lunes, 10 de agosto de 2026

La montaña rusa petrolera

[ Comentario Noti 7 de agosto de 2026]

La situación internacional del mercado de combustibles atraviesa una fase de extrema volatilidad marcada por conflictos geopolíticos simultáneos y disrupciones en la infraestructura energética global. En Medio Oriente, el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán afecta de forma significativa la oferta. Por un lado, se habla de acuerdo de paz y, por otro, siguen los bombardeos y disrupción del suministro del crudo y gas natural. 

El precio del petróleo WTI ha estado moviéndose como una montaña rusa. El 23 de julio, el precio superó los 92 dólares por barril, el 28 de julio bajó a 79 dólares, tres días superó los 84 dólares y el 6 de agosto se situó en el entorno de los 78 dólares. Dada esa volatilidad, es difícil pronosticar los costos de la energía.

La guerra entre Rusia y Ucrania acentúa esa dificultad. Ucrania ha logrado atacar con drones tres grandes refinerías rusas ubicadas a 1,600 km de distancia, mediante lo cual ha afectado la capacidad productiva rusa. Esos golpes han obligado a Putin a prohibir temporalmente las exportaciones de diésel, decisión que presiona los mercados de combustibles destilados en Europa y América Latina. 

En conjunto, estos eventos configuran un mercado donde la incertidumbre geopolítica domina y donde los precios seguirán reaccionando a cualquier alteración en rutas críticas o infraestructura energética.

Buen trabajo, Álex

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 10 de agosto de 2026.]

El 16 de agosto de 2026, Alejandro Fernández W. concluirá sus seis años al frente de la Superintendencia de Bancos (SB). Dada la importancia de dicha institución para la estabilidad macroeconómica, el desarrollo nacional y el bienestar de las personas, conviene realizar un balance riguroso de los resultados de su gestión. 

Entre diciembre de 2019 y diciembre de 2025, el sistema financiero dominicano experimentó una mejora significativa en términos de tamaño, rentabilidad y solvencia. Los activos totales pasaron de representar un 43.6% a un 52.6% del producto interno bruto (PIB), un incremento de nueve puntos porcentuales, lo que refleja mayor capacidad de transformar el ahorro en inversión. El retorno sobre patrimonio (ROE) subió del 15.9% al 18.65%, una señal de que las entidades están operando con mayor eficiencia y generan más valor sobre el capital invertido. El índice de solvencia subió de un 16.55% a un 17.7%, muy por encima del 10% mínimo exigido por la normativa prudencial. Un indicador con resultados menos favorables es la morosidad, que aumentó del 1.7% al 1.87% durante ese período. Cooperar con el resto de las autoridades monetarias para revertir ese comportamiento es una tarea para la próxima gestión. 

La SB modernizó, entre 2020 y 2026, su marco de supervisión mediante la actualización de metodologías y la incorporación de herramientas destinadas a automatizar los procesos de captura y procesamiento de información financiera, como el Portal Monetario y Financiero (PAMF). Todo esto amplió la calidad de la supervisión y consolidó una práctica más consistente, basada en riesgos y orientada a detectar vulnerabilidades a tiempo. A esos avances se suman las 593 inspecciones realizadas, con especial hincapié en riesgos, las cuales fortalecen la estabilidad del sistema financiero dominicano. 

Entre agosto de 2020 y julio de 2026, la entidad puso en vigencia 185 normas (12 instructivos, 99 circulares y 74 cartas circulares) para alinear el sistema financiero dominicano con estándares internacionales. En el frente prudencial, la actualización del Manual de Requerimientos de Información, el criterio de valor razonable y las pruebas de estrés consolidaron un enfoque de supervisión basado en riesgos. Gracias a eso, el marco normativo se presenta más robusto y coherente con los desafíos de un sistema financiero en transformación.

