lunes, 3 de agosto de 2026

Un gobernador acorralado

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 3 de agosto de 2026.]

Durante la reunión de política monetaria de la semana pasada, la máxima autoridad del banco central enfrentó una presión inusual dentro de su propio comité. Algunos miembros discreparon de sus planteamientos y votaron a favor de un aumento de 25 puntos básicos de la tasa de referencia, un ajuste que entienden necesario para frenar una inflación que continúa muy por encima de la meta anual.

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal (Fed), anunció el pasado miércoles que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) había optado por mantener la tasa de política monetaria en el rango del 3.5% al 3.75%. La decisión no sorprendió a nadie, puesto que el mercado ya anticipaba que se mantendría sin cambios en la reunión de julio, aun cuando algunos miembros —considerados halcones monetarios— abogaban por una postura más restrictiva. 

La sorpresa se produjo por las declaraciones de Warsh en la rueda de prensa vespertina tras la reunión del FOMC. En esa comparecencia no se ofreció una explicación convincente sobre los motivos de mantener sin cambios la tasa de política. Apenas se insinuó que el aumento de la tasa de interés de referencia podría ser innecesario debido a la reciente subida de los rendimientos de los bonos, pues, al encarecer el endeudamiento, se reducirían la demanda agregada y el ritmo de variación de los precios. 

Ese razonamiento presenta una falla. Si el repunte de los rendimientos obedeciera a una genuina restricción monetaria, supondría una buena noticia para enfrentar la inflación. Sin embargo, el mismo comportamiento también puede reflejar que el mercado exige una prima mayor por inflación futura ante la idea de que la Fed carece de un compromiso férreo para contener la inflación, ya que esta permanece desde marzo de 2021 por encima de la meta del 2%. En consecuencia, mientras la Fed no envíe, mediante su tasa de política, un mensaje contundente de que está dispuesta a luchar con firmeza y en un plazo breve por la estabilidad de precios, resultará muy difícil alcanzar ese objetivo.

El argumento anterior cobra mayor relevancia al tomar en cuenta que el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, se situó en un 3.7% interanual a junio, un nivel muy por encima de la meta. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, se ubicó en el 3.3%.

Los citados registros de inflación son más preocupantes si se considera el pronóstico del Fondo Monetario Internacional, según el cual la economía estadounidense —impulsada por el auge de la inversión en IA y por el alza de la riqueza financiera que sostiene el consumo privado— crecerá un 2.3% en 2026, con una tasa de desocupación cercana al 4.2%, un nivel casi de pleno empleo. Ante ese panorama de crecimiento robusto, mercado laboral ajustado e inflación muy por encima de la meta, todo apunta a que el mensaje de Warsh debió ser más restrictivo. Por ello resulta comprensible que tres de los doce miembros del FOMC hayan votado a favor de un aumento de 25 puntos básicos de la tasa de interés.

Los presidentes Beth Hammack (Cleveland), Neel Kashkari (Minneapolis) y Lorie Logan (Dallas) sostienen que la persistencia de la inflación justifica el aumento de las tasas de interés antes de que sea demasiado tarde y costoso. En particular, Kashkari se muestra dispuesto a apoyar no solo uno, sino varios ajustes de la tasa de interés con el fin de evitar que la inflación se afiance con más intensidad. Incluso señala que “la política monetaria tiene un rol importante para abordar una serie de sucesivos choques de oferta que podrían conducir a una inflación arraigada.” Asimismo, Hammack afirma que los incrementos de precios continuarán a menos que la Fed inicie su apriete monetario. Logan, a su vez, tras reconocer que cada mes de inflación por encima del objetivo erosiona el bienestar de las familias estadounidenses, advierte que “una acción modesta a corto plazo reduciría la probabilidad de que sea necesario tomar medidas contundentes más adelante.” 

