sábado, 31 de diciembre de 2022

Un mal año bursátil

[Escrito el 30 de diciembre de 2022]

Los principales índices bursátiles de los Estados Unidos cayeron hoy de nuevo, cerrando el año con un comportamiento terrible. El S&P 500 retrocedió 19.4%, la peor caída desde 2008 cuando descendió 38.5%. El Dow cayó 8.8% y el Nasdaq, que agrupa las empresas tecnológicas, se desplomó en 33.1%. El apriete monetario ejecutado por la Reserva Federal para enfrentar la inflación explica gran parte de la destrucción de riqueza financiera.

Cabe recordar que este año la tasa de inflación en los Estados Unidos se colocó en el nivel más elevado desde 1981, al situarse en 9.1% en junio. En octubre, la eurozona alcanzó una tasa de inflación de 10.6% y el Reino Unido se colocó en 11.1%, también las tasas más elevadas desde inicio de los años ochenta. 

Para enfrentar ese proceso inflacionario, el banco central de los Estados Unidos elevó este año en 425 puntos básicos la tasa de interés de referencia, situándola entre 4.25% y 4.5%. Esto empujó hacia arriba la tasa de interés de las Notas del Tesoro, así como otras tasas de interés, como las hipotecarias, que llegaron a subir por encima de 7%, provocando una significativa desaceleración de la actividad económica. El Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra aumentaron la tasa de interés de referencia en 250 puntos básicos y 325 puntos básicos, respectivamente.  

El incremento de la tasa de interés, junto al menor ritmo de crecimiento del flujo libre de efectivo de los negocios, tiende a disminuir el valor de las acciones, llevando a los inversionistas a desprenderse de ellas.

Los precios de las acciones de las empresas tecnológicas, muchos de los cuales subieron exponencialmente durante la pandemia, registraron una caída brutal en 2022. Hace unos días les hablé de Tesla, que perdió este año 65.1% de su valor; Meta (Facebook), -64.2%; Zoom, -63.2%; Amazon, -49.7%; y Alphabet (Google), -38.9%; entre otras. El inversionista que se quedó con esas acciones en su portafolio sufrió una pérdida de riqueza financiera significativa con relación al patrimonio que tenía al inicio del año.

Esa menor riqueza, junto a una mayor tasa de interés de equilibrio, se traducirá en una reducción de la demanda agregada en 2023. En consecuencia, se proyecta un descenso del crecimiento económico a nivel global y una posible recesión en Estados Unidos, la eurozona y el Reino Unido, que son importantes socios comerciales de la República Dominicana. Ante esa realidad se puede decir que este año 2023 que inicia será muy complicado en términos económicos.

jueves, 29 de diciembre de 2022

Tesla, una burbuja que se desinfla

[Escrito el 28 de diciembre de 2022]

El 8 de septiembre de 2020 comenté que las acciones de Tesla exhibían el típico comportamiento de una burbuja y que, por lo tanto, terminaría explotando o desinflándose. Entre mediados de 2010 y finales de 2019, el precio de esa acción se mantuvo muy estable y por debajo de los treinta dólares, tomando en consideración las divisiones o splits de acciones realizadas en ese período. A partir de marzo de 2020 comenzó a adquirir las características de una burbuja, llegando a 407 dólares a inicios de noviembre de 2021. Desde esa fecha se observa que el precio de la acción de Tesla tiene una tendencia descendente, aunque con episodios de recuperación transitoria, situándose ayer en 109 dólares, equivalente a una caída de 73%.

El precio de una acción se puede dividir en dos componentes. El primero es el valor fundamental que se origina por la evolución de los dividendos que se espera pagará la empresa a lo largo de su existencia. El segundo componente es un valor transitorio, cuyo comportamiento pudiera ser el de una burbuja que siempre termina desinflándose o explotando. La clave para hacer una buena compra es saber identificar correctamente qué parte de un determinado precio corresponde al valor de sus fundamentos y cuánto a una burbuja.


Una burbuja o anomalía es alimentada por las expectativas que se pueden crear y alimentar a través de una narrativa que se difunde en los medios de comunicación o redes sociales. Si una empresa es gestionada por una celebridad, como Elon Musk, que tiene una extraordinaria capacidad de influir sobre las decisiones de los agentes económicos a través de los medios de comunicación y las redes sociales, el precio de la acción pudiese crecer de forma exponencial, sin que la empresa tenga un valor presente de sus dividendos futuros que sea consistente con el precio de la acción en el mercado. En un mundo con agentes económicos informados y racionales esa burbuja no tardaría en estallar.

