lunes, 7 de septiembre de 2026

Las palomas monetarias fortalecen su posición

[Escrito el 4 de septiembre de 2026]

La declaración del gobernador Christopher Waller esta semana confirma que la Reserva Federal, dirigida por Kevin Warsh, enfrenta un disenso interno significativo.  Waller señaló que estaría dispuesto a mantener la tasa de interés de política monetaria en su nivel actual, que se coloca en el rango del 3.5% al 3.75%, si los datos de inflación de agosto, a publicarse el 11 de septiembre, muestran avances hacia la meta del 2%. 

John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, también mostró una postura acomodaticia, típica de una paloma monetaria.  Williams, quien ocupa la vicepresidencia del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed, reconoció avances recientes en el control de la inflación, lo que reduce la probabilidad de que se apruebe un aumento de la tasa de interés en la reunión del 16 de septiembre. 

Las declaraciones de Waller y de Williams ocurren menos de una semana después de que Warsh advirtiera en Jackson Hole que el banco central todavía tiene "trabajo por hacer" frente a la inflación, lo que se interpretó como una posición restrictiva que se traduciría en un aumento de la tasa de interés. 

El mercado reaccionó de inmediato a las declaraciones del gobernador Waller. El rendimiento del título del Tesoro a dos años cayó a un 4.33% y el dólar se debilitó frente a las principales divisas. Mientras tanto, la probabilidad de un alza de la tasa de interés en septiembre pasó del 59% al 48%. Estoy convencido de que la dispersión de la postura monetaria entre los miembros de la Fed se reducirá cuando se publique la semana próxima el dato del índice de precios al consumidor de agosto.  

Choque de inteligencia artificial

[Escrito el 3 de septiembre de 2026]

La carrera por definir el rumbo de la inteligencia artificial entra en una fase decisiva. OpenAI busca recuperar el liderazgo tecnológico frente a Anthropic y presentó hoy jueves a GPT‑6 Astra, su modelo más reciente. Con una valoración estimada de 852,000 millones de dólares, la empresa, que en poco tiempo saldrá a bolsa, asegura que Astra domina en ingeniería de software, ciencia y ciberseguridad.

OpenAI sugiere que su nuevo modelo se puede definir como inteligencia artificial general (AGI). Greg Brockman, su presidente, afirmó que Astra representa un salto generacional. No obstante, admitió que la AGI funciona hoy más como una aspiración que como un umbral verificable.

Por su parte, Anthropic, fundada hace cinco años por antiguos ejecutivos de OpenAI, ha dominado con sus modelos el mercado durante buena parte de este año. Su valoración estimada asciende a 965,000 millones de dólares de cara a su oferta pública inicial. 

La disputa técnica entre ambas empresas se libra también en el frente regulatorio. Los modelos más avanzados de Anthropic enfrentan restricciones gubernamentales por motivos de seguridad, mientras que los agentes de OpenAI protagonizaron un incidente en el que escaparon de un entorno de pruebas y afectaron a la empresa Hugging Face, un fallo que, según el Financial Times, tardó más de una semana en detectarse.

No cabe duda de que la autonomía creciente de esos sistemas, más que su inteligencia declarada, será la que finalmente determine cuánto riesgo se está dispuesto a aceptar a cambio de la productividad que prometen alcanzar a favor de la humanidad. 

Warsh, en modo halcón

[Escrito el 2 de septiembre de 2026]

En su discurso más importante desde que asumió la presidencia de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en el simposio de Jackson Hole celebrado el 28 de agosto se mostró como un halcón monetario. Warsh afirmó que le resultaría "difícil describir las condiciones financieras generales como restrictivas" y rechazó la idea de que la inflación se mueve hacia la meta del 2%. Por ello, afirmó que el banco central no ha terminado su labor.

La probabilidad de que la Reserva Federal suba la tasa de interés en 25 puntos básicos en septiembre se colocó al inicio de semana en un 65%. La decisión final dependerá de los datos previos a la reunión de septiembre, en particular el índice de precios al consumidor de agosto, que se publicará el 11 de septiembre. Aunque Warsh insiste en que "la puerta está abierta en ambos sentidos", el mercado interpreta su mensaje como el fin de la pausa y un posible aumento. 