A la fecha, el mercado prevé con una probabilidad de un 66% que el FOMC autorice en septiembre un aumento de 25 puntos básicos, lo cual sugiere que el número de partidarios a favor del ajuste lograría la mayoría necesaria para aprobarlo. El mercado asigna, además, una probabilidad de un 58% a que en enero de 2027 se realice otro incremento de magnitud similar. Si la cotización del crudo vuelve a superar los 100 dólares por barril y los precios de sus derivados exhiben una trayectoria similar, aumentará la probabilidad de que en septiembre se inicie el ciclo de incrementos de la tasa de política.

El error de Warsh, al desconectar su discurso de la acción que se requiere para frenar la variación de precios, provocó un incremento importante en las tasas de rendimiento de los títulos del Tesoro de largo plazo. Ese salto ocurrió después de la rueda de prensa, lo cual revela que no se trata de un endurecimiento genuino de las condiciones financieras, sino de una mayor compensación que exige el mercado ante la falta de resolución de la Fed para controlar la inflación. En otras palabras, el mercado prevé que la inflación se mantendrá alta y lejos de la meta por más tiempo de lo necesario. La tasa de interés de los títulos del Tesoro con vencimiento a 30 años subió a un 5.28% —el nivel más elevado en casi veinte años— y la tasa de rendimiento de las Notas a 10 años superó el 4.74%.

La evidencia empírica rigurosa y la teoría económica sólida terminan por acorralar y someter a la obediencia a los gobernadores de bancos centrales que se distancian excesivamente de la regla de política monetaria óptima. La corrección de rumbo —en este caso, hacia un territorio más restrictivo— es fundamental para fortalecer la credibilidad del organismo emisor y mantener el anclaje de las expectativas de inflación. De lo contrario, la sociedad paga el costo de la ineficiencia con la pérdida de su poder adquisitivo y el deterioro de su bienestar. 

Un Banco Central divorciado

[Escrito el 31 de julio de 2026]

El análisis de la decisión del Banco Central de mantener la tasa de política en 5.25% permite concluir que su principal instrumento de política no refleja las condiciones reales del mercado monetario. 

Dado que la tasa real neutral se estima en 1.5% y la inflación esperada a doce meses es 4.6%, la tasa neutral nominal se ubica en 6.1%. Esto significa que la tasa de política está 85 puntos básicos por debajo de la neutral; es decir, la postura de política monetaria, en términos de la señal de la tasa de referencia, es técnicamente expansiva, no neutral ni restrictiva.

Ese resultado contrasta con lo que ha ocurrido en el mercado. Entre diciembre de 2025 y julio de este año, la tasa interbancaria subió 72 puntos básicos hasta 7.78%. Asimismo, la tasa de interés pasiva subió 123 puntos básicos y se colocó en 7.31%. Ello significa que, mientras la autoridad monetaria mantiene una señal expansiva, el mercado opera en condiciones de liquidez más restrictivas.

Es posible que las brechas entre la tasa de política y las del mercado reflejen presiones de liquidez bancaria, expectativas de depreciación del tipo de cambio, o desconfianza del mercado en que la inflación converja a la meta, lo cual llevaría a los agentes a exigir primas más altas independientemente de la señal del Banco Central. Ante esa realidad, el Banco Central debe tomar medidas de liquidez, mediante la acumulación de reservas internacionales netas, que hagan compatible las tasas de mercado con señal de la tasa de referencia.   

La Fed apretará en septiembre

[Escrito el 28 de julio de 2026] 

El Comité Federal de Operaciones de Mercado de la Reserva Federal se reúne esta semana para decidir si sube o no la tasa de interés de política monetaria. Según lo previsto por el mercado, lo más probable es que, a pesar de los recientes movimientos de los precios de los combustibles, en esta reunión de julio la tasa de referencia se mantenga dentro del rango actual que va del 3.50% al 3.75%.

En septiembre, sin embargo, se prevé, con una probabilidad de un 56%, que la Reserva Federal encabezada por Kevin Wrarsh aumente su tasa de interés en 25 puntos básicos y establezca un nuevo rango del 3.75% al 4%. La persistencia de la inflación, que en junio se situó en un 3.5%, y un mercado laboral que exhibe una tasa de desocupación de un 4.2% —nivel cercano al pleno empleo—, justifican el alza de la tasa de interés de la Fed. 

