas. En dicha nota se comunica que Punta Catalina “cerró el ejercicio fiscal de 2025 -al 3 de diciembre- con transferencias al Estado dominicano por  258.4 millones de dólares, consolidándose como uno de los activos públicos con mayor capacidad de generación de caja.” Con esas cifras, se destaca que la planta es “un instrumento de estabilización fiscal.” La declaración cobra mayor relevancia si se considera que al reporte contable hay que incluirle el ahorro de más de 300 millones de dólares anuales que actualmente obtienen las EDE al comprar la electricidad a un precio por debajo del precio spot, lo cual significa que el aporte de la CTPC a las finanzas públicas supera los 550 millones de dólares al año. 

El monto pagado al consorcio constructor de la Central Termoeléctrica Punta Catalina, incluyendo la indexación de los hitos, ascendió a 2,454 millones de dólares. Un importe que, en términos de costo por megavatio, resulta muy competitivo respecto a otros proyectos construidos en el extranjero. Tal como se estableció en el contrato de Ingeniería, Procura y Construcción (EPC, por sus siglas en inglés) firmado el 14 de abril de 2014, el precio del activo comprende el costo de construcción, adquisición e instalación de la infraestructura y  equipos de las dos unidades de generación eléctrica por 752 MW, así como la subestación eléctrica, el almacén cerrado y el sistema de transporte del carbón, el puente de 1.6 kilómetros que da acceso al muelle y otras obras complementarias. 

Dada la suma de 550 millones de dólares de beneficios anuales que recibe el Estado por la participación de la CTPC en el mercado eléctrico, puede afirmarse que se ha recuperado el costo de la construcción de la planta durante los cinco primeros años de operación. Se trata de un hecho sin precedentes en el país. Nunca una infraestructura de tal magnitud ha generado un flujo de efectivo suficiente para amortizar la inversión en tan breve plazo.

Los detractores de Punta Catalina sostienen que el costo de la planta llegó a 3,277 millones de dólares, ya que añaden los gastos operativos registrados entre 2013 y 2020. En esos desembolsos adicionales incluyen carbón, cal, gasoil, energía eléctrica, retribuciones del personal, seguros, supervisión de obras, asesorías (legales, financieras y técnicas) y auditorías medioambientales. Incluso agregan 266 millones de dólares por concepto de intereses, lo cual contrasta con la definición de costos de otros proyectos de inversión pública (metro, teleférico, presas, autopistas, carreteras, elevados, hospitales y viviendas), a los cuales no se les incorporaron costos financieros. 

La contradicción de los críticos se agrava cuando, en su análisis, computan los gastos operativos sin tener en cuenta los ingresos generados por dichas partidas. Entre el 27 de febrero de 2019, fecha de la primera sincronización de la planta, y el 31 de diciembre de 2020, la CTPC obtuvo ingresos de la venta de electricidad a las EDE por un total de 496 millones de dólares. Además, durante ese  período, la diferencia entre el precio del mercado spot y el de venta de la CTPC a las EDE representó un ahorro de 300.2 millones de dólares para las arcas públicas. Al efectuar las correcciones de lugar, se comprueba que el costo neto de la planta para el Estado fue inferior al precio del contrato de 2,454 millones de dólares.  

Desde una perspectiva técnica, Punta Catalina es una extraordinaria obra de ingeniería, que ocupa el primer lugar en la lista de mérito de despacho de generación térmica. Las pruebas de desempeño realizadas por la empresa estadounidense McHale demostraron que cada unidad de 376 MW brutos tiene casi 10MW más de potencia neta; es decir, en lugar de 337 MW de potencia neta, alcanza 347 MW netos. Asimismo, se ha demostrado que es más eficiente de lo establecido contractualmente, pues consume menos energía por cada kilovatio hora generado, lo cual implica un ahorro anual de 50 mil toneladas de carbón. 

Hay que reconocer que los ataques contra este proyecto motivaron a los responsables de la construcción de la CTPC a perseverar en la finalización de la obra en medio de la pandemia del covid-19. El equipo responsable no se rindió y demostró al país que, con la ayuda de Dios, trabajo duro, determinación y fuerza, todo puede alcanzarse. 

Con el paso del tiempo, la mayoría de dominicanos es consciente de la importancia de Punta Catalina para su bienestar. Basta con recordar a los críticos que, sin la generación eléctrica  de esa planta, la nación sufriría un severo desabastecimiento energético y un incremento del déficit en las finanzas públicas. Con el fin de evitar ese escenario, resulta fundamental garantizar una operación eficiente de la CTPC e implementar de manera óptima un programa de mantenimiento que asegure una prolongada vida útil. 

