lunes, 5 de enero de 2026

El Banco Central en modo halcón

[Escrtio el 2 de enero de 2026] 

Las autoridades monetarias vigilan de manera constante la evolución de la tasa de inflación para asegurar que permanezca dentro del rango meta que va del 3% al 5% anual.

A noviembre, el ritmo de variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó un 4.81%, un nivel muy cercano al límite superior del objetivo. Más inquietante aún es que, al anualizar el comportamiento de los precios entre junio y noviembre del año 2025, la inflación implícita asciende a un 6.65%. 

Ante ese panorama inflacionario, el Banco Central decidió en diciembre mantener la tasa de interés de política monetaria en un 5.25%. La decisión fue acertada: un recorte de 25 puntos básicos, justificado por la reducción similar aplicada por la Reserva Federal, habría enviado al mercado una señal incompatible con el compromiso de preservar la estabilidad de precios.  

A mi entender, el Banco Central debe ejercer una vigilancia estricta sobre la trayectoria de la inflación, al igual que lo hace un halcón monetario. Por ello, aunque la tasa de crecimiento del producto interno bruto cerró el año pasado en torno al 2.2%, lo recomendable es que la institución mantenga en lo sucesivo niveles de liquidez que no generen presiones inflacionarias e incluso esté dispuesta a elevar la tasa de política monetaria si las circunstancias así lo requieren.  

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