Ante el comportamiento de Elon Musk, ahora propietario de Twitter y que ha vendido a precios elevadísimos miles de millones de dólares de las acciones de Tesla que poseía, yo no compraría acciones de esa empresa. Mucho menos si tomo en cuenta que su ratio precio de la acción a beneficios (P/E), que llegó a estar por encima de 800 en el año 2020 y ayer se situó en 38, supera a la de otros fabricantes de automóviles como Toyota, 10; General Motors, 5.7; Ford, 5.0; Mercedes-Benz, 5.0; y Volkswagen, 4.6.

En otras palabras, las acciones de todas esas empresas automotrices tienen un precio por beneficio más atractivo, además de ser mejores fabricantes de automóviles que Tesla. Esto las hace mejor opción de inversión, aun cuando Tesla utilice de manera más eficiente, por ahora, la tecnología de la información y de las baterías en la fabricación de automóviles eléctricos. Por eso pienso que, el precio de la acción de esa empresa de Elon Musk no es más que una burbuja que seguirá desinflándose, hasta que converja a un nivel consistente con sus fundamentos económicos reales; es decir, con sus beneficios futuros.   

miércoles, 28 de diciembre de 2022

La economía modera su crecimiento en noviembre

[Escrito el 27 de diciembre de 2022]

La economía dominicana moderó su crecimiento en noviembre al expandirse el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) en 2.9%. Esa desaceleración se explica principalmente por la caída del ritmo de la actividad de construcción, la cual en el período enero-noviembre sólo creció 0.6%. Esto sugiere que en meses recientes el valor agregado de ese sector debe haber descendido en términos interanuales con relación al elevado nivel alcanzado en el cuarto trimestre de 2021.

La subejecución del gasto de capital de las instituciones que componen el Gobierno Central, el aumento de los precios internacionales de los insumos de la construcción y la reducción de la viabilidad financiera de algunos proyectos inmobiliarios por el cambio de la postura de política monetaria hacia una más restrictiva e indispensable para reducir la tasa de inflación, son los factores tanto por el lado de la demanda como de la oferta que explican la desaceleración del sector construcción, al igual que sucede en Estados Unidos donde en noviembre se registró una caída interanual de 35.4% en el número de casas vendidas. Ante esa realidad, adquiere una gran importancia el mandato del presidente Luis Abinader de que en 2023 se incremente la inversión pública, en particular la construcción que sea complementaria de la inversión privada.

El equipo técnico del Banco Central estima que, a pesar de la desaceleración de la construcción, la economía cerrará el año con una tasa de crecimiento en torno al 5%. Ese ritmo, muy cercano al potencial, se alcanzaría si el crecimiento interanual a diciembre se sitúa por encima del 4%. En caso de que no se logre y el año cierre con un crecimiento ligeramente por debajo al 5%, debe señalarse que aun así sería un resultado extraordinario dada la significativa desaceleración del producto interno bruto que se registra en Estados Unidos, que se estima crecerá apenas 0.5% en 2022.

La recuperación de la actividad de hoteles, bares y restaurantes explica alrededor de una tercera parte del crecimiento económico del año. Entre enero y noviembre esa actividad registró un crecimiento de 25.2%. La llegada de visitantes al país, que el Banco Central estima, utilizando datos suministrados por el Ministerio de Turismo, se situará en 8.4 millones de personas, generará 8,671 millones de dólares. Una elevada cantidad de divisas, sólo superada por las remesas familiares que cerrarán el año en una suma cercana a los 10 mil millones de dólares, apoyando el consumo y, por lo tanto, las actividades de comercio, transporte y del sector agropecuario.

martes, 27 de diciembre de 2022

¿Cómo cerrará el año económico en República Dominicana?

[Escrito el 26 de diciembre de 2022]

El año 2022 pasará a la historia como un período económico difícil, durante el cual quedó demostrado nuevamente que la economía dominicana es muy resiliente. Dado el entorno internacional, se puede señalar que el desempeño económico de la República Dominicana ha sido positivo.

El crecimiento del producto interno bruto se situará en el entorno del 5%. Ese resultado significa que, a pesar de elementos que constituyen choques de oferta negativos provenientes del exterior, como son el aumento de los precios de los combustibles, el incremento de los costos de los alimentos y sus insumos y el aumento de la tasa de interés internacional, la economía dominicana se expandirá muy cerca de su ritmo potencial.

