jueves, 19 de febrero de 2026

Lecciones de Singapur para mejorar la educación dominicana

[Escrito el 20 de febrero de 2026]

En los años sesenta, la República Dominicana y Singapur tenían niveles de ingreso per cápita similares. Hoy, sin embargo, Singapur es un país mucho más próspero gracias a un conjunto de factores entre los que destaca el extraordinario avance de su sistema educativo.

Lee Kuan Yew, el arquitecto del milagro económico singapurense, impulsó durante más de dos décadas un modelo escolar que hoy se considera uno de los mejores del mundo. Estaba convencido de que la educación era la pieza central del desarrollo económico y social de su nación.

Los mejores graduados de secundaria fueron atraídos al magisterio mediante una remuneración competitiva. La formación docente se diseñó con estándares internacionales rigurosos, tanto en pedagogía como en contenido. La meritocracia y la evaluación continua se convirtieron en los pilares del ascenso profesional, y los maestros asumieron con orgullo su papel en la preparación de los futuros profesionales que sostienen una de las economías más competitivas del planeta.

Un elemento decisivo fue el respaldo de la sociedad, las familias y los padres al proceso de modernización educativa. Ese apoyo permitió convertir el sistema escolar en una verdadera fábrica de excelencia académica, cuyos estudiantes ocupan los primeros lugares en la prueba PISA en matemáticas, ciencias y lectura. La cultura del esfuerzo se arraigó profundamente, especialmente entre los jóvenes, que aspiran de manera constante a alcanzar su mejor versión.

No cabe duda de que la República Dominicana tiene mucho que aprender de la experiencia de Singapur.

Se acentúa la pelea contra la Reserva Federal

[Escrito el 19 de febrero de 2026] 

Diversos estudios han demostrado que son los propios estadounidenses quienes están asumiendo el costo de las altas tarifas impuestas por el presidente Trump. Hace unos días, la Reserva Federal confirmó que casi el 90 % del costo de los aranceles, los cuales aumentaron en promedio del 2.6 % al 13 % en 2025, recayó sobre las empresas y los consumidores de Estados Unidos. Este resultado contradice la posición de la Casa Blanca, que sostenía que las nuevas tarifas serían absorbidas por los exportadores que venden en el mercado estadounidense, en particular los de origen chino.

Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional —el órgano encargado de coordinar la política económica del presidente de Estados Unidos— reaccionó con gran molestia ante los resultados del estudio elaborado por la Reserva Federal de Nueva York. Llegó a calificar el trabajo como “una vergüenza” y afirmó que era “el peor paper que he visto en la historia del sistema de la Reserva Federal”. Además, sostuvo que los autores deberían ser “disciplinados” por producir un análisis que, según él, no cumplía con los estándares académicos y presentaba un claro sesgo partidista.

El presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, Neel Kashkari, defendió a los economistas del banco central, cuyas conclusiones coinciden con las de destacados profesores de universidades muy prestigiosas. Sostuvo que la postura de Hassett constituye un nuevo intento de la administración Trump por presionar a la Reserva Federal y poner en entredicho su independencia en materia de política monetaria.

Ese tipo de confrontación con la Casa Blanca erosiona la confianza en una institución que resulta esencial para la estabilidad del dólar en los mercados internacionales. En este contexto, Kevin Warsh —el candidato de Trump para presidir la Reserva Federal— enfrenta un reto considerable, pues deberá reafirmar la independencia del banco central en medio de crecientes presiones políticas.

lunes, 16 de febrero de 2026

Trabajo o consumo

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 16 de febrero de 2025.]

El tiempo vital de una persona es finito; por eso, constituye la principal restricción del proceso de optimización intertemporal del bienestar humano. Todas las decisiones se adoptan en una ventana temporal fija, como las 24 horas que conforman un día. En ese horizonte, cada individuo racional elige distribuir de forma óptima su tiempo entre trabajo –incluido el estudio– y ocio, con el objetivo de alcanzar la mayor satisfacción posible.