En paralelo, la SB reforzó su capital humano a través de la incorporación de perfiles especializados y la ejecución de programas de formación con el apoyo de organismos internacionales. Dicha inversión fortaleció la capacidad analítica de la SB y mejoró la coordinación entre sus distintas áreas, lo que permitió implementar de una forma consistente y sostenible el modelo de Supervisión Basada en Riesgos.

El proceso de modernización de la SB se ha traducido en una estrategia más eficaz de disolución de entidades financieras en dificultades. El caso más visible de esa fortaleza es el manejo de Bancamérica en 2022. La SB transfirió sus activos y pasivos a una entidad solvente en 60 días, conforme a lo establecido en la normativa vigente. El proceso de liquidación permitió devolver todos los recursos a los depositantes no vinculados, sin costo para el Estado ni para el sistema bancario.

En materia de transparencia, la SB construyó uno de los expedientes más sólidos de la administración pública dominicana. Debido a la mejora de los indicadores de transparencia y acceso a la información, obtuvo en 2026 una puntuación de 99.7 en el índice de la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental (DIGEIG). Asimismo, el cumplimiento de la Ley 340-06 sobre Compras y Contrataciones del Estado alcanzó una nota promedio de 96.3 durante el último lustro. 

La inclusión financiera —con la Cuenta Básica de Ahorros, la Cuenta Básica para Pagos de Nómina y la Cuenta Básica para mipymes— y la protección al usuario son, sin lugar a duda, dos de los avances más importantes a favor del ciudadano. Un logro destacable fue la erradicación en 2024 de los desiertos bancarios, lo que significa que en todos los municipios del país existe cobertura financiera. Por otro lado, la aplicación móvil ProUsuario amplió el acceso a los mecanismos de reclamación. A través de dicha aplicación se puso en marcha un blog especializado en finanzas personales, ya que la gestión actual considera que “una ciudadanía mejor informada toma decisiones financieras más seguras.” La facilidad para presentar reclamaciones permitió que la SB ordenase devolver a los usuarios 785.9 millones de pesos en ese período, casi diez veces lo acumulado en la década anterior. 

El fortalecimiento institucional interno también forma parte del legado. La ejecución presupuestaria pasó de un 66% en 2020 a un promedio del 89% anual. Al mismo tiempo, la institución obtuvo certificaciones ISO en calidad, antisoborno, seguridad de la información y continuidad de negocio. Los indicadores revelan que la organización dejó de operar por inercia y empezó a medirse a sí misma para mejorar de forma continua.  

El balance de estos seis años es, en suma, favorable: más solvencia, más transparencia, más inclusión financiera y una función de protección al usuario transformada de raíz. Por todo ello, la nueva administración de la SB no puede limitarse a gestionar el legado recibido. Es imprescindible que modernice todavía más la agenda regulatoria para acercarla cada día a las mejores prácticas internacionales. La solidez que hoy exhibe el sistema financiero dominicano no es un estado permanente, es el resultado de una vigilancia constante que la nueva administración tendrá que mantener. 

La gestión de una institución pública se parece, en el fondo, a una carrera de relevos: por muy veloz que sea el corredor de turno, si no sabe entregar el testigo, el relevo se pierde. Álex deja la Superintendencia de Bancos en un momento extraordinario.  Pudo haberse quedado, entronizarse hasta el último tramo alegando que aún tiene mucho que aportar —y, en efecto, así es—, pero optó por confiar en que otros también pueden recorrerlo con éxito. No es necesario ser un faraón para dejar un gran legado. Ese gesto, tan poco común en la administración pública dominicana, es quizá el mejor indicador de que el relevo de agosto tiene el reto de no perder el paso. 

jueves, 6 de agosto de 2026

Se reduce la inflación en julio

[Escrito el 6 de agosto de 2026] 

En la República Dominicana, la inflación mensual de julio se moderó a un 0.19%, según datos publicados por el Banco Central. Ese resultado implica una desaceleración respecto al promedio mensual del primer semestre del año, que se colocó en un 0.33%. El dato constituye un alivio en las presiones de precios, pero su convergencia hacia el rango meta de 4% ± 1% depende de la trayectoria de los precios de los combustibles. 