Ese crecimiento económico se explica por la estabilidad macroeconómica, lograda por la ejecución de una adecuada política monetaria, que permitió al sector privado aprovechar al máximo la recuperación de las actividades turísticas y la expansión de la demanda de bienes que exportan las zonas francas industriales. El elevado nivel de las remesas familiares, que cerrará el año alrededor de los 9,700 millones de dólares, es otro factor por el lado de la demanda que facilitó que la economía dominicana se expandiera en 2022. 

La política monetaria, ejecutada dentro del marco de metas de inflación, logró mantener la confianza en el peso dominicano y ancladas las expectativas de inflación. El aumento oportuno y sostenido de la tasa de interés de referencia realizado por el Banco Central hasta colocarla en términos reales en territorio positivo, apoyado por la política de subsidios a los precios de los combustibles, ha reducido la tasa de inflación de 9.6% a 7.6% entre abril y noviembre de este año. Y se proyecta que la variación de los precios se coloque alrededor del 5% a mediados de 2023, siempre y cuando no ocurran perturbaciones externas adicionales.

A pesar del significativo aumento de las tasas de interés en los Estados Unidos y del deterioro de los términos de intercambio provocado por el aumento de los precios de los combustibles, se logró mantener un mercado cambiario sin volatilidad excesiva. La cotización del peso dominicano frente al dólar exhibe al 23 de diciembre una apreciación de un 2.5% con relación al 31 de diciembre del año anterior. Esa apreciación del peso le quitó presión a la inflación importada, apoyando el ritmo de convergencia de la tasa de inflación hacia su meta del 4%±1%.  

lunes, 26 de diciembre de 2022

El mercado bursátil cae por buenas noticias económicas

[Escrito el 22 de diciembre de 2022]

De manera contraintuitiva, el mercado bursátil de los Estados Unidos cayó hoy porque los datos económicos que se están dando a conocer revelan mejor desempeño que lo previsto hace unas semanas. De hecho, las estimaciones de la Reserva Federal sobre el crecimiento económico y la tasa de desocupación para 2022 son mejores que las que proyectó en septiembre pasado. Los tres principales índices bursátiles registraron variaciones negativas. El Dow retrocedió 1.1%; el S&P 500 descendió 1.5%; y el Nasdaq, cayó 2.2%.

Ayer se conoció que el índice de confianza de los consumidores, que representan el componente de demanda agregada más importante de la economía, está mejorando y se situó en diciembre en el nivel más alto desde abril de este año. Esa mejora del índice de confianza del consumidor se asocia al hecho de que la tasa de inflación sigue bajando, al igual que lo hace la expectativa de inflación para el año próximo y al mismo tiempo el mercado laboral se encuentra en el entorno del pleno empleo, lo cual se traduce en aumentos de salarios.

Ante esas buenas noticias económicas, los inversionistas piensan que la Reserva Federal seguirá acentuando su política monetaria restrictiva para enfrentar la inflación, aun cuando con esa postura monetaria se provoque una recesión. Eso significa que la tasa de interés de referencia seguirá subiendo, alcanzando un nuevo pico que se situaría entre 5% y 5.5% hacia finales de 2023, superando el 4.6% que se pronosticó en septiembre alcanzaría el año que viene.

Dado que existe una relación inversa entre el valor de los instrumentos financieros y la tasa de interés del mercado, los inversionistas proyectan que los precios de las acciones descenderán y, previo a que eso suceda, deciden vender parte de su portafolio. Esa decisión provocó la caída del Dow, el S&P 500 y el Nasdaq en los Estados Unidos. Ya veremos cómo cierra este año, que sin lugar a duda ha sido terrible para todos quienes invierten en títulos financieros de renta variable.

jueves, 22 de diciembre de 2022

Como vaya el consumo irá la economía en 2023

[Escrito el 21 de diciembre de 2022] 

A nivel global, los bancos centrales ejecutan un apriete monetario para reducir la tasa de inflación. Específicamente, muchos países, incluyendo a Japón desde ayer, han estado aumentando sus tasas de interés de referencia, la de política monetaria, para reducir la demanda agregada y quitarle presión a la variación de los precios. Se prevé que el resultado de ese ajuste monetario sea el aumento de la desocupación y la reducción del ritmo de incremento de los salarios y precios.

El consumo y la inversión son dos componentes importantes de la demanda agregada.

La inversión es el componente que más rápido y con mayor intensidad reacciona a los movimientos de la tasa de interés. El apriete monetario reduce la viabilidad de proyectos empresariales, como establecimiento de nuevos negocios o la construcción de viviendas, lo cual hace que disminuya la acumulación de activos fijos en la economía agregada.

