[Escrito el 17 de febrero de 2025]
La estrategia arancelaria del presidente Donald Trump es una fuente de incertidumbre para la economía global.
Douglas A. Irwin, profesor de Economía en Darmouth College, ha criticado la propuesta de establecer aranceles recíprocos a los socios comerciales de Estados Unidos. Según Irwin, experto en política comercial, imponer un arancel igual al que imponen los otros países a las exportaciones estadounidenses “Parece justo…pero es en realidad una idea terrible.”
Específicamente, indica que los aranceles recíprocos complicarían excesivamente el sistema arancelario de Estados Unidos porque habría que establecer miles de tasas. Esa decisión distorsionaría los precios relativos de las mercancías, lo cual crearía ineficiencias en la asignación de los recursos productivos y reduciría el nivel de bienestar del consumidor. Además, la industria estadounidense, que utiliza una gran cantidad de bienes importados para mejorar su competitividad, sería impactada negativamente.
En un artículo que publiqué en Diario Libre el 20 de enero pasado señalé los costos del aumento de los aranceles. El efecto inmediato del incremento de los aranceles será el aumento de precios de los bienes importados, lo cual reduciría el ritmo de convergencia de la inflación a la meta del 2% establecida por la Reserva Federal.
El Peterson Institute for International Economics, un centro de investigación localizado en Washington, D.C., estimó que el aumento de los aranceles costaría en promedio 2,600 dólares anuales a los hogares estadounidenses del tercer quintil de renta, equivalente a una caída de un 4.1% de su ingreso después de impuestos. Además, el aumento de los gravámenes a las importaciones acentuará la regresividad de la estructura arancelaria, pues las familias de menores ingresos sufrirán una caída de su renta disponible de un 6.3%, en contraste al descenso de solo un 1.4% que se observará en las remuneraciones de los hogares más ricos.
Frente a esos pronósticos negativos, lo mejor sería que la administración Trump entendiése que el déficit comercial depende del balance entre el ahorro doméstico y la inversión, lo cual tiene como contraparte los movimientos de capitales en forma de ahorro externo. Esto significa que el déficit comercial no depende del nivel de los aranceles, que es el instrumento de política que quieren utilizar los mercantilistas enquistados en el gobierno de Trump.
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