jueves, 19 de febrero de 2026

Lecciones de Singapur para mejorar la educación dominicana

[Escrito el 20 de febrero de 2026]

En los años sesenta, la República Dominicana y Singapur tenían niveles de ingreso per cápita similares. Hoy, sin embargo, Singapur es un país mucho más próspero gracias a un conjunto de factores entre los que destaca el extraordinario avance de su sistema educativo.

Lee Kuan Yew, el arquitecto del milagro económico singapurense, impulsó durante más de dos décadas un modelo escolar que hoy se considera uno de los mejores del mundo. Estaba convencido de que la educación era la pieza central del desarrollo económico y social de su nación.

Los mejores graduados de secundaria fueron atraídos al magisterio mediante una remuneración competitiva. La formación docente se diseñó con estándares internacionales rigurosos, tanto en pedagogía como en contenido. La meritocracia y la evaluación continua se convirtieron en los pilares del ascenso profesional, y los maestros asumieron con orgullo su papel en la preparación de los futuros profesionales que sostienen una de las economías más competitivas del planeta.

Un elemento decisivo fue el respaldo de la sociedad, las familias y los padres al proceso de modernización educativa. Ese apoyo permitió convertir el sistema escolar en una verdadera fábrica de excelencia académica, cuyos estudiantes ocupan los primeros lugares en la prueba PISA en matemáticas, ciencias y lectura. La cultura del esfuerzo se arraigó profundamente, especialmente entre los jóvenes, que aspiran de manera constante a alcanzar su mejor versión.

No cabe duda de que la República Dominicana tiene mucho que aprender de la experiencia de Singapur.

Se acentúa la pelea contra la Reserva Federal

[Escrito el 19 de febrero de 2026] 

Diversos estudios han demostrado que son los propios estadounidenses quienes están asumiendo el costo de las altas tarifas impuestas por el presidente Trump. Hace unos días, la Reserva Federal confirmó que casi el 90 % del costo de los aranceles, los cuales aumentaron en promedio del 2.6 % al 13 % en 2025, recayó sobre las empresas y los consumidores de Estados Unidos. Este resultado contradice la posición de la Casa Blanca, que sostenía que las nuevas tarifas serían absorbidas por los exportadores que venden en el mercado estadounidense, en particular los de origen chino.

Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional —el órgano encargado de coordinar la política económica del presidente de Estados Unidos— reaccionó con gran molestia ante los resultados del estudio elaborado por la Reserva Federal de Nueva York. Llegó a calificar el trabajo como “una vergüenza” y afirmó que era “el peor paper que he visto en la historia del sistema de la Reserva Federal”. Además, sostuvo que los autores deberían ser “disciplinados” por producir un análisis que, según él, no cumplía con los estándares académicos y presentaba un claro sesgo partidista.

El presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, Neel Kashkari, defendió a los economistas del banco central, cuyas conclusiones coinciden con las de destacados profesores de universidades muy prestigiosas. Sostuvo que la postura de Hassett constituye un nuevo intento de la administración Trump por presionar a la Reserva Federal y poner en entredicho su independencia en materia de política monetaria.

Ese tipo de confrontación con la Casa Blanca erosiona la confianza en una institución que resulta esencial para la estabilidad del dólar en los mercados internacionales. En este contexto, Kevin Warsh —el candidato de Trump para presidir la Reserva Federal— enfrenta un reto considerable, pues deberá reafirmar la independencia del banco central en medio de crecientes presiones políticas.

lunes, 16 de febrero de 2026

Trabajo o consumo

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 16 de febrero de 2025.]

El tiempo vital de una persona es finito; por eso, constituye la principal restricción del proceso de optimización intertemporal del bienestar humano. Todas las decisiones se adoptan en una ventana temporal fija, como las 24 horas que conforman un día. En ese horizonte, cada individuo racional elige distribuir de forma óptima su tiempo entre trabajo –incluido el estudio– y ocio, con el objetivo de alcanzar la mayor satisfacción posible.

El trabajo implica un esfuerzo físico y mental que genera un costo de oportunidad: cada hora trabajada implica renunciar a una hora de ocio. De ahí que el trabajo requiera ser compensado con una remuneración, gracias a la cual se pueden adquirir bienes y servicios y, con ello, se logra un aumento del bienestar material. De esto se desprende que la persona trabaja no porque le agrada, sino porque necesita recursos para consumir.

El trabajo se combina con el capital edificios, maquinarias y equipos para producir bienes y servicios. Los ingresos obtenidos por la venta de esos productos en el mercado se utilizan para cubrir el costo de la materia prima, remunerar los salarios de los empleados y retribuir el capital invertido. En general, una mayor productividad se traduce en salarios más altos; del mismo modo, un uso más eficiente del capital incrementa la rentabilidad de la empresa.

La existencia de un Estado funcional exige recursos. Para financiarlos, se establecen contribuciones obligatorias que inciden sobre las decisiones actuales y futuras de los agentes económicos.

El impuesto sobre los ingresos de las personas físicas o jurídicas se basa en la capacidad económica de los contribuyentes. En ciertos casos, la tasa impositiva aumenta con el nivel de ingreso, como sucede en la República Dominicana con el impuesto sobre la renta de personas físicas, que oscila entre el 15% y el 25%. En otros, la tasa es constante, como el 27% que grava la utilidad neta de las empresas. 

El impuesto sobre la renta distorsiona las decisiones intertemporales de trabajo, inversión y producción. Ese tipo de impuestos lleva a los agentes económicos a modificar su comportamiento para minimizar la carga fiscal, aun cuando la decisión sea subóptima porque reduce la productividad y la capacidad de crecimiento actual y futura. Un impuesto sobre la renta con una alta tasa marginal efectiva aumenta el costo de oportunidad de trabajar y, en consecuencia, reduce la cantidad de horas trabajadas e impacta negativamente sobre la producción y generación de ingresos. Además, dicho tributo, al gravar los intereses, dividendos y ganancias de capital, desincentiva el ahorro, encarece el costo del capital, limita la inversión, frena la innovación y recorta la tasa de crecimiento de largo plazo. El resultado de todo ello es un menor nivel de ingreso real. 

El impuesto al consumo es menos distorsionador, en especial si todos los bienes son gravados con una tasa uniforme. A diferencia de un tributo que recae sobre el rendimiento del ahorro y que altera la decisión entre consumir hoy o mañana, el impuesto al consumo no tiene efectos en esa decisión a lo largo del tiempo. Con una tasa de un 18% de un impuesto al valor agregado (como el Impuesto a las Transferencias de Bienes Industrializados y Servicios), un producto cuyo precio antes de impuestos es de 100 pesos costará 118 pesos tanto hoy como mañana. El importe relativo del producto permanece invariable y la tasa marginal de sustitución queda sin cambios. 

Es interesante destacar que, con un impuesto al consumo, el contribuyente puede disminuir su carga impositiva recortando el gasto en adquisición de bienes, decisión que le permite aumentar el ahorro y la inversión en el presente, así como la capacidad de producción en el futuro. Eludir el impuesto sobre la renta, en cambio, exigiría reducir el trabajo, con efectos negativos persistentes sobre la producción.

Desde el punto de vista de la eficiencia, resulta preferible financiar el gasto público mediante impuestos al consumo antes que gravar las rentas. Ahora bien, hay que tener en cuenta además el análisis de la distribución de las cargas impositivas y su efecto sobre la desigualdad de ingresos después de los impuestos.

Los tributos al consumo de base amplia son regresivos, porque los hogares pobres destinan una mayor proporción de sus ingresos al gasto derivado del consumo. Ello implica que el peso del impuesto como porcentaje del ingreso es mayor para esas familias que para los contribuyentes de mayores ingresos, lo que acentúa la desigualdad e inequidad distributiva. 

Para que una reforma orientada hacia la tributación del consumo sea socialmente aceptada, debe incorporar mecanismos compensatorios que preserven el ingreso real de los hogares más vulnerables. Esto se lograría mediante una transferencia monetaria directa que neutralice el efecto regresivo; es decir, se trata de devolver un monto equivalente a la suma adicional que se tendrá que pagar por concepto de impuesto al consumo que sustituirá al impuesto sobre la renta. 

Una política tributaria óptima debe minimizar las distorsiones, promover la productividad y sostener el crecimiento, sin deteriorar el bienestar de los sectores de menores ingresos. De forma complementaria, el gasto público ha de fortalecer el capital humano de ese segmento de la población para que pueda insertarse con facilidad al mercado laboral y obtener ingresos más altos. 

