lunes, 14 de septiembre de 2026

El margen que se agota

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 14 de septiembre de 2026]

El contexto económico internacional se ha complicado. El choque energético se intensificó por el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, la inflación se resiste a ceder en las principales economías desarrolladas y una espiral alcista de los rendimientos de deuda soberana amenaza con extenderse a las finanzas públicas de todo el planeta.

El precio del petróleo ha retomado una trayectoria ascendente ante la agudización de la guerra entre Irán y Estados Unidos. A finales de la semana pasada, el crudo WTI superó los 100 dólares por barril, frente a los 69 dólares registrados a inicios de julio. El repunte obedece al cierre casi total del estrecho de Ormuz por parte de Irán, agravado por el ataque con drones lanzados desde Iraq contra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita —con capacidad para transportar hasta 7 millones de barriles diarios hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo—, que obligó al reino saudita a suspender sus operaciones. A ese escenario se añade el avance de los rebeldes hutíes, quienes buscan controlar el estrecho de Bab al-Mandeb, otro paso estratégico para las exportaciones petroleras del golfo Pérsico. 

El impacto sobre los derivados del petróleo ha sido severo. El galón de gasoil alcanzó un récord de 6.06 dólares en Estados Unidos, muy por encima de los 3.71 dólares de hace un año y del máximo histórico previo de 5.82 dólares observado en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. El gasoil es un insumo crítico para el transporte de mercancías y la actividad agrícola, por lo que su encarecimiento tiende a trasladarse con rapidez al resto de la economía. Además, la política arancelaria de Trump amenaza con prolongar el traspaso de los aranceles a los precios estadounidenses, justo cuando la inversión masiva en proyectos de inteligencia artificial provoca una presión significativa sobre la demanda agregada.

En ese contexto, la inflación de la eurozona se elevó a un 3.3% interanual en agosto, después de haber cedido durante el verano. El Banco Central Europeo (BCE) respondió con su segundo aumento de la tasa de interés de referencia en lo que va de año, hasta situarla en un 2.5%. Christine Lagarde advirtió que las presiones inflacionarias “serán más duraderas de lo anticipado,” y los mercados de derivados han comenzado a descontar dos alzas adicionales de esa tasa antes de que concluya 2026. 

De este lado del Atlántico, la inflación interanual de Estados Unidos en agosto —medida por el índice de precios al consumidor (IPC)— se mantuvo en un 3.4%, mientras que la variación mensual del índice general alcanzó un 0.4%. La inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— se situó en un 2.4% interanual, por debajo del 2.5% de julio, aunque su variación mensual repuntó a un 0.3%, por encima de lo esperado. Los analistas estiman que el índice de precios del gasto en consumo personal subyacente —la medida de inflación preferida por la Reserva Federal (Fed)— también habría aumentado un 0.3% en el mes, lo que arrojaría una tasa interanual cercana a un 3.4%, lejos de la meta del 2%. 

La persistencia de la inflación estadounidense modificó las expectativas sobre la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) programada para esta semana. Antes de conocerse el dato de agosto, los futuros de tasas de interés asignaban una probabilidad de un 70% a un aumento de 25 puntos básicos; tras el informe, la probabilidad escaló a un 86%. Más todavía, el mercado prevé que antes de que cierre el año habrá un segundo ajuste y otro en enero de 2027, cuando se coloque en un rango de un 4.25% y un 4.5%.

En paralelo, el rendimiento de las notas del Tesoro a 10 años rozó un 4.98% a finales de la semana pasada. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, intentó frenar el avance mediante un programa de recompra de bonos que, tras ampliarse a un máximo de 6,000 millones de dólares, resultó insuficiente, pues los rendimientos subieron cerca de 18 puntos básicos durante la semana.

El entorno internacional tiene implicaciones directas para la República Dominicana. La tasa de política del Banco Central se ha mantenido en un 5.25%, mientras que la tasa neutral nominal —resultado de sumar una tasa real neutral estimada en un 1.5% a una inflación esperada a doce meses del 4.5%— se ubica en un 6%. Esa diferencia de 75 puntos básicos revela que la señal de política monetaria es, en términos técnicos, expansiva, aun cuando las circunstancias exigen una postura neutral o incluso restrictiva.

La contradicción se confirma al observar que el mercado registra un endurecimiento monetario. Entre diciembre de 2025 y agosto de este año, la tasa pasiva aumentó 129 puntos básicos, hasta colocarse en un 7.37%, y la activa subió 80 puntos básicos, hasta un 14.08%, con un crecimiento interanual de los préstamos de apenas un 7.7%. Durante ese período se han perdido más de dos mil millones de dólares de reservas internacionales netas, si se descuentan los 2,750 millones de dólares que se recibieron en febrero por concepto de emisión de bonos soberanos. Todo ello significa que, mientras las autoridades envían una señal expansiva a través de su tasa de referencia, las condiciones efectivas de liquidez del sistema financiero dominicano operan en terreno restrictivo. El divorcio entre la tasa de política y las tasas de mercado —activa y pasiva— distorsiona la señal que reciben los agentes económicos y resta eficacia al principal instrumento de política monetaria.

El alza de la tasa de interés de la Fed dificultará la gestión monetaria en el país. El margen entre ambas tasas de referencia estaría casi agotado si se situase en un 1.37%, muy distante del promedio del 4% observado durante la ejecución de la política monetaria basada en metas de inflación. 

El Banco Central debe, por lo tanto, aumentar su tasa de interés de referencia en la próxima reunión de política de finales de septiembre y gestionar la liquidez de forma óptima y consistente con esa postura. Solo así los agentes económicos recibirán la señal correcta sobre el verdadero rumbo de la política monetaria, condición indispensable para mantener la credibilidad del organismo emisor.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Las palomas monetarias fortalecen su posición

[Escrito el 4 de septiembre de 2026]

La declaración del gobernador Christopher Waller esta semana confirma que la Reserva Federal, dirigida por Kevin Warsh, enfrenta un disenso interno significativo.  Waller señaló que estaría dispuesto a mantener la tasa de interés de política monetaria en su nivel actual, que se coloca en el rango del 3.5% al 3.75%, si los datos de inflación de agosto, a publicarse el 11 de septiembre, muestran avances hacia la meta del 2%. 

John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, también mostró una postura acomodaticia, típica de una paloma monetaria.  Williams, quien ocupa la vicepresidencia del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed, reconoció avances recientes en el control de la inflación, lo que reduce la probabilidad de que se apruebe un aumento de la tasa de interés en la reunión del 16 de septiembre. 

Las declaraciones de Waller y de Williams ocurren menos de una semana después de que Warsh advirtiera en Jackson Hole que el banco central todavía tiene "trabajo por hacer" frente a la inflación, lo que se interpretó como una posición restrictiva que se traduciría en un aumento de la tasa de interés. 

El mercado reaccionó de inmediato a las declaraciones del gobernador Waller. El rendimiento del título del Tesoro a dos años cayó a un 4.33% y el dólar se debilitó frente a las principales divisas. Mientras tanto, la probabilidad de un alza de la tasa de interés en septiembre pasó del 59% al 48%. Estoy convencido de que la dispersión de la postura monetaria entre los miembros de la Fed se reducirá cuando se publique la semana próxima el dato del índice de precios al consumidor de agosto.  

Choque de inteligencia artificial

[Escrito el 3 de septiembre de 2026]

La carrera por definir el rumbo de la inteligencia artificial entra en una fase decisiva. OpenAI busca recuperar el liderazgo tecnológico frente a Anthropic y presentó hoy jueves a GPT‑6 Astra, su modelo más reciente. Con una valoración estimada de 852,000 millones de dólares, la empresa, que en poco tiempo saldrá a bolsa, asegura que Astra domina en ingeniería de software, ciencia y ciberseguridad.

OpenAI sugiere que su nuevo modelo se puede definir como inteligencia artificial general (AGI). Greg Brockman, su presidente, afirmó que Astra representa un salto generacional. No obstante, admitió que la AGI funciona hoy más como una aspiración que como un umbral verificable.

Por su parte, Anthropic, fundada hace cinco años por antiguos ejecutivos de OpenAI, ha dominado con sus modelos el mercado durante buena parte de este año. Su valoración estimada asciende a 965,000 millones de dólares de cara a su oferta pública inicial. 

La disputa técnica entre ambas empresas se libra también en el frente regulatorio. Los modelos más avanzados de Anthropic enfrentan restricciones gubernamentales por motivos de seguridad, mientras que los agentes de OpenAI protagonizaron un incidente en el que escaparon de un entorno de pruebas y afectaron a la empresa Hugging Face, un fallo que, según el Financial Times, tardó más de una semana en detectarse.

No cabe duda de que la autonomía creciente de esos sistemas, más que su inteligencia declarada, será la que finalmente determine cuánto riesgo se está dispuesto a aceptar a cambio de la productividad que prometen alcanzar a favor de la humanidad. 

Warsh, en modo halcón

[Escrito el 2 de septiembre de 2026]

En su discurso más importante desde que asumió la presidencia de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en el simposio de Jackson Hole celebrado el 28 de agosto se mostró como un halcón monetario. Warsh afirmó que le resultaría "difícil describir las condiciones financieras generales como restrictivas" y rechazó la idea de que la inflación se mueve hacia la meta del 2%. Por ello, afirmó que el banco central no ha terminado su labor.

La probabilidad de que la Reserva Federal suba la tasa de interés en 25 puntos básicos en septiembre se colocó al inicio de semana en un 65%. La decisión final dependerá de los datos previos a la reunión de septiembre, en particular el índice de precios al consumidor de agosto, que se publicará el 11 de septiembre. Aunque Warsh insiste en que "la puerta está abierta en ambos sentidos", el mercado interpreta su mensaje como el fin de la pausa y un posible aumento. 

¿Qué podría significar esto para República Dominicana? Desde noviembre del año pasado, el Banco Central (BCRD) ha mantenido su tasa de política monetaria en un 5.25% anual, pero ha estado ejecutando una política monetaria más restrictiva de lo que en realidad señala la tasa de referencia. Si la Fed eleva su tasa en septiembre, el diferencial entre ambas tasas de interés se estrecharía, lo que presionará al Banco Central a considerar el ajuste al alza de su tasa de interés o a enfrentar un mayor divorcio entre las tasas de interés del mercado, tanto la activa como la pasiva, respecto a la señal de referencia. Un resultado negativo para la toma de decisiones de los agentes económicos. 

Las bondades del sistema de pensiones dominicano

[Escrito el 1 de septiembre de 2026]

En su más reciente artículo de opinión publicado en El Caribe, el doctor Andrés Dauhajre, hijo, presenta cifras que revelan el aporte del sistema de pensiones de capitalización individual al bienestar de los trabajadores y a la economía dominicana. 

Desde que la Ley de Seguridad Social del 2001 creó dicho sistema, el ahorro previsional se ha convertido en una pieza clave de la inversión total. Al cierre de junio de 2026, las cuentas de capitalización individual ascendían a un monto de 1.32 billones de pesos, equivalente a un 16% del producto interno bruto.