¿Qué podría significar esto para República Dominicana? Desde noviembre del año pasado, el Banco Central (BCRD) ha mantenido su tasa de política monetaria en un 5.25% anual, pero ha estado ejecutando una política monetaria más restrictiva de lo que en realidad señala la tasa de referencia. Si la Fed eleva su tasa en septiembre, el diferencial entre ambas tasas de interés se estrecharía, lo que presionará al Banco Central a considerar el ajuste al alza de su tasa de interés o a enfrentar un mayor divorcio entre las tasas de interés del mercado, tanto la activa como la pasiva, respecto a la señal de referencia. Un resultado negativo para la toma de decisiones de los agentes económicos. 

Las bondades del sistema de pensiones dominicano

[Escrito el 1 de septiembre de 2026]

En su más reciente artículo de opinión publicado en El Caribe, el doctor Andrés Dauhajre, hijo, presenta cifras que revelan el aporte del sistema de pensiones de capitalización individual al bienestar de los trabajadores y a la economía dominicana. 

Desde que la Ley de Seguridad Social del 2001 creó dicho sistema, el ahorro previsional se ha convertido en una pieza clave de la inversión total. Al cierre de junio de 2026, las cuentas de capitalización individual ascendían a un monto de 1.32 billones de pesos, equivalente a un 16% del producto interno bruto.

De ese total, la suma de 500,900 millones de pesos no salió del bolsillo de trabajadores ni empresas, sino que constituye rentabilidad generada por las Administradoras de Fondos de Pensiones. En 23 años el rendimiento promedio fue de un 12.2% anual, muy por encima de lo que hubiera dejado una cuenta de ahorro (1.9%) o una de depósito a plazo (8.7%).

Gracias a las economías de escala, millones de trabajadores han accedido a rendimientos que antes solo estaban al alcance de los grandes inversionistas.  El país cuenta con una fuente estable de financiamiento a largo plazo, que ha favorecido el crecimiento económico que en promedio ha sido de un 5% anual.

Dauhajre propone elementos que pueden mejorar el rendimiento de las cuentas individuales. En particular, afirma que un 64% del ahorro previsional está colocado en bonos de Hacienda y del Banco Central, mientras que en Chile y Perú esa proporción no pasa del 20%. Asimismo, apenas un 2% está en acciones y bonos de empresas dominicanas, porcentaje que debería ser mucho mayor.

Ante esa realidad, el autor propone que la Comisión Clasificadora de Riesgos y Límites de Inversión permita a las AFP invertir al menos un 10% del ahorro en acciones y bonos de empresas globales, tal como ya realizan los chilenos con un 53% y los peruanos con un 48%. 

La opacidad del acuerdo con Venezuela

[Escrito el 31 de agosto de 2026]

Donald Trump anunció el viernes pasado lo que calificó como “el mayor acuerdo petrolero de la historia.” Mediante ese convenio, Estados Unidos obtendrá el control mayoritario, a través de una empresa privada, de más de 65 mil millones de barriles de petróleo de las reservas de Venezuela. 

Marco Rubio, el secretario de Estado, declaró en su cuenta de X que el acuerdo “es una gran victoria tanto para el pueblo estadounidense como para el venezolano.” A seguidas añadió que con esto se asegura “reservas estables y petróleo de bajo costo en nuestro hemisferio” lo que prevé reducirá los precios de gasolina en el mercado estadounidense. Según Rubio, el pueblo venezolano se beneficiará con una inversión de 100 mil millones de dólares.

No obstante, un simple análisis de ese acuerdo arroja como conclusión que no es positivo para Venezuela. En primer lugar, tendrá que vender a Estados Unidos una parte de su producción a precio de costo. En segundo lugar, la inversión privada que se anuncia habría llegado a Venezuela tan pronto se hubiese recuperado la democracia y fortalecido su régimen de propiedad. Por tanto, en términos netos el ganador es el gobierno estadounidense. 

El Wall Street Journal comparó el mecanismo utilizado en el citado acuerdo con los que utiliza la mafia. El Pentágono se asociará con North American Blue Energy Partners (NABEP), la firma del empresario Alejandro Betancourt, un “bolichico,” acusado de corrupción y lavado de activos en Suiza.  A cambio, Washington obtendría derechos preferentes sobre el 20% de la producción a precio de costo. Algunos consideran que Becancourt será el virrey de Trump en Venezuela. 