En última instancia, todo sistema tributario revela qué tipo de sociedad se aspira a construir. Se puede optar por un esquema que grave el esfuerzo, la productividad y la acumulación de capital humano, o por otro que recaiga sobre el consumo la satisfacción inmediata sin distorsionar las decisiones que generan crecimiento y prosperidad. La evidencia económica sugiere que los impuestos al consumo, acompañados de transferencias bien diseñadas para proteger a los más vulnerables, permiten recaudar con eficiencia, promover la inversión y sostener una senda de expansión del bienestar. En una democracia, la elección está en manos de los ciudadanos. ¿Se desea un sistema que penalice el trabajo o uno que recaiga sobre el consumo? La respuesta es clave para la trayectoria económica de la República Dominicana. 

jueves, 12 de febrero de 2026

El interesante mercado laboral estadounidense

[Escrito el 13 de febrero de 2025] 

El mercado laboral de Estados Unidos sorprendió a Wall Street y a los economistas en enero al crear 130 mil puestos de trabajo, casi el doble de lo previsto. La cifra confirma que la capacidad de generación de empleo sigue siendo más robusta de lo anticipado, reduciendo así la probabilidad de que la Reserva Federal recorte su tasa de interés antes de junio de 2026.

El resultado no solo superó ampliamente los 68 mil empleos proyectados, sino que también contrasta con los 50 mil creados en diciembre. La tasa de desocupación descendió de 4.4% a 4.3%, un nivel que permite calificar el mercado laboral como saludable. Llama la atención que estas cifras se muevan en sentido contrario a los anuncios de despidos provenientes de grandes corporaciones, lo que sugiere que la dinámica agregada del empleo sigue siendo resiliente.

Este comportamiento fortalece la posición de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal. En su reunión de enero, las autoridades monetarias optaron por mantener sin cambios la tasa de interés, dado que la inflación -en 2.7%- continúa por encima de la meta del 2%. Para los mercados, Powell no realizará recortes adicionales durante el resto de su mandato. Será Kevin Warsh, nominado por el presidente Trump como su sucesor, quien deberá enfrentar la presión de la Casa Blanca para reducir de manera significativa la tasa de política monetaria en el corto plazo.

De nuevo se coloca con éxito deuda soberana

[Escrito el 12 de febrero de 2026] 

El 10 de febrero, la República Dominicana colocó en los mercados internacionales de manera exitosa un total de 2,750 millones de dólares en bonos soberanos. El objetivo de esa emisión de deuda es financiar parte de los requerimientos financieros establecidos en la Ley de Presupuesto General del Estado 2026. 

En esta ocasión, la emisión corresponde a un soberano con vencimiento a ocho años y otro a 12.25 años. El bono de vencimiento a ocho años se colocó por una suma de 1,250 millones de dólares a una tasa de un 5.75%. Mientras, el bono de vencimiento a 12.25 años se colocó por la suma de 1,500 millones de dólares a una tasa de un 6.15%. 

Dado que el rendimiento de las Notas del Tesoro de Estados Unidos a diez años se situó en el entorno del 4.15%, se puede estimar que la prima de riesgo de la deuda soberana dominicana fue de 180 puntos básicos, un nivel mucho menor a los 299 puntos básicos de Latinoamérica. Hay que destacar que los inversionistas interesados en la deuda dominicana acumularon órdenes por la suma de 10,300 millones de dólares, lo que destaca la confianza en el crédito soberano. 

Para mantener esa confianza hay que adoptar medidas que mantengan la estabilidad económica y, al mismo tiempo, permitan alcanzar un mayor ritmo de crecimiento del producto interno bruto en 2026 y años posteriores. Además, es preciso mejorar el saldo de las finanzas públicas, lo cual implica reducir gastos superfluos, disminuir la evasión tributaria, invertir en proyectos de infraestructura que generen una alta tasa de retorno y, lo que es muy importante, recortar el déficit del sector eléctrico. 

lunes, 9 de febrero de 2026

El nuevo gobernador

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 9 de febrero de 2025.] 

Una de las decisiones de mayor trascendencia que toma el primer mandatario de un país es la designación del gobernador del banco central. Dicho cargo es clave para la adopción de una política monetaria consistente y creíble, sustentada en una lógica estable, coherente y predecible. Ese marco resulta esencial para la estabilidad macroeconómica, ya que permite anclar las expectativas de inflación y favorecer el crecimiento sostenido de la actividad productiva. Por ello, tras darse a conocer el nombramiento, todos los agentes económicos analizan las publicaciones y declaraciones del nuevo gobernador, con el fin de prever las decisiones que tomará a lo largo del ciclo económico y ante las eventuales perturbaciones internas o externas que afecten a la nación. 

El 30 de enero, el presidente Donald Trump anunció el nombre del sucesor de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal (Fed). El elegido es Kevin Warsh, abogado especializado en finanzas, materia que imparte en la Universidad de Stanford. Hasta inicios de 2025, Warsh, que había sido gobernador del banco central estadounidense entre 2006 y 2011, era considerado por el mercado un halcón monetario, con una clara preferencia por el control de la inflación. 

Antes de su nominación, Warsh había expuesto en diversos espacios públicos la necesidad de reformar la Reserva Federal para hacerla más efectiva en su capacidad de diagnóstico económico y, al mismo tiempo, más independiente frente a las presiones políticas y del mercado. De sus intervenciones se desprende un cuestionamiento de la expansión cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés), ejecutada durante y después de la crisis financiera de 2008, a la que responsabiliza de distorsionar la asignación del capital, inflar los precios de los activos y elevar los riesgos sistémicos. De la misma manera, criticó que los gobiernos pretendan influir en el banco central con el propósito de aplicar una política de bajas tasas de interés orientada a financiar la deuda pública y estimular el crecimiento. Esa posición le llevó a renunciar a su cargo de gobernador en 2011, cuando Ben Bernanke, premio Nobel de Economía en 2022, ocupaba la presidencia del banco central y fue el principal defensor de la política de estímulo monetario. 

En un discurso pronunciado el 25 de abril del pasado año en el Fondo Monetario Internacional (FMI), Kevin Warsh destacó la importancia de separar la política monetaria de los requerimientos financieros del Estado. La compra de bonos públicos mediante la emisión monetaria (que implica una política de dinero fácil) constituye, en sus palabras, el “camino a la ruina.” Por eso aboga por una reforma de la Fed enfocada a recuperar su autonomía frente a la política fiscal y recomienda que el “banco central vuelva a operar con comodidad, sin buscar aplausos ni mantener al público en vilo.”  

El mercado y, en particular, los consumidores, desean que el próximo presidente de la Reserva Federal adopte las medidas monetarias adecuadas para que la tasa de inflación, que se colocó en diciembre en un 2.7% anual, se reduzca hasta alcanzar la meta del 2% lo antes posible y pueda mantenerse un entorno económico favorable al crecimiento sostenido de la inversión, el empleo, la producción y el consumo. Según Warsh, “el secreto de la independencia del banco central es lograr alcanzar su objetivo,” que en el caso de Estados Unidos se traduce en estabilidad de precios y pleno empleo. 

Paul Krugman, premio Nobel de Economía en 2008, ha expresado dudas sobre la solidez intelectual de Warsh, a quien describe como un economista más influido por consideraciones políticas que por la evidencia empírica. Desde el punto de vista de Krugman, Warsh es un halcón monetario cuando gobiernan los demócratas, mientras que adopta una posición de paloma monetaria cuando el inquilino de la Casa Blanca es un republicano, que busca tasas de interés reducidas para estimular el crecimiento económico. No obstante, Krugman reconoce que la Fed no funciona como una dictadura, ya que su presidente cuenta con un solo voto de los doce responsables de tomar la decisión sobre la tasa de interés de política monetaria. 

La revista “The Economist” analizó, con un modelo de inteligencia artificial, cerca de 200 artículos, publicaciones y apariciones públicas de Warsh para identificar su orientación monetaria desde 2007 a 2025. El resultado muestra un posicionamiento de halcón, excepto cuando hubo graves peligros de recesión o de riesgo sistémico (la crisis financiera de 2007-2009, la crisis provocada por el covid-19 y la quiebra del Silicon Valley Bank). La revista destaca también que, desde el retorno de Trump en enero de 2025, el próximo presidente de la Reserva Federal ha mantenido un discurso favorable al recorte de la tasa de interés, lo que aumentó la probabilidad de ser seleccionado para el cargo. 

