lunes, 1 de junio de 2026

Errores monetarios

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 1 de junio de 2026]

El Banco Central de la República Dominicana (BCRD), institución que goza de gran credibilidad, difundió la semana pasada un documento del que se desprenden algunos errores de política monetaria que pondrían en riesgo la estabilidad macroeconómica. 

En la Página Abierta que lleva por título “República Dominicana ante un choque petrolero de naturaleza incierta: Un análisis del impacto del conflicto bélico del Medio Oriente en la economía,” publicado el 24 de mayo en el portal web del BCRD, se indica que, en un escenario de choque de oferta transitorio, la institución ha mantenido inalterada su tasa de política monetaria (TPM), la cual se encuentra en una “postura neutral.” A continuación, se añade que, en consistencia con dicha postura, se decidió posponer hasta enero de 2027 el reintegro —previsto para junio de este año— de 46 mil millones de pesos correspondientes a la facilidad de liquidez rápida (FLR). La medida, según el BCRD, intenta evitar “presiones alcistas significativas sobre las tasas de interés, con potenciales efectos adversos en la actividad económica, sin incidir de manera relevante sobre las presiones inflacionarias de origen externo.” 

El primer error consiste en afirmar que la postura monetaria es neutral. En un estudio elaborado por técnicos del BCRD se estimó que la tasa de interés real neutral, la compatible con la estabilidad macroeconómica, se ubica alrededor de un 1.5%. Dado que la inflación prevista en los próximos doce meses asciende a un 4.6%, puede calcularse que la tasa de interés de política monetaria debería ser, al menos, igual a un 6.1%. Sin embargo, la TPM actual es de un 5.25%, nivel ratificado en la reunión de política de finales de mayo. Ello significa que la postura monetaria vigente no puede considerarse neutral y, por tanto, resulta incompatible con la estabilidad de precios. 

El cálculo anterior contradice el mensaje del Banco Central y lleva a recomendar a las autoridades que estén preparadas para incrementar la tasa de interés de política en, como mínimo, 100 puntos básicos durante los próximos doce meses; es decir, colocarla en un 6.25%. La claridad de un ajuste al alza de la TPM reduciría la intensidad de la inflación de segunda vuelta y aseguraría el anclaje de las expectativas de inflación.   

Si se compara la TPM con la tasa de interés pasiva promedio ponderado, que ha aumentado en lo que va de año 118 puntos básicos hasta llegar a un 7.26% en mayo, se podría afirmar que la tasa de referencia debería situarse entre un 6.25% y un 6.5%. Ese nivel es el requerido para ser consistente con la diferencia histórica entre ambas tasas, que fluctúa entre 80 y 100 puntos básicos. 

Por otro lado, el Banco Central ha de considerar en su proceso de toma de decisiones la tasa de política de la Reserva Federal. En la actualidad, la diferencia entre la tasa dominicana y la estadounidense es de 1.75 puntos porcentuales —el nivel más bajo desde el inicio del esquema de metas de inflación en enero de 2012—, mientras que la diferencia promedio entre enero de 2019 y febrero de 2020 (período previo al inicio del esquema de zigzagueo monetario) osciló en casi tres puntos porcentuales. Esa evidencia sugiere que la TPM tendría que llegar a un 6.5%, 125 puntos básicos por encima de la vigente.  

Otro error del organismo emisor ha sido la decisión de aplazar hasta enero de 2027 el reintegro de unos 46 mil millones de pesos correspondientes a facilidades de liquidez, con el argumento de preservar condiciones "adecuadas" en el sistema financiero. 

La medida resulta cuestionable por varios motivos. En primer lugar, contradice todo lo que se ha indicado sobre la postura monetaria que se requiere para preservar la estabilidad macroeconómica, sobre todo en un entorno internacional y local que empuja al alza la tasa de interés para evitar propagar la inflación provocada por el choque de oferta negativo hacia bienes intermedios, salarios y precios finales de bienes distintos a los energéticos. 

El mercado dominicano ha estado exigiendo un aumento de las tasas de interés y el BCRD corre el riesgo de perder credibilidad si intenta distorsionar ese proceso de ajuste. En ese contexto, cabe destacar que, además de la evolución ascendente de la tasa de interés pasiva, el Ministerio de Hacienda colocó, entre marzo y mayo de 2026, 160 mil millones de pesos de deuda pública, proceso durante el cual el rendimiento de los títulos emitidos subió 107 puntos básicos, al pasar de 10.44% a 11.51%. 