De ese total, la suma de 500,900 millones de pesos no salió del bolsillo de trabajadores ni empresas, sino que constituye rentabilidad generada por las Administradoras de Fondos de Pensiones. En 23 años el rendimiento promedio fue de un 12.2% anual, muy por encima de lo que hubiera dejado una cuenta de ahorro (1.9%) o una de depósito a plazo (8.7%).

Gracias a las economías de escala, millones de trabajadores han accedido a rendimientos que antes solo estaban al alcance de los grandes inversionistas.  El país cuenta con una fuente estable de financiamiento a largo plazo, que ha favorecido el crecimiento económico que en promedio ha sido de un 5% anual.

Dauhajre propone elementos que pueden mejorar el rendimiento de las cuentas individuales. En particular, afirma que un 64% del ahorro previsional está colocado en bonos de Hacienda y del Banco Central, mientras que en Chile y Perú esa proporción no pasa del 20%. Asimismo, apenas un 2% está en acciones y bonos de empresas dominicanas, porcentaje que debería ser mucho mayor.

Ante esa realidad, el autor propone que la Comisión Clasificadora de Riesgos y Límites de Inversión permita a las AFP invertir al menos un 10% del ahorro en acciones y bonos de empresas globales, tal como ya realizan los chilenos con un 53% y los peruanos con un 48%. 

La opacidad del acuerdo con Venezuela

[Escrito el 31 de agosto de 2026]

Donald Trump anunció el viernes pasado lo que calificó como “el mayor acuerdo petrolero de la historia.” Mediante ese convenio, Estados Unidos obtendrá el control mayoritario, a través de una empresa privada, de más de 65 mil millones de barriles de petróleo de las reservas de Venezuela. 

Marco Rubio, el secretario de Estado, declaró en su cuenta de X que el acuerdo “es una gran victoria tanto para el pueblo estadounidense como para el venezolano.” A seguidas añadió que con esto se asegura “reservas estables y petróleo de bajo costo en nuestro hemisferio” lo que prevé reducirá los precios de gasolina en el mercado estadounidense. Según Rubio, el pueblo venezolano se beneficiará con una inversión de 100 mil millones de dólares.

No obstante, un simple análisis de ese acuerdo arroja como conclusión que no es positivo para Venezuela. En primer lugar, tendrá que vender a Estados Unidos una parte de su producción a precio de costo. En segundo lugar, la inversión privada que se anuncia habría llegado a Venezuela tan pronto se hubiese recuperado la democracia y fortalecido su régimen de propiedad. Por tanto, en términos netos el ganador es el gobierno estadounidense. 

El Wall Street Journal comparó el mecanismo utilizado en el citado acuerdo con los que utiliza la mafia. El Pentágono se asociará con North American Blue Energy Partners (NABEP), la firma del empresario Alejandro Betancourt, un “bolichico,” acusado de corrupción y lavado de activos en Suiza.  A cambio, Washington obtendría derechos preferentes sobre el 20% de la producción a precio de costo. Algunos consideran que Becancourt será el virrey de Trump en Venezuela. 

Las críticas han sido contundentes. El economista Ricardo Hausmann acusó a Rubio de perder "toda la confianza" de los venezolanos por negociar con un gobierno "ilegítimo" encabezado por Delcy Rodríguez, en lugar de exigir primero elecciones y el retorno de la democracia a Venezuela. 

AFP Titanic

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 7 de septiembre de 2026.]

El bienestar de una sociedad mejora cuando sus adultos mayores pueden retirarse con una pensión suficiente para cubrir lo esencial; sin ella, la vejez cae en dependencia. Existen, en general, dos tipos de sistemas de pensiones. 

En el sistema de reparto, el trabajador joven paga la pensión del jubilado, con la expectativa de que la siguiente generación haga lo mismo por él. Esa situación depende de la demografía, que se ha vuelto un problema en muchos países. Los sistemas de reparto acumulan déficits actuariales crecientes, lo que eleva el gasto público y obliga a subir las cotizaciones, retrasar la edad de retiro y recortar el monto de la pensión.

En el sistema de capitalización individual, cada trabajador dispone de una cuenta de ahorro previsional de su propiedad. Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) invierten esos recursos en el mercado de capitales y generan un rendimiento a favor del afiliado. Al momento del retiro, con la suma ahorrada se obtiene una pensión.

En la República Dominicana, a junio de 2026, el fondo de pensiones acumulaba 1.32 billones de pesos, cantidad equivalente al 16% del producto interno bruto (PIB). De esa cifra, 263,400 millones de pesos corresponden a aportes de los trabajadores y 555,400 millones de pesos a los del empleador. Los 500,900 millones de pesos restantes proceden de la rentabilidad generada por la inversión de esos fondos, que han alcanzado un rendimiento promedio anual de un 12.2%.

A pesar de ese extraordinario desempeño, el sistema dominicano ha sido objeto de críticas.

Algunos detractores cuestionan que las AFP inviertan los ahorros de los trabajadores en bonos emitidos por empresas grandes. Ignoran que, cuando una AFP compra un bono corporativo, adquiere el derecho de recibir un retorno superior al que obtendría colocando ese capital en cuentas de ahorro del sistema bancario. Esa estrategia beneficia directamente al trabajador. 

Al planteamiento anterior se añade el argumento de que las inversiones se realizan sin garantía. Aquí se confunde la inversión en un bono con el otorgamiento de un préstamo hipotecario, respaldado por un inmueble específico. El tenedor de un bono corporativo cuenta con un aval más sólido que la hipoteca sobre un inmueble, ya que adquiere el derecho de cobro sobre todo el flujo de efectivo generado por la empresa. Esta debe pagar a los bonistas intereses y capital antes de repartir dividendos entre los accionistas. Si incumple con sus obligaciones, los acreedores pueden tomar el control de todos sus activos, liquidarlos y cobrarse la deuda.

También se señala que las AFP adquieren bonos o acciones de empresas quebradas. Esa afirmación es errónea y temeraria, porque cada instrumento financiero debe ser aprobado por una comisión que integran la Superintendencia de Pensiones, el Banco Central y las Superintendencias de Bancos, Valores y Seguros. Además, esos títulos han de contar con el grado de inversión otorgado por agencias de riesgo internacionales.

Los críticos aseguran que el sistema de capitalización individual beneficia más a las AFP que a los trabajadores. No obstante, en 2025, las AFP obtuvieron un beneficio después del impuesto sobre la renta de 5,936.5 millones de pesos, equivalente a un 0.5% del fondo administrado; mientras que los trabajadores recibieron un beneficio neto de 110,123.2 millones de pesos. Esas cifras demuestran que por cada peso que ganaron las AFP, los afiliados obtuvieron casi 19 pesos de retorno. 

La preocupación más importante sobre el sistema dominicano es cuál será el monto de la pensión que recibirá el trabajador. Muchos llegarán a la edad de retiro con un capital acumulado insuficiente para obtener una pensión —o anualidad— que represente un porcentaje razonable de su último ingreso laboral. Esa circunstancia obedece a dos factores: el porcentaje del salario destinado a la cuenta individual es de solo un 8.4%, frente al 15% de otros países; y los años de aporte continuo a la cuenta son pocos, porque alrededor del 55% de quienes perciben ingresos trabaja en el mercado informal.

Esta situación lleva a que muchas personas prefieran recibir, al llegar a la edad del retiro, la totalidad de los fondos acumulados. La demanda es razonable y podría atenderse. Basta con permitir que el trabajador reciba en un solo pago el monto total acumulado, en lugar de una pensión mensual. Quien elija esa opción debe liberar al Estado de una eventual carga futura. En concreto, los hijos u otros familiares del afiliado adquirirían el compromiso, mediante contrato, de mantenerlo en su vejez, al tiempo que el jubilado renunciaría a solicitar al Estado cualquier tipo de ayuda en forma de pensión.

Por otra parte, dado que la Ley 87-01 permite crear nuevas AFP, sería conveniente que quienes cuestionan cómo se invierten los fondos y cuánto gana la entidad que los administra constituyesen la suya propia. De esta manera, demostrarían con resultados que son capaces de gestionar mejor el ahorro de los trabajadores para beneficiarlos. En consecuencia, las personas descontentas con su AFP podrían trasladarse a la nueva gestora sin mayores obstáculos.

La libertad de operar de la nueva AFP sería total. Sus propietarios y gerentes podrían colocar los fondos de los trabajadores en préstamos a los afiliados o en títulos públicos o privados. En caso de preferir un menor riesgo financiero, existe la opción de guardar el dinero en la caja fuerte, sin exponerlo al mercado de capitales. 

La nueva AFP, al igual que todas las demás, debe cumplir con el requisito de asegurar una rentabilidad mínima a sus afiliados, calculada como la rentabilidad real promedio del sistema en los últimos doce meses menos dos puntos porcentuales. Asimismo, ha de mantener una cuenta de garantía destinada a cubrir el mínimo exigido. En caso de que esa reserva no alcanzase, la nueva AFP debe completar la diferencia con el patrimonio de sus propietarios. 

La propuesta debería entusiasmar a muchos opositores, pues les brinda la oportunidad de demostrar que pueden conseguir un mayor rendimiento de las cuentas de los trabajadores y garantizarles una pensión más alta. Si realizan malas inversiones, la AFP de los críticos terminará hundiéndose, como el Titanic. En este caso, se llevará consigo el ahorro previsional de quienes confiaron en ella. 

lunes, 31 de agosto de 2026

Cómo hacerse millonario

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 31 de agosto de 2026.]

Existe una lógica —no una garantía— que explica por qué algunas personas consiguen acumular patrimonio de forma sostenida a lo largo de su vida y otras, con un punto de partida similar, no lo logran. El proceso tiene su fundamento en la programación dinámica, una herramienta matemática utilizada para encontrar la trayectoria óptima en problemas intertemporales.

El primer principio es la toma de decisiones de forma prospectiva (forward looking), mediante la vinculación del presente con el futuro. La programación dinámica enseña a visualizar el estado futuro deseado y, a partir de esa meta, retroceder para identificar y seleccionar las acciones disponibles en cada período con el fin de pasar de un estado a otro hasta alcanzar el objetivo. 

Richard Bellman, el matemático que formalizó dicho método en los años cincuenta, llamó "principio de optimalidad" a la idea de que una trayectoria óptima, observada desde cualquier punto intermedio, debe seguir siendo óptima hacia adelante. Traducido a la vida de una persona, significa que cada decisión —estudio, trabajo, gasto, ahorro— se evalúa por su contribución al estado deseado y no solo por su satisfacción inmediata.

El segundo principio constituye la acumulación de capital humano. Gary Becker demostró que la educación y el entrenamiento en el trabajo representan una inversión, con su costo y su retorno, como cualquier otro activo. Ese esfuerzo exige perseverancia. No basta con obtener un título: es imprescindible estudiar toda la vida y actualizarse cuando la tecnología, como la inteligencia artificial (IA), modifica las reglas del juego. Al mismo tiempo, se necesita cuidar la salud del activo para reducir su tasa de depreciación. Hacer ejercicio, dormir y alimentarse con moderación conforman el mantenimiento preventivo del único capital que no se puede heredar ni tomar prestado.

