jueves, 16 de julio de 2026

Baja la inflación en Estados Unidos

[Comentario Noti 14 de julio de 2026]

En Estados Unidos, la tasa de inflación interanual a junio, medida por el cambio del Índice de Precios al Consumidor (IPC), bajó y se colocó en un 3.5%. Respecto al mes anterior, la variación del IPC fue de un -0.4%, comportamiento explicado por el retroceso de 5.7% registrado en el grupo de energía, dentro del cual destaca el descenso de 9.7% en el precio de la gasolina. 

Por otro lado, la tasa de inflación subyacente, la que excluye los precios de los alimentos y de la energía, arrojó un 2.6% en términos interanuales. Respecto al mes anterior, el IPC subyacente no mostró ningún cambio. 

Los resultados anteriores sugieren que, a pesar de la fuerte baja en el precio de los combustibles observada en junio, la inflación sigue muy por encima de la meta del 2%. 

Todo ello sugiere que se mantendrá la predicción de los agentes económicos quienes piensan que antes de fin de año la Reserva Federal aumentará su tasa de interés en 25 puntos básicos, hasta colocarla entre el 3.75% y el 4%.  En ese contexto, cabe destacar que, Kevin Warsh, presidente de la Fed, ha reconocido que el Comité Federal de Mercado Abierto “no tiene tolerancia a una inflación persistentemente elevada” y que, por tanto, adoptará las medidas adecuadas que permitan su reducción.  

La reforma del banco central

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 13 de julio de 2026]

Thomas Sargent, premio Nobel de Economía, demostró que la credibilidad de los bancos centrales resulta clave para alcanzar y sostener la estabilidad de precios. De acuerdo con el profesor de la Universidad de Nueva York (NYU), la independencia del banco central debe ser real y permanente, basada en reglas y compromisos sostenibles, con el fin de que pueda operar como ancla nominal. A partir del estudio de las hiperinflaciones de Alemania, Austria, Hungría, y Polonia registradas en los años veinte del siglo pasado, Sargent confirmó que fue necesario implementar un conjunto de reformas institucionales que permitieron el cambio de régimen de política económica, lo que modificó y ancló las expectativas de inflación.  

Sargent y Neil Wallace (Penn State) desarrollaron la idea de que la disciplina fiscal constituye una condición indispensable para que el banco central controle la inflación. Si el valor presente de los superávits primarios futuros es inferior al monto de la deuda pública, los agentes racionales prevén que, tarde o temprano, dicha deuda se pagará mediante emisión monetaria, evento incompatible con el control de la inflación. Por ello, los bancos centrales deben comprometerse con firmeza a no financiar al gobierno, ya sea directa o subrepticiamente. Con el fin de asegurar la credibilidad de ese compromiso y de facilitar a la población el acceso a información fidedigna, se requiere que exista por parte de las autoridades una política de máxima transparencia de sus actuaciones.

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal (Fed), está dispuesto a implementar un proceso de reforma de la institución que dirige con el propósito de reforzar su credibilidad y capacidad de situar la inflación en la meta del 2%. Para llevar a cabo ese cambio estructural, el pasado 9 de julio anunció los nombres de los coordinadores de los cinco grupos de trabajo encargados de conducir la reforma del banco central estadounidense. 

El primer grupo se centrará en comunicaciones. Los responsables son: Mervyn King, exgobernador del Banco de Inglaterra; Peter Fisher, exfuncionario de la Fed de Nueva York y profesor de Economía en la Universidad de Washington; y Arminio Fraga, exgobernador del Banco Central de Brasil. Su misión consiste en promover una comunicación del banco central que, en un entorno caracterizado por la elevada volatilidad, sea independiente, transparente y creíble, de modo que contribuya al anclaje de las expectativas. En particular, King, experto en la incertidumbre radical, sostiene que la imposibilidad de predecir con exactitud convierte la orientación futura (“forward guidance”) basada en el gráfico de puntos (“dot plot”) en una promesa difícil de sostener, pues “la inflación no se mantendrá baja solo porque el banco central diga que así será.” La credibilidad se gana con acciones monetarias verificables y consistentes con la meta de inflación que se desprendan de una función de reacción conocida, no con medidas de política arbitrarias, inesperadas y zigzagueantes, acompañadas de una narrativa incoherente que intente manipular las expectativas mediante el anuncio de predicciones difíciles de justificar. 