En segundo término, el mencionado aplazamiento beneficia con tasas subsidiadas a quienes recibieron los préstamos entre 2024 y 2025, algunos de los cuales pudieron haber realizado operaciones de arbitraje. Ello supone una transferencia de riqueza a agentes económicos que no aportan a la creación de valor agregado. Además, la decisión equivale a modificar los términos y condiciones originales de pago del contrato de préstamo, sin saber si la capacidad financiera del deudor se ha deteriorado o no. En consecuencia, no se dispone de información suficiente para identificar si se trata de un crédito reestructurado —lo que implicaría un aumento de las provisiones—o de una refinanciación. 

Por último, aun si se asume la necesidad de mantener o incrementar el nivel de liquidez en la economía, existen otros instrumentos convencionales más eficientes y transparentes para lograrlo. En particular, dado que el Banco Central sabía que en junio tenía que extraer del mercado los 46 mil millones de pesos por vencimiento de la FLR, debió ejecutar una emisión programada y gradual de liquidez mediante mecanismos convencionales. Entre ellos figuran las operaciones de repos (equivalentes a un préstamo con un acuerdo de recompra del título puesto en garantía), la compra de divisas —que habría elevado las reservas internacionales— o las subastas de compras anticipadas de títulos emitidos por el organismo rector de la política monetaria. Dichas medidas de creación de dinero base son más transparentes, eficientes y menos costosas para el BCRD que posponer el vencimiento de la FLR. Definitivamente, urge que el Banco Central corrija sus errores. Su credibilidad, la estabilidad macroeconómica y las expectativas de inflación están en juego.

jueves, 28 de mayo de 2026

El breve respiro de los combustibles

[Comentario Noti 28 de mayo de 2026]

En diez días, el precio del crudo West Texas Intermediate (WTI) se ha reducido en 20 dólares, al pasar de 108.66 dólares a 88.52 dólares por barril. Para una economía importadora neta de combustibles, como la dominicana, esa rebaja de precios constituye un respiro para las finanzas públicas y las cuentas externas. 

Lamentablemente, la reciente advertencia del director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, confirma que el mercado petrolero transita una fase de vulnerabilidad estructural cuyo desenlace será un incremento de precios durante el verano. La combinación de inventarios menguantes, interrupciones prolongadas en el estrecho de Ormuz y daños significativos a la infraestructura energética en Medio Oriente ha reducido la capacidad del sistema para absorber nuevos sobresaltos. Como señaló Wirth, los inventarios que amortiguan están siendo constantemente drenados, lo que significa que el mercado opera en la actualidad sin colchones de seguridad.

La guerra en Irán ha retirado entre 12 y 13 millones de barriles diarios del suministro global, un choque que no se revertirá rápidamente aun si se alcanza un acuerdo político. Expertos internacionales anticipan que el retorno a niveles previos al conflicto tomará años, no meses. Esta perspectiva desmonta la narrativa optimista que ha presionado los precios a la baja en días recientes y obliga a reconocer que la volatilidad seguirá siendo la norma.

La caída previa en los precios respondió a inventarios elevados, a liberaciones de la reserva estratégica estadounidense y a flujos de crudo sancionado provenientes de Irán, Rusia y Venezuela. Pero debido a que esos amortiguadores se han agotado, la consecuencia es un mercado más expuesto, donde cualquier perturbación adicional se traducirá en tensiones inmediatas sobre el precio.

Frente a esa realidad, el desafío para la República Dominicana es enorme. 

Factores que atentan contra la estabilidad macroeconómica

[Comentario Noti 27 de mayo de 2026]

En una reciente conversación con un experto en economía internacional, llegamos a la conclusión de que, en términos generales, el Banco Central subestima la magnitud estructural y multisectorial del choque global.  En su análisis sobre el impacto de la guerra de Medio Oriente sobre la economía dominicana, debe tomar en cuenta no solo el sector petrolero, sino el del gas natural, el sector de alimentos y el de semiconductores.  

