lunes, 14 de septiembre de 2026

El margen que se agota

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 14 de septiembre de 2026]

El contexto económico internacional se ha complicado. El choque energético se intensificó por el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, la inflación se resiste a ceder en las principales economías desarrolladas y una espiral alcista de los rendimientos de deuda soberana amenaza con extenderse a las finanzas públicas de todo el planeta.

El precio del petróleo ha retomado una trayectoria ascendente ante la agudización de la guerra entre Irán y Estados Unidos. A finales de la semana pasada, el crudo WTI superó los 100 dólares por barril, frente a los 69 dólares registrados a inicios de julio. El repunte obedece al cierre casi total del estrecho de Ormuz por parte de Irán, agravado por el ataque con drones lanzados desde Iraq contra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita —con capacidad para transportar hasta 7 millones de barriles diarios hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo—, que obligó al reino saudita a suspender sus operaciones. A ese escenario se añade el avance de los rebeldes hutíes, quienes buscan controlar el estrecho de Bab al-Mandeb, otro paso estratégico para las exportaciones petroleras del golfo Pérsico. 

El impacto sobre los derivados del petróleo ha sido severo. El galón de gasoil alcanzó un récord de 6.06 dólares en Estados Unidos, muy por encima de los 3.71 dólares de hace un año y del máximo histórico previo de 5.82 dólares observado en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. El gasoil es un insumo crítico para el transporte de mercancías y la actividad agrícola, por lo que su encarecimiento tiende a trasladarse con rapidez al resto de la economía. Además, la política arancelaria de Trump amenaza con prolongar el traspaso de los aranceles a los precios estadounidenses, justo cuando la inversión masiva en proyectos de inteligencia artificial provoca una presión significativa sobre la demanda agregada.

En ese contexto, la inflación de la eurozona se elevó a un 3.3% interanual en agosto, después de haber cedido durante el verano. El Banco Central Europeo (BCE) respondió con su segundo aumento de la tasa de interés de referencia en lo que va de año, hasta situarla en un 2.5%. Christine Lagarde advirtió que las presiones inflacionarias “serán más duraderas de lo anticipado,” y los mercados de derivados han comenzado a descontar dos alzas adicionales de esa tasa antes de que concluya 2026. 

De este lado del Atlántico, la inflación interanual de Estados Unidos en agosto —medida por el índice de precios al consumidor (IPC)— se mantuvo en un 3.4%, mientras que la variación mensual del índice general alcanzó un 0.4%. La inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— se situó en un 2.4% interanual, por debajo del 2.5% de julio, aunque su variación mensual repuntó a un 0.3%, por encima de lo esperado. Los analistas estiman que el índice de precios del gasto en consumo personal subyacente —la medida de inflación preferida por la Reserva Federal (Fed)— también habría aumentado un 0.3% en el mes, lo que arrojaría una tasa interanual cercana a un 3.4%, lejos de la meta del 2%. 

La persistencia de la inflación estadounidense modificó las expectativas sobre la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) programada para esta semana. Antes de conocerse el dato de agosto, los futuros de tasas de interés asignaban una probabilidad de un 70% a un aumento de 25 puntos básicos; tras el informe, la probabilidad escaló a un 86%. Más todavía, el mercado prevé que antes de que cierre el año habrá un segundo ajuste y otro en enero de 2027, cuando se coloque en un rango de un 4.25% y un 4.5%.

En paralelo, el rendimiento de las notas del Tesoro a 10 años rozó un 4.98% a finales de la semana pasada. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, intentó frenar el avance mediante un programa de recompra de bonos que, tras ampliarse a un máximo de 6,000 millones de dólares, resultó insuficiente, pues los rendimientos subieron cerca de 18 puntos básicos durante la semana.

El entorno internacional tiene implicaciones directas para la República Dominicana. La tasa de política del Banco Central se ha mantenido en un 5.25%, mientras que la tasa neutral nominal —resultado de sumar una tasa real neutral estimada en un 1.5% a una inflación esperada a doce meses del 4.5%— se ubica en un 6%. Esa diferencia de 75 puntos básicos revela que la señal de política monetaria es, en términos técnicos, expansiva, aun cuando las circunstancias exigen una postura neutral o incluso restrictiva.