El tercer principio radica en el trabajo perseverante. En una economía de mercado, la remuneración o el ingreso se vincula a la productividad de cada persona. Quien busca atajos —una posición lograda por amiguismo y no por mérito— puede prosperar transitoriamente, pero, tarde o temprano, termina siendo desplazado por quien posee mayor conocimiento y disciplina laboral.

El cuarto principio promueve el ahorro. La teoría del consumo intertemporal —de Irving Fisher a Franco Modigliani— demuestra que la tasa de interés es el precio que relaciona el consumo presente con el consumo futuro; es decir, representa el premio que se recibe por posponer el gasto. La persona que solo vive para el presente no acumula patrimonio. 

El quinto principio enseña a comprar barato y vender caro. Es imprescindible entender que el valor de los activos está asociado a su capacidad de generar flujo de efectivo de forma sostenida y que, muchas veces, el precio se desvía del valor. Cuando el precio se encuentra por debajo del valor, es tiempo de comprar; cuando está por encima, conviene vender. Según esa regla, se ha de evitar la tentación de seguir el comportamiento de manada, manifestado en exuberancia irracional y en burbujas financieras, que son anomalías transitorias del mercado. 

El sexto principio es saber identificar y ponderar los riesgos. Toda decisión financiera implica, en el fondo, una apuesta ante escenarios futuros inciertos. La diferencia entre un inversionista prudente y otro temerario no es la aversión al riesgo, sino la capacidad de medirlo y gestionarlo para minimizar su impacto. Harry Markowitz, quien formalizó la teoría moderna de portafolios financieros, demostró que el riesgo puede reducirse mediante la diversificación de activos cuyos rendimientos no estén perfectamente correlacionados. No importa lo modesto que sea el patrimonio, todo ahorrante debe exigir que cada unidad adicional de incertidumbre asumida venga acompañada de una compensación esperada proporcional. Esa distinción, sutil pero decisiva, es la que separa la prudencia de la temeridad y la prudencia de la parálisis.

El séptimo principio implica que las inversiones deben tener un valor presente neto positivo. El ahorro transformado en buenas inversiones, que aprovechen las bondades del interés compuesto, es lo que asegura un flujo de ingresos estable después de que la persona salga de su etapa laboral activa. Es la cultura financiera, no la suerte, lo que distingue a quien sufre la disminución de su ahorro de quien lo ve multiplicarse.

El octavo principio consiste en adquirir el servicio que se necesita, no la cosa en sí misma. Un ejemplo sería preguntarse para qué se quiere comprar un vehículo. Si la respuesta es lujo o estatus, se trata casi siempre de una mala inversión, porque el activo se deprecia con rapidez y el costo de oportunidad del capital inmovilizado es alto. Si, en cambio, lo que se precisa es el servicio de transporte, entonces conviene evaluar todas las alternativas disponibles según su relación costo-beneficio.

El noveno principio atañe a la pareja y la familia. Desde una perspectiva estrictamente económica, el matrimonio estable y la familia constituyen mecanismos eficientes para compartir riesgos y gastos, y generar economías de escala en la producción de los servicios del hogar. Además, resultan un incentivo poderoso para posponer el consumo presente de los padres en favor de la inversión en la educación y el bienestar de los hijos. 

El décimo principio justifica la construcción de redes de contacto. El capital social, como lo llamó James Coleman, es tan importante como el capital financiero. Reduce los costos de transacción, transmite información y abre puertas que ningún currículum, por sí solo, puede abrir.

El undécimo principio fomenta la colaboración con los demás.  La suma que se destina a ayudar a los demás, en especial a los jóvenes —con recursos, tiempo, conocimiento—, suele retornar, con creces, en forma de reputación, relaciones y satisfacciones que no se adquieren en el mercado. La vida funciona mejor cuando no se concibe como un juego de suma cero. 

El duodécimo principio trasciende los anteriores. Consiste en ofrecer a Dios todo lo que se hace: estudio, trabajo y ocio. La riqueza material no es un fin, sino la consecuencia natural de haber administrado con diligencia, honestidad y gratitud los talentos recibidos.

En síntesis, hacerse millonario —no solo de patrimonio financiero, sino de una vida plena, con salud, familia, comunidad y objetivos— es el resultado de una sucesión larga de decisiones correctas que siempre miran hacia el futuro. Manos a la obra.  

El reto comunicacional de Warsh

[Escrito el 26 de agosto de 2026]

Los datos que rodean la próxima comparecencia de Kevin Warsh en Jackson Hole, Kansas City, dibujan un entorno preocupante. Una deuda pública estadounidense que acaba de tocar los 40 billones de dólares, rendimientos de los bonos de largo plazo en máximos desde 2007 y una inflación que lleva más de cinco años sobre la meta del 2% no son el telón de fondo ideal para que un banco central reduzca la información que ofrece a los mercados.

La encuesta de la Universidad de Chicago preparada para el Financial Times expone la contradicción central de la estrategia de Warsh. Casi el 60% de los economistas consultados cree que la Fed tardará más en alcanzar su objetivo de inflación que cuando él asumió el cargo, y más del 60% atribuye a la falta de claridad de Warsh y del secretario del Tesoro, Scott Bessent, parte del alza en los rendimientos de largo plazo. Dicho de otro modo, la opacidad, lejos de calmar a los inversionistas, eleva la prima de riesgo que se buscaba reducir.

El argumento de Warsh —que un banco central menos locuaz obliga a los mercados a mirar los datos y no las palabras de los funcionarios— tiene algunos defensores sólidos, como Deborah Lucas, profesora de finanzas del MIT. Ella ve la postura de Warsh como una corrección necesaria tras años de excesiva injerencia de la Fed en el mercado de capitales. 

Es preciso destacar que el presidente de la Fed anotó un tanto a su favor, pues casi nadie lo acusa de ceder a las presiones de Trump para bajar la tasa de interés. Warsh aseguró su independencia, pero ahora debe comunicar con hechos que está comprometido a reducir la inflación. 

La economía consolida su crecimiento

[Comentario Noti 25 de agosto de 2026] 

La economía dominicana registró en julio de 2026 un crecimiento interanual de un 4.6%, según el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) estimado por el Banco Central de la República Dominicana. Con ese resultado, la expansión promedio acumulada durante los primeros siete meses del año se ubicó en un 4.5%.

El resultado económico estuvo liderado por la actividad de construcción, que se expandió un 8.1% gracias a la ejecución de proyectos de inversión privada, un mayor dinamismo de la inversión pública y mejoras institucionales en los procesos de aprobación de los permisos para la puesta en marcha de edificaciones privadas. 

Las zonas francas también aportaron al crecimiento, con un avance de un 5.5% impulsado por las exportaciones de calzado, productos eléctricos y tabaco. Se prevé que el arancel del 12.5% recién colocado por Estados Unidos a la República Dominicana tenga un impacto negativo sobre las exportaciones de zonas francas. 

El turismo también se incrementó por encima del ritmo potencial, al registrar un 5.6%. En lo que va de año, el país ha recibido casi 5.9 millones de turistas, una variación de un 9.4 %.

Por otra parte, la manufactura local creció un 3.7%, sostenida por la producción de artículos metálicos y minerales no metálicos. En contraste, la minería cayó un 15.9 % debido a una menor extracción de oro y plata.

Hay que destacar que el entorno internacional en 2026 ha sido desfavorable. El aumento de los precios del petróleo y derivados, así como el alza de las tasas de interés internacionales, empujarán hacia abajo la actividad económica en los próximos meses. El reto de las autoridades es sortear de manera adecuada esas perturbaciones externas, manteniendo la estabilidad macroeconómica sin perder competitividad. 

El claro mensaje de Canadá

[Comentario Noti 24 de agosto de 2026]

Los canadienses enviaron un claro mensaje a Trump. Es mejor un no acuerdo, que un mal acuerdo. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, abandonó la noche del viernes las conversaciones comerciales con Estados Unidos, lo que provocará la entrada en vigor de aranceles del 50% sobre 20 mil millones de dólares de exportaciones canadienses. "No podemos aceptar lo que ofrecieron y no daremos lo que pidieron", declaró Carney, quien describió la relación bilateral como un estado de "guerra.” 

Washington introdujo en el último momento exigencias inaceptables. Entre ellas se encuentra el pedido de "acceso exclusivo" a los minerales críticos de Canadá. Estados Unidos también planteó restricciones a la capacidad de Canadá de firmar acuerdos comerciales con otras naciones, además de nuevas condiciones para la industria automotriz que, según los canadienses, "harían la producción más antieconómica con el tiempo" y carecían de "justificación." 

La oferta estadounidense contemplaba bajar los aranceles al acero y al aluminio del 50% al 25%, y los del sector automotriz del 25% al 15%, a cambio de que Ottawa retirara aranceles de represalia y presionara a las provincias para levantar las prohibiciones sobre el alcohol estadounidense. Empresarios y líderes provinciales advirtieron que ese acuerdo habría fijado tasas todavía demasiado altas para la competitividad a largo plazo del país.

Carney anunció represalias "dólar por dólar," que entrarán en vigor desde el 8 de septiembre. Aunque más del 75% de los canadienses apoyó su decisión, casi el 90% teme el impacto económico. Esto es fácilmente comprensible, dado que se trata de un conflicto económico con su principal socio comercial, lo que provocará la caída de exportaciones y un aumento de precios en ambos países.  

lunes, 24 de agosto de 2026

Una lección a Bessent

 [Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 24 de agosto de 2026]

El mercado de bonos del Tesoro de Estados Unidos —el más grande e influyente del mundo, valorado en unos 31.5 billones de dólares— registró una semana atípica. El rendimiento del bono a 30 años alcanzó el lunes 17 de agosto su nivel más alto desde 2007, por encima de un 5.3%, mientras que el de 10 años, referencia del costo de las hipotecas y de buena parte del crédito corporativo y soberano internacional, cerró la semana en un 4.74%. 

Ante esa presión alcista, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, sorprendió a los inversionistas el 19 de agosto al anunciar que el gobierno aumentaría sus recompras de bonos de largo plazo, de dos mil a un mínimo de cuatro mil millones de dólares por operación. El mercado reaccionó de inmediato y provocó el descenso de 10 puntos básicos del rendimiento a 30 años. No obstante, el alivio fue transitorio, ya que los dos días siguientes los rendimientos recuperaron buena parte de lo perdido.

No existe consenso sobre la causa del alza de las tasas de los títulos a 10 y 30 años, pero los analistas coinciden en que va más allá de la inflación futura, cuya expectativa de largo plazo sigue cerca de la meta del 2% de la Reserva Federal (Fed). 

El principal factor se relaciona con el aumento estructural de la necesidad de capital. Por un lado, el déficit fiscal de Estados Unidos, que se sitúa en torno al 6% del producto interno bruto (PIB), eleva la oferta de deuda del Tesoro. Por otro, el auge de la inteligencia artificial (IA) ha provocado que negocios que antes eran de bajo consumo de liquidez, como Amazon y Alphabet, se hayan convertido en emisores de deuda corporativa a un ritmo que desplaza los bonos del Tesoro. El rendimiento del bono de Alphabet con vencimiento en 2075 saltó del 6% a comienzos de julio al 6.78% a mediados de agosto, un ajuste muy atractivo para los inversionistas.