En conclusión, Punta Catalina puede considerarse, sin lugar a dudas, la joya del sector eléctrico nacional y la obra de infraestructura más eficiente y rentable de la historia de la República Dominicana.

lunes, 22 de diciembre de 2025

El costo político de la incertidumbre

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 22 de diciembre de 2025.] 

Estados Unidos es el socio comercial más importante de la República Dominicana. Constituye el mayor destino de las exportaciones de bienes y servicios, la fuente más importante de remesas familiares y el inversionista extranjero, directo y de cartera, de mayor relevancia en el país. Esa interdependencia se refleja en una relación cuantitativa ventajosa para la economía dominicana: por cada punto de crecimiento del producto interno bruto (PIB) estadounidense, la economía nacional se expande alrededor de dos puntos porcentuales. En ese contexto, resulta indispensable seguir de cerca la trayectoria económica de esa nación.  

Durante el año 2025, la errática política arancelaria estadounidense, junto con las reiteradas críticas de Donald Trump a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, crearon perturbaciones que impactaron de forma negativa tanto en la economía de Estados Unidos, como en la del resto del mundo. 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que los nuevos aranceles podrían reducir alrededor de medio punto porcentual las proyecciones de crecimiento económico realizadas a principios de año. No obstante, en octubre, el FMI corrigió ligeramente al alza sus estimaciones del crecimiento del PIB y publicó que el crecimiento económico de Estados Unidos se situaría alrededor del 2%, mientras que la economía global lo haría en torno al 3.2%. Es preciso destacar que una parte significativa del crecimiento de la economía americana obedece al auge del mercado bursátil, impulsado por las fuertes inversiones vinculadas a la inteligencia artificial, lo que se traduce en un incremento del consumo privado. Se ha estimado que, por cada 100 dólares de aumento de la riqueza bursátil, el consumo privado se incrementa alrededor de cuatro dólares.   

En abril de 2025, tras el anuncio de los elevadísimos aranceles recíprocos, la probabilidad de una recesión aumentó hasta cerca del 50%, al tiempo que se proyectaba un incremento inflacionario muy por encima de la meta del 2%. Hasta hoy el colapso no se ha producido, aunque tampoco se ha registrado el avance económico prometido por Trump, en particular el relacionado con la recuperación del empleo en las actividades de manufactura. Se estima que ese sector ha perdido 54 mil puestos de trabajo desde el inicio del segundo mandato de Trump. 

A noviembre, la tasa de desempleo en Estados Unidos subió hasta un 4.6%; es decir, 0.6 puntos porcentuales por encima del nivel de pleno empleo observado en enero. Por su parte, la inflación interanual, que se mantuvo durante la mayor parte del año cercana al 3%, bajó a un 2.7%, cifra que sorprendió a los economistas que habían pronosticado un 3.1%. 

En un ensayo reciente, Gita Gopinath y Brent Neiman, profesores de Economía de las universidades de Harvard y de Chicago, respectivamente, analizan por qué las tarifas arancelarias legales más elevadas desde la década de 1930 no provocaron un desbordamiento de la inflación. Según los autores, el menor impacto de los aranceles sobre los precios, en comparación con las proyecciones iniciales, se explica porque la tarifa efectiva, a septiembre de este año, equivalía a la mitad de la tasa legal (14.1% frente a 27.4%). En su artículo académico, los citados profesores sostienen que las exenciones específicas por productos (semiconductores, equipos eléctricos, alimentos y productos farmacéuticos) y empresas (mexicanas, taiwanesas, japonesas y canadienses), el uso del Acuerdo de Libre Comercio con México y Canadá (que pasó de un 50% en 2024 a casi un 90% en 2025), así como la evasión y la aplicación desigual de los gravámenes son factores que han evitado que los aranceles bilaterales anunciados hayan provocado un mayor deterioro del poder de compra de los consumidores estadounidenses.

A pesar de lo expuesto, la política arancelaria de Trump ha tenido un impacto negativo sobre el bienestar de la población. De acuerdo con los cálculos de Gopinath y Neiman, se ha registrado un efecto traspaso de las tarifas efectivas a los precios de importación de un 94%. Dada la importancia de los insumos importados para la industria estadounidense, se estima que la mayor parte de la incidencia de las tarifas ha recaído sobre los productores nacionales. Esto significa que, lejos de fortalecer la manufactura local, la política arancelaria de Trump la ha debilitado por la pérdida de competitividad. De hecho, el sector de manufactura ha retrocedido por nueve meses consecutivos, lo que se manifiesta en menores niveles de inversión y empleo. Simultáneamente, los aranceles más altos, aplicados de manera distinta según el país de origen, han desviado el comercio proveniente de China hacia otros orígenes con menores tarifas, como Vietnam, India o México, en lugar de incentivar la producción y consumo de productos estadounidenses. 