Las críticas han sido contundentes. El economista Ricardo Hausmann acusó a Rubio de perder "toda la confianza" de los venezolanos por negociar con un gobierno "ilegítimo" encabezado por Delcy Rodríguez, en lugar de exigir primero elecciones y el retorno de la democracia a Venezuela. 

AFP Titanic

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 7 de septiembre de 2026.]

El bienestar de una sociedad mejora cuando sus adultos mayores pueden retirarse con una pensión suficiente para cubrir lo esencial; sin ella, la vejez cae en dependencia. Existen, en general, dos tipos de sistemas de pensiones. 

En el sistema de reparto, el trabajador joven paga la pensión del jubilado, con la expectativa de que la siguiente generación haga lo mismo por él. Esa situación depende de la demografía, que se ha vuelto un problema en muchos países. Los sistemas de reparto acumulan déficits actuariales crecientes, lo que eleva el gasto público y obliga a subir las cotizaciones, retrasar la edad de retiro y recortar el monto de la pensión.

En el sistema de capitalización individual, cada trabajador dispone de una cuenta de ahorro previsional de su propiedad. Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) invierten esos recursos en el mercado de capitales y generan un rendimiento a favor del afiliado. Al momento del retiro, con la suma ahorrada se obtiene una pensión.

En la República Dominicana, a junio de 2026, el fondo de pensiones acumulaba 1.32 billones de pesos, cantidad equivalente al 16% del producto interno bruto (PIB). De esa cifra, 263,400 millones de pesos corresponden a aportes de los trabajadores y 555,400 millones de pesos a los del empleador. Los 500,900 millones de pesos restantes proceden de la rentabilidad generada por la inversión de esos fondos, que han alcanzado un rendimiento promedio anual de un 12.2%.

A pesar de ese extraordinario desempeño, el sistema dominicano ha sido objeto de críticas.

Algunos detractores cuestionan que las AFP inviertan los ahorros de los trabajadores en bonos emitidos por empresas grandes. Ignoran que, cuando una AFP compra un bono corporativo, adquiere el derecho de recibir un retorno superior al que obtendría colocando ese capital en cuentas de ahorro del sistema bancario. Esa estrategia beneficia directamente al trabajador. 

Al planteamiento anterior se añade el argumento de que las inversiones se realizan sin garantía. Aquí se confunde la inversión en un bono con el otorgamiento de un préstamo hipotecario, respaldado por un inmueble específico. El tenedor de un bono corporativo cuenta con un aval más sólido que la hipoteca sobre un inmueble, ya que adquiere el derecho de cobro sobre todo el flujo de efectivo generado por la empresa. Esta debe pagar a los bonistas intereses y capital antes de repartir dividendos entre los accionistas. Si incumple con sus obligaciones, los acreedores pueden tomar el control de todos sus activos, liquidarlos y cobrarse la deuda.

También se señala que las AFP adquieren bonos o acciones de empresas quebradas. Esa afirmación es errónea y temeraria, porque cada instrumento financiero debe ser aprobado por una comisión que integran la Superintendencia de Pensiones, el Banco Central y las Superintendencias de Bancos, Valores y Seguros. Además, esos títulos han de contar con el grado de inversión otorgado por agencias de riesgo internacionales.

Los críticos aseguran que el sistema de capitalización individual beneficia más a las AFP que a los trabajadores. No obstante, en 2025, las AFP obtuvieron un beneficio después del impuesto sobre la renta de 5,936.5 millones de pesos, equivalente a un 0.5% del fondo administrado; mientras que los trabajadores recibieron un beneficio neto de 110,123.2 millones de pesos. Esas cifras demuestran que por cada peso que ganaron las AFP, los afiliados obtuvieron casi 19 pesos de retorno. 

La preocupación más importante sobre el sistema dominicano es cuál será el monto de la pensión que recibirá el trabajador. Muchos llegarán a la edad de retiro con un capital acumulado insuficiente para obtener una pensión —o anualidad— que represente un porcentaje razonable de su último ingreso laboral. Esa circunstancia obedece a dos factores: el porcentaje del salario destinado a la cuenta individual es de solo un 8.4%, frente al 15% de otros países; y los años de aporte continuo a la cuenta son pocos, porque alrededor del 55% de quienes perciben ingresos trabaja en el mercado informal.