Otro factor es geopolítico. Japón, principal tenedor de bonos del Tesoro de Estados Unidos, atraviesa una coyuntura que le ha obligado a vender dólares para apoyar el yen. A su vez, la guerra comercial entre Estados Unidos y China frena el interés de Pekín de adquirir la deuda emitida por Washington. Además, la guerra en Medio Oriente, con el cierre del estrecho de Ormuz, limita la capacidad de los países afectados de generar el flujo de efectivo necesario para adquirir en la misma magnitud que antes deuda pública estadounidense. 

La recompra de títulos no es una herramienta nueva. A diferencia de la Fed, el Tesoro no puede crear dinero para comprar deuda, por lo que cada dólar de recompra se financia mediante la emisión de letras del Tesoro de corto plazo. La estrategia consiste en vender títulos de menos de 2 años y adquirir bonos de largo plazo con el fin de aplanar la curva de rendimiento. Varios operadores del mercado consideraron insuficiente la medida, dado que no modifica la trayectoria de una deuda que asciende a 40 billones de dólares y sigue subiendo como porcentaje del PIB.

El efecto colateral más visible fue la caída del dólar en un 1% el 20 de agosto. Los agentes del mercado percibieron la compra de bonos como una señal de que Washington prioriza abaratar la deuda, incluso a costa del valor de su moneda. Por ello, adoptaron la llamada “apuesta de devaluación” (trade debasement): compra de activos que se benefician de un dólar más débil, como el oro, que subió a 4,612 dólares la onza, y el bitcoin, cuyo precio varió un 23% y superó los 77,400 dólares. 

Paul Krugman (CUNY), premio Nobel de Economía, sostuvo que "es muy difícil construir un escenario de crisis de deuda al estilo griego para una nación que se endeuda en su propia moneda." Atribuyó el alza de la tasa de rendimiento de los bonos de largo plazo a dos factores concretos — auge de emisiones de deuda corporativa de las “hyperscalers” de IA y mayor déficit público— antes que a temores de incapacidad de cumplir con el pago de las deudas. Finalmente, recomendó a los futuros responsables de la política económica—quienes sustituyan a Trump— no caer en pánico, puesto que la situación actual no constituye una crisis de deuda. 

John Cochrane (Hoover Institution) adoptó una posición más cautelosa. Identificó cinco explicaciones posibles del incremento de la tasa de interés: expectativas de inflación; posibilidad de que la Fed suba tasas; regreso a niveles "históricamente normales" de tasas de interés nominales entre un 4% y el 6% tras la anomalía de tasas reales negativas de la década de 2010; mayores oportunidades de inversión vinculadas a la IA; y presión de los "vigilantes de los bonos" ante una política fiscal insostenible. Se mostró escéptico respecto a la eficacia de las recompras de Bessent y advirtió sobre el riesgo de una futura crisis fiscal si el gobierno sigue "renovando" deuda de corto plazo, justo en un momento en que la disponibilidad de financiamiento barato podría acabarse.

Las consecuencias de tasas persistentemente altas ya se perciben en la economía real. Con el bono a 10 años como referencia, las hipotecas se acercan al 7%, lo que encarece la compra de viviendas. Las empresas enfrentan un costo de endeudamiento más alto, circunstancia que puede frenar la inversión y la creación de empleo. Para el propio gobierno, cada punto adicional de rendimiento se traduce en decenas de miles de millones de dólares extra en intereses cada año. Frente a ese escenario, el camino óptimo es una reforma fiscal que reduzca el déficit público.

En economías como la República Dominicana, el aumento de la tasa de interés en Estados Unidos tiene un efecto directo. El 79% de la deuda externa dominicana —unos 37,920 millones de un total de 47,990 millones al cierre de junio de 2026— está constituida por bonos soberanos en dólares, cuyo costo se fija como un diferencial sobre el rendimiento de los títulos del Tesoro. Si dicha tasa sube, cada nueva emisión o refinanciamiento dominicano partirá de un nivel más alto y, por consiguiente, encarecerá el servicio de la deuda pública. 

jueves, 20 de agosto de 2026

Peso fuerte, exportaciones débiles

[Comentario Noti 21 de agosto de 2026]

El peso dominicano acumula frente al dólar una apreciación nominal superior al 7% en lo que va de 2026 y una apreciación real todavía mayor al tomar en consideración el diferencial de inflación entre ambos países. La apreciación del peso es percibida por muchas personas como algo positivo, pero podría tener consecuencias muy negativas sobre las exportaciones del país. 

Un estudio publicado en agosto de este año por los profesores Paul Bergin, de la Universidad de California, y Woo Choi y Ju Pyun, ambos de la Universidad de Corea, ofrece una lectura preocupante. Específicamente, se desprende que la apreciación del peso podría provocar no solo una pérdida de competitividad transitoria, sino un daño estructural. 

La investigación analiza datos de 45 países entre 1985 y 2007 y encuentra que la subvaluación cambiaria sostenida —cuando viene acompañada de acumulación de reservas— eleva la productividad manufacturera de un país al estimular la entrada de nuevas empresas y aumentar la proporción de insumos intermedios producidos localmente.

La lógica funciona también al revés. Si el peso se aprecia de forma sostenida, se registra una pérdida de competitividad, lo que reduce las exportaciones y aumenta la dependencia de insumos importados en la manufactura.

El riesgo se agrava por el arancel adicional del 12.5% que Estados Unidos aplica a las exportaciones dominicanas desde julio de 2026, superior al 10% de Guatemala y El Salvador, y muy por encima del arancel cero que México mantiene en el 85% de sus envíos a Estados Unidos. 

La combinación de la apreciación del peso y el arancel del 12.5% puede provocar la salida de empresas de zonas francas y la caída de las exportaciones dominicanas. Un resultado que se debe evitar. 

Bessent abanica en el mercado de bonos

[Comentario 20 de agosto de 2026] 

Los bonos del Tesoro de Estados Unidos a largo plazo sufrieron una nueva ola de ventas este jueves, después de que la intervención del secretario del Tesoro, Scott Bessent, no lograra calmar a los inversionistas. 

El rendimiento del bono a 30 años subió 6 puntos básicos, hasta el 5.25%, revirtiendo buena parte de la caída registrada un día antes, cuando el Tesoro anunció que "al menos duplicaría" sus recompras de títulos con vencimientos de entre 10 y 30 años, de dos mil a "al menos" cuatro mil millones de dólares. El rendimiento del bono a 10 años también repuntó, hasta el 4.71%, tras haber tocado la semana pasada su nivel más alto desde julio de 2007.

El mercado recibió el anuncio con desconfianza. Muchos gestores de fondos lo calificaron de simple "parche" incapaz de resolver el problema de fondo. La desconfianza se produjo justo cuando la deuda pública estadounidense alcanzó un récord de 40 billones de dólares, tras crecer 3 billones en solo un año, su ritmo más veloz fuera de la pandemia. La deuda en manos del público ya supera los 32 billones, equivalente al tamaño de toda la economía de Estados Unidos, y la Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta que llegue al 120% del PIB en 2036. 

A mi entender, para detener el alza del costo del endeudamiento público, Bessent deberá elaborar lo antes posible una reforma fiscal que recorte gastos y aumente los ingresos. Esa reforma deberá generar un saldo fiscal que brinde sostenibilidad a las finanzas públicas estadounidenses. 

lunes, 17 de agosto de 2026

La inflación estadounidense sigue alta

[Escrito el 14 de agosto de 2026]

El índice de precios al consumidor (IPC) de julio en Estados Unidos subió 0.2% respecto al mes anterior, en línea con lo esperado por los analistas, un resultado que alivia —aunque no elimina— la presión sobre la Reserva Federal para subir su tasa de interés de referencia en la reunión de septiembre. En términos interanuales, la inflación general se situó en un 3.4%, 0.1 puntos porcentuales por debajo de junio. 

La inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y de la energía, también avanzó 0.2% mensual y se ubicó en un 2.5% por encima del nivel registrado un año atrás. Ese resultado no ofrece evidencia contundente para forzar un ajuste de la tasa de interés de referencia al alza, aunque tampoco lo descarta.

A la fecha, el mercado proyecta con una probabilidad de un 67% de que la tasa de política se mantendrá sin cambios en septiembre. La decisión final dependerá del dato de la variación de precios en agosto. Si vuelve a subir y se aleja de la meta del 2%, los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto no tendrían otra opción que llevar a cabo un apriete monetario.

La presidenta de la Reserva Federal de San Francisco, Mary Daly, advirtió que si los choques de precios —vinculados a aranceles y a la demanda del auge de la inteligencia artificial— se combinan y ganan impulso propio, un ajuste de la tasa de interés podría requerir más que el tradicional cuarto de punto. Por su parte, el presidente Kevin Warsh ha evitado anticipar qué evento detonaría el próximo movimiento del banco central, por lo que se mantiene la incertidumbre sobre lo que podría decidirse en la reunión de septiembre próximo. 

Se encarece la deuda pública estadounidense

[Escrito el 13 de agosto de 2026]

El Tesoro de Estados Unidos vendió hoy jueves bonos a 30 años en una subasta de 25,000 millones de dólares, con un rendimiento de hasta 5.22%, el nivel más alto desde el 5.52% registrado en agosto de 2001. La cifra supera el 5.06% de la subasta previa de julio y el 4.91% de enero de 2025.

El encarecimiento responde a dos factores combinados. Primero, a una deuda pública que ya ronda los 40 billones de dólares, con una relación deuda-PIB que ya superó el 100% en el primer trimestre de 2026 y podría llegar a 120% para 2036, según la Oficina de Presupuesto del Congreso. Segundo, a una inflación que, pese a bajar a un 3.4% en julio, sigue por encima de la meta del 2% establecida por la Reserva Federal, la cual está presionada por los aranceles, el gasto en infraestructura de inteligencia artificial y el alza del petróleo por el conflicto con Irán.

La consecuencia del aumento de la tasa de interés de la deuda pública estadounidense es preocupante. En ese contexto, cabe destacar que, para el Tesoro, financiar al gobierno resulta ahora más costoso, en momentos en que ya gasta más en pagar intereses que en defensa nacional. Analistas prevén que Washington recurrirá más a la deuda de corto plazo (letras del Tesoro) con menor tasa de interés, pero que hace al país más vulnerable a futuras subidas de tasas. Aun con esa incertidumbre sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas, la demanda por esos títulos de deuda se mantuvo firme en los mercados de capitales.

El costo oculto de un peso más fuerte

[Escrito el 10 de agosto de 2026] 

Cuando la tasa de cambio del peso respecto al dólar se reduce, se celebra como un triunfo de la política del Banco Central. Sin embargo, un ejercicio reciente de aritmética fiscal, elaborado por el doctor Andrés Dauhajre, hijo, revela que la apreciación del peso dominicano tiene efectos complejos.

El análisis de Dauhajre simula una baja en la tasa de cambio de 65.50 a 58.50 pesos por dólar (una apreciación de 10.7%) y mide su impacto en las cuentas del Estado. Por un lado, el Gobierno ahorraría cerca de 57,766 millones de pesos en el servicio de la deuda externa, transferencias a las empresas eléctricas y subsidios a combustibles. Pero ese ahorro tiene una contrapartida que se menciona poco: los ingresos públicos también caen, al reducirse en pesos los desembolsos de préstamos externos, los impuestos sobre el oro, las tarifas turísticas y los aranceles cobrados en aduanas. Esa pérdida de ingresos, sumada al deterioro en el resultado del Banco Central por la revaluación de sus reservas internacionales, asciende a 134,275 millones de pesos. En consecuencia, el saldo neto es un deterioro fiscal de 76,509 millones de pesos.