Por su parte, Warsh sostiene que la incorporación de la inteligencia artificial en las diferentes actividades económicas elevará la productividad, lo que reducirá la inflación. En caso de que logre convencer al resto de los miembros de la Fed de ese aumento de eficiencia, es muy probable que a partir de junio de 2026 reinicie el recorte de las tasas de interés de referencia, de forma gradual, en ajustes de 25 puntos básicos. La combinación de mayor productividad, menor tasa de inflación y tasas de interés más bajas derivaría en una economía más fuerte. 

La principal incógnita es si el nuevo gobernador de la Reserva Federal logrará convencer a Trump de que, en la coyuntura actual, no conviene reducir demasiado rápido la tasa de interés de referencia, pues hacerlo podría reavivar la inflación. Si consigue persuadirlo, se anticipa una gestión sin mayores sobresaltos y un fortalecimiento del dólar en la segunda mitad del año. En cambio, una cesión ante las presiones políticas podría desencadenar una crisis interna en la Fed que erosionaría la credibilidad de la institución.

En definitiva, la dirección de Kevin Warsh constituirá una prueba decisiva para la independencia y credibilidad de la Fed. El desenlace mostrará si el criterio técnico prevalece sobre la política o si, por el contrario, la mayor economía del mundo se adentra en una etapa de incertidumbre monetaria cuyos costos podrían ser muy elevados. 

Díaz-Canel acorralado por su incapacidad

[Escrito el 6 de febrero de 2026] 

El 9 de enero señalé que Cuba se encontraba en caída libre. Advertí entonces que la reciente extracción de Nicolás Maduro del poder y el control de Estados Unidos sobre el petróleo venezolano profundizarían la crisis económica en la isla.

Ayer, 5 de febrero, el presidente Miguel Díaz-Canel -quien ya había reconocido el deterioro acelerado de la economía- declaró que está dispuesto a dialogar con Trump. Insistió en que cualquier negociación debe realizarse sin condiciones previas y “como iguales”, para preservar la soberanía cubana. Según afirmó: “Rendirse no es una opción.”

La realidad no permite discursos pseudo patriotas, que apelan al orgullo nacional. Sin el respaldo ruso, chino, venezolano o iraní, Cuba carece de posibilidades reales de superar la gravísima crisis que la asfixia. Su capacidad productiva está prácticamente destruida y la población enfrenta una escasez severa de bienes esenciales, desde alimentos hasta medicamentos.

Cada día la situación empeora. La ineptitud gubernamental en la administración de los muy escasos recursos no solo impide cualquier alivio, sino que acelera el colapso. El combustible y la electricidad son insuficientes incluso para garantizar un suministro mínimo. Las proyecciones apuntan a que, en cuestión de semanas, la isla podría quedarse sin combustible, paralizando por completo la economía.

Ese escenario marcaría algo más que un punto de inflexión. Podría convertirse en el inicio del derrumbe del régimen castrista, un desenlace que, para muchos, debió llegar hace ya demasiado tiempo.

El Bitcoin sigue a la baja

[Escrito el 5 de febrero de 2025] 

En diversas ocasiones he afirmado que el valor de las criptomonedas, en particular del bitcoin, es cercano a cero. El precio del bitcoin, que el 6 de octubre de 2025 llegó a superar los 125 mil dólares, ha descendido de manera estrepitosa desde entonces. Hoy se cotizó en el entorno de los 62,457 dólares, lo que significa un retroceso de un 50% respecto a su pico y, a mi entender, seguirá a la baja como lo hacen las burbujas cuando se desinflan. 

Lo que sucede en la actualidad ha quedado más que documentado a lo largo de la historia. Entre los economistas que han realizado grandes aportes sobre el comportamiento de los precios de los activos financieros se encuentra Rudi Dornbusch, profesor de Economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts. De él aprendí que “las crisis [financieras] tardan mucho más tiempo en llegar de lo que tú piensas y luego suceden más rápido de lo que podrías pensar.” Dicha afirmación implica que la caída del bitcoin era algo previsible, aunque no se tuviese certeza de la fecha en que ocurriría. 

Eugene Fama, premio Nóbel de Economía, declaró en febrero del año pasado que la probabilidad de que ese criptoactivo perdiese todo su valor en la próxima década es de un 100%. El también profesor de Economía de la Universidad de Chicago afirmó que las criptomonedas son incompatibles con las tres funciones fundamentales que tiene el dinero debido a su excesiva volatilidad. 

A mi entender, no creo que sea conveniente que usted compre un activo, como el bitcoin, cuya principal utilidad es realizar transacciones ilegales que pasen por debajo del radar de los bancos centrales y organismos financieros internacionales. Mucho menos si toma en cuenta que su riqueza financiera podría perder de un día a otro la mitad de su valor. Por ello vuelvo a recomendar que usted y los suyos se mantengan lejos de ese tipo de inversión especulativa.  

jueves, 5 de febrero de 2026

Un pobre crecimiento sectorial en 2025

[Escrito el 4 de febrero de 2026] 

La semana pasada el Banco Central publicó los datos sectoriales del comportamiento de la actividad económica en 2025, que apenas se expandió en un 2.1%. Según sus estimaciones, solo la actividad de intermediación financiera con una variación de un 7.5% superó el ritmo de crecimiento económico potencial del 5%.  

La construcción, que es la actividad con mayor peso en el producto interno bruto, fue el que peor desempeño arrojo con una contracción de un 1.8%. Las autoridades gubernamentales deben adoptar medidas, macro y microeconómicas, que favorezcan la recuperación de la construcción ejecutada por el sector privado. 

La manufactura local y el comercio, que representan alrededor del 20% del PIB, solo crecieron un 1.4% y un 2.1%, respectivamente. Esas variaciones se encuentran por debajo del promedio registrado en las tres décadas anteriores y que son clave para el crecimiento potencial de la economía dominicana. 

El turismo, que en 2023 y 2024 se expandió alrededor del 10%, registró un crecimiento de solo un 3.5%. La situación en dicha actividad no fue peor porque las autoridades hicieron un gran esfuerzo para atraer turistas latinoamericanos que compensaron parcialmente la caída de la llegada de turistas estadounidenses y europeos. 

El gran desafío del gobierno para 2026 será apoyar la reactivación del sector privado. Un aumento de la inversión pública, un sistema de permisos más ágil y una reducción de la incertidumbre económica podrían dinamizar la construcción, la manufactura y el comercio, tres pilares esenciales para el crecimiento sostenido del país.

lunes, 2 de febrero de 2026

Del oro se pueden obtener más chelitos

[Escrito el 3 de febrero de 2026]

El gobierno tiene la posibilidad de incrementar sus ingresos en el corto plazo sin recurrir a una reforma tributaria que afecte a la población. En su artículo “¿Seguiremos cruzados de brazos?”, publicado el 2 de febrero en El Caribe, el doctor Andrés Dauhajre, hijo, expone cómo el Estado podría obtener 30 mil millones de pesos adicionales sin cargar nuevos impuestos sobre los dominicanos.

La propuesta se basa en aprovechar el extraordinario aumento del precio del oro en los mercados internacionales. Dauhajre plantea restablecer el Impuesto Mínimo Alternativo, vigente hasta finales de 2016 en el contrato entre la Barrick Gold y el Estado dominicano. Ese impuesto sustituía tanto el impuesto sobre la renta como el de participación en utilidades, aplicando una tasa única sobre los ingresos brutos de exportación de la empresa.

Con el precio del oro por encima en enero de los cinco mil dólares por onza troy, la tasa del impuesto mínimo —según el contrato— ascendería a un 32.55%. Bajo ese esquema, y con exportaciones estimadas en 3,350 millones de dólares, el gobierno recibiría alrededor de 1,090 millones de dólares, equivalentes a 72 mil millones de pesos. En contraste, manteniendo el esquema actual de impuesto sobre la renta y participación de utilidades, la recaudación sería de apenas 42 mil millones de pesos.

En otras palabras, si el gobierno negocia con la Barrick Gold —que se ha beneficiado de ganancias extraordinarias por el elevado precio del oro— y restablece el impuesto mínimo, el país podría obtener 30 mil millones de pesos adicionales en beneficio directo del pueblo dominicano. 

