lunes, 9 de febrero de 2026

El nuevo gobernador

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 9 de febrero de 2025.] 

Una de las decisiones de mayor trascendencia que toma el primer mandatario de un país es la designación del gobernador del banco central. Dicho cargo es clave para la adopción de una política monetaria consistente y creíble, sustentada en una lógica estable, coherente y predecible. Ese marco resulta esencial para la estabilidad macroeconómica, ya que permite anclar las expectativas de inflación y favorecer el crecimiento sostenido de la actividad productiva. Por ello, tras darse a conocer el nombramiento, todos los agentes económicos analizan las publicaciones y declaraciones del nuevo gobernador, con el fin de prever las decisiones que tomará a lo largo del ciclo económico y ante las eventuales perturbaciones internas o externas que afecten a la nación. 

El 30 de enero, el presidente Donald Trump anunció el nombre del sucesor de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal (Fed). El elegido es Kevin Warsh, abogado especializado en finanzas, materia que imparte en la Universidad de Stanford. Hasta inicios de 2025, Warsh, que había sido gobernador del banco central estadounidense entre 2006 y 2011, era considerado por el mercado un halcón monetario, con una clara preferencia por el control de la inflación. 

Antes de su nominación, Warsh había expuesto en diversos espacios públicos la necesidad de reformar la Reserva Federal para hacerla más efectiva en su capacidad de diagnóstico económico y, al mismo tiempo, más independiente frente a las presiones políticas y del mercado. De sus intervenciones se desprende un cuestionamiento de la expansión cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés), ejecutada durante y después de la crisis financiera de 2008, a la que responsabiliza de distorsionar la asignación del capital, inflar los precios de los activos y elevar los riesgos sistémicos. De la misma manera, criticó que los gobiernos pretendan influir en el banco central con el propósito de aplicar una política de bajas tasas de interés orientada a financiar la deuda pública y estimular el crecimiento. Esa posición le llevó a renunciar a su cargo de gobernador en 2011, cuando Ben Bernanke, premio Nobel de Economía en 2022, ocupaba la presidencia del banco central y fue el principal defensor de la política de estímulo monetario. 

En un discurso pronunciado el 25 de abril del pasado año en el Fondo Monetario Internacional (FMI), Kevin Warsh destacó la importancia de separar la política monetaria de los requerimientos financieros del Estado. La compra de bonos públicos mediante la emisión monetaria (que implica una política de dinero fácil) constituye, en sus palabras, el “camino a la ruina.” Por eso aboga por una reforma de la Fed enfocada a recuperar su autonomía frente a la política fiscal y recomienda que el “banco central vuelva a operar con comodidad, sin buscar aplausos ni mantener al público en vilo.”  

El mercado y, en particular, los consumidores, desean que el próximo presidente de la Reserva Federal adopte las medidas monetarias adecuadas para que la tasa de inflación, que se colocó en diciembre en un 2.7% anual, se reduzca hasta alcanzar la meta del 2% lo antes posible y pueda mantenerse un entorno económico favorable al crecimiento sostenido de la inversión, el empleo, la producción y el consumo. Según Warsh, “el secreto de la independencia del banco central es lograr alcanzar su objetivo,” que en el caso de Estados Unidos se traduce en estabilidad de precios y pleno empleo. 

Paul Krugman, premio Nobel de Economía en 2008, ha expresado dudas sobre la solidez intelectual de Warsh, a quien describe como un economista más influido por consideraciones políticas que por la evidencia empírica. Desde el punto de vista de Krugman, Warsh es un halcón monetario cuando gobiernan los demócratas, mientras que adopta una posición de paloma monetaria cuando el inquilino de la Casa Blanca es un republicano, que busca tasas de interés reducidas para estimular el crecimiento económico. No obstante, Krugman reconoce que la Fed no funciona como una dictadura, ya que su presidente cuenta con un solo voto de los doce responsables de tomar la decisión sobre la tasa de interés de política monetaria. 