Los profesores Raghuram Rajan (Universidad de Chicago), Jeremy Stein y Karen Dynan (Universidad de Harvard), estarán a cargo de examinar los costos, beneficios e implicaciones institucionales del balance general de la Fed. Rajan, exgobernador del Banco de la Reserva de la India, ha criticado con dureza la política de flexibilización monetaria aplicada en diversas ocasiones desde 2008, porque ha creado una excesiva vulnerabilidad y dependencia del sistema financiero de esa liquidez. Dicha política ha colocado en 3.1 billones de dólares el nivel de reservas bancarias depositadas en la Fed y ha elevado el grado exposición de la banca al riesgo de liquidez de los depósitos de los agentes económicos. El objetivo del grupo de trabajo es el diseño de un marco analítico riguroso que permita la reducción del voluminoso balance de la Fed, sin provocar estrés de liquidez que lleve al colapso del valor de mercado de los títulos del Tesoro y desencadene una severa crisis financiera.

La mejora de la calidad y disponibilidad de los datos sobre la economía utilizados por la Fed en la toma de decisiones recaerá sobre los profesores Raj Chetty (Harvard), Kevin Murphy (Chicago), y Doug McMillon (expresidente de Walmart). Chetty, creador de un sistema de seguimiento de datos de consumo, ingresos y empleo del sector privado, contribuirá a que se incorporen nuevas tecnologías que permitan comprender con rapidez lo que sucede en la economía mediante el uso de datos de alta frecuencia, como los generados por empresas como Walmart. Se espera que Murphy aporte metodologías rigurosas de análisis desagregados, idóneas para capturar la heterogeneidad del mercado laboral y de los precios. 

El análisis del impacto económico de la inteligencia artificial (IA) —sobre la innovación, la productividad y el empleo—, que se incorporará en el proceso de toma de decisiones de política monetaria, lo llevará a cabo el profesor Chad Jones (Stanford), vinculado en la actualidad a Anthropic. El grupo contará también con Asha Sharma, la CEO de Xbox/Microsoft Gaming, y con Marc Andreessen, promotor de la economía de mercado y experto en la influencia de la tecnología sobre la productividad. 

Con el fin de analizar el marco de política que la Fed utiliza para entender y responder a los factores que impulsan la variación de los precios, se seleccionó a los profesores Thomas Sargent (NYU), Greg Mankiw (Harvard) y a William White, ex funcionario del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés). Con este quinto y último grupo se completa un cuadro coherente: Sargent aporta el marco de credibilidad y régimen fiscal-monetario; Mankiw incorpora rigor macroeconómico y un amplio conocimiento sobre reglas y comunicación; y White aporta la experiencia de haber advertido, con mucho tiempo de anticipación a la crisis de 2008, que ignorar los ciclos financieros y de crédito —y solo concentrarse en el objetivo de inflación— constituye un error que puede desembocar en una severa crisis económica.  

En síntesis, la composición de cada grupo de trabajo sugiere que el objetivo de Warsh es la adopción de medidas destinadas a fortalecer la credibilidad institucional de la Fed, condición indispensable para anclar las expectativas de inflación de forma rápida y duradera. 

Reparto versus capitalización

[Escrtio el 10 de julio de 2026]

Olivier Blanchard, profesor emérito de Economía del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), comentó recientemente sobre la propuesta de varios candidatos a la presidencia de Francia de establecer un sistema de pensiones basado en la capitalización individual.

De acuerdo con Blanchard, habría sido prudente establecer en 1945 un sistema que combinara el de reparto —actualmente quebrado— con uno de capitalización, lo que hubiese hecho “más resiliente” el sistema de pensiones debido a la capacidad de generar un gran volumen de ahorro. El profesor afirma que introducir la capitalización individual ahora no resolverá el déficit del sistema de reparto, “a menos que se acompañe de una reducción de los compromisos adquiridos con los trabajadores y jubilados.” Ello implica que el sistema de reparto no podrá cumplir con lo prometido.