El elegido por Trump

 [Escrito el 2 de febrero de 2026]

Kevin Warsh, considerado por el mercado como un halcón monetario, ha sido nominado por Trump para ocupar la presidencia de la Reserva Federal a partir de mayo de 2026. Warsh, un abogado especializado en mercados financieros, fue gobernador del banco central estadounidense entre 2006 y 2011 y ha sido profesor de finanzas en la Universidad de Stanford.  

Warsh ha explicado en diversos foros la necesidad de reformar la Reserva Federal, para que sea más efectiva en su capacidad de analizar la realidad económica y, al mismo tiempo, más independiente frente a las presiones políticas y del mercado. Considera que la expansión cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés), ejecutada durante y después de la crisis financiera de 2008, fue excesiva, pues distorsionó la asignación de capital, abultó los precios de los activos y generó potenciales riesgos financieros sistémicos. 

Kevin Warsh, como presidente de la Reserva Federal, tratará de que las medidas monetarias que se adopten sean las adecuadas para que la tasa de inflación se reduzca hasta alcanzar la meta del 2% y que se mantenga un entorno favorable al crecimiento económico sostenido. En sus propias palabras: el secreto de la independencia del banco central es lograr alcanzar su objetivo. 

La gran incógnita es si convencerá a Trump de que, en la actual coyuntura, para asegurar la estabilidad macroeconómica no se debe reducir en exceso la tasa de interés de referencia, tal como desea el mandatario. 

Un resquicio de esperanza

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 2 de febrero de 2026.]

Recuperar la paz y reactivar el crecimiento económico de Haití son condiciones esenciales para el bienestar de la República Dominicana. El país vecino constituye un socio comercial de gran relevancia: cada año importa cerca de mil millones de dólares en bienes dominicanos, lo que representa alrededor del 8% de las exportaciones nacionales totales. Entre los productos de mayor peso en el intercambio bilateral destacan los textiles destinados a las zonas francas industriales del norte haitiano, los materiales de construcción y una amplia variedad de alimentos, tanto primarios como manufacturados.

Desde hace años, Haití atraviesa una profunda crisis económica, social y política. Entre 2021 y 2024, su producto interno bruto (PIB) se contrajo en promedio cada año en un 2.4%; esa caída, junto con una inflación cercana al 30% anual, agravó el nivel de pobreza extrema que sufre la población.

Las bandas armadas, que controlan alrededor del 90% de Puerto Príncipe y otras zonas del país, no solo obstaculizan el funcionamiento de las actividades productivas, sino que han erosionado aún más la ya limitada capacidad operativa del Estado haitiano. Desde 2024, el país está bajo la administración del Consejo Presidencial de Transición (CPT), un órgano de carácter temporal cuyo mandato es encaminar el proceso hacia la elección de un gobierno legítimo.

En lo que va de año, la crisis política haitiana se ha agudizado por la confrontación entre el CPT y el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, jefe del Ejecutivo y responsable de la administración del Estado. La Casa Blanca advirtió al Consejo que no destituyera al primer ministro antes de la salida de sus miembros del poder, prevista el 7 de febrero. Asimismo, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo una conversación telefónica el 23 de enero con Fils-Aimé en la que subrayó la importancia de su permanencia en el cargo para hacer frente a las pandillas, apartar a los políticos corruptos que las respaldan y avanzar hacia la estabilidad del país.

A la República Dominicana, que ha recibido de forma irregular a centenares de miles de migrantes haitianos, le conviene que el Estado haitiano recupere el control del territorio, estabilice su economía y genere empleo de manera sostenida. Un progreso en esa dirección contribuiría a reducir el elevado flujo migratorio, que presiona a la baja los salarios de los trabajadores dominicanos con menor calificación y deteriora el balance de las finanzas públicas.

En medio de esa situación, uno de los pocos aspectos positivos destacables de la economía haitiana es la iniciativa HOPE/HELP. Se trata de un conjunto de leyes que permiten exportar al mercado estadounidense prendas de vestir exentas de aranceles. El modelo comenzó a aplicarse en 2006 y se amplió tras el devastador terremoto de 2010, hasta convertirse en un pilar para la sostenibilidad de la industria textil haitiana. Se estima que ha generado decenas de miles de empleos, especialmente en los parques industriales CODEVI y CARACOL, ubicados en el noroeste del país.

El programa HOPE/HELP expiró a finales de 2025 y su renovación está pendiente en el Congreso de Estados Unidos. Sin este régimen de acceso preferencial al mayor mercado del mundo, es casi seguro que la industria textil haitiana colapse, lo que incrementaría el desempleo y acentuaría la indigencia en el país más pobre del hemisferio occidental.

Algunos expertos consideran muy probable que el Congreso ratifique una extensión temporal de la iniciativa, con un horizonte de uno a tres años. Sin embargo, un plazo tan limitado no generaría el atractivo necesario para captar nuevas inversiones en Haití; en el mejor de los casos, permitiría a las empresas textiles planificar su salida hacia México, Vietnam u otros países más competitivos y con mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense.

Es oportuno recordar que la incertidumbre perjudica la inversión real, sobre todo aquella de naturaleza irreversible y con elevados costos hundidos. Por esta razón, resulta indispensable que el Congreso de Estados Unidos apruebe una renovación indefinida de la iniciativa HOPE/HELP, como lo hizo con Jordania y Egipto. En esos países, las Zonas Industriales Calificadas (QIZ, por sus siglas en inglés) pueden exportar textiles y confecciones de forma permanente sin pagar aranceles al mercado estadounidense, lo que las convierte en un eslabón competitivo de la cadena de suministro. Dichas facilidades comerciales han impulsado las inversiones, el empleo y las exportaciones de Jordania y Egipto, dos naciones con un nivel de vida promedio muy superior al haitiano.

La eliminación de la iniciativa HOPE/HELP, o su prórroga por un período breve, también repercutiría en la economía dominicana. Varias empresas de zonas francas industriales, que producen insumos para la industria de la confección, utilizan a CODEVI para mejorar su competitividad y acceder al mercado estadounidense. Es razonable anticipar, tal como anunció recientemente Hanesbrands Dos Ríos (Gildan-Hanes) en Bonao, que otras empresas tengan que cerrar por completo sus operaciones, despedir a miles de empleados —en especial mujeres— y trasladarse a países con mejores condiciones de acceso a Estados Unidos.

Durante décadas, la República Dominicana ha sido un socio fiable para Estados Unidos. En diversos espacios multilaterales y bilaterales, Washington ha contado con el apoyo dominicano. En el terreno económico, la industria de zonas francas se ha consolidado como un eslabón clave dentro de la cadena de suministro, al fortalecer la competitividad de las empresas estadounidenses y contribuir al bienestar de sus consumidores. Por ello resulta difícil de justificar que, pese a ese historial y al déficit comercial dominicano —superior a cinco mil millones de dólares en el marco del acuerdo de libre comercio vigente DR-CAFTA—, Trump haya decidido imponer un arancel recíproco de un 10% sobre las exportaciones destinadas a su mercado.

Por último, dado el valor estratégico de la isla de Santo Domingo para la seguridad y la defensa de Estados Unidos, la Casa Blanca debería promover ante el Congreso la renovación permanente de la iniciativa HOPE/HELP, así como la eliminación del arancel recíproco que hoy en día afecta a la República Dominicana y Haití. Una decisión en ese sentido sería muy beneficiosa para ambas naciones caribeñas, pues preservaría un resquicio de esperanza de lograr un futuro mejor para todos.

jueves, 29 de enero de 2026

La economía creció apenas un 2.1%

[Escrito el 30 de enero de 2026]

El Banco Central confirmó que la economía dominicana creció un 2.1%.  Ese nivel representa menos de la mitad del crecimiento potencial de largo plazo, estimado en torno al 5%. Ante este resultado, se vuelve imprescindible adoptar medidas que permitan acelerar el ritmo de expansión del producto interno bruto en 2026.

Repito algunas recomendaciones.

En el ámbito fiscal, es necesario reducir el gasto público menos prioritario, especialmente los subsidios y las transferencias generalizadas. Resulta fundamental fortalecer la posición financiera del Gobierno y elevar la inversión pública, ya que un nivel equivalente al 2.5% del PIB es claramente insuficiente.

En materia monetaria, se requiere retomar el esquema de metas de inflación sustentado en reglas claras y transparentes. La experiencia demuestra que la política monetaria aplicada entre 2012 y 2019 generó mejores condiciones para el crecimiento económico que la política zigzagueante observada entre 2020 y 2025. La incertidumbre cambiaria derivada de ese vaivén monetario ha afectado de forma negativa la inversión privada.