La revista “The Economist” analizó, con un modelo de inteligencia artificial, cerca de 200 artículos, publicaciones y apariciones públicas de Warsh para identificar su orientación monetaria desde 2007 a 2025. El resultado muestra un posicionamiento de halcón, excepto cuando hubo graves peligros de recesión o de riesgo sistémico (la crisis financiera de 2007-2009, la crisis provocada por el covid-19 y la quiebra del Silicon Valley Bank). La revista destaca también que, desde el retorno de Trump en enero de 2025, el próximo presidente de la Reserva Federal ha mantenido un discurso favorable al recorte de la tasa de interés, lo que aumentó la probabilidad de ser seleccionado para el cargo. 

Por su parte, Warsh sostiene que la incorporación de la inteligencia artificial en las diferentes actividades económicas elevará la productividad, lo que reducirá la inflación. En caso de que logre convencer al resto de los miembros de la Fed de ese aumento de eficiencia, es muy probable que a partir de junio de 2026 reinicie el recorte de las tasas de interés de referencia, de forma gradual, en ajustes de 25 puntos básicos. La combinación de mayor productividad, menor tasa de inflación y tasas de interés más bajas derivaría en una economía más fuerte. 

La principal incógnita es si el nuevo gobernador de la Reserva Federal logrará convencer a Trump de que, en la coyuntura actual, no conviene reducir demasiado rápido la tasa de interés de referencia, pues hacerlo podría reavivar la inflación. Si consigue persuadirlo, se anticipa una gestión sin mayores sobresaltos y un fortalecimiento del dólar en la segunda mitad del año. En cambio, una cesión ante las presiones políticas podría desencadenar una crisis interna en la Fed que erosionaría la credibilidad de la institución.

En definitiva, la dirección de Kevin Warsh constituirá una prueba decisiva para la independencia y credibilidad de la Fed. El desenlace mostrará si el criterio técnico prevalece sobre la política o si, por el contrario, la mayor economía del mundo se adentra en una etapa de incertidumbre monetaria cuyos costos podrían ser muy elevados. 

Díaz-Canel acorralado por su incapacidad

[Escrito el 6 de febrero de 2026] 

El 9 de enero señalé que Cuba se encontraba en caída libre. Advertí entonces que la reciente extracción de Nicolás Maduro del poder y el control de Estados Unidos sobre el petróleo venezolano profundizarían la crisis económica en la isla.

Ayer, 5 de febrero, el presidente Miguel Díaz-Canel -quien ya había reconocido el deterioro acelerado de la economía- declaró que está dispuesto a dialogar con Trump. Insistió en que cualquier negociación debe realizarse sin condiciones previas y “como iguales”, para preservar la soberanía cubana. Según afirmó: “Rendirse no es una opción.”

La realidad no permite discursos pseudo patriotas, que apelan al orgullo nacional. Sin el respaldo ruso, chino, venezolano o iraní, Cuba carece de posibilidades reales de superar la gravísima crisis que la asfixia. Su capacidad productiva está prácticamente destruida y la población enfrenta una escasez severa de bienes esenciales, desde alimentos hasta medicamentos.

Cada día la situación empeora. La ineptitud gubernamental en la administración de los muy escasos recursos no solo impide cualquier alivio, sino que acelera el colapso. El combustible y la electricidad son insuficientes incluso para garantizar un suministro mínimo. Las proyecciones apuntan a que, en cuestión de semanas, la isla podría quedarse sin combustible, paralizando por completo la economía.

Ese escenario marcaría algo más que un punto de inflexión. Podría convertirse en el inicio del derrumbe del régimen castrista, un desenlace que, para muchos, debió llegar hace ya demasiado tiempo.

El Bitcoin sigue a la baja

[Escrito el 5 de febrero de 2025] 

En diversas ocasiones he afirmado que el valor de las criptomonedas, en particular del bitcoin, es cercano a cero. El precio del bitcoin, que el 6 de octubre de 2025 llegó a superar los 125 mil dólares, ha descendido de manera estrepitosa desde entonces. Hoy se cotizó en el entorno de los 62,457 dólares, lo que significa un retroceso de un 50% respecto a su pico y, a mi entender, seguirá a la baja como lo hacen las burbujas cuando se desinflan. 