Durante su primer año de mandato, la popularidad de Donald Trump se desplomó debido al incumplimiento de sus promesas de campaña relacionadas con la economía y el poder adquisitivo de los ingresos. Al 19 de diciembre, la aprobación neta del presidente, calculada como la diferencia entre el porcentaje de la población que apoya su gestión y el porcentaje que no lo hace, es de -13 puntos. El descontento ciudadano se concentra en la gestión de la inflación y en el persistente alto costo de la vida. La aprobación neta sobre la situación de los precios es de -30 puntos, mientras que respecto al desempleo es de -20 puntos. 

El principal desafío del presidente consiste en mejorar las condiciones económicas de cara a 2026. A fecha de hoy, la probabilidad de recesión para ese año está por debajo de un 25%, pero el mercado laboral continúa en un proceso de deterioro y, a pesar de que la inflación bajó a un 2.7% en noviembre, los precios de los productos de primera necesidad se mantienen muy altos.  Revertir ese panorama será crucial para que Trump logre recuperar su popularidad y el respaldo político que necesita su partido antes de las elecciones de medio término previstas en noviembre de 2026. Si no lo logra, es muy probable que pierda la mayoría que tiene en el Congreso y quede así demostrado, una vez más, el elevado costo que acarrea la incertidumbre de la política económica.  

jueves, 18 de diciembre de 2025

Se reduce la inflación estadounidense

 [Escrito el 18 de diciembre de 2025]


La inflación de Estados Unidos, medida por la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor, se redujo de forma inesperada en noviembre. 

El informe del IPC, que se publicó con limitaciones estadísticas debido a la imposibilidad de obtener los datos de los precios de octubre, arrojó una tasa de inflación interanual de un 2.7%, muy por debajo del 3.1% que proyectaban los economistas y del 3% observado en septiembre. 

La tasa de inflación subyacente, la que excluye los precios de los alimentos y de los combustibles, se colocó en 2.6%. Esa variación de precios es la más baja desde inicios de 2021. 

A pesar de las dudas sobre la calidad de las estadísticas de precios, que solo pudieron levantarse a partir de la reapertura del gobierno el pasado 12 de noviembre, el mercado bursátil reaccionó al alza. El Dow avanzó un 0.14%, el S&P 500 subió un 0.79% y el Nasdaq se incrementó un 1.38%. 

martes, 16 de diciembre de 2025

Los precios de los alimentos siguen hacia arriba

 [Escrito el 16 de diciembre de 2025]

A noviembre de este año, el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas es el que ha registrado mayor variación de precios. En términos interanuales, la inflación de ese grupo se colocó en un 8.1%, cifra muy por encima del límite superior del rango meta del 3% al 5%. Lo grave es que, si se anualiza la trayectoria observada de los precios de esos bienes entre junio y noviembre, se obtiene una tasa de inflación de un 14%. 

El grupo de restaurantes y hoteles, segmento en el cual el costo de los alimentos tiene un peso elevado, ha registrado una variación interanual a noviembre de un 6%. Y, si se anualiza en función de los últimos cinco meses, se estima una tasa de un 6.9%. 

Otros bienes y servicios diversos también exhiben un aumento de precios significativo. Según los datos del Banco Central, la variación interanual a noviembre asciende a un 5.8%. Una variación interanual similar es exhibida por los precios de los servicios educativos y la de los precios de servicios de salud se situó en un 5.1%. 

Esa realidad de aumentos de precios por encima de la meta de inflación es un golpe contundente a los bolsillos de los hogares más pobres y vulnerables del país. Por ello es necesario adoptar medidas que reduzcan, en primer lugar, los precios de los alimentos. La mejora de la competencia y la competitividad en el mercado de los alimentos puede ayudar a alcanzar ese objetivo, fundamental para el bienestar de la población. 

Halcón o paloma

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 15 de diciembre de 2025.]

La Reserva Federal (Fed), el banco central de Estados Unidos, redujo la semana pasada 25 puntos básicos a su tasa de interés de política monetaria, la cual se situó en el rango del 3.5% al 3.75%. La decisión tiene como objetivo estimular la demanda agregada y recuperar el mercado laboral que, según varios indicadores, se ha deteriorado en lo que va de 2025. 