Además, es indispensable implementar medidas microeconómicas que reduzcan el costo de operar en la economía formal. Ello implica disminuir el tiempo y el costo necesarios para obtener permisos y autorizaciones para emprender negocios y proyectos, un aspecto clave para la recuperación del sector construcción, la actividad más relevante de la economía dominicana.

Banco Central con las manos atadas

[Escrito el 29 de enero de 2026\ 

Al igual que la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central de la República Dominicana decidió mantener sin cambios su tasa de interés de política monetaria. En el caso dominicano, la tasa permaneció en el 5.25% anual, mientras que la estadounidense se mantuvo en el rango del 3.5% al 3.75%.

Las autoridades monetarias nacionales justificaron la decisión por las persistentes presiones inflacionarias. En 2025, la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó el 4.95%, un nivel cercano al límite superior del rango meta de inflación, establecido entre el 3% y el 5%. Las proyecciones indican que, en los próximos meses, la inflación podría situarse alrededor del 6%, un nivel que amenaza con desanclar las expectativas y constituye un motivo de seria preocupación.

Hasta que la inflación regrese al rango objetivo, es muy probable que el Banco Central mantenga una política monetaria más cercana a una postura restrictiva que a una expansiva. Esto implica que, al menos durante el primer semestre del año, el organismo emisor tendrá las manos atadas y, en consecuencia, no podrá ofrecer un apoyo monetario adicional y excesivo al crecimiento económico. En ese contexto, la política fiscal —particularmente a través de la inversión pública— deberá asumir el liderazgo para dinamizar al sector privado, si se aspira a que el producto interno bruto (PIB) registre este año un desempeño superior al 2.1% estimado para 2025.

martes, 27 de enero de 2026

La mejor decisión sobre la iniciativa HOPE/HELP

[Escrito el 28 de enero de 2026]

La incertidumbre reduce la inversión real, en especial aquella que se considera irreversible y conlleva altos costos hundidos. Por ello es indispensable lograr que el Congreso de Estados Unidos apruebe una extensión de la iniciativa HOPE/HELP, la cual permite el acceso libre de aranceles a los productos textiles de Haití, sin que tenga plazo de vencimiento, tal como se aprobó a favor de Jordania y Egipto. 

En particular, las Zonas Industriales Calificadas o Certificadas (QIZ, por sus siglas en inglés) de esos dos países pueden exportar de forma permanente sin pagar aranceles al mercado estadounidense textiles y confecciones. Dichas facilidades comerciales, con plazo indefinido, han elevado las inversiones, el empleo y las exportaciones de Jordania y Egipto, cuyo nivel de vida promedio es muy superior al haitiano.

La eliminación de la iniciativa HOPE/HELP, o su renovación con un horizonte de corto plazo, también afectaría negativamente a la economía dominicana. Varias empresas de zonas francas industriales que producen insumos para la industria de la confección utilizan a CODEVI para mejorar su competitividad y acceder al mercado estadounidense. En ese contexto, es razonable proyectar que, tal como anunció recientemente Hanesbrands Dos Ríos (Gildan-Hanes) en Bonao, otras empresas podrían optar por cerrar por completo sus operaciones, despedir a miles de trabajadores —en especial mujeres— y trasladarse a países que ofrezcan mejores condiciones de acceso a Estados Unidos.

Finalmente, dada la importancia estratégica que tiene la isla de Santo Domingo para la seguridad y la defensa de Estados Unidos, la Casa Blanca debería impulsar que el Congreso renueve de manera permanente la iniciativa HOPE/HELP y, al mismo tiempo, que elimine el arancel recíproco que hoy afecta a ambas naciones. Ello resultaría en un aporte beneficioso para Haití y la República Dominicana, lo cual evitaría que se pierdan las esperanzas por un futuro mejor.

Beneficios de la iniciativa HOPE/HELP

[Escrito el 27 de enero de 2026]

Para la República Dominicana, que ha recibido de forma irregular a centenares de miles de migrantes haitianos, resulta crucial que el Estado haitiano recupere el control de las calles, estabilice su economía y genere empleo de manera sostenida. Avanzar en esa dirección contribuiría a reducir el elevado flujo migratorio, que presiona a la baja los salarios de los trabajadores dominicanos con menor calificación y deteriora el balance de las finanzas públicas.

Uno de los pocos puntos luminosos en la economía haitiana es la iniciativa HOPE/HELP de Estados Unidos, un conjunto de leyes que permite exportar prendas de vestir al mercado estadounidense libres de aranceles. Este esquema comenzó a aplicarse en 2006 y fue ampliado tras el devastador terremoto de 2010, convirtiéndose en un pilar para la sostenibilidad de la industria textil haitiana. Se estima que ha generado decenas de miles de empleos, especialmente en los parques industriales CODEVI y CARACOL, ubicados en el noroeste del país.

El programa HOPE/HELP expiró a finales de 2025 y su renovación continúa en discusión en el Congreso de Estados Unidos. Sin este régimen de acceso preferencial al mercado más grande del mundo, es casi seguro que la industria textil haitiana colapse, lo que incrementaría el desempleo y profundizaría la indigencia en el país más pobre del hemisferio occidental.

Algunos expertos consideran muy probable que el Congreso apruebe una extensión temporal de la iniciativa, con un horizonte que podría situarse entre uno y tres años. Sin embargo, un plazo tan limitado no generaría el atractivo necesario para captar nuevas inversiones en Haití; en el mejor de los casos, permitiría a las empresas textiles planificar su salida hacia México, Vietnam u otros países más competitivos y con mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense.

Se agrava la crisis política haitiana

[Escrito el 26 de enero de 2026] 

Desde hace años, Haití atraviesa una profunda crisis económica, social y política. Entre 2021 y 2024, su producto interno bruto se contrajo en promedio un 2.4%, y esa caída, combinada con una inflación cercana al 30%, ha intensificado los niveles de pobreza extrema que afectan a la población.

Las pandillas, que se estima controlan alrededor del 90% de Puerto Príncipe y otras zonas del país, no solo obstaculizan el funcionamiento de las actividades productivas, sino que han erosionado aún más la ya limitada capacidad operativa del Estado haitiano. Desde 2024, el país es administrado por el Consejo Presidencial de Transición, un órgano de carácter temporal cuyo mandato es encaminar el proceso hacia la elección de un gobierno legítimo.

En lo que va de año, la crisis política haitiana se ha profundizado debido a la confrontación entre el Consejo Presidencial de Transición y el primer ministro Alix Fils-Aimé, quien encabeza el Ejecutivo y administra el Estado. La semana pasada, la Casa Blanca advirtió al consejo que no destituyera al primer ministro antes de que sus miembros abandonen el poder, previsto para el 7 de febrero. Además, el secretario de Estado, Marco Rubio, conversó el 23 de enero con Fils-Aimé y subrayó la importancia de su permanencia en el cargo para enfrentar a las pandillas terroristas, combatir a los políticos corruptos que las respaldan y avanzar hacia la estabilización del territorio haitiano.

Efectos de los aranceles de Trump

[Escrito el 23 de enero de 2026] 

En Davos, Suiza, el presidente Donald Trump afirmó que su nueva política comercial ha hecho que la construcción de nuevas fábricas suba un 41% y que el déficit comercial se reduzca un 77%. Howard Lutnick, secretario de Comercio, también presentó indicadores económicos positivos, entre ellos el crecimiento de un 4.3% registrado en el tercer trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior.  

Los datos publicados por instituciones oficiales muestran resultados negativos. Según el Banco de la Reserva de St. Louis, el gasto de construcción del sector manufactura registró un descenso significativo, a lo cual se agrega la destrucción de 72 mil empleos en dicha actividad industrial desde enero de 2025. El índice de capacidad utilizada de las fábricas en Estados Unidos también muestra una trayectoria negativa y, en diciembre, se colocó en un 75.6%, cifra que queda por debajo del promedio observado entre 1972 y 2024. 

Respecto a la incidencia de los aranceles, se han realizado diversas estimaciones que demuestran que esa carga impositiva recae principalmente sobre los importadores y consumidores estadounidenses. Un reciente estudio elaborado por Julián Hinz y colegas del Instituto Kiel para la Economía Mundial confirman que el 96% de los nuevos aranceles establecidos por Trump están siendo pagados por los productores -que importan insumos- y consumidores de Estados Unidos, mientras que el 4% restante lo absorben los países exportadores. Ese resultado sugiere que los aumentos arancelarios han deteriorado el margen de beneficios y bienestar de los agentes económicos de Estados Unidos.  