La contradicción se confirma al observar que el mercado registra un endurecimiento monetario. Entre diciembre de 2025 y agosto de este año, la tasa pasiva aumentó 129 puntos básicos, hasta colocarse en un 7.37%, y la activa subió 80 puntos básicos, hasta un 14.08%, con un crecimiento interanual de los préstamos de apenas un 7.7%. Durante ese período se han perdido más de dos mil millones de dólares de reservas internacionales netas, si se descuentan los 2,750 millones de dólares que se recibieron en febrero por concepto de emisión de bonos soberanos. Todo ello significa que, mientras las autoridades envían una señal expansiva a través de su tasa de referencia, las condiciones efectivas de liquidez del sistema financiero dominicano operan en terreno restrictivo. El divorcio entre la tasa de política y las tasas de mercado —activa y pasiva— distorsiona la señal que reciben los agentes económicos y resta eficacia al principal instrumento de política monetaria.

El alza de la tasa de interés de la Fed dificultará la gestión monetaria en el país. El margen entre ambas tasas de referencia estaría casi agotado si se situase en un 1.37%, muy distante del promedio del 4% observado durante la ejecución de la política monetaria basada en metas de inflación. 

El Banco Central debe, por lo tanto, aumentar su tasa de interés de referencia en la próxima reunión de política de finales de septiembre y gestionar la liquidez de forma óptima y consistente con esa postura. Solo así los agentes económicos recibirán la señal correcta sobre el verdadero rumbo de la política monetaria, condición indispensable para mantener la credibilidad del organismo emisor.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Las palomas monetarias fortalecen su posición

[Escrito el 4 de septiembre de 2026]

La declaración del gobernador Christopher Waller esta semana confirma que la Reserva Federal, dirigida por Kevin Warsh, enfrenta un disenso interno significativo.  Waller señaló que estaría dispuesto a mantener la tasa de interés de política monetaria en su nivel actual, que se coloca en el rango del 3.5% al 3.75%, si los datos de inflación de agosto, a publicarse el 11 de septiembre, muestran avances hacia la meta del 2%. 

John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, también mostró una postura acomodaticia, típica de una paloma monetaria.  Williams, quien ocupa la vicepresidencia del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed, reconoció avances recientes en el control de la inflación, lo que reduce la probabilidad de que se apruebe un aumento de la tasa de interés en la reunión del 16 de septiembre. 

Las declaraciones de Waller y de Williams ocurren menos de una semana después de que Warsh advirtiera en Jackson Hole que el banco central todavía tiene "trabajo por hacer" frente a la inflación, lo que se interpretó como una posición restrictiva que se traduciría en un aumento de la tasa de interés. 

El mercado reaccionó de inmediato a las declaraciones del gobernador Waller. El rendimiento del título del Tesoro a dos años cayó a un 4.33% y el dólar se debilitó frente a las principales divisas. Mientras tanto, la probabilidad de un alza de la tasa de interés en septiembre pasó del 59% al 48%. Estoy convencido de que la dispersión de la postura monetaria entre los miembros de la Fed se reducirá cuando se publique la semana próxima el dato del índice de precios al consumidor de agosto.  

Choque de inteligencia artificial

[Escrito el 3 de septiembre de 2026]

La carrera por definir el rumbo de la inteligencia artificial entra en una fase decisiva. OpenAI busca recuperar el liderazgo tecnológico frente a Anthropic y presentó hoy jueves a GPT‑6 Astra, su modelo más reciente. Con una valoración estimada de 852,000 millones de dólares, la empresa, que en poco tiempo saldrá a bolsa, asegura que Astra domina en ingeniería de software, ciencia y ciberseguridad.

OpenAI sugiere que su nuevo modelo se puede definir como inteligencia artificial general (AGI). Greg Brockman, su presidente, afirmó que Astra representa un salto generacional. No obstante, admitió que la AGI funciona hoy más como una aspiración que como un umbral verificable.

Por su parte, Anthropic, fundada hace cinco años por antiguos ejecutivos de OpenAI, ha dominado con sus modelos el mercado durante buena parte de este año. Su valoración estimada asciende a 965,000 millones de dólares de cara a su oferta pública inicial. 