En la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FMOC, por sus siglas en inglés) quedó en evidencia la división entre sus miembros votantes:  nueve a favor del recorte aprobado y tres en contra. En particular, los presidentes regionales Jeffrey R. Schmid (Kansas City) y Austan D. Goolsbee (Chicago), profesor de Economía de la Universidad de Chicago, se mostraron partidarios de mantener sin cambios la tasa de interés, dado que la inflación se encuentra en un 3%, muy por encima de la meta del 2%. La postura de ambos presidentes, que prioriza la estabilidad de precios, confirma su perfil de “halcones” monetarios. 

En contraste, el gobernador Stephen Miran propuso un recorte de 50 puntos básicos, con el fin de presionar a la baja el costo del endeudamiento público, estimular el crecimiento económico y promover la creación de empleo. Esa posición permite calificarlo como una “paloma” monetaria, pues está dispuesto a aceptar una tasa de inflación alta por más tiempo.

La situación de la Reserva Federal será más compleja en 2026. Pese a que Trump nombrará al sucesor de Jerome Powell en la presidencia de la institución, se proyecta que la mayoría de los 12 miembros votantes del FOMC estaría dispuesta a aprobar, como mucho, un recorte de 25 puntos básicos. En consecuencia, al presidente de la Fed, quien dispone de un voto en igualdad de condiciones con los demás miembros, le resultará difícil lograr un descenso más pronunciado de la tasa de interés, a menos que la inflación se reduzca y converja hacia la meta del 2%. 

En ese entorno, el Banco Central de la República Dominicana ha de diseñar y ejecutar una política monetaria consistente. En su visita de septiembre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó al Banco Central que “continúe guiándose por los datos, con futuras decisiones de política orientadas por el impacto de la nueva información sobre las perspectivas de inflación y de la economía.” Esto significa que cualquier decisión sobre recortes adicionales de la tasa de política monetaria debe estar precedida por un análisis riguroso de la trayectoria futura de los precios. 

El FMI fundamentó su recomendación en el hecho de que, para esa fecha, la tasa de política monetaria en términos reales se ubicaba entre un 1% y un 2%, que es el nivel estimado de la tasa de interés real neutral (la que no presiona hacia arriba la inflación ni deprime la economía) cuando el esquema de metas de inflación opera de manera adecuada. Además, tuvo en cuenta que las autoridades monetarias habían autorizado en junio una inyección de liquidez por 81 mil millones de pesos, que “aún se están transmitiendo a las tasas de mercado.” 

Posteriormente a la misión del FMI, que concluyó el 12 de septiembre, el Banco Central redujo en octubre otros 25 puntos básicos a la tasa de referencia hasta colocarla en un 5.25%. Dado que la tasa de inflación interanual de noviembre alcanzó un 4.81% (la más alta desde abril de 2023), puede estimarse que la tasa de interés real de política se situó en torno al 0.44%, cifra por debajo de la tasa de interés real neutral. Por ello, podrían ocurrir aumentos de precios estimulados por la actual postura expansiva de la política monetaria. 

La trayectoria de precios observada en los últimos cinco meses resulta preocupante. Si se anualiza la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) registrada entre junio y noviembre, se obtiene una inflación de un 6.65%. En el caso de la inflación subyacente, que excluye los precios de alimentos y combustibles, resulta un valor anualizado de un 5.03%. 

Cuando se utilizan esas proyecciones para calcular la tasa de política monetaria ajustada por inflación, se constata que la tasa nominal vigente de un 5.25% se encuentra en territorio negativo (basada en el IPC general) o en un nivel cercano al 0.25% (con el IPC subyacente).  Ambos resultados son incompatibles con la estabilidad de precios. 

Conviene destacar que las condiciones monetarias actuales del mercado reflejan abundancia de liquidez. Al 8 de diciembre, los depósitos remunerados de corto plazo colocados en el Banco Central superaron los 160 mil millones de pesos, muy por encima de lo que suele acumularse en diciembre. En enero, ese exceso de liquidez se acentuará debido al vencimiento de Notas y Certificados de Inversión del Banco Central por más de 69 mil millones de pesos, así como a la reducción estacional de la demanda de pesos que ocurre en esa época del año. 