La opinión del profesor Blanchard es consistente con la posición que defendí en una reunión celebrada en 1997 en el Palacio Nacional con el presidente Leonel Fernández y Rafael Alburquerque, para ese entonces secretario de Estado de Trabajo. Este último, utilizó argumentos del profesor Carmelo Mesa Lago para defender el sistema de reparto como el más recomendable para la República Dominicana. En contraste, después de demostrarle que los sistemas de reparto no son financieramente sostenibles, propuse que se estableciera en el país un sistema de capitalización individual. 

En 2001, se aprobó la Ley 87-01 que creó el Sistema de Seguridad Social e incorporó un régimen de pensiones basado en la capitalización individual. Dicho sistema es financieramente sostenible y ha creado un volumen de ahorro que favorece el crecimiento económico del país. No obstante, después de veinticinco años se requieren reformas. En particular, aquellas que aumenten los aportes a las cuentas individuales, reduzcan la informalidad y pongan en marcha de forma eficiente el componente solidario del sistema. Una buena reforma se traduciría en una mayor pensión para todos los trabajadores dominicanos.

Un acuerdo de paz inestable

[Escrito el 9 de julio de 2026]

El presidente Donald Trump ha mostrado su interés por alcanzar un acuerdo de paz con Irán. El objetivo del primer mandatario es lograr que el petróleo vuelva a fluir por el estrecho de Ormuz y que los precios del crudo y sus derivados se reduzcan a niveles compatibles con un buen desempeño en las elecciones de noviembre. 

El acuerdo preliminar de cese al fuego constituye un equilibrio inestable. Irán desea mantener su programa nuclear y, al mismo tiempo, quiere exigir el pago de un peaje a los barcos que transitan por el estrecho. Ambos puntos son elementos que Estados Unidos no acepta. Por ello, se han registrado ataques y contra ataques que dificultan el trabajo de los mediadores. 

La situación escaló el miércoles 8 de julio. Trump autorizó un ataque de mayor envergadura contra instalaciones militares iraníes y declaró que el acuerdo de cese al fuego había terminado. La reacción del mercado de combustibles fue inmediata. En pocas horas, el precio del crudo WTI subió de poco más de 70 dólares a casi 76 dólares por barril, para luego cerrar en el entorno de los 74 dólares. 

Hoy jueves, Estados Unidos bombardeó de nuevo a Irán con el fin de reducir su capacidad de atacar los cargueros que transitan por el estrecho de Ormuz. La guardia revolucionaria iraní respondió con el envió de misiles y drones en contra de bases militares estadounidenses localizadas en la región. Los precios de los combustibles registraron más volatilidad, en perjuicio de los países importadores netos de dichos productos como la República Dominicana. 

Banco Central mantiene su tasa de interés

[Comentario Noti 8 de julio de 2026]

El Banco Central decidió en su reunión de política monetaria de junio mantener en 5.25% su tasa de interés de referencia. Según las autoridades monetarias dominicanas, esa tasa de interés se encuentra en territorio neutral y, por ello, asegura que la inflación se mantenga bajo control sin presionar a la baja la actividad productiva. 

La tasa de inflación interanual, medida por la variación del índice de precios general, alcanzó en mayo un 5.35%. Ese nivel está por encima del límite superior de la meta de inflación definida por el rango que va del 3% al 5%. Mientras, la tasa de inflación subyacente, la que excluye los precios de los alimentos y de los combustibles, fue de un 4.86%. Se prevé que en los meses de junio y julio la inflación suba un poco más debido a la fuerza inercial que exhibe la trayectoria de los precios. 