El trabajo implica un esfuerzo físico y mental que genera un costo de oportunidad: cada hora trabajada implica renunciar a una hora de ocio. De ahí que el trabajo requiera ser compensado con una remuneración, gracias a la cual se pueden adquirir bienes y servicios y, con ello, se logra un aumento del bienestar material. De esto se desprende que la persona trabaja no porque le agrada, sino porque necesita recursos para consumir.

El trabajo se combina con el capital edificios, maquinarias y equipos para producir bienes y servicios. Los ingresos obtenidos por la venta de esos productos en el mercado se utilizan para cubrir el costo de la materia prima, remunerar los salarios de los empleados y retribuir el capital invertido. En general, una mayor productividad se traduce en salarios más altos; del mismo modo, un uso más eficiente del capital incrementa la rentabilidad de la empresa.

La existencia de un Estado funcional exige recursos. Para financiarlos, se establecen contribuciones obligatorias que inciden sobre las decisiones actuales y futuras de los agentes económicos.

El impuesto sobre los ingresos de las personas físicas o jurídicas se basa en la capacidad económica de los contribuyentes. En ciertos casos, la tasa impositiva aumenta con el nivel de ingreso, como sucede en la República Dominicana con el impuesto sobre la renta de personas físicas, que oscila entre el 15% y el 25%. En otros, la tasa es constante, como el 27% que grava la utilidad neta de las empresas. 

El impuesto sobre la renta distorsiona las decisiones intertemporales de trabajo, inversión y producción. Ese tipo de impuestos lleva a los agentes económicos a modificar su comportamiento para minimizar la carga fiscal, aun cuando la decisión sea subóptima porque reduce la productividad y la capacidad de crecimiento actual y futura. Un impuesto sobre la renta con una alta tasa marginal efectiva aumenta el costo de oportunidad de trabajar y, en consecuencia, reduce la cantidad de horas trabajadas e impacta negativamente sobre la producción y generación de ingresos. Además, dicho tributo, al gravar los intereses, dividendos y ganancias de capital, desincentiva el ahorro, encarece el costo del capital, limita la inversión, frena la innovación y recorta la tasa de crecimiento de largo plazo. El resultado de todo ello es un menor nivel de ingreso real. 

El impuesto al consumo es menos distorsionador, en especial si todos los bienes son gravados con una tasa uniforme. A diferencia de un tributo que recae sobre el rendimiento del ahorro y que altera la decisión entre consumir hoy o mañana, el impuesto al consumo no tiene efectos en esa decisión a lo largo del tiempo. Con una tasa de un 18% de un impuesto al valor agregado (como el Impuesto a las Transferencias de Bienes Industrializados y Servicios), un producto cuyo precio antes de impuestos es de 100 pesos costará 118 pesos tanto hoy como mañana. El importe relativo del producto permanece invariable y la tasa marginal de sustitución queda sin cambios. 

Es interesante destacar que, con un impuesto al consumo, el contribuyente puede disminuir su carga impositiva recortando el gasto en adquisición de bienes, decisión que le permite aumentar el ahorro y la inversión en el presente, así como la capacidad de producción en el futuro. Eludir el impuesto sobre la renta, en cambio, exigiría reducir el trabajo, con efectos negativos persistentes sobre la producción.

Desde el punto de vista de la eficiencia, resulta preferible financiar el gasto público mediante impuestos al consumo antes que gravar las rentas. Ahora bien, hay que tener en cuenta además el análisis de la distribución de las cargas impositivas y su efecto sobre la desigualdad de ingresos después de los impuestos.

Los tributos al consumo de base amplia son regresivos, porque los hogares pobres destinan una mayor proporción de sus ingresos al gasto derivado del consumo. Ello implica que el peso del impuesto como porcentaje del ingreso es mayor para esas familias que para los contribuyentes de mayores ingresos, lo que acentúa la desigualdad e inequidad distributiva. 