Por otro lado, la semana pasada el Banco Central Europeo, tal como se había previsto, mantuvo en 2.25% su tasa de referencia. Hay que destacar que en la reunión de política el lenguaje adoptado por las autoridades europeas fue restrictivo, dada la mayor incertidumbre asociada con la escalada del precio del crudo. A la fecha, el mercado proyecta, con una probabilidad de un 89%, que en septiembre se apruebe un incremento de 25 puntos básicos en la tasa de interés del Banco Central Europeo. 

Ese entorno monetario, establecido por los dos principales bancos centrales del mundo, definirá el grado de libertad del Banco Central de la República Dominicana en el último cuatrimestre de 2026. Tomen nota. 

Los combustibles reaccionan a los cañonazos

[Escrito el 27 de julio de 2026]

El precio del petróleo registró una significativa caída, después de que Estados Unidos e Irán suspendieran sus ataques mutuos tras dos semanas de escalada en torno al estrecho de Ormuz. Durante la mañana, el precio del crudo Brent retrocedió un 8%, hasta el entorno de los 89 dólares por barril, nivel mucho menor que los 100 dólares alcanzados la semana pasada. Por su parte, el precio del crudo WTI cayó más de un 6% y se situó en menos de 84 dólares. 

La reacción del mercado refleja el alivio inmediato ante la pausa militar. Estados Unidos ha suspendido sus ataques aéreos e Irán no ha atacado bases estadounidenses desde el viernes, mientras mediadores internacionales continúan las negociaciones. El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, señaló que Trump está "dando espacio" a las conversaciones antes de decidir si reanuda los ataques.

Los expertos advierten que la reducción de precios podría ser más psicológica que estructural. La realidad es que el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo y gas mundial— sigue casi cerrado al tráfico comercial, y que las tensiones entre los hutíes yemeníes y Arabia Saudita añaden un riesgo adicional en el mar Rojo. Una tregua en los combates no significa la normalización del transporte marítimo, por ello, así como bajó el precio del crudo en la mañana, de hoy con la misma intensidad podría subir ante el primer cañonazo.

lunes, 27 de julio de 2026

Contra viento y marea

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 27 de julio de 2026.]

La economía dominicana ha demostrado una gran resiliencia. A pesar de los choques de oferta negativos, alcanzó durante el primer semestre de 2026 una tasa de crecimiento de la actividad productiva de un 4.5%. Según las estimaciones del Banco Central, la economía se expandió un 6.4% en junio, el mayor ritmo de variación interanual desde abril de 2024. De mantener ese impulso, es muy probable que el año cierre con un crecimiento del producto interno bruto (PIB) superior al 4%, a menos que se acentúen las perturbaciones externas y se cometan errores de política económica. 

El desempeño alcanzado en lo que va de año contrasta con lo ocurrido en 2025. El descenso de la inversión pública a niveles cercanos a su mínimo histórico y la aplicación de una política monetaria zigzagueante —generadora de incertidumbre, excesiva volatilidad y de numerosas oportunidades de arbitraje financiero— explican, en buena medida, el aumento de apenas un 2.1% del PIB durante 2025.

Es obvio que el deprimido punto de partida de la actividad económica del año pasado crea un efecto base que favorece las estimaciones de la tasa de crecimiento del período actual. Por ejemplo, si el PIB hubiese alcanzado en 2025 una expansión de un 4.5%, la variación observada en el primer semestre de 2026 habría sido de un 2.5%. Aun así, es justo reconocer que, pese al conjunto de choques de oferta negativos —precio del petróleo entre 90 y 100 dólares debido a la guerra en Medio Oriente, política arancelaria de Trump y presiones alcistas sobre las tasas de interés internacionales—, el crecimiento económico del presente año ha sido mucho mejor que el del anterior.  