Lo que sucede en la actualidad ha quedado más que documentado a lo largo de la historia. Entre los economistas que han realizado grandes aportes sobre el comportamiento de los precios de los activos financieros se encuentra Rudi Dornbusch, profesor de Economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts. De él aprendí que “las crisis [financieras] tardan mucho más tiempo en llegar de lo que tú piensas y luego suceden más rápido de lo que podrías pensar.” Dicha afirmación implica que la caída del bitcoin era algo previsible, aunque no se tuviese certeza de la fecha en que ocurriría. 

Eugene Fama, premio Nóbel de Economía, declaró en febrero del año pasado que la probabilidad de que ese criptoactivo perdiese todo su valor en la próxima década es de un 100%. El también profesor de Economía de la Universidad de Chicago afirmó que las criptomonedas son incompatibles con las tres funciones fundamentales que tiene el dinero debido a su excesiva volatilidad. 

A mi entender, no creo que sea conveniente que usted compre un activo, como el bitcoin, cuya principal utilidad es realizar transacciones ilegales que pasen por debajo del radar de los bancos centrales y organismos financieros internacionales. Mucho menos si toma en cuenta que su riqueza financiera podría perder de un día a otro la mitad de su valor. Por ello vuelvo a recomendar que usted y los suyos se mantengan lejos de ese tipo de inversión especulativa.  

jueves, 5 de febrero de 2026

Un pobre crecimiento sectorial en 2025

[Escrito el 4 de febrero de 2026] 

La semana pasada el Banco Central publicó los datos sectoriales del comportamiento de la actividad económica en 2025, que apenas se expandió en un 2.1%. Según sus estimaciones, solo la actividad de intermediación financiera con una variación de un 7.5% superó el ritmo de crecimiento económico potencial del 5%.  

La construcción, que es la actividad con mayor peso en el producto interno bruto, fue el que peor desempeño arrojo con una contracción de un 1.8%. Las autoridades gubernamentales deben adoptar medidas, macro y microeconómicas, que favorezcan la recuperación de la construcción ejecutada por el sector privado. 

La manufactura local y el comercio, que representan alrededor del 20% del PIB, solo crecieron un 1.4% y un 2.1%, respectivamente. Esas variaciones se encuentran por debajo del promedio registrado en las tres décadas anteriores y que son clave para el crecimiento potencial de la economía dominicana. 

El turismo, que en 2023 y 2024 se expandió alrededor del 10%, registró un crecimiento de solo un 3.5%. La situación en dicha actividad no fue peor porque las autoridades hicieron un gran esfuerzo para atraer turistas latinoamericanos que compensaron parcialmente la caída de la llegada de turistas estadounidenses y europeos. 

El gran desafío del gobierno para 2026 será apoyar la reactivación del sector privado. Un aumento de la inversión pública, un sistema de permisos más ágil y una reducción de la incertidumbre económica podrían dinamizar la construcción, la manufactura y el comercio, tres pilares esenciales para el crecimiento sostenido del país.

lunes, 2 de febrero de 2026

Del oro se pueden obtener más chelitos

[Escrito el 3 de febrero de 2026]

El gobierno tiene la posibilidad de incrementar sus ingresos en el corto plazo sin recurrir a una reforma tributaria que afecte a la población. En su artículo “¿Seguiremos cruzados de brazos?”, publicado el 2 de febrero en El Caribe, el doctor Andrés Dauhajre, hijo, expone cómo el Estado podría obtener 30 mil millones de pesos adicionales sin cargar nuevos impuestos sobre los dominicanos.

La propuesta se basa en aprovechar el extraordinario aumento del precio del oro en los mercados internacionales. Dauhajre plantea restablecer el Impuesto Mínimo Alternativo, vigente hasta finales de 2016 en el contrato entre la Barrick Gold y el Estado dominicano. Ese impuesto sustituía tanto el impuesto sobre la renta como el de participación en utilidades, aplicando una tasa única sobre los ingresos brutos de exportación de la empresa.