Para que una reforma orientada hacia la tributación del consumo sea socialmente aceptada, debe incorporar mecanismos compensatorios que preserven el ingreso real de los hogares más vulnerables. Esto se lograría mediante una transferencia monetaria directa que neutralice el efecto regresivo; es decir, se trata de devolver un monto equivalente a la suma adicional que se tendrá que pagar por concepto de impuesto al consumo que sustituirá al impuesto sobre la renta. 

Una política tributaria óptima debe minimizar las distorsiones, promover la productividad y sostener el crecimiento, sin deteriorar el bienestar de los sectores de menores ingresos. De forma complementaria, el gasto público ha de fortalecer el capital humano de ese segmento de la población para que pueda insertarse con facilidad al mercado laboral y obtener ingresos más altos. 

En última instancia, todo sistema tributario revela qué tipo de sociedad se aspira a construir. Se puede optar por un esquema que grave el esfuerzo, la productividad y la acumulación de capital humano, o por otro que recaiga sobre el consumo la satisfacción inmediata sin distorsionar las decisiones que generan crecimiento y prosperidad. La evidencia económica sugiere que los impuestos al consumo, acompañados de transferencias bien diseñadas para proteger a los más vulnerables, permiten recaudar con eficiencia, promover la inversión y sostener una senda de expansión del bienestar. En una democracia, la elección está en manos de los ciudadanos. ¿Se desea un sistema que penalice el trabajo o uno que recaiga sobre el consumo? La respuesta es clave para la trayectoria económica de la República Dominicana. 

jueves, 12 de febrero de 2026

El interesante mercado laboral estadounidense

[Escrito el 13 de febrero de 2025] 

El mercado laboral de Estados Unidos sorprendió a Wall Street y a los economistas en enero al crear 130 mil puestos de trabajo, casi el doble de lo previsto. La cifra confirma que la capacidad de generación de empleo sigue siendo más robusta de lo anticipado, reduciendo así la probabilidad de que la Reserva Federal recorte su tasa de interés antes de junio de 2026.

El resultado no solo superó ampliamente los 68 mil empleos proyectados, sino que también contrasta con los 50 mil creados en diciembre. La tasa de desocupación descendió de 4.4% a 4.3%, un nivel que permite calificar el mercado laboral como saludable. Llama la atención que estas cifras se muevan en sentido contrario a los anuncios de despidos provenientes de grandes corporaciones, lo que sugiere que la dinámica agregada del empleo sigue siendo resiliente.

Este comportamiento fortalece la posición de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal. En su reunión de enero, las autoridades monetarias optaron por mantener sin cambios la tasa de interés, dado que la inflación -en 2.7%- continúa por encima de la meta del 2%. Para los mercados, Powell no realizará recortes adicionales durante el resto de su mandato. Será Kevin Warsh, nominado por el presidente Trump como su sucesor, quien deberá enfrentar la presión de la Casa Blanca para reducir de manera significativa la tasa de política monetaria en el corto plazo.

De nuevo se coloca con éxito deuda soberana

[Escrito el 12 de febrero de 2026] 

El 10 de febrero, la República Dominicana colocó en los mercados internacionales de manera exitosa un total de 2,750 millones de dólares en bonos soberanos. El objetivo de esa emisión de deuda es financiar parte de los requerimientos financieros establecidos en la Ley de Presupuesto General del Estado 2026. 

En esta ocasión, la emisión corresponde a un soberano con vencimiento a ocho años y otro a 12.25 años. El bono de vencimiento a ocho años se colocó por una suma de 1,250 millones de dólares a una tasa de un 5.75%. Mientras, el bono de vencimiento a 12.25 años se colocó por la suma de 1,500 millones de dólares a una tasa de un 6.15%. 

Dado que el rendimiento de las Notas del Tesoro de Estados Unidos a diez años se situó en el entorno del 4.15%, se puede estimar que la prima de riesgo de la deuda soberana dominicana fue de 180 puntos básicos, un nivel mucho menor a los 299 puntos básicos de Latinoamérica. Hay que destacar que los inversionistas interesados en la deuda dominicana acumularon órdenes por la suma de 10,300 millones de dólares, lo que destaca la confianza en el crédito soberano. 