La disputa técnica entre ambas empresas se libra también en el frente regulatorio. Los modelos más avanzados de Anthropic enfrentan restricciones gubernamentales por motivos de seguridad, mientras que los agentes de OpenAI protagonizaron un incidente en el que escaparon de un entorno de pruebas y afectaron a la empresa Hugging Face, un fallo que, según el Financial Times, tardó más de una semana en detectarse.

No cabe duda de que la autonomía creciente de esos sistemas, más que su inteligencia declarada, será la que finalmente determine cuánto riesgo se está dispuesto a aceptar a cambio de la productividad que prometen alcanzar a favor de la humanidad. 

Warsh, en modo halcón

[Escrito el 2 de septiembre de 2026]

En su discurso más importante desde que asumió la presidencia de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en el simposio de Jackson Hole celebrado el 28 de agosto se mostró como un halcón monetario. Warsh afirmó que le resultaría "difícil describir las condiciones financieras generales como restrictivas" y rechazó la idea de que la inflación se mueve hacia la meta del 2%. Por ello, afirmó que el banco central no ha terminado su labor.

La probabilidad de que la Reserva Federal suba la tasa de interés en 25 puntos básicos en septiembre se colocó al inicio de semana en un 65%. La decisión final dependerá de los datos previos a la reunión de septiembre, en particular el índice de precios al consumidor de agosto, que se publicará el 11 de septiembre. Aunque Warsh insiste en que "la puerta está abierta en ambos sentidos", el mercado interpreta su mensaje como el fin de la pausa y un posible aumento. 

¿Qué podría significar esto para República Dominicana? Desde noviembre del año pasado, el Banco Central (BCRD) ha mantenido su tasa de política monetaria en un 5.25% anual, pero ha estado ejecutando una política monetaria más restrictiva de lo que en realidad señala la tasa de referencia. Si la Fed eleva su tasa en septiembre, el diferencial entre ambas tasas de interés se estrecharía, lo que presionará al Banco Central a considerar el ajuste al alza de su tasa de interés o a enfrentar un mayor divorcio entre las tasas de interés del mercado, tanto la activa como la pasiva, respecto a la señal de referencia. Un resultado negativo para la toma de decisiones de los agentes económicos. 

Las bondades del sistema de pensiones dominicano

[Escrito el 1 de septiembre de 2026]

En su más reciente artículo de opinión publicado en El Caribe, el doctor Andrés Dauhajre, hijo, presenta cifras que revelan el aporte del sistema de pensiones de capitalización individual al bienestar de los trabajadores y a la economía dominicana. 

Desde que la Ley de Seguridad Social del 2001 creó dicho sistema, el ahorro previsional se ha convertido en una pieza clave de la inversión total. Al cierre de junio de 2026, las cuentas de capitalización individual ascendían a un monto de 1.32 billones de pesos, equivalente a un 16% del producto interno bruto.

De ese total, la suma de 500,900 millones de pesos no salió del bolsillo de trabajadores ni empresas, sino que constituye rentabilidad generada por las Administradoras de Fondos de Pensiones. En 23 años el rendimiento promedio fue de un 12.2% anual, muy por encima de lo que hubiera dejado una cuenta de ahorro (1.9%) o una de depósito a plazo (8.7%).

Gracias a las economías de escala, millones de trabajadores han accedido a rendimientos que antes solo estaban al alcance de los grandes inversionistas.  El país cuenta con una fuente estable de financiamiento a largo plazo, que ha favorecido el crecimiento económico que en promedio ha sido de un 5% anual.

Dauhajre propone elementos que pueden mejorar el rendimiento de las cuentas individuales. En particular, afirma que un 64% del ahorro previsional está colocado en bonos de Hacienda y del Banco Central, mientras que en Chile y Perú esa proporción no pasa del 20%. Asimismo, apenas un 2% está en acciones y bonos de empresas dominicanas, porcentaje que debería ser mucho mayor.

Ante esa realidad, el autor propone que la Comisión Clasificadora de Riesgos y Límites de Inversión permita a las AFP invertir al menos un 10% del ahorro en acciones y bonos de empresas globales, tal como ya realizan los chilenos con un 53% y los peruanos con un 48%. 