Con el precio del oro por encima en enero de los cinco mil dólares por onza troy, la tasa del impuesto mínimo —según el contrato— ascendería a un 32.55%. Bajo ese esquema, y con exportaciones estimadas en 3,350 millones de dólares, el gobierno recibiría alrededor de 1,090 millones de dólares, equivalentes a 72 mil millones de pesos. En contraste, manteniendo el esquema actual de impuesto sobre la renta y participación de utilidades, la recaudación sería de apenas 42 mil millones de pesos.

En otras palabras, si el gobierno negocia con la Barrick Gold —que se ha beneficiado de ganancias extraordinarias por el elevado precio del oro— y restablece el impuesto mínimo, el país podría obtener 30 mil millones de pesos adicionales en beneficio directo del pueblo dominicano. 

El elegido por Trump

 [Escrito el 2 de febrero de 2026]

Kevin Warsh, considerado por el mercado como un halcón monetario, ha sido nominado por Trump para ocupar la presidencia de la Reserva Federal a partir de mayo de 2026. Warsh, un abogado especializado en mercados financieros, fue gobernador del banco central estadounidense entre 2006 y 2011 y ha sido profesor de finanzas en la Universidad de Stanford.  

Warsh ha explicado en diversos foros la necesidad de reformar la Reserva Federal, para que sea más efectiva en su capacidad de analizar la realidad económica y, al mismo tiempo, más independiente frente a las presiones políticas y del mercado. Considera que la expansión cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés), ejecutada durante y después de la crisis financiera de 2008, fue excesiva, pues distorsionó la asignación de capital, abultó los precios de los activos y generó potenciales riesgos financieros sistémicos. 

Kevin Warsh, como presidente de la Reserva Federal, tratará de que las medidas monetarias que se adopten sean las adecuadas para que la tasa de inflación se reduzca hasta alcanzar la meta del 2% y que se mantenga un entorno favorable al crecimiento económico sostenido. En sus propias palabras: el secreto de la independencia del banco central es lograr alcanzar su objetivo. 

La gran incógnita es si convencerá a Trump de que, en la actual coyuntura, para asegurar la estabilidad macroeconómica no se debe reducir en exceso la tasa de interés de referencia, tal como desea el mandatario. 

Un resquicio de esperanza

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 2 de febrero de 2026.]

Recuperar la paz y reactivar el crecimiento económico de Haití son condiciones esenciales para el bienestar de la República Dominicana. El país vecino constituye un socio comercial de gran relevancia: cada año importa cerca de mil millones de dólares en bienes dominicanos, lo que representa alrededor del 8% de las exportaciones nacionales totales. Entre los productos de mayor peso en el intercambio bilateral destacan los textiles destinados a las zonas francas industriales del norte haitiano, los materiales de construcción y una amplia variedad de alimentos, tanto primarios como manufacturados.

Desde hace años, Haití atraviesa una profunda crisis económica, social y política. Entre 2021 y 2024, su producto interno bruto (PIB) se contrajo en promedio cada año en un 2.4%; esa caída, junto con una inflación cercana al 30% anual, agravó el nivel de pobreza extrema que sufre la población.

Las bandas armadas, que controlan alrededor del 90% de Puerto Príncipe y otras zonas del país, no solo obstaculizan el funcionamiento de las actividades productivas, sino que han erosionado aún más la ya limitada capacidad operativa del Estado haitiano. Desde 2024, el país está bajo la administración del Consejo Presidencial de Transición (CPT), un órgano de carácter temporal cuyo mandato es encaminar el proceso hacia la elección de un gobierno legítimo.

En lo que va de año, la crisis política haitiana se ha agudizado por la confrontación entre el CPT y el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, jefe del Ejecutivo y responsable de la administración del Estado. La Casa Blanca advirtió al Consejo que no destituyera al primer ministro antes de la salida de sus miembros del poder, prevista el 7 de febrero. Asimismo, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo una conversación telefónica el 23 de enero con Fils-Aimé en la que subrayó la importancia de su permanencia en el cargo para hacer frente a las pandillas, apartar a los políticos corruptos que las respaldan y avanzar hacia la estabilidad del país.