Para mantener esa confianza hay que adoptar medidas que mantengan la estabilidad económica y, al mismo tiempo, permitan alcanzar un mayor ritmo de crecimiento del producto interno bruto en 2026 y años posteriores. Además, es preciso mejorar el saldo de las finanzas públicas, lo cual implica reducir gastos superfluos, disminuir la evasión tributaria, invertir en proyectos de infraestructura que generen una alta tasa de retorno y, lo que es muy importante, recortar el déficit del sector eléctrico. 

lunes, 9 de febrero de 2026

El nuevo gobernador

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 9 de febrero de 2025.] 

Una de las decisiones de mayor trascendencia que toma el primer mandatario de un país es la designación del gobernador del banco central. Dicho cargo es clave para la adopción de una política monetaria consistente y creíble, sustentada en una lógica estable, coherente y predecible. Ese marco resulta esencial para la estabilidad macroeconómica, ya que permite anclar las expectativas de inflación y favorecer el crecimiento sostenido de la actividad productiva. Por ello, tras darse a conocer el nombramiento, todos los agentes económicos analizan las publicaciones y declaraciones del nuevo gobernador, con el fin de prever las decisiones que tomará a lo largo del ciclo económico y ante las eventuales perturbaciones internas o externas que afecten a la nación. 

El 30 de enero, el presidente Donald Trump anunció el nombre del sucesor de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal (Fed). El elegido es Kevin Warsh, abogado especializado en finanzas, materia que imparte en la Universidad de Stanford. Hasta inicios de 2025, Warsh, que había sido gobernador del banco central estadounidense entre 2006 y 2011, era considerado por el mercado un halcón monetario, con una clara preferencia por el control de la inflación. 

Antes de su nominación, Warsh había expuesto en diversos espacios públicos la necesidad de reformar la Reserva Federal para hacerla más efectiva en su capacidad de diagnóstico económico y, al mismo tiempo, más independiente frente a las presiones políticas y del mercado. De sus intervenciones se desprende un cuestionamiento de la expansión cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés), ejecutada durante y después de la crisis financiera de 2008, a la que responsabiliza de distorsionar la asignación del capital, inflar los precios de los activos y elevar los riesgos sistémicos. De la misma manera, criticó que los gobiernos pretendan influir en el banco central con el propósito de aplicar una política de bajas tasas de interés orientada a financiar la deuda pública y estimular el crecimiento. Esa posición le llevó a renunciar a su cargo de gobernador en 2011, cuando Ben Bernanke, premio Nobel de Economía en 2022, ocupaba la presidencia del banco central y fue el principal defensor de la política de estímulo monetario. 

En un discurso pronunciado el 25 de abril del pasado año en el Fondo Monetario Internacional (FMI), Kevin Warsh destacó la importancia de separar la política monetaria de los requerimientos financieros del Estado. La compra de bonos públicos mediante la emisión monetaria (que implica una política de dinero fácil) constituye, en sus palabras, el “camino a la ruina.” Por eso aboga por una reforma de la Fed enfocada a recuperar su autonomía frente a la política fiscal y recomienda que el “banco central vuelva a operar con comodidad, sin buscar aplausos ni mantener al público en vilo.”  

El mercado y, en particular, los consumidores, desean que el próximo presidente de la Reserva Federal adopte las medidas monetarias adecuadas para que la tasa de inflación, que se colocó en diciembre en un 2.7% anual, se reduzca hasta alcanzar la meta del 2% lo antes posible y pueda mantenerse un entorno económico favorable al crecimiento sostenido de la inversión, el empleo, la producción y el consumo. Según Warsh, “el secreto de la independencia del banco central es lograr alcanzar su objetivo,” que en el caso de Estados Unidos se traduce en estabilidad de precios y pleno empleo. 