El impacto distributivo es igual de revelador. Se benefician los importadores, los turistas dominicanos que viajan al exterior, quienes tienen deudas en dólares y los inmigrantes que envían remesas, entre otros, para alcanzar un total estimado de 336,937 millones de pesos. Pero pierden las familias que reciben remesas, las zonas francas, los exportadores nacionales, el sector hotelero y el propio Gobierno Central, con pérdidas conjuntas de 472,990 millones de pesos.

En síntesis, el impacto neto de la apreciación del peso sobre los agentes económicos depende de cuál efecto domina —el ahorro en gastos o la caída de ingresos— y de cómo se redistribuyen las ganancias y pérdidas entre distintos sectores de la economía. 

El socio confiable

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 17 de agosto de 2026.]

Pocos socios de Estados Unidos en la región pueden exhibir un historial de lealtad tan prolongado y consistente como el dominicano. Sin embargo, de forma paradójica, el mismo país que Washington describe como un miembro clave de la coalición hemisférica contra los cárteles de la droga ha sido penalizado con un arancel del 12.5% y se ha convertido en la primera nación a cuyos ciudadanos se les exige una fianza de más de cien mil dólares si desean obtener la visa de residencia.

Para entender lo desproporcionado de esas medidas, conviene remontarse al origen de la relación entre Estados Unidos y la República Dominicana, que se extiende por más de cien años. En el transcurso de las primeras dos décadas del siglo XX, se crearon las condiciones jurídicas que fortalecieron el régimen de propiedad de la tierra, lo cual favoreció la entrada y protección de la industria azucarera estadounidense ubicada en la zona este del país. 

Durante los años ochenta, mientras Centroamérica se desangraba en conflictos internos —guerra civil en El Salvador, insurgencia en Guatemala, revolución sandinista y contrarrevolución en Nicaragua—, la República Dominicana se mantuvo como un remanso de estabilidad institucional en una región convulsionada. Esa solidez resultó determinante para que empresas estadounidenses instalaran zonas francas textiles y de manufactura ligera al amparo de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, promulgada en 1983, aprovechando el acceso preferencial y libre de aranceles al mercado norteamericano en momentos en que otros países de la cuenca resultaban inviables debido al riesgo político y militar.

La extraordinaria alianza entre ambos países se confirmó en 2003, cuando la República Dominicana envió un contingente militar a Irak como parte de la coalición convocada por el gobierno de George W. Bush. La participación dominicana fue modesta en términos numéricos, pero tuvo un peso simbólico considerable, ya que pocos países latinoamericanos respondieron favorablemente al llamado de Washington en un momento de fuerte división internacional sobre la legitimidad de esa invasión.

El respaldo dominicano se ha manifestado, además, de forma sistemática en los foros multilaterales. En la Organización de las Naciones Unidas y en la Organización de Estados Americanos, el país ha votado en momentos clave en sintonía con las posiciones impulsadas por Estados Unidos, ya sea en resoluciones de derechos humanos, condenas a gobiernos autoritarios de la región o iniciativas de seguridad hemisférica. Más recientemente, representantes de ambos gobiernos se han reunido para fortalecer la lucha contra organizaciones narcoterroristas que utilizan el Caribe como corredor de tráfico ilícito, y Washington ha reconocido públicamente a la República Dominicana como un miembro importante de la ofensiva contra el narcotráfico. 

A finales del 2025, el gobierno dominicano permitió que aeronaves militares estadounidenses operaran desde la base aérea de San Isidro y del Aeropuerto Internacional de Las Américas como parte del despliegue militar necesario en la operación que culminó en enero de 2026 con la captura de Nicolás Maduro en Caracas y su traslado a Estados Unidos, donde enfrentará cargos por narcoterrorismo.

Todo el historial de lealtad y colaboración —económica, militar, diplomática y en seguridad—hace difícil justificar las medidas comerciales que Estados Unidos ha adoptado contra el país durante la segunda administración de Donald Trump. En julio, se impuso un arancel del 12.5% a las exportaciones dominicanas, a excepción de los productos textiles, con el argumento de que el país no había establecido ni aplicado con eficacia una prohibición contra la importación de mercancías producidas mediante trabajo forzoso. El gobierno dominicano reaccionó horas antes de la entrada en vigor de la medida a través del Decreto 502-26, que prohíbe la importación de mercancías producidas bajo dichas condiciones y establece un mecanismo destinado a investigar y bloquear ese tipo de bienes. 

En agosto, un informe de la Casa Blanca volvió a situar al país en el centro de la controversia comercial, esta vez con una acusación de mayor calado: el documento señaló a unos 40 países —entre ellos la República Dominicana, Costa Rica y varias naciones de Asia Central, África y Oriente Medio— como plataformas utilizadas para reenviar productos chinos hacia el mercado estadounidense con el propósito de evadir aranceles. La respuesta dominicana no se hizo esperar. El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes declaró que no existen operaciones ilegales de montaje de productos para exportación y que el Estado dominicano no promueve ni tolera prácticas dirigidas a encubrir el origen real de las mercancías. 

A esas dos medidas se sumó una tercera de naturaleza distinta, pero igual de contundente. El Departamento de Estado anunció que la República Dominicana sería la primera nación del mundo seleccionada para un programa piloto que exige una fianza económica al solicitante de visa de residencia cuando un cónsul lo considere una potencial "carga pública." El monto se ha estimado entre 100 mil y 250 mil dólares. La decisión resulta muy perjudicial para un país cuya principal fuente de divisas son las remesas familiares. 

Más allá de la reciprocidad política, existe un argumento económico que hace aún más difícil sostener las sanciones.  El comercio bilateral, enmarcado en el acuerdo de libre comercio DR-CAFTA, genera un superávit por encima de los cinco mil millones de dólares a favor de Estados Unidos, lo que equivale a afirmar que la economía dominicana es la que debería proteger su mercado y no al revés. Este dato desmonta el argumento que habitualmente se invoca para legitimar aranceles —la necesidad de corregir desequilibrios comerciales perjudiciales para Estados Unidos— pues, en el caso dominicano, el desequilibrio favorece a Washington.

Por todo ello, resulta difícil de entender que un país que ha sido un socio confiable, y que ha respaldado a Estados Unidos en numerosas ocasiones, reciba un trato tan injusto. La Casa Blanca tiene la oportunidad —y, a la luz del historial dominicano, también razones suficientes— de revisar esas decisiones sin que ello suponga ceder en sus objetivos legítimos. Hacerlo sería un gesto coherente con la relación de confianza y colaboración que ambos países han ido construyendo durante más de cien años. 

lunes, 10 de agosto de 2026

La montaña rusa petrolera

[ Comentario Noti 7 de agosto de 2026]

La situación internacional del mercado de combustibles atraviesa una fase de extrema volatilidad marcada por conflictos geopolíticos simultáneos y disrupciones en la infraestructura energética global. En Medio Oriente, el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán afecta de forma significativa la oferta. Por un lado, se habla de acuerdo de paz y, por otro, siguen los bombardeos y disrupción del suministro del crudo y gas natural. 

El precio del petróleo WTI ha estado moviéndose como una montaña rusa. El 23 de julio, el precio superó los 92 dólares por barril, el 28 de julio bajó a 79 dólares, tres días superó los 84 dólares y el 6 de agosto se situó en el entorno de los 78 dólares. Dada esa volatilidad, es difícil pronosticar los costos de la energía.

La guerra entre Rusia y Ucrania acentúa esa dificultad. Ucrania ha logrado atacar con drones tres grandes refinerías rusas ubicadas a 1,600 km de distancia, mediante lo cual ha afectado la capacidad productiva rusa. Esos golpes han obligado a Putin a prohibir temporalmente las exportaciones de diésel, decisión que presiona los mercados de combustibles destilados en Europa y América Latina. 

En conjunto, estos eventos configuran un mercado donde la incertidumbre geopolítica domina y donde los precios seguirán reaccionando a cualquier alteración en rutas críticas o infraestructura energética.

Buen trabajo, Álex

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 10 de agosto de 2026.]

El 16 de agosto de 2026, Alejandro Fernández W. concluirá sus seis años al frente de la Superintendencia de Bancos (SB). Dada la importancia de dicha institución para la estabilidad macroeconómica, el desarrollo nacional y el bienestar de las personas, conviene realizar un balance riguroso de los resultados de su gestión. 

Entre diciembre de 2019 y diciembre de 2025, el sistema financiero dominicano experimentó una mejora significativa en términos de tamaño, rentabilidad y solvencia. Los activos totales pasaron de representar un 43.6% a un 52.6% del producto interno bruto (PIB), un incremento de nueve puntos porcentuales, lo que refleja mayor capacidad de transformar el ahorro en inversión. El retorno sobre patrimonio (ROE) subió del 15.9% al 18.65%, una señal de que las entidades están operando con mayor eficiencia y generan más valor sobre el capital invertido. El índice de solvencia subió de un 16.55% a un 17.7%, muy por encima del 10% mínimo exigido por la normativa prudencial. Un indicador con resultados menos favorables es la morosidad, que aumentó del 1.7% al 1.87% durante ese período. Cooperar con el resto de las autoridades monetarias para revertir ese comportamiento es una tarea para la próxima gestión. 

La SB modernizó, entre 2020 y 2026, su marco de supervisión mediante la actualización de metodologías y la incorporación de herramientas destinadas a automatizar los procesos de captura y procesamiento de información financiera, como el Portal Monetario y Financiero (PAMF). Todo esto amplió la calidad de la supervisión y consolidó una práctica más consistente, basada en riesgos y orientada a detectar vulnerabilidades a tiempo. A esos avances se suman las 593 inspecciones realizadas, con especial hincapié en riesgos, las cuales fortalecen la estabilidad del sistema financiero dominicano. 

Entre agosto de 2020 y julio de 2026, la entidad puso en vigencia 185 normas (12 instructivos, 99 circulares y 74 cartas circulares) para alinear el sistema financiero dominicano con estándares internacionales. En el frente prudencial, la actualización del Manual de Requerimientos de Información, el criterio de valor razonable y las pruebas de estrés consolidaron un enfoque de supervisión basado en riesgos. Gracias a eso, el marco normativo se presenta más robusto y coherente con los desafíos de un sistema financiero en transformación.

En paralelo, la SB reforzó su capital humano a través de la incorporación de perfiles especializados y la ejecución de programas de formación con el apoyo de organismos internacionales. Dicha inversión fortaleció la capacidad analítica de la SB y mejoró la coordinación entre sus distintas áreas, lo que permitió implementar de una forma consistente y sostenible el modelo de Supervisión Basada en Riesgos.