En vista de todo ello y siguiendo las recomendaciones del FMI, en la próxima reunión de política monetaria de diciembre las autoridades deberían aprobar un congelamiento restrictivo (“hawkish freeze”) de la tasa de interés de política monetaria. En concreto, sería adecuado mantener la tasa de interés de referencia en su nivel actual, pero con un discurso de un tono restrictivo. Esa decisión dejaría claro que el Banco Central se mantendrá vigilante, como un halcón, ante el comportamiento de la inflación y que está dispuesto a incrementar su tasa de política si la nueva información sobre los precios así lo amerita. 

Por el contrario, si las autoridades monetarias deciden en diciembre recortar la tasa en 25 puntos básicos, con el argumento de que la Reserva Federal la disminuyó en una magnitud similar, se arriesgan a enviar al mercado una señal de inconsistencia, ya que es muy probable que en enero tengan que subir su tasa de interés de referencia o la tasa de rendimiento de las Notas y Letras que emite con el fin de absorber el exceso de liquidez. Tal desenlace acentuaría el carácter zigzagueante de la política monetaria aplicada desde marzo de 2020 y, en consecuencia, debilitaría la credibilidad del Banco Central. 

viernes, 12 de diciembre de 2025

Se agrieta la unidad de la Reserva Federal

[Escrito el 12 de diciembre de 2025] 

La Reserva Federal, el banco central de los Estados Unidos, disminuyó 25 puntos básicos a su tasa de interés de referencia y la colocó entre 3.5% y 3.75%. Sin embargo, la división entre los miembros votantes del Comité Federal de Mercado Abierto, con un resultado de 9 a 3, sugiere que, a menos que se registre un deterioro significativo del mercado laboral, será difícil que se aprueben en 2026 nuevos recortes. 

Dos de los miembros disidentes son Jeffrey R. Schmid, presidente del Banco de la Reserva Federal de Kansas City, y Austan D. Goolsbee, presidente del Banco de la Reserva Federal de Chicago y profesor de Economía de la Universidad de Chicago. Ellos sostienen que, dado que la inflación se encuentra muy por encima de la meta del 2%, actualmente alrededor del 3%, lo recomendable era mantener sin cambio la tasa de interés de referencia. Con esa postura confirman su condición de halcones monetarios que priorizan mantener la estabilidad de precios. 

El tercer disidente fue el trumpista, Stephan Miran, quien propuso un recorte de 50 puntos básicos, con el fin de reducir la tasa de interés de la deuda del Tesoro, estimular el crecimiento de la economía y promover la creación de empleo Esa posición permite calificarlo como una paloma monetaria, ya que está dispuesto a aceptar una tasa de inflación alta por más tiempo a cambio de una mayor expansión de las actividades económicas. 

Según las proyecciones para 2026, de los 19 participantes en el Comité Federal de Mercado Abierto, siete miembros piensan que no está garantizado un recorte de tasas de interés y cuatro opinan que solo se aprobaría uno. Esa realidad sugiere que, el trabajo del próximo presidente de la Reserva Federal, quien solo tiene un voto, será muy difícil.  

La inflación le complica el trabajo al Banco Central

 [Escrito el 11 de diciembre de 2025]

Según los datos del Banco Central, la tasa de inflación volvió a acelerarse en noviembre. El Índice de Precios al Consumidor subió un 0.71% respecto al mes anterior y llegó en términos interanuales a un 4.81%. Esa es la inflación interanual más alta desde abril de 2023, fecha en que se situó en un 5.15%. 

El comportamiento de la variación de los precios observado en los últimos cinco meses es más preocupante todavía. Si se anualiza el comportamiento del IPC registrado entre junio y noviembre se obtiene una inflación de un 6.65%. Dicho resultado está por encima del límite superior del rango meta de inflación que va del 3% al 5%. 

La tasa de inflación subyacente, la que tiene una estrecha relación con la política monetaria, fue menor que la variación relativa del IPC general. Respecto a octubre, el IPC subyacente subió un 0.28% y en términos interanuales subió a un 4.74%. Al anualizar el comportamiento de los últimos cinco meses, se tiene como resultado una inflación subyacente de un 5.03%, justo sobre el límite superior de la meta de inflación. 

Con esas noticias por el lado de la inflación, el Banco Central debería dejar sin cambios su tasa de interés de política monetaria en su próxima reunión de diciembre. Si la recorta en 25 puntos básicos, argumentando que la Reserva Federal la disminuyó en una magnitud similar, se arriesga a enviar al mercado una señal de inconsistencia, ya que es muy probable que en enero  tenga que subir su tasa de interés de referencia o deba incrementar la tasa de rendimiento de las Notas y Letras que emite con el fin de absorber el exceso de liquidez.