En términos interanuales, la inflación descendió del 5.67%, registrado en junio, al 5.47%, una reducción de 0.20 puntos porcentuales. De acuerdo con los datos del Banco Central, la disminución de la variación de precios se debe al comportamiento del grupo Transporte, cuya variación mensual fue de -0.14%. Dicho resultado se explica por las rebajas en los precios de combustibles —gasolina regular y premium, gasoil y GLP— y a la disminución de los precios de los automóviles debido a la apreciación del peso. 

En contraste, varios grupos mostraron incrementos. Alimentos y Bebidas No Alcohólicas registró una variación de 0.23%, impulsada por alzas en los precios del pollo fresco, papas, arroz, ñame y agua purificada. Restaurantes y Hoteles aumentó un 0.54%, debido al encarecimiento de comidas preparadas fuera del hogar, mientras que Bienes y Servicios Diversos subió un 0.42%. 

La inflación subyacente, la que excluye los precios de los combustibles y los alimentos, alcanzó una variación de un 0.3% respecto al mes de junio. En términos interanuales, la inflación subyacente, que se asocia a la política monetaria, se mantuvo en un 4.96%, que es el límite superior de la meta de inflación. 

El Big Mac y el peso dominicano

[Escrito el 5 de agosto de 2026]

El lunes pasado el doctor Andrés Dauhajre hijo publicó en el periódico El Caribe un interesante artículo sobre el tipo de cambio. En su ensayo, analiza el Índice Big Mac elaborado por la revista The Economist y lo utiliza para cuestionar el nivel actual del tipo de cambio en República Dominicana. 

El Presupuesto General del Estado 2026 había proyectado una tasa promedio de 65.50 pesos por dólar, pero esa estimación no incorporó eventos como el conflicto del Golfo Pérsico ni la necesidad política de subsidiar precios y apreciar el peso para contener el costo político de la inflación petrolera. Como resultado, en los primeros siete meses de 2026 el promedio ha sido de 60.30 pesos por dólar, y en julio se acentuó la apreciación hasta un promedio de 58.58 pesos — es decir, el peso está mucho más fuerte de lo presupuestado, con una apreciación de 7.5% frente a diciembre de 2025.

El doctor Dauhajre utiliza el precio del Big Mac para demostrar que el peso se encuentra sobrevaluado. En 2023-2024 el Big Mac dominicano (sin impuestos) costaba en promedio 4.68 dólares; en julio de 2026 subió a 5.21dólares, señal de que el peso se apreció cerca de 10% en ese período. Haciendo el ejercicio inverso, calcula que para que el Big Mac costara hoy los mismos 4.68 dólares de 2023-2024, la tasa de cambio tendría que ser de 65.17 pesos por dólar. Por eso concluye, que el peso dominicano está sobrevaluado y que hay un baratillo de dólares. 

La caída del yen y el apoyo gringo

[Escrito el 3 de agosto de 2026]

El yen cayó a su nivel más bajo frente al dólar en 40 años, y se colocó en 164 antes de que Washington y Tokio intervinieran conjuntamente el viernes para recomprarlo, algo que no se veía desde 1998. Hoy en la mañana la moneda se recuperó hasta 156, pero sigue la incertidumbre.

La depreciación del yen obedece a varias causas simultáneas. La más estructural es el amplio diferencial de tasas de interés entre Japón y el resto del mundo, que abarata financiarse en yenes e incentiva su venta. A esto se suma la fuga de capitales asiáticos —yen, won coreano, rupia india— hacia Estados Unidos, atraídos por los retornos del boom de inteligencia artificial. La guerra entre Irán y otros actores ha encarecido el petróleo, golpeando con fuerza a Japón como gran importador de energía. Finalmente, persisten dudas de los inversores sobre la política fiscal japonesa, el nivel de deuda y una inflación que repunta.