El nuevo juego comercial

[Escrito el 22 de enero de 2026]

En el Foro Económico Mundial celebrado en Davos, Suiza, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, afirmó que la globalización había hecho daño a los trabajadores estadounidenses y que, por ello, el statu quo debe cambiar. 

Lutnick declaró, en consonancia con su artículo de opinión publicado en el Financial Times el 20 de enero, que el enfoque comercial basado en mover las fábricas al extranjero para aprovechar los menores costos laborales destruyó industrias, debilitó las cadenas de suministro e impactó de forma negativa a los trabajadores estadounidenses y de otros países de occidente. 

Para enfrentar ese resultado negativo, el secretario de Comercio destacó que el presidente Trump, a quien define como el nuevo sheriff del capitalismo, ha decido establecer una política comercial que pone a las industrias de Estados Unidos en primer lugar. Según Lutnick, la nueva política arancelaria ha priorizado la producción nacional, lo que ha reducido el déficit comercial en un 35%, mejorado el saldo de las finanzas públicas y elevado el ritmo de crecimiento del producto interno bruto. 

Al mismo tiempo, advirtió que los países que deseen tener acceso al mercado más grande del mundo tendrán que negociar acuerdos comerciales que beneficien a la industria estadounidense y a sus trabajadores. Concluyó haciendo énfasis de que, al poner a su pueblo en el centro de la economía, se reconstruyen las bases de una prosperidad duradera y justa.  

lunes, 19 de enero de 2026

El costo de la complacencia monetaria

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 19 de enero de 2025.]

La inflación es el peor de los impuestos, pues su incidencia recae en mayor medida sobre la población de menores ingresos. En una democracia, el alza sostenida de los precios suele provocar la sustitución de unos gobernantes por quienes prometen recuperar la estabilidad de precios. 

Milton Friedman, premio Nobel de Economía en 1976, sostiene que “la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario.” Según esta tesis, la causa principal de la inflación persistente radica en un manejo inadecuado de la política monetaria, reflejado en un exceso de dinero en circulación. Aun cuando los choques de oferta (guerras, epidemias o catástrofes naturales) pueden desencadenar subidas generalizadas de precios, estas son transitorias y solo perduran en el tiempo cuando el crecimiento de la oferta monetaria es superior al de la producción de bienes y servicios.

La evidencia empírica confirma que el control político del banco central constituye un paso decisivo hacia la pérdida de la estabilidad de precios. Los mandatarios que no respetan la restricción presupuestaria, según la cual el Estado no puede gastar siempre por encima de lo que recauda, pretenden financiar el déficit público crónico a través de la impresión de dinero. Ello significa que, cuando los ingresos tributarios y la emisión de deuda pública no generan suficientes recursos para cubrir el total de gastos, el gobierno recurre al impuesto inflacionario. 

Thomas Sargent, premio Nobel de Economía en 2011, demostró en diversos estudios teóricos y empíricos que la irresponsabilidad fiscal conduce a financiar el déficit público mediante emisión de dinero. En esa misma línea, destacó que la expectativa de inflación de los agentes económicos aumenta cuando estos perciben que las políticas fiscales y monetarias resultan incompatibles con la estabilidad de precios. En el ensayo “El fin de cuatro grandes inflaciones,” Sargent analiza episodios hiperinflacionarios en Europa (Alemania, Austria, Hungría y Polonia), ocurridos en los años veinte del siglo pasado. El autor muestra que la estabilidad de precios se restableció después de una reforma institucional que combinó un régimen fiscal capaz de mejorar el valor presente del saldo de las finanzas públicas con la creación de bancos centrales independientes, que eliminaron el financiamiento del déficit con emisión monetaria.

De este lado del Atlántico, también se registraron procesos hiperinflacionarios. Argentina, Bolivia, Brasil y Perú los sufrieron en los años ochenta y comienzos de los noventa. Más reciente, Venezuela enfrentó aumentos de precios desbordados como consecuencia del colapso fiscal y de la subordinación del banco central a las necesidades de financiamiento del sector público. La historia dominicana presenta varios episodios de incumplimiento de la restricción presupuestaria. Los presidentes Santana, Báez, Lilís (siglo XIX) y Balaguer (1990) recurrieron a la emisión de billetes para financiar el gasto público, con el consiguiente aumento de precios y el deterioro de las condiciones de vida de la población. En todos los casos, la inflación se contuvo cuando se respetó la restricción presupuestaria en un entorno de independencia del banco central. 

Estados Unidos, emisor de la principal moneda del mundo, nunca ha enfrentado una hiperinflación. Desde el establecimiento de la Reserva Federal en 1913, se ha mantenido, en términos generales, la independencia entre la política monetaria y la fiscal. El episodio más grave de influencia política en el banco central ocurrió durante la presidencia de Richard Nixon y el mandato en la Fed de Arthur Burns (1970-1978), lo que llevó la inflación interanual a un 11% en 1974. Esa etapa ha quedado registrada como una mancha negra en la historia de la Reserva Federal, que erosionó su credibilidad durante una década. 

El regreso de Trump inauguró un enfrentamiento entre la Casa Blanca y Jerome Powell, presidente de la Fed. En enero de 2025, la tasa de interés de política monetaria se mantenía entre el 4.25% y el 4.5%, debido a que la tasa de inflación estaba en un 3%, muy por encima de la meta del 2%. En ese mes, Trump dejó claro que deseaba una reducción de la tasa de interés que acelerase el ritmo de crecimiento de la economía. Powell, sin embargo, con el fin de evitar una inflación persistente, optó por “esperar y ver” los efectos de la política arancelaria.

Meses después, Trump intensificó la presión sobre Powell. Pese a que, desde septiembre de 2025, la Fed ha recortado su tasa de interés en tres ocasiones y la ha reducido al rango de 3.50%-3.75% con miras a promover el empleo, el primer mandatario considera insuficiente el ajuste y exige uno más agresivo. 

El conflicto se intensificó la semana pasada. El 11 de enero de 2026, Powell anunció haber recibido una citación del Departamento de Justicia, relacionada con su testimonio sobre los costos de renovación de edificios de la Fed. Denunció que esas acciones judiciales constituyen un intento de presionar al banco central para que cambie el mecanismo de fijación de las tasas de interés. Al mismo tiempo, defendió la independencia de la institución, clave para la estabilidad. 

Los presidentes y gobernadores de los principales bancos centrales no han dudado en respaldar a Powell. Entre ellos, Christine Lagarde (BCE) y Andrew Bailey (UK) reconocen la importancia de mantener la autonomía de los bancos centrales para la estabilidad de precios y el crecimiento económico. Por eso recomiendan que “se preserve la independencia, con pleno respeto al estado de derecho y a la responsabilidad democrática.” La misma postura mantienen los expresidentes de la Fed y numerosos académicos, como Ben Bernanke y Janet Yellen.  

Por todo ello, Trump debe ponderar el daño que supondría para la credibilidad de la Reserva Federal la designación de un titular complaciente. Sus asesores han de advertirle que una reducción excesiva de las tasas de interés podría romper el anclaje de las expectativas de inflación. Asimismo, es fundamental que el mandatario comprenda que la politización de las decisiones monetarias conduce, de manera inevitable, al deterioro del bienestar social. Ese hecho resulta relevante porque los congresistas responsables de ratificar al próximo presidente de la Fed son conscientes de que la inestabilidad económica puede pasarles factura electoral en noviembre, por lo que es difícil que respalden una nominación que amenace la gestión de la política monetaria. 

jueves, 15 de enero de 2026

Atentos a la inflación

[Escrito el 16 de enero de 2026]

El índice de precios al consumidor general se incrementó acumulado a diciembre en un 4.95% y el IPC subyacente, que guarda una relación estrecha con la política monetaria, aumentó un 4.85%. 

Al descomponer por grupos de bienes y servicios, el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a registrar la mayor variación de precios. En términos interanuales, la inflación de ese grupo se colocó en un 8.2%, cifra superior al límite superior de la meta que es igual a un 5%. Lo grave es que, si se anualiza la trayectoria observada de los precios de esos bienes entre junio y diciembre, se obtiene una tasa de inflación de un 15.1%. 