A la República Dominicana, que ha recibido de forma irregular a centenares de miles de migrantes haitianos, le conviene que el Estado haitiano recupere el control del territorio, estabilice su economía y genere empleo de manera sostenida. Un progreso en esa dirección contribuiría a reducir el elevado flujo migratorio, que presiona a la baja los salarios de los trabajadores dominicanos con menor calificación y deteriora el balance de las finanzas públicas.

En medio de esa situación, uno de los pocos aspectos positivos destacables de la economía haitiana es la iniciativa HOPE/HELP. Se trata de un conjunto de leyes que permiten exportar al mercado estadounidense prendas de vestir exentas de aranceles. El modelo comenzó a aplicarse en 2006 y se amplió tras el devastador terremoto de 2010, hasta convertirse en un pilar para la sostenibilidad de la industria textil haitiana. Se estima que ha generado decenas de miles de empleos, especialmente en los parques industriales CODEVI y CARACOL, ubicados en el noroeste del país.

El programa HOPE/HELP expiró a finales de 2025 y su renovación está pendiente en el Congreso de Estados Unidos. Sin este régimen de acceso preferencial al mayor mercado del mundo, es casi seguro que la industria textil haitiana colapse, lo que incrementaría el desempleo y acentuaría la indigencia en el país más pobre del hemisferio occidental.

Algunos expertos consideran muy probable que el Congreso ratifique una extensión temporal de la iniciativa, con un horizonte de uno a tres años. Sin embargo, un plazo tan limitado no generaría el atractivo necesario para captar nuevas inversiones en Haití; en el mejor de los casos, permitiría a las empresas textiles planificar su salida hacia México, Vietnam u otros países más competitivos y con mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense.

Es oportuno recordar que la incertidumbre perjudica la inversión real, sobre todo aquella de naturaleza irreversible y con elevados costos hundidos. Por esta razón, resulta indispensable que el Congreso de Estados Unidos apruebe una renovación indefinida de la iniciativa HOPE/HELP, como lo hizo con Jordania y Egipto. En esos países, las Zonas Industriales Calificadas (QIZ, por sus siglas en inglés) pueden exportar textiles y confecciones de forma permanente sin pagar aranceles al mercado estadounidense, lo que las convierte en un eslabón competitivo de la cadena de suministro. Dichas facilidades comerciales han impulsado las inversiones, el empleo y las exportaciones de Jordania y Egipto, dos naciones con un nivel de vida promedio muy superior al haitiano.

La eliminación de la iniciativa HOPE/HELP, o su prórroga por un período breve, también repercutiría en la economía dominicana. Varias empresas de zonas francas industriales, que producen insumos para la industria de la confección, utilizan a CODEVI para mejorar su competitividad y acceder al mercado estadounidense. Es razonable anticipar, tal como anunció recientemente Hanesbrands Dos Ríos (Gildan-Hanes) en Bonao, que otras empresas tengan que cerrar por completo sus operaciones, despedir a miles de empleados —en especial mujeres— y trasladarse a países con mejores condiciones de acceso a Estados Unidos.

Durante décadas, la República Dominicana ha sido un socio fiable para Estados Unidos. En diversos espacios multilaterales y bilaterales, Washington ha contado con el apoyo dominicano. En el terreno económico, la industria de zonas francas se ha consolidado como un eslabón clave dentro de la cadena de suministro, al fortalecer la competitividad de las empresas estadounidenses y contribuir al bienestar de sus consumidores. Por ello resulta difícil de justificar que, pese a ese historial y al déficit comercial dominicano —superior a cinco mil millones de dólares en el marco del acuerdo de libre comercio vigente DR-CAFTA—, Trump haya decidido imponer un arancel recíproco de un 10% sobre las exportaciones destinadas a su mercado.

Por último, dado el valor estratégico de la isla de Santo Domingo para la seguridad y la defensa de Estados Unidos, la Casa Blanca debería promover ante el Congreso la renovación permanente de la iniciativa HOPE/HELP, así como la eliminación del arancel recíproco que hoy en día afecta a la República Dominicana y Haití. Una decisión en ese sentido sería muy beneficiosa para ambas naciones caribeñas, pues preservaría un resquicio de esperanza de lograr un futuro mejor para todos.