lunes, 18 de mayo de 2026

Warsh atrapado entre dos fuerzas

[Escrito el 15 de mayo de 2026] 

La inflación en Estados Unidos volvió a colocarse en el centro del debate económico y político. El índice de precios al consumidor alcanzó 3.8% en abril, su nivel más alto en tres años, impulsado por el encarecimiento del petróleo tras la guerra en Irán. Los precios de la gasolina han subido más de un 50%, llegando a 4.50 dólares por galón, mientras el diésel alcanzó los 5.64 dólares y roza máximos históricos. El impacto se ha extendido a alimentos, transporte y bienes duraderos.

En ese contexto, el Senado confirmó a Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal con una votación de 54 a 45, el margen más estrecho desde 1977 cuando la confirmación senatorial se convirtió en un requisito. Su llegada ocurre en un momento en que la institución enfrenta divisiones internas: en la última reunión del Comité Federal de Mercado Abierto se registraron tres disensos, el mayor número desde 1992. No obstante, todos están en contra del recorte de la tasa de interés. 

Warsh asume, por tanto, un mandato condicionado por dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, una inflación alimentada por un conflicto geopolítico que mantiene el petróleo por encima de los cien dólares por barril. Por otro lado, el presidente Trump exige reducciones de tasas y ha atacado públicamente a la Reserva Federal e investigado a Jerome Powell.

La paradoja es evidente. Trump quiere abaratar el costo del crédito en medio de una inflación que él mismo ha exacerbado con la guerra en Medio Oriente. Warsh, que prometió preservar la independencia monetaria, deberá demostrar si puede resistir esa presión. Ojalá tenga éxito, porque cuando la política invade la política monetaria, se corre el riesgo de erosionar la credibilidad institucional que sostiene al dólar. 

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