Estados Unidos apoya el fortalecimiento del yen por intereses propios, no solo por solidaridad con Japón. Primero, el yen es la principal moneda de financiamiento del "carry trade" global: los inversores piden prestado en yenes baratos para invertir en activos de mayor rendimiento. Una caída desordenada podría desatar una estampida de ese carry trade y contagiar a los mercados financieros mundiales. Segundo, si Japón —el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense— vendiera bonos del Tesoro para defender su moneda, presionaría al alza los rendimientos y las tasas de interés estadounidenses, que ya están muy presionadas por preocupaciones fiscales y la incertidumbre sobre la Reserva Federal. Por último, un yen débil encarece para las empresas japonesas el financiamiento de los 550 mil millones de dólares de inversión en Estados Unidos, pactados en 2025, lo cual es una prioridad de Donald Trump. 

lunes, 3 de agosto de 2026

Un gobernador acorralado

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 3 de agosto de 2026.]

Durante la reunión de política monetaria de la semana pasada, la máxima autoridad del banco central enfrentó una presión inusual dentro de su propio comité. Algunos miembros discreparon de sus planteamientos y votaron a favor de un aumento de 25 puntos básicos de la tasa de referencia, un ajuste que entienden necesario para frenar una inflación que continúa muy por encima de la meta anual.

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal (Fed), anunció el pasado miércoles que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) había optado por mantener la tasa de política monetaria en el rango del 3.5% al 3.75%. La decisión no sorprendió a nadie, puesto que el mercado ya anticipaba que se mantendría sin cambios en la reunión de julio, aun cuando algunos miembros —considerados halcones monetarios— abogaban por una postura más restrictiva. 

La sorpresa se produjo por las declaraciones de Warsh en la rueda de prensa vespertina tras la reunión del FOMC. En esa comparecencia no se ofreció una explicación convincente sobre los motivos de mantener sin cambios la tasa de política. Apenas se insinuó que el aumento de la tasa de interés de referencia podría ser innecesario debido a la reciente subida de los rendimientos de los bonos, pues, al encarecer el endeudamiento, se reducirían la demanda agregada y el ritmo de variación de los precios. 

Ese razonamiento presenta una falla. Si el repunte de los rendimientos obedeciera a una genuina restricción monetaria, supondría una buena noticia para enfrentar la inflación. Sin embargo, el mismo comportamiento también puede reflejar que el mercado exige una prima mayor por inflación futura ante la idea de que la Fed carece de un compromiso férreo para contener la inflación, ya que esta permanece desde marzo de 2021 por encima de la meta del 2%. En consecuencia, mientras la Fed no envíe, mediante su tasa de política, un mensaje contundente de que está dispuesta a luchar con firmeza y en un plazo breve por la estabilidad de precios, resultará muy difícil alcanzar ese objetivo.

El argumento anterior cobra mayor relevancia al tomar en cuenta que el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, se situó en un 3.7% interanual a junio, un nivel muy por encima de la meta. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, se ubicó en el 3.3%.

Los citados registros de inflación son más preocupantes si se considera el pronóstico del Fondo Monetario Internacional, según el cual la economía estadounidense —impulsada por el auge de la inversión en IA y por el alza de la riqueza financiera que sostiene el consumo privado— crecerá un 2.3% en 2026, con una tasa de desocupación cercana al 4.2%, un nivel casi de pleno empleo. Ante ese panorama de crecimiento robusto, mercado laboral ajustado e inflación muy por encima de la meta, todo apunta a que el mensaje de Warsh debió ser más restrictivo. Por ello resulta comprensible que tres de los doce miembros del FOMC hayan votado a favor de un aumento de 25 puntos básicos de la tasa de interés.