El grupo de restaurantes y hoteles, segmento en el cual el costo de los alimentos tiene un peso elevado, ha registrado una variación interanual a diciembre de un 6.5%. Y, si se anualiza en función de los últimos seis meses, se estima una tasa de un 7.8%. 

Otros bienes y servicios diversos también exhiben un aumento de precios significativo. Según los datos del Banco Central, la variación interanual a diciembre se colocó en un 6%. Y la de los precios de servicios de salud se situó en un 5.1%. 

Ante esa realidad, es recomendable que se adopten, a la brevedad posible, medidas que reduzcan los precios de los bienes y servicios, sobre todo, los de los alimentos. La mejora de la competencia y la competitividad puede ayudar a alcanzar ese objetivo, que es fundamental para el bienestar de la población. 

lunes, 12 de enero de 2026

Recomendaciones para crecer más

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 12 de enero de 2026.]

En 2025, la economía dominicana creció en torno al 2.1%, un nivel inferior a la mitad del crecimiento potencial de largo plazo, que se sitúa cerca del 5%. Durante los ocho años comprendidos entre 2012 y 2019, el producto interno bruto (PIB) alcanzó una variación anual promedio de un 5.5%. En contraste, entre 2020 y 2025, el crecimiento promedio se redujo a un 3.2% anual.

De acuerdo con Robert Solow, premio Nobel de Economía en 1987, el crecimiento del PIB se compone de tres aportaciones: la mano de obra, medida por las horas trabajadas; el capital físico, tanto público como privado; y la productividad total de los factores (PTF), que cuantifica la eficiencia con la que se combinan el capital y el trabajo para producir bienes y servicios.

En la República Dominicana, diversos estudios indican que, a largo plazo, casi el 72% del crecimiento de la economía se explica por la acumulación de capital y empleo, mientras que el resto, estimado en 1.5 puntos porcentuales, responde a la variación de la productividad. Sin embargo, entre 2020 y 2025 se registró una significativa desaceleración de la producción, originada en gran parte por la caída de la PTF.  

La expansión económica es esencial para reducir la pobreza, preservar la sostenibilidad de la deuda pública y fortalecer la calificación crediticia. Si el incremento del PIB real se coloca por debajo de la tasa de interés real, la deuda pública como porcentaje del producto tiende a elevarse de manera sostenida y aumenta el riesgo de incumplimiento. Cuanto más lento sea el crecimiento económico, mayor será el saldo de las finanzas públicas necesario para garantizar la capacidad de pago de la deuda pública, lo que implica recortes de gastos públicos -corrientes y de capital- y aumentos de la presión tributaria.  

Para acelerar el ritmo de crecimiento económico, resulta indispensable adoptar políticas económicas consistentes con la acumulación de capital, la creación de puestos de trabajo y la mejora de la eficiencia productiva. 

En materia fiscal, se precisa reducir el gasto público menos prioritario, como subsidios y transferencias generalizadas. Si se pretende fortalecer el saldo de las finanzas gubernamentales y crear espacio para la inversión pública, con miras a alcanzar el promedio anual de un 4.7% del PIB registrado entre 1966 y 2020, urge reducir la evasión tributaria, recortar el déficit del sector eléctrico -cercano al 1.4% del PIB- y racionalizar las exenciones impositivas, mediante un análisis costo-beneficio riguroso.

Un gasto de capital equivalente al 2.4% del PIB, como el ejecutado entre 2020 y 2025, no es suficiente ni siquiera para poner en marcha un programa adecuado de mantenimiento de infraestructuras. Cabe recordar que una inversión bien diseñada y ejecutada con eficiencia, arroja un multiplicador de 1.6 (cociente entre la variación del PIB y el cambio del gasto), lo que incrementa la tasa de retorno del capital, eleva la productividad y expande la actividad económica. 

Asimismo, las autoridades deben adoptar medidas que estimulen la inversión privada, tanto nacional como extranjera. La eliminación del gravamen del 10% sobre los ingresos por intereses y la entrada libre de impuestos de capitales depositados en el exterior incentivaría la disponibilidad de fondos prestables. A esto se debe añadir una regulación bancaria que facilite la transformación del ahorro en préstamos a los sectores productivos, incluidas las mipymes.

En el ámbito monetario, conviene retomar el esquema de metas de inflación basado en reglas claras y transparentes, cuyos instrumentos monetarios se utilicen de manera consistente con la formación de capital físico, el crecimiento económico y el anclaje de las expectativas de inflación. En un entorno internacional incierto, se hace necesario aplicar una política caracterizada por medidas monetarias convencionales, no zigzagueantes y óptimas, capaces de minimizar las fuentes de volatilidad interna. Ese enfoque reduciría la incertidumbre que ha estado distorsionando la asignación de los recursos productivos, al generar oportunidades de arbitraje e incentivos que retrasan decisiones de inversión o consumo en espera de nuevos desembolsos de liquidez a tasas de interés subsidiadas. 

En cuanto a la política cambiaria, el Fondo Monetario Internacional interpreta la alta volatilidad del tipo de cambio registrada desde marzo de 2020 como un estado de "mayor flexibilidad cambiaria en línea con los fundamentos económicos." La realidad, no obstante, es que un aumento de la volatilidad más de cuatro veces superior a la que existía entre 2012 y 2019 va más allá del concepto de flexibilidad de la tasa de cambio. Por ese motivo, es recomendable revisar la normativa y la política monetaria, de modo que los movimientos cambiarios se produzcan en un marco de mayor previsibilidad. 

La aplicación de una reforma laboral resulta clave para estimular la creación de empleo formal y productivo. Un mercado laboral flexible, que permita la movilidad de un trabajo a otro con el menor costo posible, optimizaría la asignación de los recursos humanos y aumentaría el desempeño laboral. A su vez, la reducción del costo de la formalidad estimularía la creación de empleos mejor remunerados, tanto para los trabajadores cualificados como para aquellos con menor nivel educativo, lo que se traduciría en un incremento del PIB sostenido e inclusivo.  

El aumento de la población instruida impulsaría el progreso tecnológico. Una educación de calidad, junto con la formación técnica y universitaria vinculada a los sectores productivos (a través de programas de entrenamiento dentro y fuera de las empresas) y el fortalecimiento de los servicios de salud preventiva orientados a reducir el ausentismo laboral, incrementarían el aporte de la mano de obra a la expansión económica. 

Finalmente, para potenciar la productividad total de los factores hay que adoptar medidas microeconómicas, respaldadas por un sistema judicial accesible y eficaz que proteja la propiedad privada. La PTF sube cuando se reducen los costos de hacer negocios, con regulaciones simples y favorables al crecimiento e infraestructura complementaria de la inversión privada. Los gastos de obtener los permisos para proyectos de construcción e inversión deben reducirse al mínimo. Además, un mayor grado de competencia, en un entorno de estabilidad macroeconómica, promovería la asignación eficiente de los recursos productivos y, en consecuencia, elevaría el bienestar de la población.

jueves, 8 de enero de 2026

Cuba en caída libre

[Escrito el 9 de enero de 2026]

Desde enero de 1959, Cuba ha funcionado como una economía subsidiada por países aliados. A cambio de apoyo político, militar o médico, el gobierno cubano ha recibido de la Unión Soviética, de Venezuela y, más recientemente, de China, recursos económicos de todo tipo: transferencias monetarias, petróleo, créditos blandos y suministros estratégicos. Sin embargo, pese a los miles de millones de dólares recibidos durante más de seis décadas, el pueblo cubano es hoy mucho más pobre que antes de la revolución encabezada por Fidel Castro.

La disolución de la Unión Soviética en 1991 desencadenó una de las peores crisis económicas de la historia cubana. La isla dependía de los subsidios soviéticos, de los precios preferenciales del azúcar y de créditos con tasas de interés muy por debajo del nivel de mercado. Cuando ese andamiaje desapareció, el petróleo subsidiado dejó de llegar y Cuba comenzó a sufrir apagones de hasta 18 horas diarias. La falta de fertilizantes, combustibles y maquinaria soviética agravó el desabastecimiento y provocó un racionamiento severo de alimentos.

El llamado Período Especial —cuya fase más dura se vivió entre 1991 y 1995— marcó un deterioro profundo de las condiciones de vida. Para obtener divisas, el país se volcó al turismo y a la inversión extranjera, hasta que la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela abrió una nueva etapa de alivio económico. Durante años, Cuba recibió decenas de miles de barriles diarios de crudo a precios preferenciales, a cambio de servicios profesionales suministrados por médicos, maestros y técnicos cubanos.

