[Escrito el 23 de enero de 2026]
En Davos, Suiza, el presidente Donald Trump afirmó que su nueva política comercial ha hecho que la construcción de nuevas fábricas suba un 41% y que el déficit comercial se reduzca un 77%. Howard Lutnick, secretario de Comercio, también presentó indicadores económicos positivos, entre ellos el crecimiento de un 4.3% registrado en el tercer trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior.
Los datos publicados por instituciones oficiales muestran resultados negativos. Según el Banco de la Reserva de St. Louis, el gasto de construcción del sector manufactura registró un descenso significativo, a lo cual se agrega la destrucción de 72 mil empleos en dicha actividad industrial desde enero de 2025. El índice de capacidad utilizada de las fábricas en Estados Unidos también muestra una trayectoria negativa y, en diciembre, se colocó en un 75.6%, cifra que queda por debajo del promedio observado entre 1972 y 2024.
Respecto a la incidencia de los aranceles, se han realizado diversas estimaciones que demuestran que esa carga impositiva recae principalmente sobre los importadores y consumidores estadounidenses. Un reciente estudio elaborado por Julián Hinz y colegas del Instituto Kiel para la Economía Mundial confirman que el 96% de los nuevos aranceles establecidos por Trump están siendo pagados por los productores -que importan insumos- y consumidores de Estados Unidos, mientras que el 4% restante lo absorben los países exportadores. Ese resultado sugiere que los aumentos arancelarios han deteriorado el margen de beneficios y bienestar de los agentes económicos de Estados Unidos.
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