El proceso de modernización de la SB se ha traducido en una estrategia más eficaz de disolución de entidades financieras en dificultades. El caso más visible de esa fortaleza es el manejo de Bancamérica en 2022. La SB transfirió sus activos y pasivos a una entidad solvente en 60 días, conforme a lo establecido en la normativa vigente. El proceso de liquidación permitió devolver todos los recursos a los depositantes no vinculados, sin costo para el Estado ni para el sistema bancario.

En materia de transparencia, la SB construyó uno de los expedientes más sólidos de la administración pública dominicana. Debido a la mejora de los indicadores de transparencia y acceso a la información, obtuvo en 2026 una puntuación de 99.7 en el índice de la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental (DIGEIG). Asimismo, el cumplimiento de la Ley 340-06 sobre Compras y Contrataciones del Estado alcanzó una nota promedio de 96.3 durante el último lustro. 

La inclusión financiera —con la Cuenta Básica de Ahorros, la Cuenta Básica para Pagos de Nómina y la Cuenta Básica para mipymes— y la protección al usuario son, sin lugar a duda, dos de los avances más importantes a favor del ciudadano. Un logro destacable fue la erradicación en 2024 de los desiertos bancarios, lo que significa que en todos los municipios del país existe cobertura financiera. Por otro lado, la aplicación móvil ProUsuario amplió el acceso a los mecanismos de reclamación. A través de dicha aplicación se puso en marcha un blog especializado en finanzas personales, ya que la gestión actual considera que “una ciudadanía mejor informada toma decisiones financieras más seguras.” La facilidad para presentar reclamaciones permitió que la SB ordenase devolver a los usuarios 785.9 millones de pesos en ese período, casi diez veces lo acumulado en la década anterior. 

El fortalecimiento institucional interno también forma parte del legado. La ejecución presupuestaria pasó de un 66% en 2020 a un promedio del 89% anual. Al mismo tiempo, la institución obtuvo certificaciones ISO en calidad, antisoborno, seguridad de la información y continuidad de negocio. Los indicadores revelan que la organización dejó de operar por inercia y empezó a medirse a sí misma para mejorar de forma continua.  

El balance de estos seis años es, en suma, favorable: más solvencia, más transparencia, más inclusión financiera y una función de protección al usuario transformada de raíz. Por todo ello, la nueva administración de la SB no puede limitarse a gestionar el legado recibido. Es imprescindible que modernice todavía más la agenda regulatoria para acercarla cada día a las mejores prácticas internacionales. La solidez que hoy exhibe el sistema financiero dominicano no es un estado permanente, es el resultado de una vigilancia constante que la nueva administración tendrá que mantener. 

La gestión de una institución pública se parece, en el fondo, a una carrera de relevos: por muy veloz que sea el corredor de turno, si no sabe entregar el testigo, el relevo se pierde. Álex deja la Superintendencia de Bancos en un momento extraordinario.  Pudo haberse quedado, entronizarse hasta el último tramo alegando que aún tiene mucho que aportar —y, en efecto, así es—, pero optó por confiar en que otros también pueden recorrerlo con éxito. No es necesario ser un faraón para dejar un gran legado. Ese gesto, tan poco común en la administración pública dominicana, es quizá el mejor indicador de que el relevo de agosto tiene el reto de no perder el paso. 

jueves, 6 de agosto de 2026

Se reduce la inflación en julio

[Escrito el 6 de agosto de 2026] 

En la República Dominicana, la inflación mensual de julio se moderó a un 0.19%, según datos publicados por el Banco Central. Ese resultado implica una desaceleración respecto al promedio mensual del primer semestre del año, que se colocó en un 0.33%. El dato constituye un alivio en las presiones de precios, pero su convergencia hacia el rango meta de 4% ± 1% depende de la trayectoria de los precios de los combustibles. 

En términos interanuales, la inflación descendió del 5.67%, registrado en junio, al 5.47%, una reducción de 0.20 puntos porcentuales. De acuerdo con los datos del Banco Central, la disminución de la variación de precios se debe al comportamiento del grupo Transporte, cuya variación mensual fue de -0.14%. Dicho resultado se explica por las rebajas en los precios de combustibles —gasolina regular y premium, gasoil y GLP— y a la disminución de los precios de los automóviles debido a la apreciación del peso. 

En contraste, varios grupos mostraron incrementos. Alimentos y Bebidas No Alcohólicas registró una variación de 0.23%, impulsada por alzas en los precios del pollo fresco, papas, arroz, ñame y agua purificada. Restaurantes y Hoteles aumentó un 0.54%, debido al encarecimiento de comidas preparadas fuera del hogar, mientras que Bienes y Servicios Diversos subió un 0.42%. 

La inflación subyacente, la que excluye los precios de los combustibles y los alimentos, alcanzó una variación de un 0.3% respecto al mes de junio. En términos interanuales, la inflación subyacente, que se asocia a la política monetaria, se mantuvo en un 4.96%, que es el límite superior de la meta de inflación. 

El Big Mac y el peso dominicano

[Escrito el 5 de agosto de 2026]

El lunes pasado el doctor Andrés Dauhajre hijo publicó en el periódico El Caribe un interesante artículo sobre el tipo de cambio. En su ensayo, analiza el Índice Big Mac elaborado por la revista The Economist y lo utiliza para cuestionar el nivel actual del tipo de cambio en República Dominicana. 

El Presupuesto General del Estado 2026 había proyectado una tasa promedio de 65.50 pesos por dólar, pero esa estimación no incorporó eventos como el conflicto del Golfo Pérsico ni la necesidad política de subsidiar precios y apreciar el peso para contener el costo político de la inflación petrolera. Como resultado, en los primeros siete meses de 2026 el promedio ha sido de 60.30 pesos por dólar, y en julio se acentuó la apreciación hasta un promedio de 58.58 pesos — es decir, el peso está mucho más fuerte de lo presupuestado, con una apreciación de 7.5% frente a diciembre de 2025.

El doctor Dauhajre utiliza el precio del Big Mac para demostrar que el peso se encuentra sobrevaluado. En 2023-2024 el Big Mac dominicano (sin impuestos) costaba en promedio 4.68 dólares; en julio de 2026 subió a 5.21dólares, señal de que el peso se apreció cerca de 10% en ese período. Haciendo el ejercicio inverso, calcula que para que el Big Mac costara hoy los mismos 4.68 dólares de 2023-2024, la tasa de cambio tendría que ser de 65.17 pesos por dólar. Por eso concluye, que el peso dominicano está sobrevaluado y que hay un baratillo de dólares. 

La caída del yen y el apoyo gringo

[Escrito el 3 de agosto de 2026]

El yen cayó a su nivel más bajo frente al dólar en 40 años, y se colocó en 164 antes de que Washington y Tokio intervinieran conjuntamente el viernes para recomprarlo, algo que no se veía desde 1998. Hoy en la mañana la moneda se recuperó hasta 156, pero sigue la incertidumbre.

La depreciación del yen obedece a varias causas simultáneas. La más estructural es el amplio diferencial de tasas de interés entre Japón y el resto del mundo, que abarata financiarse en yenes e incentiva su venta. A esto se suma la fuga de capitales asiáticos —yen, won coreano, rupia india— hacia Estados Unidos, atraídos por los retornos del boom de inteligencia artificial. La guerra entre Irán y otros actores ha encarecido el petróleo, golpeando con fuerza a Japón como gran importador de energía. Finalmente, persisten dudas de los inversores sobre la política fiscal japonesa, el nivel de deuda y una inflación que repunta.

Estados Unidos apoya el fortalecimiento del yen por intereses propios, no solo por solidaridad con Japón. Primero, el yen es la principal moneda de financiamiento del "carry trade" global: los inversores piden prestado en yenes baratos para invertir en activos de mayor rendimiento. Una caída desordenada podría desatar una estampida de ese carry trade y contagiar a los mercados financieros mundiales. Segundo, si Japón —el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense— vendiera bonos del Tesoro para defender su moneda, presionaría al alza los rendimientos y las tasas de interés estadounidenses, que ya están muy presionadas por preocupaciones fiscales y la incertidumbre sobre la Reserva Federal. Por último, un yen débil encarece para las empresas japonesas el financiamiento de los 550 mil millones de dólares de inversión en Estados Unidos, pactados en 2025, lo cual es una prioridad de Donald Trump. 

lunes, 3 de agosto de 2026

Un gobernador acorralado

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 3 de agosto de 2026.]

Durante la reunión de política monetaria de la semana pasada, la máxima autoridad del banco central enfrentó una presión inusual dentro de su propio comité. Algunos miembros discreparon de sus planteamientos y votaron a favor de un aumento de 25 puntos básicos de la tasa de referencia, un ajuste que entienden necesario para frenar una inflación que continúa muy por encima de la meta anual.

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal (Fed), anunció el pasado miércoles que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) había optado por mantener la tasa de política monetaria en el rango del 3.5% al 3.75%. La decisión no sorprendió a nadie, puesto que el mercado ya anticipaba que se mantendría sin cambios en la reunión de julio, aun cuando algunos miembros —considerados halcones monetarios— abogaban por una postura más restrictiva. 

La sorpresa se produjo por las declaraciones de Warsh en la rueda de prensa vespertina tras la reunión del FOMC. En esa comparecencia no se ofreció una explicación convincente sobre los motivos de mantener sin cambios la tasa de política. Apenas se insinuó que el aumento de la tasa de interés de referencia podría ser innecesario debido a la reciente subida de los rendimientos de los bonos, pues, al encarecer el endeudamiento, se reducirían la demanda agregada y el ritmo de variación de los precios. 

Ese razonamiento presenta una falla. Si el repunte de los rendimientos obedeciera a una genuina restricción monetaria, supondría una buena noticia para enfrentar la inflación. Sin embargo, el mismo comportamiento también puede reflejar que el mercado exige una prima mayor por inflación futura ante la idea de que la Fed carece de un compromiso férreo para contener la inflación, ya que esta permanece desde marzo de 2021 por encima de la meta del 2%. En consecuencia, mientras la Fed no envíe, mediante su tasa de política, un mensaje contundente de que está dispuesta a luchar con firmeza y en un plazo breve por la estabilidad de precios, resultará muy difícil alcanzar ese objetivo.

El argumento anterior cobra mayor relevancia al tomar en cuenta que el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, se situó en un 3.7% interanual a junio, un nivel muy por encima de la meta. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, se ubicó en el 3.3%.

Los citados registros de inflación son más preocupantes si se considera el pronóstico del Fondo Monetario Internacional, según el cual la economía estadounidense —impulsada por el auge de la inversión en IA y por el alza de la riqueza financiera que sostiene el consumo privado— crecerá un 2.3% en 2026, con una tasa de desocupación cercana al 4.2%, un nivel casi de pleno empleo. Ante ese panorama de crecimiento robusto, mercado laboral ajustado e inflación muy por encima de la meta, todo apunta a que el mensaje de Warsh debió ser más restrictivo. Por ello resulta comprensible que tres de los doce miembros del FOMC hayan votado a favor de un aumento de 25 puntos básicos de la tasa de interés.