La reciente caída de Nicolás Maduro y el control estadounidense sobre el petróleo venezolano agravarán la crisis económica en Cuba. Los apagones de 18 horas, los cortes de agua y la escasez de alimentos, medicamentos y gas para cocinar ya forman parte de la vida cotidiana de millones de cubanos. El propio presidente Miguel Díaz‑Canel ha reconocido el deterioro acelerado de la situación económica, que, lamentablemente, apunta a agravarse en los próximos meses.

Requisitos para invertir en Venezuela

[Escrito el 8 de enero de 2026] 

Las principales petroleras estadounidenses han planteado condiciones para evaluar nuevas inversiones destinadas a incrementar la capacidad de producción de crudo en Venezuela. Las compañías recuerdan que las expropiaciones ejecutadas durante el gobierno de Hugo Chávez les ocasionaron pérdidas por miles de millones de dólares, un antecedente que hoy pesa en cualquier decisión de retorno a ese país latinoamericano. Frente a esa experiencia, exigen garantías firmes de que situaciones similares no volverán a repetirse.

En este contexto, las empresas estadounidenses buscan seguridades legales y financieras antes de comprometer capital en infraestructura petrolera venezolana. Según fuentes oficiales, la Casa Blanca ha asegurado que Washington mantendrá control sobre el petróleo venezolano de manera indefinida. Se espera que, en los próximos días, el presidente Trump presente a ExxonMobil, Chevron y ConocoPhillips un conjunto de mecanismos destinados a proteger sus inversiones y el flujo de caja generado por sus operaciones en territorio venezolano.

Expertos consultados señalan que, para atraer nuevamente a esas grandes corporaciones, será indispensable que Estados Unidos ofrezca garantías económicas, jurídicas y políticas sólidas. A ello se suma la necesidad de definir con claridad quién será la contraparte venezolana que firmará los nuevos contratos y compromisos: si el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, herencia del chavismo, o una eventual administración democrática surgida de un nuevo proceso electoral.

En cualquier caso, la recuperación de la capacidad productiva del sector petrolero venezolano tomará varios años, posiblemente más allá del actual mandato presidencial del presidente Trump. Esa realidad puede hacer que quienes entren primero a Venezuela sean los inversionistas más arriesgados, quienes estarán dispuestos a transitar por ese campo minado a cambio de elevadas tasas de retorno. 

martes, 6 de enero de 2026

Cambio de política económica en Venezuela

[Escrito el 7 de enero de 2026]

Venezuela necesita un cambio radical del régimen de política fiscal y monetaria. La sostenibilidad de las finanzas públicas, la renegociación de su deuda y la eliminación del financiamiento monetario del déficit público son elementos indispensables para el anclaje de las expectativas de inflación y la estabilidad macroeconómica. 

La mejora de la posición fiscal permitirá el control de la liquidez, cuya tasa de crecimiento debe ser compatible con una meta de inflación baja y estable. El aumento de las exportaciones de petróleo incrementará los ingresos gubernamentales y mejorará el saldo de las finanzas públicas. 

El financiamiento doméstico ha de ser dirigido al sector privado para que aumente la inversión y capacidad de creación de empleo. De esa manera, se logrará elevar el nivel de ingresos y, en consecuencia, mejorar la calidad de vida, metas irrenunciables de todo gobierno democrático. 

Hay que reconocer que Venezuela tardará mucho en alcanzar dichos objetivos debido al grado de deterioro económico y social provocado por un régimen dictatorial en el más puro estado de putrefacción. Estados Unidos es clave para lograr esa recuperación económica en el más breve plazo posible y en un marco democrático. 

Reestructuración económica de Venezuela

[Escrito el 6 de enero de 2026] 

La recuperación de la democracia y la estabilidad política marcará el punto final de la tragedia venezolana y el inicio de un nuevo camino hacia un mayor nivel de bienestar. 

Para acelerar el crecimiento económico, hay que adoptar políticas públicas que restablezcan las libertades y fortalezcan el régimen de propiedad que fue destruido durante la dictadura. Es imprescindible promover la libertad de mercado, reducir la regulación excesiva, elevar la eficiencia del gasto público, mejorar la oferta de servicios públicos de educación y salud, y sacar el Estado de las actividades en que el sector privado tiene ventajas comparativas. 

En ese contexto, conviene estimular la entrada masiva de capital privado en las actividades productivas y en proyectos de ampliación y modernización de la infraestructura pública. 

La industria petrolera de Venezuela, que posee la mayor reserva de crudo del mundo, debe ser renovada con inversión extranjera para llevar la producción de los poco más de 0.5 millones de barriles por día que se suplen actualmente a los más de 3.3 millones de barriles que se producían diariamente en 1998. Las empresas petroleras estadounidenses ya han anunciado su interés en realizar las inversiones requeridas para que Venezuela sea nuevamente la potencia que era en la producción de crudo y refinado.

Además, se ha de fomentar el comercio exterior y promover la diversificación de la economía con el fin de expandir la agricultura, la manufactura, el turismo, entre otras actividades. La repatriación del capital humano que emigró por la crisis económica puede aportar significativamente a la recuperación del aparato productivo nacional y modernización de la sociedad.

La caída de Maduro

[Escrito el 5 de enero de 2026] 

A mediados de agosto de 2024, comenté que la política económica venezolana bajo el régimen chavista, continuado por Nicolás Maduro, había sido tan desastrosa que en una década provocó una terrible hiperinflación y el desplome del producto interno bruto a un 25% del nivel observado en 2012. El resultado de ese comportamiento de la actividad económica, condicionado por ocho años de recesión, ha sido un vertiginoso aumento de la pobreza. 

El domingo 28 de julio de 2024 el pueblo venezolano llenó las urnas para expresar su rotunda oposición a una dictadura de 25 años: no más distorsiones económicas, no más injusticias, no más corrupción ni más privilegios para la clase gobernante. Venezuela quiere libertad y un cambio de gobierno. Por ese motivo Edmundo González, la cara de la oposición que dirige María Corina Machado, obtuvo casi el 70% de los votos. 

Nicolás Maduro se declaró ganador de las elecciones y, mediante la represión que le brindan las armas, se logró mantener en el poder. Una gran parte de la comunidad internacional, incluyendo países de América Latina como la República Dominicana, defendió la voluntad popular y la legitimidad democrática en Venezuela. Pero esos reclamos fueron insuficientes, Maduro retuvo el poder hasta la semana pasada. 

Cansado de realizar advertencias, el presidente Donald Trump autorizó el 3 de enero derrocar a Maduro. En una operación relámpago, un equipo militar élite, apoyado por un bombardeo de precisión, penetró en territorio venezolano y capturó a Maduro, quien enfrentará esta semana cargos de narcotráfico ante un tribunal federal de Nueva York. 

Ahora comienza lo difícil en Venezuela, lograr una transición del régimen chavista, encabezado por Delcy Rodríguez, hacia una democracia plena. 

lunes, 5 de enero de 2026

El Banco Central en modo halcón

[Escrtio el 2 de enero de 2026] 

Las autoridades monetarias vigilan de manera constante la evolución de la tasa de inflación para asegurar que permanezca dentro del rango meta que va del 3% al 5% anual.

A noviembre, el ritmo de variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó un 4.81%, un nivel muy cercano al límite superior del objetivo. Más inquietante aún es que, al anualizar el comportamiento de los precios entre junio y noviembre del año 2025, la inflación implícita asciende a un 6.65%. 

Ante ese panorama inflacionario, el Banco Central decidió en diciembre mantener la tasa de interés de política monetaria en un 5.25%. La decisión fue acertada: un recorte de 25 puntos básicos, justificado por la reducción similar aplicada por la Reserva Federal, habría enviado al mercado una señal incompatible con el compromiso de preservar la estabilidad de precios.  

A mi entender, el Banco Central debe ejercer una vigilancia estricta sobre la trayectoria de la inflación, al igual que lo hace un halcón monetario. Por ello, aunque la tasa de crecimiento del producto interno bruto cerró el año pasado en torno al 2.2%, lo recomendable es que la institución mantenga en lo sucesivo niveles de liquidez que no generen presiones inflacionarias e incluso esté dispuesta a elevar la tasa de política monetaria si las circunstancias así lo requieren.