Los presidentes Beth Hammack (Cleveland), Neel Kashkari (Minneapolis) y Lorie Logan (Dallas) sostienen que la persistencia de la inflación justifica el aumento de las tasas de interés antes de que sea demasiado tarde y costoso. En particular, Kashkari se muestra dispuesto a apoyar no solo uno, sino varios ajustes de la tasa de interés con el fin de evitar que la inflación se afiance con más intensidad. Incluso señala que “la política monetaria tiene un rol importante para abordar una serie de sucesivos choques de oferta que podrían conducir a una inflación arraigada.” Asimismo, Hammack afirma que los incrementos de precios continuarán a menos que la Fed inicie su apriete monetario. Logan, a su vez, tras reconocer que cada mes de inflación por encima del objetivo erosiona el bienestar de las familias estadounidenses, advierte que “una acción modesta a corto plazo reduciría la probabilidad de que sea necesario tomar medidas contundentes más adelante.” 

A la fecha, el mercado prevé con una probabilidad de un 66% que el FOMC autorice en septiembre un aumento de 25 puntos básicos, lo cual sugiere que el número de partidarios a favor del ajuste lograría la mayoría necesaria para aprobarlo. El mercado asigna, además, una probabilidad de un 58% a que en enero de 2027 se realice otro incremento de magnitud similar. Si la cotización del crudo vuelve a superar los 100 dólares por barril y los precios de sus derivados exhiben una trayectoria similar, aumentará la probabilidad de que en septiembre se inicie el ciclo de incrementos de la tasa de política.

El error de Warsh, al desconectar su discurso de la acción que se requiere para frenar la variación de precios, provocó un incremento importante en las tasas de rendimiento de los títulos del Tesoro de largo plazo. Ese salto ocurrió después de la rueda de prensa, lo cual revela que no se trata de un endurecimiento genuino de las condiciones financieras, sino de una mayor compensación que exige el mercado ante la falta de resolución de la Fed para controlar la inflación. En otras palabras, el mercado prevé que la inflación se mantendrá alta y lejos de la meta por más tiempo de lo necesario. La tasa de interés de los títulos del Tesoro con vencimiento a 30 años subió a un 5.28% —el nivel más elevado en casi veinte años— y la tasa de rendimiento de las Notas a 10 años superó el 4.74%.

La evidencia empírica rigurosa y la teoría económica sólida terminan por acorralar y someter a la obediencia a los gobernadores de bancos centrales que se distancian excesivamente de la regla de política monetaria óptima. La corrección de rumbo —en este caso, hacia un territorio más restrictivo— es fundamental para fortalecer la credibilidad del organismo emisor y mantener el anclaje de las expectativas de inflación. De lo contrario, la sociedad paga el costo de la ineficiencia con la pérdida de su poder adquisitivo y el deterioro de su bienestar. 

Un Banco Central divorciado

[Escrito el 31 de julio de 2026]

El análisis de la decisión del Banco Central de mantener la tasa de política en 5.25% permite concluir que su principal instrumento de política no refleja las condiciones reales del mercado monetario. 

Dado que la tasa real neutral se estima en 1.5% y la inflación esperada a doce meses es 4.6%, la tasa neutral nominal se ubica en 6.1%. Esto significa que la tasa de política está 85 puntos básicos por debajo de la neutral; es decir, la postura de política monetaria, en términos de la señal de la tasa de referencia, es técnicamente expansiva, no neutral ni restrictiva.

Ese resultado contrasta con lo que ha ocurrido en el mercado. Entre diciembre de 2025 y julio de este año, la tasa interbancaria subió 72 puntos básicos hasta 7.78%. Asimismo, la tasa de interés pasiva subió 123 puntos básicos y se colocó en 7.31%. Ello significa que, mientras la autoridad monetaria mantiene una señal expansiva, el mercado opera en condiciones de liquidez más restrictivas.

Es posible que las brechas entre la tasa de política y las del mercado reflejen presiones de liquidez bancaria, expectativas de depreciación del tipo de cambio, o desconfianza del mercado en que la inflación converja a la meta, lo cual llevaría a los agentes a exigir primas más altas independientemente de la señal del Banco Central. Ante esa realidad, el Banco Central debe tomar medidas de liquidez, mediante la acumulación de reservas internacionales netas, que hagan compatible las tasas de mercado con señal de la tasa de referencia.