Es importante resaltar que los efectos de estos dos últimos canales aún están por reflejarse en la data por la naturaleza rezagada del impacto del choque en sector alimentos y bienes provenientes del mecanismo de precios y oferta ligados a fertilizantes y semiconductores como bienes intermedios en la manufactura de bienes finales.  

El sector de semiconductores se verá impactado por vía de la irrupción en oferta de helio desde Catar.  A diferencia del petróleo, el helio posee sustitutos extremadamente limitados en aplicaciones industriales críticas. 

Asimismo, el Golfo concentra una parte muy significativa de las exportaciones globales de urea, amoníaco y derivados petroquímicos. Una interrupción prolongada de esos flujos podría traducirse en inflación agrícola global persistente, afectando costos de alimentos y fertilizantes mucho después de que los precios del petróleo comiencen a moderarse. Ello implica un riesgo estanflacionario a tomar en cuenta. 

Por otro lado, el Banco Central debe tomar en consideración que la crisis del Golfo podría afectar los ingresos de divisas por concepto remesas, inversión extranjera y turismo. Respecto al comportamiento de las remesas, hay que incluir en el análisis el efecto transitorio que tuvo sobre ese flujo los reembolsos impositivos del gobierno federal, fruto del One Big Beautiful Bill.  

Finalmente, un aumento de las tasas de interés de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo obligarán al Banco Central a subir las tasas de interés si es que desea mantener la estabilidad macroeconómica. 

Los instrumentos monetarios convencionales son mejores

[Comentario Noti 26 de mayo de 2026]

En el comentario de ayer demostré que, a diferencia de lo que afirman las autoridades, la postura monetaria del Banco Central no es neutral, ya que la tasa de interés de referencia se encuentra por debajo de la tasa de interés neutral nominal que es la compatible con la estabilidad macroeconómica. Esto es, la tasa de política es 5.25% y la neutral nominal es 6.1%. 

Otro error de las autoridades fue la decisión de aplazar hasta enero de 2027 el reintegro de unos 46 mil millones de pesos correspondientes a la Facilidad de Liquidez Rápida, con el argumento de preservar condiciones "adecuadas" en el sistema financiero. 

La decisión resulta desacertada por varios motivos. En primer lugar, contradice todo lo que se ha indicado para preservar la estabilidad macroeconómica, ya que en entorno internacional lleva a que la tasa de interés suba. 

En segundo término, beneficia con tasas subsidiadas a quienes recibieron los préstamos entre 2024 y 2025, algunos de los cuales pudieron haber realizado operaciones de arbitraje. Esto implica una transferencia de riqueza a agentes económicos que no aportan a la creación de valor agregado. 

Finalmente, si hubiese sido necesario un aumento de la liquidez, lo cual no es recomendable dado que la postura monetaria actual es expansiva, existen otros instrumentos convencionales más eficientes y transparentes para hacerlo, como las operaciones de repos, compra de divisas o subastas para las recompras anticipadas de títulos emitidos por el organismo emisor. 

Por el bien de la estabilidad macroeconómica, ojalá el Banco Central corrija sus errores a la brevedad posible. 

Corrigiendo al Banco Central

[Comentario Noti 25 de mayo de 2026]

El Banco Central de la República Dominicana, institución que goza de una gran credibilidad, publicó un documento en el cual revela que ha estado cometiendo errores de política monetaria que atentan contra la estabilidad macroeconómica. 

En la Página Abierta que lleva por título “República Dominicana ante un choque petrolero de naturaleza incierta: Un análisis del impacto del conflicto bélico del Medio Oriente en la economía,” publicado el 24 de mayo en el sitio web del Banco Central, se indica que la institución ha mantenido sin cambios su tasa de política monetaria, la cual se encuentra en una postura neutral. E inmediatamente añade, que, en consistencia con esa postura neutral, se decidió posponer hasta enero de 2027 el retorno previsto para junio de este año de los pagos de 46 mil millones de pesos de la facilidad de liquidez rápida. El objetivo de esa medida, argumenta el Banco Central, es evitar “presiones alcistas significativas sobre las tasas de interés, con potenciales efectos adversos en la actividad económica, sin incidir de manera relevante sobre las presiones inflacionarias de origen externo.” 