La opacidad del acuerdo con Venezuela

[Escrito el 31 de agosto de 2026]

Donald Trump anunció el viernes pasado lo que calificó como “el mayor acuerdo petrolero de la historia.” Mediante ese convenio, Estados Unidos obtendrá el control mayoritario, a través de una empresa privada, de más de 65 mil millones de barriles de petróleo de las reservas de Venezuela. 

Marco Rubio, el secretario de Estado, declaró en su cuenta de X que el acuerdo “es una gran victoria tanto para el pueblo estadounidense como para el venezolano.” A seguidas añadió que con esto se asegura “reservas estables y petróleo de bajo costo en nuestro hemisferio” lo que prevé reducirá los precios de gasolina en el mercado estadounidense. Según Rubio, el pueblo venezolano se beneficiará con una inversión de 100 mil millones de dólares.

No obstante, un simple análisis de ese acuerdo arroja como conclusión que no es positivo para Venezuela. En primer lugar, tendrá que vender a Estados Unidos una parte de su producción a precio de costo. En segundo lugar, la inversión privada que se anuncia habría llegado a Venezuela tan pronto se hubiese recuperado la democracia y fortalecido su régimen de propiedad. Por tanto, en términos netos el ganador es el gobierno estadounidense. 

El Wall Street Journal comparó el mecanismo utilizado en el citado acuerdo con los que utiliza la mafia. El Pentágono se asociará con North American Blue Energy Partners (NABEP), la firma del empresario Alejandro Betancourt, un “bolichico,” acusado de corrupción y lavado de activos en Suiza.  A cambio, Washington obtendría derechos preferentes sobre el 20% de la producción a precio de costo. Algunos consideran que Becancourt será el virrey de Trump en Venezuela. 

Las críticas han sido contundentes. El economista Ricardo Hausmann acusó a Rubio de perder "toda la confianza" de los venezolanos por negociar con un gobierno "ilegítimo" encabezado por Delcy Rodríguez, en lugar de exigir primero elecciones y el retorno de la democracia a Venezuela. 

AFP Titanic

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 7 de septiembre de 2026.]

El bienestar de una sociedad mejora cuando sus adultos mayores pueden retirarse con una pensión suficiente para cubrir lo esencial; sin ella, la vejez cae en dependencia. Existen, en general, dos tipos de sistemas de pensiones. 

En el sistema de reparto, el trabajador joven paga la pensión del jubilado, con la expectativa de que la siguiente generación haga lo mismo por él. Esa situación depende de la demografía, que se ha vuelto un problema en muchos países. Los sistemas de reparto acumulan déficits actuariales crecientes, lo que eleva el gasto público y obliga a subir las cotizaciones, retrasar la edad de retiro y recortar el monto de la pensión.

En el sistema de capitalización individual, cada trabajador dispone de una cuenta de ahorro previsional de su propiedad. Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) invierten esos recursos en el mercado de capitales y generan un rendimiento a favor del afiliado. Al momento del retiro, con la suma ahorrada se obtiene una pensión.

En la República Dominicana, a junio de 2026, el fondo de pensiones acumulaba 1.32 billones de pesos, cantidad equivalente al 16% del producto interno bruto (PIB). De esa cifra, 263,400 millones de pesos corresponden a aportes de los trabajadores y 555,400 millones de pesos a los del empleador. Los 500,900 millones de pesos restantes proceden de la rentabilidad generada por la inversión de esos fondos, que han alcanzado un rendimiento promedio anual de un 12.2%.

A pesar de ese extraordinario desempeño, el sistema dominicano ha sido objeto de críticas.

Algunos detractores cuestionan que las AFP inviertan los ahorros de los trabajadores en bonos emitidos por empresas grandes. Ignoran que, cuando una AFP compra un bono corporativo, adquiere el derecho de recibir un retorno superior al que obtendría colocando ese capital en cuentas de ahorro del sistema bancario. Esa estrategia beneficia directamente al trabajador. 