Los presidentes Beth Hammack (Cleveland), Neel Kashkari (Minneapolis) y Lorie Logan (Dallas) sostienen que la persistencia de la inflación justifica el aumento de las tasas de interés antes de que sea demasiado tarde y costoso. En particular, Kashkari se muestra dispuesto a apoyar no solo uno, sino varios ajustes de la tasa de interés con el fin de evitar que la inflación se afiance con más intensidad. Incluso señala que “la política monetaria tiene un rol importante para abordar una serie de sucesivos choques de oferta que podrían conducir a una inflación arraigada.” Asimismo, Hammack afirma que los incrementos de precios continuarán a menos que la Fed inicie su apriete monetario. Logan, a su vez, tras reconocer que cada mes de inflación por encima del objetivo erosiona el bienestar de las familias estadounidenses, advierte que “una acción modesta a corto plazo reduciría la probabilidad de que sea necesario tomar medidas contundentes más adelante.” 

A la fecha, el mercado prevé con una probabilidad de un 66% que el FOMC autorice en septiembre un aumento de 25 puntos básicos, lo cual sugiere que el número de partidarios a favor del ajuste lograría la mayoría necesaria para aprobarlo. El mercado asigna, además, una probabilidad de un 58% a que en enero de 2027 se realice otro incremento de magnitud similar. Si la cotización del crudo vuelve a superar los 100 dólares por barril y los precios de sus derivados exhiben una trayectoria similar, aumentará la probabilidad de que en septiembre se inicie el ciclo de incrementos de la tasa de política.

El error de Warsh, al desconectar su discurso de la acción que se requiere para frenar la variación de precios, provocó un incremento importante en las tasas de rendimiento de los títulos del Tesoro de largo plazo. Ese salto ocurrió después de la rueda de prensa, lo cual revela que no se trata de un endurecimiento genuino de las condiciones financieras, sino de una mayor compensación que exige el mercado ante la falta de resolución de la Fed para controlar la inflación. En otras palabras, el mercado prevé que la inflación se mantendrá alta y lejos de la meta por más tiempo de lo necesario. La tasa de interés de los títulos del Tesoro con vencimiento a 30 años subió a un 5.28% —el nivel más elevado en casi veinte años— y la tasa de rendimiento de las Notas a 10 años superó el 4.74%.

La evidencia empírica rigurosa y la teoría económica sólida terminan por acorralar y someter a la obediencia a los gobernadores de bancos centrales que se distancian excesivamente de la regla de política monetaria óptima. La corrección de rumbo —en este caso, hacia un territorio más restrictivo— es fundamental para fortalecer la credibilidad del organismo emisor y mantener el anclaje de las expectativas de inflación. De lo contrario, la sociedad paga el costo de la ineficiencia con la pérdida de su poder adquisitivo y el deterioro de su bienestar. 

Un Banco Central divorciado

[Escrito el 31 de julio de 2026]

El análisis de la decisión del Banco Central de mantener la tasa de política en 5.25% permite concluir que su principal instrumento de política no refleja las condiciones reales del mercado monetario. 

Dado que la tasa real neutral se estima en 1.5% y la inflación esperada a doce meses es 4.6%, la tasa neutral nominal se ubica en 6.1%. Esto significa que la tasa de política está 85 puntos básicos por debajo de la neutral; es decir, la postura de política monetaria, en términos de la señal de la tasa de referencia, es técnicamente expansiva, no neutral ni restrictiva.

Ese resultado contrasta con lo que ha ocurrido en el mercado. Entre diciembre de 2025 y julio de este año, la tasa interbancaria subió 72 puntos básicos hasta 7.78%. Asimismo, la tasa de interés pasiva subió 123 puntos básicos y se colocó en 7.31%. Ello significa que, mientras la autoridad monetaria mantiene una señal expansiva, el mercado opera en condiciones de liquidez más restrictivas.

Es posible que las brechas entre la tasa de política y las del mercado reflejen presiones de liquidez bancaria, expectativas de depreciación del tipo de cambio, o desconfianza del mercado en que la inflación converja a la meta, lo cual llevaría a los agentes a exigir primas más altas independientemente de la señal del Banco Central. Ante esa realidad, el Banco Central debe tomar medidas de liquidez, mediante la acumulación de reservas internacionales netas, que hagan compatible las tasas de mercado con señal de la tasa de referencia.   

La Fed apretará en septiembre

[Escrito el 28 de julio de 2026] 

El Comité Federal de Operaciones de Mercado de la Reserva Federal se reúne esta semana para decidir si sube o no la tasa de interés de política monetaria. Según lo previsto por el mercado, lo más probable es que, a pesar de los recientes movimientos de los precios de los combustibles, en esta reunión de julio la tasa de referencia se mantenga dentro del rango actual que va del 3.50% al 3.75%.

En septiembre, sin embargo, se prevé, con una probabilidad de un 56%, que la Reserva Federal encabezada por Kevin Wrarsh aumente su tasa de interés en 25 puntos básicos y establezca un nuevo rango del 3.75% al 4%. La persistencia de la inflación, que en junio se situó en un 3.5%, y un mercado laboral que exhibe una tasa de desocupación de un 4.2% —nivel cercano al pleno empleo—, justifican el alza de la tasa de interés de la Fed. 

Por otro lado, la semana pasada el Banco Central Europeo, tal como se había previsto, mantuvo en 2.25% su tasa de referencia. Hay que destacar que en la reunión de política el lenguaje adoptado por las autoridades europeas fue restrictivo, dada la mayor incertidumbre asociada con la escalada del precio del crudo. A la fecha, el mercado proyecta, con una probabilidad de un 89%, que en septiembre se apruebe un incremento de 25 puntos básicos en la tasa de interés del Banco Central Europeo. 

Ese entorno monetario, establecido por los dos principales bancos centrales del mundo, definirá el grado de libertad del Banco Central de la República Dominicana en el último cuatrimestre de 2026. Tomen nota. 

Los combustibles reaccionan a los cañonazos

[Escrito el 27 de julio de 2026]

El precio del petróleo registró una significativa caída, después de que Estados Unidos e Irán suspendieran sus ataques mutuos tras dos semanas de escalada en torno al estrecho de Ormuz. Durante la mañana, el precio del crudo Brent retrocedió un 8%, hasta el entorno de los 89 dólares por barril, nivel mucho menor que los 100 dólares alcanzados la semana pasada. Por su parte, el precio del crudo WTI cayó más de un 6% y se situó en menos de 84 dólares. 

La reacción del mercado refleja el alivio inmediato ante la pausa militar. Estados Unidos ha suspendido sus ataques aéreos e Irán no ha atacado bases estadounidenses desde el viernes, mientras mediadores internacionales continúan las negociaciones. El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, señaló que Trump está "dando espacio" a las conversaciones antes de decidir si reanuda los ataques.

Los expertos advierten que la reducción de precios podría ser más psicológica que estructural. La realidad es que el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo y gas mundial— sigue casi cerrado al tráfico comercial, y que las tensiones entre los hutíes yemeníes y Arabia Saudita añaden un riesgo adicional en el mar Rojo. Una tregua en los combates no significa la normalización del transporte marítimo, por ello, así como bajó el precio del crudo en la mañana, de hoy con la misma intensidad podría subir ante el primer cañonazo.

lunes, 27 de julio de 2026

Contra viento y marea

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 27 de julio de 2026.]

La economía dominicana ha demostrado una gran resiliencia. A pesar de los choques de oferta negativos, alcanzó durante el primer semestre de 2026 una tasa de crecimiento de la actividad productiva de un 4.5%. Según las estimaciones del Banco Central, la economía se expandió un 6.4% en junio, el mayor ritmo de variación interanual desde abril de 2024. De mantener ese impulso, es muy probable que el año cierre con un crecimiento del producto interno bruto (PIB) superior al 4%, a menos que se acentúen las perturbaciones externas y se cometan errores de política económica. 

El desempeño alcanzado en lo que va de año contrasta con lo ocurrido en 2025. El descenso de la inversión pública a niveles cercanos a su mínimo histórico y la aplicación de una política monetaria zigzagueante —generadora de incertidumbre, excesiva volatilidad y de numerosas oportunidades de arbitraje financiero— explican, en buena medida, el aumento de apenas un 2.1% del PIB durante 2025.

Es obvio que el deprimido punto de partida de la actividad económica del año pasado crea un efecto base que favorece las estimaciones de la tasa de crecimiento del período actual. Por ejemplo, si el PIB hubiese alcanzado en 2025 una expansión de un 4.5%, la variación observada en el primer semestre de 2026 habría sido de un 2.5%. Aun así, es justo reconocer que, pese al conjunto de choques de oferta negativos —precio del petróleo entre 90 y 100 dólares debido a la guerra en Medio Oriente, política arancelaria de Trump y presiones alcistas sobre las tasas de interés internacionales—, el crecimiento económico del presente año ha sido mucho mejor que el del anterior.  

En 2026, la actividad del sector de la construcción, que durante cinco trimestres consecutivos registró caídas significativas, ha vuelto a ser el motor del crecimiento económico. En junio alcanzó una variación interanual de un 14.9%, resultado que explica casi el 30% del aumento del indicador mensual de actividad económica (IMAE). 

La evidencia confirma que las medidas microeconómicas estimulan el crecimiento del PIB. En ese contexto, el dinamismo del sector de la construcción, que acumula durante el primer semestre una variación promedio de un 6.7%, guarda estrecha relación con la mejora de la eficiencia en el otorgamiento de las licencias de construcción. Según las estadísticas del Ministerio de la Vivienda y Edificaciones, en el primer semestre del año se aprobaron 921 licencias, un 80% más que en el mismo período del año anterior. Asimismo, la inversión total correspondiente a los proyectos aprobados se incrementó en un 157%, lo que se tradujo en más de 330 mil millones de pesos. 

El gasto de capital, aunque continúa en niveles muy bajos, también contribuyó al proceso de recuperación del sector. En términos anualizados, durante el primer semestre de 2026 la inversión pública aumentó 0.3 puntos porcentuales del PIB con respecto al mismo período de 2025 y se situó en el 1.9% del PIB. La construcción de infraestructuras es un complemento fundamental de la inversión privada, puesto que tiene un efecto multiplicador cercano a dos; es decir, por cada peso de gasto de capital se generan alrededor de dos pesos de valor agregado. 

Además de la extraordinaria recuperación del sector de la construcción, los datos del IMAE muestran que otras actividades productivas también alcanzaron durante el primer semestre del año una tasa de crecimiento por encima de la potencial de un 5%. Entre ellas destacan las siguientes variaciones: minería, 11.3%; hoteles, bares y restaurantes, 5.8%; transporte y almacenamiento, 5.1%; y servicios financieros, 7.5%. 

Cuatro sectores presentan, sin embargo, un amplio margen de mejora. El comercio, principal empleador de la República Dominicana —el 20% de la población ocupada trabaja en esa actividad—, apenas se expandió un 2.2%. El valor agregado del sector agropecuario subió un 2.4%, cifra inferior a su promedio, con el agravante de que la variación relativa interanual de su índice de precios se encuentra en un 7%. Por su parte, la manufactura de zonas francas creció un 2.6%, mientras que la manufactura local lo hizo un 3.3%. 

Ante la compleja coyuntura económica internacional, resulta imprescindible que las autoridades monetarias y fiscales eviten incurrir en errores de política. El reto consiste en preservar la estabilidad macroeconómica mediante la adopción de políticas consistentes con el anclaje de las expectativas de inflación y compatibles con la restricción presupuestaria de las finanzas públicas. Ese marco constituye una condición necesaria para que el sector privado pueda seguir expandiendo su actividad productiva de manera sostenida. 