Paul Krugman, premio Nobel de Economía en 2008, ha expresado dudas sobre la solidez intelectual de Warsh, a quien describe como un economista más influido por consideraciones políticas que por la evidencia empírica. Desde el punto de vista de Krugman, Warsh es un halcón monetario cuando gobiernan los demócratas, mientras que adopta una posición de paloma monetaria cuando el inquilino de la Casa Blanca es un republicano, que busca tasas de interés reducidas para estimular el crecimiento económico. No obstante, Krugman reconoce que la Fed no funciona como una dictadura, ya que su presidente cuenta con un solo voto de los doce responsables de tomar la decisión sobre la tasa de interés de política monetaria. 

La revista “The Economist” analizó, con un modelo de inteligencia artificial, cerca de 200 artículos, publicaciones y apariciones públicas de Warsh para identificar su orientación monetaria desde 2007 a 2025. El resultado muestra un posicionamiento de halcón, excepto cuando hubo graves peligros de recesión o de riesgo sistémico (la crisis financiera de 2007-2009, la crisis provocada por el covid-19 y la quiebra del Silicon Valley Bank). La revista destaca también que, desde el retorno de Trump en enero de 2025, el próximo presidente de la Reserva Federal ha mantenido un discurso favorable al recorte de la tasa de interés, lo que aumentó la probabilidad de ser seleccionado para el cargo. 

Por su parte, Warsh sostiene que la incorporación de la inteligencia artificial en las diferentes actividades económicas elevará la productividad, lo que reducirá la inflación. En caso de que logre convencer al resto de los miembros de la Fed de ese aumento de eficiencia, es muy probable que a partir de junio de 2026 reinicie el recorte de las tasas de interés de referencia, de forma gradual, en ajustes de 25 puntos básicos. La combinación de mayor productividad, menor tasa de inflación y tasas de interés más bajas derivaría en una economía más fuerte. 

La principal incógnita es si el nuevo gobernador de la Reserva Federal logrará convencer a Trump de que, en la coyuntura actual, no conviene reducir demasiado rápido la tasa de interés de referencia, pues hacerlo podría reavivar la inflación. Si consigue persuadirlo, se anticipa una gestión sin mayores sobresaltos y un fortalecimiento del dólar en la segunda mitad del año. En cambio, una cesión ante las presiones políticas podría desencadenar una crisis interna en la Fed que erosionaría la credibilidad de la institución.

En definitiva, la dirección de Kevin Warsh constituirá una prueba decisiva para la independencia y credibilidad de la Fed. El desenlace mostrará si el criterio técnico prevalece sobre la política o si, por el contrario, la mayor economía del mundo se adentra en una etapa de incertidumbre monetaria cuyos costos podrían ser muy elevados. 

Díaz-Canel acorralado por su incapacidad

[Escrito el 6 de febrero de 2026] 

El 9 de enero señalé que Cuba se encontraba en caída libre. Advertí entonces que la reciente extracción de Nicolás Maduro del poder y el control de Estados Unidos sobre el petróleo venezolano profundizarían la crisis económica en la isla.

Ayer, 5 de febrero, el presidente Miguel Díaz-Canel -quien ya había reconocido el deterioro acelerado de la economía- declaró que está dispuesto a dialogar con Trump. Insistió en que cualquier negociación debe realizarse sin condiciones previas y “como iguales”, para preservar la soberanía cubana. Según afirmó: “Rendirse no es una opción.”

La realidad no permite discursos pseudo patriotas, que apelan al orgullo nacional. Sin el respaldo ruso, chino, venezolano o iraní, Cuba carece de posibilidades reales de superar la gravísima crisis que la asfixia. Su capacidad productiva está prácticamente destruida y la población enfrenta una escasez severa de bienes esenciales, desde alimentos hasta medicamentos.

Cada día la situación empeora. La ineptitud gubernamental en la administración de los muy escasos recursos no solo impide cualquier alivio, sino que acelera el colapso. El combustible y la electricidad son insuficientes incluso para garantizar un suministro mínimo. Las proyecciones apuntan a que, en cuestión de semanas, la isla podría quedarse sin combustible, paralizando por completo la economía.

Ese escenario marcaría algo más que un punto de inflexión. Podría convertirse en el inicio del derrumbe del régimen castrista, un desenlace que, para muchos, debió llegar hace ya demasiado tiempo.