Al tomar en cuenta que, de acuerdo con los propios cálculos del Banco Central, la tasa de interés real neutral es igual a un 1.5% y que la expectativa de inflación para los próximos doce meses es de un 4.5%, se puede afirmar que la tasa de interés de política monetaria debería colocarse en un 6%. Ello implica que es probable que, a menos que se registre un descenso de la variación de los precios en los próximos meses, las autoridades decidan subir la tasa de interés de referencia y tomar medidas que aprieten la disponibilidad de liquidez antes de fin de año. 

lunes, 6 de julio de 2026

Luces y sombras de la IA

[Frente al Statu Quo. Publicado en Dario Libre el 6 de julio de 2026.\

La liquidez excesiva facilita el nacimiento, desarrollo y persistencia de las burbujas financieras. A partir del primer trimestre de 2020, el balance de la Reserva Federal (Fed) experimentó un crecimiento exponencial impulsado por la compra masiva de títulos del Tesoro y de valores respaldados por hipotecas. Ello se tradujo en un vertiginoso aumento del dinero en circulación y de las reservas de los bancos depositadas en la Fed. En términos precisos, el monto de dichas reservas se colocó en marzo de 2020 en 1.657 billones (millones de millones) de dólares y se situó en casi 3 billones de dólares el 1 de julio de 2026. La abundancia de liquidez propicia que los agentes económicos realicen inversiones o especulen con instrumentos financieros, lo que empuja al alza su precio más allá de lo compatible con su valor fundamental. 

Los principales índices bursátiles registraron un extraordinario desempeño en el segundo trimestre del año, a pesar de las turbulencias creadas por la guerra en Medio Oriente. El Dow Jones se incrementó en un 12.9%, el S&P 500 subió un 14.9% y el Nasdaq escaló hasta un 21.4%. Cabe destacar que, aun cuando la liquidez ha propiciado desde el año 2020 un aumento de los precios del oro, las criptomonedas y los contratos a futuros de petróleo, son las empresas vinculadas con la inteligencia artificial (IA) las que explican el mayor avance de dichos índices. 

La IA posee las características de una tecnología de propósito general: alcance transversal y aplicaciones en muchas actividades productivas y de consumo. Asimismo, estimula la creación de nuevas tecnologías, productos, procesos y modelos de negocios que elevan la productividad y el bienestar. 

Los inversionistas se muestran optimistas respecto del impacto de la IA sobre la economía. La expectativa de ganancias futuras derivadas de su implementación ha generado una inversión masiva en la construcción de centros de procesamiento de datos. Ello se ha traducido en mayor demanda de chips, semiconductores, generadores de electricidad y servicios de construcción, entre otros elementos necesarios para la oferta de la infraestructura utilizada en el entrenamiento y ejecución de los modelos de IA. 

Dada la oferta, el incremento de la demanda de todo lo relacionado con los modelos de IA ha impulsado los beneficios —actuales y proyectados— de las empresas suplidoras de los citados bienes y servicios. El resultado ha sido un vertiginoso aumento del precio de las acciones. Nvidia, un fabricante de chips de procesamiento que hasta hace poco se especializaba en tarjetas de videojuegos y cuyo precio en marzo de 2020 era de apenas 6.59 dólares por acción, tiene en la actualidad un nivel de capitalización de 4.7 billones de dólares, con un precio de 194.83 dólares por acción. Otro caso digno de mención es Micron Technology, una empresa de semiconductores, dedicada al diseño, fabricación y comercialización de chips de memoria y almacenamiento de datos. En marzo de 2020, el precio de su acción era de 42.06 dólares, mientras que en los últimos doce meses ha subido más de un 700% hasta alcanzar los 975.56 dólares.

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, sostiene que la IA generará una subida significativa de la productividad, lo que será una fuerza desinflacionaria por el lado de la oferta, consistente con tasas de interés de equilibrio más bajas. El resultado configuraría un entorno favorable a la inversión y revaloración de las acciones. Sin embargo, algunos expertos consideran que, al menos en el corto plazo, el elevado gasto de capital requerido para la implementación de la IA presionará al alza la inflación. 