Esta situación lleva a que muchas personas prefieran recibir, al llegar a la edad del retiro, la totalidad de los fondos acumulados. La demanda es razonable y podría atenderse. Basta con permitir que el trabajador reciba en un solo pago el monto total acumulado, en lugar de una pensión mensual. Quien elija esa opción debe liberar al Estado de una eventual carga futura. En concreto, los hijos u otros familiares del afiliado adquirirían el compromiso, mediante contrato, de mantenerlo en su vejez, al tiempo que el jubilado renunciaría a solicitar al Estado cualquier tipo de ayuda en forma de pensión.

Por otra parte, dado que la Ley 87-01 permite crear nuevas AFP, sería conveniente que quienes cuestionan cómo se invierten los fondos y cuánto gana la entidad que los administra constituyesen la suya propia. De esta manera, demostrarían con resultados que son capaces de gestionar mejor el ahorro de los trabajadores para beneficiarlos. En consecuencia, las personas descontentas con su AFP podrían trasladarse a la nueva gestora sin mayores obstáculos.

La libertad de operar de la nueva AFP sería total. Sus propietarios y gerentes podrían colocar los fondos de los trabajadores en préstamos a los afiliados o en títulos públicos o privados. En caso de preferir un menor riesgo financiero, existe la opción de guardar el dinero en la caja fuerte, sin exponerlo al mercado de capitales. 

La nueva AFP, al igual que todas las demás, debe cumplir con el requisito de asegurar una rentabilidad mínima a sus afiliados, calculada como la rentabilidad real promedio del sistema en los últimos doce meses menos dos puntos porcentuales. Asimismo, ha de mantener una cuenta de garantía destinada a cubrir el mínimo exigido. En caso de que esa reserva no alcanzase, la nueva AFP debe completar la diferencia con el patrimonio de sus propietarios. 

La propuesta debería entusiasmar a muchos opositores, pues les brinda la oportunidad de demostrar que pueden conseguir un mayor rendimiento de las cuentas de los trabajadores y garantizarles una pensión más alta. Si realizan malas inversiones, la AFP de los críticos terminará hundiéndose, como el Titanic. En este caso, se llevará consigo el ahorro previsional de quienes confiaron en ella. 

lunes, 31 de agosto de 2026

Cómo hacerse millonario

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 31 de agosto de 2026.]

Existe una lógica —no una garantía— que explica por qué algunas personas consiguen acumular patrimonio de forma sostenida a lo largo de su vida y otras, con un punto de partida similar, no lo logran. El proceso tiene su fundamento en la programación dinámica, una herramienta matemática utilizada para encontrar la trayectoria óptima en problemas intertemporales.

El primer principio es la toma de decisiones de forma prospectiva (forward looking), mediante la vinculación del presente con el futuro. La programación dinámica enseña a visualizar el estado futuro deseado y, a partir de esa meta, retroceder para identificar y seleccionar las acciones disponibles en cada período con el fin de pasar de un estado a otro hasta alcanzar el objetivo. 

Richard Bellman, el matemático que formalizó dicho método en los años cincuenta, llamó "principio de optimalidad" a la idea de que una trayectoria óptima, observada desde cualquier punto intermedio, debe seguir siendo óptima hacia adelante. Traducido a la vida de una persona, significa que cada decisión —estudio, trabajo, gasto, ahorro— se evalúa por su contribución al estado deseado y no solo por su satisfacción inmediata.

El segundo principio constituye la acumulación de capital humano. Gary Becker demostró que la educación y el entrenamiento en el trabajo representan una inversión, con su costo y su retorno, como cualquier otro activo. Ese esfuerzo exige perseverancia. No basta con obtener un título: es imprescindible estudiar toda la vida y actualizarse cuando la tecnología, como la inteligencia artificial (IA), modifica las reglas del juego. Al mismo tiempo, se necesita cuidar la salud del activo para reducir su tasa de depreciación. Hacer ejercicio, dormir y alimentarse con moderación conforman el mantenimiento preventivo del único capital que no se puede heredar ni tomar prestado.