En el caso de los Estados Unidos, el incremento de la tasa de interés de los fondos hipotecarios, tasa que en noviembre superó el 7% y se sitúa a la fecha en 6.3%, ha reducido la demanda de bienes raíces. En noviembre cayó por décimo mes consecutivo la cantidad de casas vendidas, colocándose en un nivel que comparado con el mismo mes del año anterior representa un 35.4% más bajo.

El consumo reacciona de forma más lenta y menos intensa al ajuste de la tasa de interés. Los consumidores tienden a suavizar ese componente de la demanda en función del ingreso actual y del valor presente del ingreso futuro esperado, dado el nivel de eficiencia y profundidad del mercado de crédito. Esto significa que el apriete monetario reduce el consumo, pero lo hace de una forma más suave que el comportamiento que se observa en la inversión.

En el caso de los Estados Unidos, a pesar del incremento de las tasas de interés de política monetaria, el consumo ha logrado mantener una tendencia ascendente. Ese resultado se explica, primero por los recursos gubernamentales que recibieron los agentes económicos durante la pandemia del Covid-19, y segundo por el aumento de los salarios, cuya variación interanual a noviembre se mueve alrededor del 5%, amortiguando el efecto negativo que provoca la tasa de inflación sobre el poder de compra de los ingresos.

El crecimiento del PIB en 2023 dependerá en gran medida de la reacción del consumo a la tasa de interés, lo cual estará condicionado por el comportamiento del mercado laboral. Si el desempleo sube excesivamente y se reduce el ritmo de alza de los salarios, es muy probable que el consumo se reduzca y llegue la recesión que los expertos pronostican. Si, en cambio, la tasa de inflación sigue bajando y mejora el índice de confianza de los consumidores, es probable que la recesión se quede en las computadoras de los expertos. Espero que ocurra esto último.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

¿Qué se necesita para llegar a grado de inversión?

[Escrito el 20 de diciembre de 2022]

La firma S&P Gobal Ratings mejoró la calificación crediticia de la deuda soberana a largo plazo, llevándola de BB- a BB. El elevado crecimiento de la economía, el aumento de las recaudaciones tributarias y la apreciación del tipo de cambio justificaron la mejora de la calificación crediticia, aun cuando no se ejecutaron reformas estructurales fundamentales para el crecimiento de largo plazo.

El Banco Central se lleva gran parte del mérito de la mejora de la calificación crediticia. La credibilidad en la política monetaria logró mantener la confianza en el peso dominicano, permitiendo que la llegada de capitales apreciara la moneda nacional con relación al dólar. La estabilidad macroeconómica, que se expresa en una trayectoria descendente de la tasa de inflación, ha favorecido que la demanda del sector privado, léase consumo e inversión, haya amortiguado el choque negativo que por el lado de la oferta provino del exterior. Ese comportamiento de la demanda interna privada, apoyada por las remesas y la recuperación del turismo y de las zonas francas industriales, explica la mayor parte del crecimiento económico que cerrará este año en el entorno del 5%.

Las finanzas públicas también han tenido un buen desempeño. El incremento de los ingresos tributarios, tanto los que cobra la Dirección General de Aduanas como los que son responsabilidad de la Dirección General de Impuestos Internos, está asociado con el crecimiento del producto interno bruto. Por el lado del gasto, se observa una subejecución del gasto de capital de un 30%, lo cual, junto a otros factores relacionados con la gestión de la deuda pública, han creado un colchón de recursos líquidos disponibles que se encuentran depositados en el sistema bancario consolidado y ascienden a una suma equivalente a 6.6% del PIB.

A pesar del buen manejo monetario y fiscal, la calificación asignada a la República Dominicana sigue por debajo de la calificación grado de inversión. Para transitar de una calificación especulativa, como la BB, y pasar a la de grado de inversión se necesitan tres elementos. El primero, una reforma tributaria que eleve, por lo menos en cuatro puntos porcentuales del PIB, la presión tributaria. El segundo, una reforma del sector eléctrico que elimine su déficit financiero, lográndose su viabilidad económica. La combinación de esas dos reformas permitiría mejorar la sostenibilidad de las finanzas públicas y colocar la deuda, como porcentaje del PIB, en una trayectoria descendente. Alcanzada esa meta fiscal, se pasaría al tercer elemento para alcanzar el grado de inversión que es la capitalización del Banco Central. Si esos tres puntos se cumplen, la deuda soberana dominicana alcanzaría grado inversión, beneficiando a todos los agentes económicos con menores tasas de interés y mayor crecimiento económico.