Las autoridades monetarias deben revisar su política cambiaria actual. La apreciación de un 7.6% del peso frente al dólar, promovida por el Banco Central en los primeros siete meses del año, ha provocado la pérdida de competitividad de las actividades productivas nacionales y ha incentivado las importaciones. El turismo, las zonas francas, los exportadores tradicionales y las familias que reciben remesas del exterior son los principales perjudicados, pues por cada dólar ingresado perciben una menor cantidad de pesos. En contraste, el gobierno se convierte en el gran beneficiado de la apreciación del peso, ya que se reduce el monto en pesos del servicio de la deuda externa y disminuye la suma requerida para subsidiar los combustibles y la tarifa de electricidad. Todo ello significa que la política cambiaria aplicada durante lo que va de año ha operado como un impuesto a los sectores generadores de divisas, con el consiguiente deterioro de su capacidad de generar empleos. 

Los efectos de la excesiva apreciación del peso se agravarán con el nuevo arancel de un 12.5% impuesto por Estados Unidos a la mayor parte de las exportaciones de bienes dominicanos. Ante tales condiciones adversas, es indispensable que las autoridades monetarias evalúen con objetividad y rigor las consecuencias negativas de mantener un tipo de cambio sobrevaluado que presenta características propias de una burbuja financiera. Mientras el dólar se cotiza en torno a los 58 pesos, los modelos econométricos arrojan que el tipo de cambio debió situarse en junio alrededor de los 66 pesos por dólar. En consecuencia, conviene recordar al Banco Central que es preferible desinflar una burbuja antes que estalle, en especial, cuando se navega contra viento y marea.

El petróleo arremete de nuevo

[Escrito el 23 de julio de 2026] 

La tensión en el Medio Oriente vuelve a indicar que, en el mercado energético global, las rutas marítimas son tan determinantes como los pozos de petróleo. La ruta del estrecho de Bab al‑Mandab, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico, es amenazada por los ataques de los rebeldes hutíes, cuyo desenlace sería un golpe directo a la disponibilidad global de crudo. Frente a esa posibilidad, el presidente Trump amenazó con destruir infraestructura crítica iraní. 

Arabia Saudita envía alrededor de 5 millones de barriles diarios de combustibles crudos y refinados desde el puerto de Yanbu en el mar Rojo hacia Asia, y la mitad de ese flujo depende del estrecho ahora en riesgo. Los ataques a los supertanqueros Encelia y Layla elevaron el precio del Brent por encima de los 100 dólares y obligaron a los barcos a virar hacia el norte, buscando el canal de Suez como ruta alternativa. Ese desvío añade cuatro semanas al trayecto y un costo adicional de 1.6 millones de dólares en combustible por supertanquero.

La consecuencia inmediata es un mercado nervioso, con analistas advirtiendo que un cierre sostenido podría empujar la producción saudí por debajo de 6 millones de barriles diarios, la mitad de su capacidad. 

El mercado bursátil reaccionó a la baja. El índice Dow retrocedió 1%, el S&P 500 disminuyó 1.2% y el Nasdaq cayó 2.2%. Mientras, la tasa de rendimiento de las Notas del Tesoro a 10 años subió a un 4.7%, el mayor nivel en un año. 

Para países importadores netos de combustibles, como la República Dominicana, la escalada del precio del petróleo significa un deterioro de las cuentas externas y de las finanzas públicas, un resultado que dificulta el trabajo de las autoridades para mantener la estabilidad macroeconómica. 

El BCE apretará en septiembre

[Escrito el 21 de julio de 2026] 

El Banco Central Europeo, tras subir la tasa de interés de referencia en junio como respuesta al shock petrolero de la guerra de Irán, no apretará más durante el resto del verano. Los mercados proyectan con una probabilidad de un 92% que en la reunión del 22 de julio la tasa de interés de política se quede inalterada en un 2.25%. La inflación interanual cedió hasta el 2.8% en junio, ayudada por el acuerdo entre Washington y Teherán que redujo los precios de la energía. 

Para septiembre se espera otra decisión. En una encuesta de Bloomberg entre 74 economistas, realizada entre el 13 y el 16 de julio, cerca del 70% prevé una subida adicional antes de fin de año, probablemente en septiembre, que llevaría la tasa de referencia a un 2.50%. En particular, el mercado estima en un 79% la probabilidad de que ocurra un alza de 25 puntos básicos en dicha reunión. 

El problema con ese próximo apriete monetario es el elevado riesgo de estanflación: crecimiento débil, desempleo alto e inflación persistente a la vez. Ese resultado es el dilema que Christine Lagarde enfrentará en la próxima rueda de prensa: mantener un tono cauteloso por la posible recesión sin cerrar la puerta del apriete de septiembre si la inflación vuelva a subir. La decisión dependerá, otra vez, del comportamiento del precio del petróleo, ya que la reactivación de las hostilidades en el estrecho de Ormuz ha incrementado su precio alrededor de un 20% y ello subirá de nuevo los precios de bienes y servicios, lo que hará más difícil el trabajo del Banco Central Europeo. 

lunes, 20 de julio de 2026

El duelo óptimo

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 20 de julio de 2026]

Hasta principios del siglo XX, el duelo ¬—enfrentamiento entre dos personas con espada o pistola— se consideraba la única forma de restaurar el honor o la reputación. Por lo general, involucraba a militares, aristócratas, políticos o periodistas y se llevaba a cabo conforme a un código de honor, en presencia de padrinos y médicos. Las causas más comunes del duelo eran los insultos, las calumnias o la difamación. Asimismo, las acusaciones de cobardía, deshonestidad o infidelidad terminaban a menudo en un enfrentamiento, el cual podía ser a muerte o a “primera sangre.” 

Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores de Estados Unidos y primer secretario del Tesoro, murió en un duelo con armas de fuego en 1804. El artífice del sistema financiero y organizador de las finanzas públicas se batió contra el entonces vicepresidente, Aaron Burr, en Weehawken, Nueva Jersey. El motivo del desafío fue el comentario despectivo de Hamilton sobre el carácter de Burr.  

Évariste Galois, el brillante matemático francés, murió en 1832, con apenas 20 años, tras batirse en un duelo en las afueras de París. Se desconoce la causa exacta del enfrentamiento. Algunos historiadores apuntan a un asunto amoroso; otros, a motivos políticos. La noche anterior al lance, convencido de que moriría, Galois escribió una carta a su amigo Auguste Chevalier en la que exponía los fundamentos matemáticos que hoy constituyen la teoría de Galois, base del álgebra abstracta moderna.  

La muerte de personas extraordinarias, como Hamilton y Galois, confirma que el duelo es una solución subóptima para resarcir el daño y restaurar el prestigio personal. Por ello, el fortalecimiento del Estado de derecho ha ido estableciendo sanciones civiles y penales contra la difamación, la injuria o la calumnia, con el fin de ofrecer una vía legal que repare el honor. 

El Estado, mediante las instituciones que lo conforman, tiene la obligación de proteger la libertad, definir y preservar los derechos de propiedad, arbitrar las disputas sobre las interpretaciones de las leyes y regulaciones, hacer cumplir los contratos y fomentar la competencia. De la misma manera, debe garantizar, como condición previa a cualquier sanción, que la verdad no resulte punible y que la crítica a figuras públicas en ejercicio de sus funciones goce de un umbral de protección mayor que la que se aplica a un ciudadano particular. 

En ese contexto, el mecanismo ideal para resolver los conflictos derivados de la difamación o la injuria es aquel que maximice el bienestar social, incluido el de la persona ofendida. Alcanzar ese objetivo implica además minimizar tres costos: el perjuicio en sí mismo; el costo de la sobredisuasión, que se traduce en prisión innecesaria y en una posible coacción a la libertad de expresión; y la carga administrativa del sistema responsable de establecer si existió o no la intención de hacer daño y si se deriva de ello una sanción. 

El primer paso consiste en determinar el valor de la reputación y del honor, que es propiedad inherente de toda persona —como “patrimonio del alma” lo definió el dramaturgo Calderón de la Barca—. Dicho valor, que tiene algunos componentes no observables relacionados con la autoestima y la dignidad, depende en gran parte de la capacidad de generar ingresos, así como de la posición social, profesional o pública previa a la difamación o injuria. El componente no observable debe ser cuantificado con un mínimo indemnizable, lo que garantizaría una compensación adecuada a las personas sin remuneraciones relevantes. Lesionar la buena imagen y la dignidad de un profesional, por ejemplo, de la medicina, cuya retribución depende de la confianza de sus pacientes, suele tener efectos gravísimos. Con las citadas variables económicas, puede estimarse el patrimonio reputacional de cada individuo —se tomaría el mayor monto entre el valor relacionado con los ingresos y el mínimo indemnizable—, de modo que se obtendría la suma impactada por las acciones del difamador.

El perjuicio ocasionado al buen nombre puede ser patrimonial —pérdida de contratos, despido o reducción de clientela— y moral, derivado de la humillación y del estrés emocional sufridos. Su magnitud es una función del valor expuesto, la gravedad de la imputación, el alcance de la difusión de la información difamatoria dolosa —a través de redes sociales, radio, televisión, prensa— y de su repercusión. El perjuicio se agrava cuando se divulgan imágenes íntimas no consentidas o modificadas mediante la inteligencia artificial que menoscaben la dignidad y el decoro de la víctima. 

Una vez cuantificado el daño, corresponde definir el tipo de sanción. La vía civil permite la reparación monetaria, mientras que la penal conduce a la cárcel. La civil resulta la más eficiente y proporcional, ya que posibilitaría una indemnización económica acorde con la magnitud del perjuicio causado. A mayor daño y gravedad de la intención —negligencia o dolo—, más elevada será la cuantía de la compensación. 

La vía civil evitaría el abuso de la capacidad coercitiva del Estado, que podría restringir la libertad de expresión mediante la generalización de las penas de cárcel. No obstante, la sanción penal se justificaría como mecanismo disuasorio frente al problema del infractor insolvente —expuesto por los profesores Gary Becker y Richard Posner (Chicago)—, cuando el difamador carece de recursos para compensar el daño producido. En ese caso, la sentencia podría imponer como alternativa una sanción por un monto en términos del valor presente que el condenado deberá satisfacer con recursos obtenidos durante el resto de su vida laboral, descontados a una tasa de interés de mercado. Cuando la responsabilidad recae en una plataforma o medio de comunicación, su seguro obligatorio garantizaría el pago de la indemnización. 

Un mecanismo que permite resolver pacíficamente un conflicto constituye el equivalente óptimo a los duelos del pasado, relegados hoy a la literatura y al cine. Posibilita la solución del problema con el mínimo costo para la sociedad, dado que evita la pérdida de vidas humanas y traslada la carga monetaria de litigar de mala fe a quien demanda sin fundamento. Ahora bien, para que las sanciones puedan determinarse e imponerse de manera imparcial y óptima, se requieren instituciones judiciales independientes, dotadas de procesos civiles ágiles y eficientes.