El primer error que comete el organismo emisor es decir que la postura monetaria es neutral. En un estudio elaborado por técnicos del Banco Central se estimó que la tasa de interés real neutral, que es la tasa de interés real que mantiene la estabilidad macroeconómica, se encuentra alrededor de un 1.5%. 

Dado que la tasa de inflación esperada en los próximos doce meses es igual a un 4.6%, se puede calcular que la tasa de interés de política monetaria debería ser, por lo menos, igual a un 6.1%. Sin embargo, la tasa de política actual se encuentra en 5.25%, lo que significa que la postura monetaria actual es expansiva y, por lo tanto, incompatible con la estabilidad macroeconómica. 

El dato anterior contradice la posición del Banco Central de que la postura es neutral y lleva a recomendar a las autoridades que deben estar preparadas a incrementar la tasa de interés de política por lo menos en 100 puntos básicos en los próximos doce meses, hasta colocarla en un 6.25%. Solo así se evitará la ocurrencia de la inflación de segunda vuelta.   

El segundo error es el aplazamiento del reintegro de los 46 mil millones de pesos. Mañana lo comentaré. 

El reto del nuevo gobernador

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 25 de mayo de 2026]

Kevin Warsh juró el viernes el cargo de presidente de la Reserva Federal (Fed), el banco central más influyente del mundo. El nuevo jefe de la política monetaria estadounidense asume la responsabilidad en una coyuntura inflacionaria muy compleja, marcada por la combinación de altos precios de los combustibles y elevados aranceles. 

La tarea de Warsh no será fácil. En la reunión de política monetaria de abril, encabezada por el expresidente Jerome Powell —quien podrá mantenerse en la Junta de Gobernadores de la Fed hasta 2028— quedaron de manifiesto las divergencias dentro del Comité Federal de Mercado Abierto, aunque es previsible que aumente el número de miembros favorables al alza de la tasa de interés. El viernes pasado, el gobernador Christopher Waller, quien había defendido recortes de la tasa de interés de referencia, afirmó que el banco central debería alejarse de una posible relajación monetaria manifestada en el comunicado de abril. Sin embargo, precisó que un incremento de la tasa de interés solo debería considerarse si se produjera un desanclaje de las expectativas de inflación. 

A fin de contener la inflación, que se colocó en un 3.8% en abril —su nivel más alto en tres años—, el mercado a futuros anticipa un incremento de 25 puntos básicos en la tasa de interés antes del cierre de 2026, lo que la situaría dentro del rango del 3.75% al 4%. Dicho resultado contrastaría con los dos recortes de tasas que se proyectaban para este año antes de la guerra de Irán. 

Asimismo, la decisión del organismo emisor chocaría con la posición del presidente Trump, quien ha manifestado su preferencia por una reducción del costo del endeudamiento para estimular la demanda agregada y acelerar el ritmo de crecimiento económico. Durante la ceremonia del juramento, el mandatario aseguró que Warsh cuenta con todo el apoyo de la administración y manifestó su deseo de que actúe con independencia. No obstante, declaró: “Queremos detener la inflación, pero no queremos detener la grandeza.” 

La tasa de rendimiento de las notas del Tesoro muestra una trayectoria ascendente. El rendimiento de la nota a dos años —especialmente sensible a las expectativas sobre las decisiones de la Fed— se colocó la semana pasada en un 4.13%. A su vez, la tasa de la nota del Tesoro a 10 años, que incorpora una prima que refleja las expectativas de inflación a largo plazo, alcanzó un 4.56%.  Ambos retornos se encuentran, respectivamente, 74 y 61 puntos básicos por encima del nivel registrado antes del inicio de la guerra. 

Por otra parte, la expectativa de una inflación más elevada en los próximos meses, junto al previsible endurecimiento de la política monetaria, ha provocado un aumento de los costos de los préstamos para la adquisición de viviendas. En Estados Unidos, la tasa hipotecaria a 30 años subió hasta un 6.36%, cifra superior al observado antes del recorte de tasas de la Fed en septiembre de 2025.

En Europa, el mercado financiero a futuros prevé que el Banco Central Europeo (BCE) eleve en junio su tasa de referencia de 2% a 2.25% y que vuelva a incrementarla en septiembre otros 25 puntos básicos. En Alemania, los préstamos a diez años ya rondan el 3.6%, lo que supone un encarecimiento de las nuevas hipotecas. El Reino Unido registró una variación abrupta, con tasas fijas a dos años que pasaron del 3.97% al 5.1% en apenas unas semanas.  