Por otro lado, la IA podría afectar al empleo de quienes suplen algunas tareas específicas. En una reciente entrevista en Goldman Sachs Exchange, Daron Acemoglu, profesor del MIT y premio Nobel de Economía, afirmó que es probable que en el corto plazo la IA impacte en las tareas cognitivas rutinarias, como la programación de software. Dicho efecto podría intensificarse en el largo plazo, especialmente si la IA se integra con la robótica, puesto que perjudicaría la demanda de tareas físicas.

La historia muestra que, tarde o temprano, todas las burbujas financieras se desinflan. La originada por la IA puede hacerlo por varios motivos. La pregunta clave es si las ventas y beneficios que justifican el precio actual de esas acciones se mantendrán. La respuesta depende del desempeño económico de las grandes empresas de infraestructura que operan los centros de datos masivos. Algunos analistas expresan dudas acerca de la capacidad de tales empresas, así como de las que desarrollan los modelos de IA generativa —OpenAI (ChatGPT) y Anthropic (Claude)— para producir el flujo de efectivo que recupere de manera rentable los miles de millones de dólares de gasto de capital que han estado ejecutando. 

Otro aspecto relevante es la influencia de la IA sobre las transacciones financieras. Sarah Breeden, vicegobernadora del Banco de Inglaterra, señaló en la conferencia del Banco Central Europeo, celebrada la semana pasada en Sintra (Portugal), que la IA está transformando las finanzas a gran velocidad. La funcionaria propuso mecanismos destinados a impedir que los agentes autónomos de “trading algorítmico” —los que se apoyan en modelos de aprendizaje por refuerzo— comprometan la estabilidad financiera al facilitar el comportamiento de manada. Un entorno en que los precios de las acciones comiencen a caer podría desencadenar una ola de ventas masivas, dado que los modelos piensan de forma parecida, pues están entrenados con datos similares y aprenden con la misma metodología, lo que provocaría el colapso de los precios de los valores financieros. Por esta razón, Breeden considera que los sistemas de IA utilizados para realizar operaciones de compra y venta de títulos financieros de forma autónoma deberían incorporar un “interruptor de apagado” como medida de seguridad que evite el caos en los mercados bursátiles.

En fin, la IA ofrece luces y sombras, oportunidades y riesgos. El desafío consiste en potenciar el capital humano hasta un nivel capaz de aprovechar los beneficios de la IA, al tiempo que se adoptan las medidas oportunas que minimicen los riesgos sistémicos, de modo que la euforia bursátil de hoy no se convierta mañana en una costosa factura social.

Las víctimas de las criptomonedas

[Escrito el 1 de julio de 2026]

Desde el tercer trimestre del año pasado, los inversionistas en criptomonedas han perdido centenares de millones de dólares. Hay dos casos de inversionistas institucionales, cuyas acciones están respaldadas por la acumulación de criptoactivos, dignos de mención. 

Pulsar Group, con sede en Abu Dabi, y Ark Invest, dirigido por Cathie Wood, invirtieron el año pasado 300 millones de dólares en acciones de la firma Solmate especializada en la compra y acumulación del cripto token Solana. El estrepitoso descenso del precio de Solana, típico comportamiento de una burbuja que se desinfla, ha provocado que el precio de la acción de Solmate perdiera un 98% de su valor, al pasar de 249 dólares a solo 5 dólares. Los propietarios de Pulsar Group y Ark Invest sufrirán grandes pérdidas por estar apostando a un activo cuyo valor fundamental es cercano a cero. 

Algo similar le pasa a la empresa Strategy -en el pasado MicroStrategy-, creada por Michael Saylor, y que se ha dedicado a realizar emisión de acciones preferidas y bonos con el objetivo de acaparar bitcoins. A inicios de junio, esa entidad decidió vender una pequeña parte de su portafolio de bitcoin para tener la liquidez necesaria para pagar cupones a los tenedores de las acciones preferidas. Al conocerse la noticia de que Strategy había decidido vender bitcoins, se produjo una caída de un 5% en el precio de dicho activo financiero. La posición patrimonial de esa empresa se ha agravado, al perder entre julio de 2025 y finales de junio de 2026 alrededor de un 80% de su precio de mercado, debido al desplome del bitcoin.