El tercer principio radica en el trabajo perseverante. En una economía de mercado, la remuneración o el ingreso se vincula a la productividad de cada persona. Quien busca atajos —una posición lograda por amiguismo y no por mérito— puede prosperar transitoriamente, pero, tarde o temprano, termina siendo desplazado por quien posee mayor conocimiento y disciplina laboral.

El cuarto principio promueve el ahorro. La teoría del consumo intertemporal —de Irving Fisher a Franco Modigliani— demuestra que la tasa de interés es el precio que relaciona el consumo presente con el consumo futuro; es decir, representa el premio que se recibe por posponer el gasto. La persona que solo vive para el presente no acumula patrimonio. 

El quinto principio enseña a comprar barato y vender caro. Es imprescindible entender que el valor de los activos está asociado a su capacidad de generar flujo de efectivo de forma sostenida y que, muchas veces, el precio se desvía del valor. Cuando el precio se encuentra por debajo del valor, es tiempo de comprar; cuando está por encima, conviene vender. Según esa regla, se ha de evitar la tentación de seguir el comportamiento de manada, manifestado en exuberancia irracional y en burbujas financieras, que son anomalías transitorias del mercado. 

El sexto principio es saber identificar y ponderar los riesgos. Toda decisión financiera implica, en el fondo, una apuesta ante escenarios futuros inciertos. La diferencia entre un inversionista prudente y otro temerario no es la aversión al riesgo, sino la capacidad de medirlo y gestionarlo para minimizar su impacto. Harry Markowitz, quien formalizó la teoría moderna de portafolios financieros, demostró que el riesgo puede reducirse mediante la diversificación de activos cuyos rendimientos no estén perfectamente correlacionados. No importa lo modesto que sea el patrimonio, todo ahorrante debe exigir que cada unidad adicional de incertidumbre asumida venga acompañada de una compensación esperada proporcional. Esa distinción, sutil pero decisiva, es la que separa la prudencia de la temeridad y la prudencia de la parálisis.

El séptimo principio implica que las inversiones deben tener un valor presente neto positivo. El ahorro transformado en buenas inversiones, que aprovechen las bondades del interés compuesto, es lo que asegura un flujo de ingresos estable después de que la persona salga de su etapa laboral activa. Es la cultura financiera, no la suerte, lo que distingue a quien sufre la disminución de su ahorro de quien lo ve multiplicarse.

El octavo principio consiste en adquirir el servicio que se necesita, no la cosa en sí misma. Un ejemplo sería preguntarse para qué se quiere comprar un vehículo. Si la respuesta es lujo o estatus, se trata casi siempre de una mala inversión, porque el activo se deprecia con rapidez y el costo de oportunidad del capital inmovilizado es alto. Si, en cambio, lo que se precisa es el servicio de transporte, entonces conviene evaluar todas las alternativas disponibles según su relación costo-beneficio.

El noveno principio atañe a la pareja y la familia. Desde una perspectiva estrictamente económica, el matrimonio estable y la familia constituyen mecanismos eficientes para compartir riesgos y gastos, y generar economías de escala en la producción de los servicios del hogar. Además, resultan un incentivo poderoso para posponer el consumo presente de los padres en favor de la inversión en la educación y el bienestar de los hijos. 

El décimo principio justifica la construcción de redes de contacto. El capital social, como lo llamó James Coleman, es tan importante como el capital financiero. Reduce los costos de transacción, transmite información y abre puertas que ningún currículum, por sí solo, puede abrir.

El undécimo principio fomenta la colaboración con los demás.  La suma que se destina a ayudar a los demás, en especial a los jóvenes —con recursos, tiempo, conocimiento—, suele retornar, con creces, en forma de reputación, relaciones y satisfacciones que no se adquieren en el mercado. La vida funciona mejor cuando no se concibe como un juego de suma cero. 

El duodécimo principio trasciende los anteriores. Consiste en ofrecer a Dios todo lo que se hace: estudio, trabajo y ocio. La riqueza material no es un fin, sino la consecuencia natural de haber administrado con diligencia, honestidad y gratitud los talentos recibidos.

En síntesis, hacerse millonario —no solo de patrimonio financiero, sino de una vida plena, con salud, familia, comunidad y objetivos— es el resultado de una sucesión larga de decisiones correctas que siempre miran hacia el futuro. Manos a la obra.