En 2026, la actividad del sector de la construcción, que durante cinco trimestres consecutivos registró caídas significativas, ha vuelto a ser el motor del crecimiento económico. En junio alcanzó una variación interanual de un 14.9%, resultado que explica casi el 30% del aumento del indicador mensual de actividad económica (IMAE). 

La evidencia confirma que las medidas microeconómicas estimulan el crecimiento del PIB. En ese contexto, el dinamismo del sector de la construcción, que acumula durante el primer semestre una variación promedio de un 6.7%, guarda estrecha relación con la mejora de la eficiencia en el otorgamiento de las licencias de construcción. Según las estadísticas del Ministerio de la Vivienda y Edificaciones, en el primer semestre del año se aprobaron 921 licencias, un 80% más que en el mismo período del año anterior. Asimismo, la inversión total correspondiente a los proyectos aprobados se incrementó en un 157%, lo que se tradujo en más de 330 mil millones de pesos. 

El gasto de capital, aunque continúa en niveles muy bajos, también contribuyó al proceso de recuperación del sector. En términos anualizados, durante el primer semestre de 2026 la inversión pública aumentó 0.3 puntos porcentuales del PIB con respecto al mismo período de 2025 y se situó en el 1.9% del PIB. La construcción de infraestructuras es un complemento fundamental de la inversión privada, puesto que tiene un efecto multiplicador cercano a dos; es decir, por cada peso de gasto de capital se generan alrededor de dos pesos de valor agregado. 

Además de la extraordinaria recuperación del sector de la construcción, los datos del IMAE muestran que otras actividades productivas también alcanzaron durante el primer semestre del año una tasa de crecimiento por encima de la potencial de un 5%. Entre ellas destacan las siguientes variaciones: minería, 11.3%; hoteles, bares y restaurantes, 5.8%; transporte y almacenamiento, 5.1%; y servicios financieros, 7.5%. 

Cuatro sectores presentan, sin embargo, un amplio margen de mejora. El comercio, principal empleador de la República Dominicana —el 20% de la población ocupada trabaja en esa actividad—, apenas se expandió un 2.2%. El valor agregado del sector agropecuario subió un 2.4%, cifra inferior a su promedio, con el agravante de que la variación relativa interanual de su índice de precios se encuentra en un 7%. Por su parte, la manufactura de zonas francas creció un 2.6%, mientras que la manufactura local lo hizo un 3.3%. 

Ante la compleja coyuntura económica internacional, resulta imprescindible que las autoridades monetarias y fiscales eviten incurrir en errores de política. El reto consiste en preservar la estabilidad macroeconómica mediante la adopción de políticas consistentes con el anclaje de las expectativas de inflación y compatibles con la restricción presupuestaria de las finanzas públicas. Ese marco constituye una condición necesaria para que el sector privado pueda seguir expandiendo su actividad productiva de manera sostenida. 

Las autoridades monetarias deben revisar su política cambiaria actual. La apreciación de un 7.6% del peso frente al dólar, promovida por el Banco Central en los primeros siete meses del año, ha provocado la pérdida de competitividad de las actividades productivas nacionales y ha incentivado las importaciones. El turismo, las zonas francas, los exportadores tradicionales y las familias que reciben remesas del exterior son los principales perjudicados, pues por cada dólar ingresado perciben una menor cantidad de pesos. En contraste, el gobierno se convierte en el gran beneficiado de la apreciación del peso, ya que se reduce el monto en pesos del servicio de la deuda externa y disminuye la suma requerida para subsidiar los combustibles y la tarifa de electricidad. Todo ello significa que la política cambiaria aplicada durante lo que va de año ha operado como un impuesto a los sectores generadores de divisas, con el consiguiente deterioro de su capacidad de generar empleos. 

