[Escrito el 27 de enero de 2026]
Para la República Dominicana, que ha recibido de forma irregular a centenares de miles de migrantes haitianos, resulta crucial que el Estado haitiano recupere el control de las calles, estabilice su economía y genere empleo de manera sostenida. Avanzar en esa dirección contribuiría a reducir el elevado flujo migratorio, que presiona a la baja los salarios de los trabajadores dominicanos con menor calificación y deteriora el balance de las finanzas públicas.
Uno de los pocos puntos luminosos en la economía haitiana es la iniciativa HOPE/HELP de Estados Unidos, un conjunto de leyes que permite exportar prendas de vestir al mercado estadounidense libres de aranceles. Este esquema comenzó a aplicarse en 2006 y fue ampliado tras el devastador terremoto de 2010, convirtiéndose en un pilar para la sostenibilidad de la industria textil haitiana. Se estima que ha generado decenas de miles de empleos, especialmente en los parques industriales CODEVI y CORAL, ubicados en el noroeste del país.
El programa HOPE/HELP expiró a finales de 2025 y su renovación continúa en discusión en el Congreso de Estados Unidos. Sin este régimen de acceso preferencial al mercado más grande del mundo, es casi seguro que la industria textil haitiana colapse, lo que incrementaría el desempleo y profundizaría la indigencia en el país más pobre del hemisferio occidental.
Algunos expertos consideran muy probable que el Congreso apruebe una extensión temporal de la iniciativa, con un horizonte que podría situarse entre uno y tres años. Sin embargo, un plazo tan limitado no generaría el atractivo necesario para captar nuevas inversiones en Haití; en el mejor de los casos, permitiría a las empresas textiles planificar su salida hacia México, Vietnam u otros países más competitivos y con mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense.
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