Al planteamiento anterior se añade el argumento de que las inversiones se realizan sin garantía. Aquí se confunde la inversión en un bono con el otorgamiento de un préstamo hipotecario, respaldado por un inmueble específico. El tenedor de un bono corporativo cuenta con un aval más sólido que la hipoteca sobre un inmueble, ya que adquiere el derecho de cobro sobre todo el flujo de efectivo generado por la empresa. Esta debe pagar a los bonistas intereses y capital antes de repartir dividendos entre los accionistas. Si incumple con sus obligaciones, los acreedores pueden tomar el control de todos sus activos, liquidarlos y cobrarse la deuda.

También se señala que las AFP adquieren bonos o acciones de empresas quebradas. Esa afirmación es errónea y temeraria, porque cada instrumento financiero debe ser aprobado por una comisión que integran la Superintendencia de Pensiones, el Banco Central y las Superintendencias de Bancos, Valores y Seguros. Además, esos títulos han de contar con el grado de inversión otorgado por agencias de riesgo internacionales.

Los críticos aseguran que el sistema de capitalización individual beneficia más a las AFP que a los trabajadores. No obstante, en 2025, las AFP obtuvieron un beneficio después del impuesto sobre la renta de 5,936.5 millones de pesos, equivalente a un 0.5% del fondo administrado; mientras que los trabajadores recibieron un beneficio neto de 110,123.2 millones de pesos. Esas cifras demuestran que por cada peso que ganaron las AFP, los afiliados obtuvieron casi 19 pesos de retorno. 

La preocupación más importante sobre el sistema dominicano es cuál será el monto de la pensión que recibirá el trabajador. Muchos llegarán a la edad de retiro con un capital acumulado insuficiente para obtener una pensión —o anualidad— que represente un porcentaje razonable de su último ingreso laboral. Esa circunstancia obedece a dos factores: el porcentaje del salario destinado a la cuenta individual es de solo un 8.4%, frente al 15% de otros países; y los años de aporte continuo a la cuenta son pocos, porque alrededor del 55% de quienes perciben ingresos trabaja en el mercado informal.

Esta situación lleva a que muchas personas prefieran recibir, al llegar a la edad del retiro, la totalidad de los fondos acumulados. La demanda es razonable y podría atenderse. Basta con permitir que el trabajador reciba en un solo pago el monto total acumulado, en lugar de una pensión mensual. Quien elija esa opción debe liberar al Estado de una eventual carga futura. En concreto, los hijos u otros familiares del afiliado adquirirían el compromiso, mediante contrato, de mantenerlo en su vejez, al tiempo que el jubilado renunciaría a solicitar al Estado cualquier tipo de ayuda en forma de pensión.

Por otra parte, dado que la Ley 87-01 permite crear nuevas AFP, sería conveniente que quienes cuestionan cómo se invierten los fondos y cuánto gana la entidad que los administra constituyesen la suya propia. De esta manera, demostrarían con resultados que son capaces de gestionar mejor el ahorro de los trabajadores para beneficiarlos. En consecuencia, las personas descontentas con su AFP podrían trasladarse a la nueva gestora sin mayores obstáculos.

La libertad de operar de la nueva AFP sería total. Sus propietarios y gerentes podrían colocar los fondos de los trabajadores en préstamos a los afiliados o en títulos públicos o privados. En caso de preferir un menor riesgo financiero, existe la opción de guardar el dinero en la caja fuerte, sin exponerlo al mercado de capitales. 

La nueva AFP, al igual que todas las demás, debe cumplir con el requisito de asegurar una rentabilidad mínima a sus afiliados, calculada como la rentabilidad real promedio del sistema en los últimos doce meses menos dos puntos porcentuales. Asimismo, ha de mantener una cuenta de garantía destinada a cubrir el mínimo exigido. En caso de que esa reserva no alcanzase, la nueva AFP debe completar la diferencia con el patrimonio de sus propietarios. 

La propuesta debería entusiasmar a muchos opositores, pues les brinda la oportunidad de demostrar que pueden conseguir un mayor rendimiento de las cuentas de los trabajadores y garantizarles una pensión más alta. Si realizan malas inversiones, la AFP de los críticos terminará hundiéndose, como el Titanic. En este caso, se llevará consigo el ahorro previsional de quienes confiaron en ella.