Conviene subrayar que las proyecciones sobre tasas de interés no incluyen las consecuencias del desabastecimiento de combustibles que podría darse a partir de junio. Si el precio del petróleo supera los 150 dólares por barril, es muy probable que la tasa de inflación suba más rápido y sus expectativas acentúen su desviación de la meta. Ese escenario obligaría a los bancos centrales de los países de economías avanzadas a adoptar una postura mucho más restrictiva.

El endurecimiento de la política monetaria bajo el mandato de Kevin Warsh afectaría a la República Dominicana. La inflación interanual dominicana se colocó en un 5.11% en abril de 2026, nivel que desborda el límite superior del rango meta fijado por el Banco Central. El resultado refleja localmente el mismo choque energético y geopolítico que complica el trabajo de Warsh. La diferencia es que la Fed enfrenta ese choque con una orientación clara —mantener o subir las tasas— mientras que el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) llega a esta coyuntura tras emitir señales contradictorias, consideradas ruidos monetarios, que erosionan su credibilidad.

A finales de abril, el BCRD mantuvo su tasa de política monetaria en un 5.25% y dejó abierta la posibilidad de una postura restrictiva si las circunstancias lo requerían. Pocas semanas después, aplazó hasta enero de 2027 el reintegro de unos 46 mil millones de pesos correspondientes a la Facilidad de Liquidez Rápida, con el argumento de preservar condiciones "adecuadas" en el sistema financiero. El resultado es un banco central que advierte sobre inflación con una mano y, al mismo tiempo, sostiene la liquidez con la otra para evitar el aumento de las tasas de interés. Esa contradicción tiene un costo que los mercados no tardan en cobrar: si los agentes económicos perciben que el BCRD no actuará con firmeza por el temor a afectar el crecimiento económico, las expectativas de inflación podrían desanclarse.

El panorama se agravaría si el precio del petróleo superase los 150 dólares por barril, umbral que analistas internacionales no descartan. Para una economía importadora neta de energía como la dominicana, esos precios llevarían a una inflación por encima del 7%, en un entorno donde la Fed subiría su tasa de política. En la República Dominicana, elevar la tasa de referencia y endurecer de manera consistente las condiciones de liquidez para preservar el anclaje de las expectativas de inflación tendría costos sobre la actividad económica. Sin embargo, no hacerlo, con la inflación fuera del rango meta y presiones externas que apuntan hacia mayores tasas de interés, supondría un ruido distorsionador cuando el mercado necesita señales claras. El BCRD enfrenta una disyuntiva similar a la de Warsh, aunque con menos margen de maniobra.

Suben las tasas hipotecarias en países industrializados

[Escrito el 22 de mayo de 2026]

La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente ha comenzado a filtrarse con fuerza en los mercados hipotecarios de las economías avanzadas. Aunque los bancos centrales han optado por mantener sin cambios sus tasas de referencia, los costos de los préstamos para vivienda han aumentado con una rapidez que recuerda episodios de tensión financiera. La explicación se encuentra en el repunte de los rendimientos soberanos y en la expectativa de que la inflación obligará a endurecer la política monetaria más adelante.

En Estados Unidos, la tasa hipotecaria a 30 años subió a 6.36 por ciento, superando niveles previos a los recortes aplicados por la Reserva Federal. En Europa, el ajuste también es visible. En Alemania, los préstamos a diez años rondan el 3.6 por ciento, encareciendo de forma significativa el financiamiento de nuevas hipotecas. El Reino Unido registra el salto más abrupto, con tasas fijas a dos años que pasaron de 3.97 a 5.1 por ciento en apenas semanas.

La incertidumbre geopolítica añade un riesgo adicional. La posibilidad de una interrupción prolongada del tráfico por el estrecho de Ormuz presiona los precios del petróleo y alimenta temores de estanflación.  Si el conflicto se prolonga, el encarecimiento del crédito reducirá la actividad inmobiliaria y ejercerá presión a la baja sobre los precios de los bienes raíces. El desenlace dependerá, en última instancia, de la duración de la crisis de Medio Oriente.