Los efectos de la excesiva apreciación del peso se agravarán con el nuevo arancel de un 12.5% impuesto por Estados Unidos a la mayor parte de las exportaciones de bienes dominicanos. Ante tales condiciones adversas, es indispensable que las autoridades monetarias evalúen con objetividad y rigor las consecuencias negativas de mantener un tipo de cambio sobrevaluado que presenta características propias de una burbuja financiera. Mientras el dólar se cotiza en torno a los 58 pesos, los modelos econométricos arrojan que el tipo de cambio debió situarse en junio alrededor de los 66 pesos por dólar. En consecuencia, conviene recordar al Banco Central que es preferible desinflar una burbuja antes que estalle, en especial, cuando se navega contra viento y marea.

El petróleo arremete de nuevo

[Escrito el 23 de julio de 2026] 

La tensión en el Medio Oriente vuelve a indicar que, en el mercado energético global, las rutas marítimas son tan determinantes como los pozos de petróleo. La ruta del estrecho de Bab al‑Mandab, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico, es amenazada por los ataques de los rebeldes hutíes, cuyo desenlace sería un golpe directo a la disponibilidad global de crudo. Frente a esa posibilidad, el presidente Trump amenazó con destruir infraestructura crítica iraní. 

Arabia Saudita envía alrededor de 5 millones de barriles diarios de combustibles crudos y refinados desde el puerto de Yanbu en el mar Rojo hacia Asia, y la mitad de ese flujo depende del estrecho ahora en riesgo. Los ataques a los supertanqueros Encelia y Layla elevaron el precio del Brent por encima de los 100 dólares y obligaron a los barcos a virar hacia el norte, buscando el canal de Suez como ruta alternativa. Ese desvío añade cuatro semanas al trayecto y un costo adicional de 1.6 millones de dólares en combustible por supertanquero.

La consecuencia inmediata es un mercado nervioso, con analistas advirtiendo que un cierre sostenido podría empujar la producción saudí por debajo de 6 millones de barriles diarios, la mitad de su capacidad. 

El mercado bursátil reaccionó a la baja. El índice Dow retrocedió 1%, el S&P 500 disminuyó 1.2% y el Nasdaq cayó 2.2%. Mientras, la tasa de rendimiento de las Notas del Tesoro a 10 años subió a un 4.7%, el mayor nivel en un año. 

Para países importadores netos de combustibles, como la República Dominicana, la escalada del precio del petróleo significa un deterioro de las cuentas externas y de las finanzas públicas, un resultado que dificulta el trabajo de las autoridades para mantener la estabilidad macroeconómica. 

El BCE apretará en septiembre

[Escrito el 21 de julio de 2026] 

El Banco Central Europeo, tras subir la tasa de interés de referencia en junio como respuesta al shock petrolero de la guerra de Irán, no apretará más durante el resto del verano. Los mercados proyectan con una probabilidad de un 92% que en la reunión del 22 de julio la tasa de interés de política se quede inalterada en un 2.25%. La inflación interanual cedió hasta el 2.8% en junio, ayudada por el acuerdo entre Washington y Teherán que redujo los precios de la energía. 

Para septiembre se espera otra decisión. En una encuesta de Bloomberg entre 74 economistas, realizada entre el 13 y el 16 de julio, cerca del 70% prevé una subida adicional antes de fin de año, probablemente en septiembre, que llevaría la tasa de referencia a un 2.50%. En particular, el mercado estima en un 79% la probabilidad de que ocurra un alza de 25 puntos básicos en dicha reunión. 

El problema con ese próximo apriete monetario es el elevado riesgo de estanflación: crecimiento débil, desempleo alto e inflación persistente a la vez. Ese resultado es el dilema que Christine Lagarde enfrentará en la próxima rueda de prensa: mantener un tono cauteloso por la posible recesión sin cerrar la puerta del apriete de septiembre si la inflación vuelva a subir. La decisión dependerá, otra vez, del comportamiento del precio del petróleo, ya que la reactivación de las hostilidades en el estrecho de Ormuz ha incrementado su precio alrededor de un 20% y ello subirá de nuevo los precios de bienes y servicios, lo que hará más difícil el trabajo del Banco Central Europeo.