[Escrito el 7 de enero de 2026]
Venezuela necesita un cambio radical del régimen de política fiscal y monetaria. La sostenibilidad de las finanzas públicas, la renegociación de su deuda y la eliminación del financiamiento monetario del déficit público son elementos indispensables para el anclaje de las expectativas de inflación y la estabilidad macroeconómica.
La mejora de la posición fiscal permitirá el control de la liquidez, cuya tasa de crecimiento debe ser compatible con una meta de inflación baja y estable. El aumento de las exportaciones de petróleo incrementará los ingresos gubernamentales y mejorará el saldo de las finanzas públicas.
El financiamiento doméstico ha de ser dirigido al sector privado para que aumente la inversión y capacidad de creación de empleo. De esa manera, se logrará elevar el nivel de ingresos y, en consecuencia, mejorar la calidad de vida, metas irrenunciables de todo gobierno democrático.
Hay que reconocer que Venezuela tardará mucho en alcanzar dichos objetivos debido al grado de deterioro económico y social provocado por un régimen dictatorial en el más puro estado de putrefacción. Estados Unidos es clave para lograr esa recuperación económica en el más breve plazo posible y en un marco democrático.