jueves, 10 de diciembre de 2020

Sobre la recompra de deuda dominicana

 [Escrito el 9 de diciembre de 2020]

El gobierno del presidente Luis Abinader anunció hoy [ayer] la recompra de deuda soberana de corto plazo mediante su canje por deuda de largo plazo. Esa operación de gestión de pasivos implicó el incremento del bono emitido con vencimiento a 2032 por la suma de 1,266 millones de dólares, cuyos recursos se utilizaron para recomprar 1,260 millones de dólares de deuda que vencían en los años 2021, 2024 y 2025. Esto significa que esa operación financiera aumentó el nivel de deuda pública total en 6.1 millones de dólares.

El beneficio de la recompra de deuda consiste en la reducción de su servicio en el período comprendido entre 2021 y 2025, el cual se estima en 1,132 millones de dólares. Esa disminución se explica por la sustitución de bonos con cupones comprendidos entre 5.5% y 7.5%, por el nuevo bono con vencimiento en 2032 con un cupón de 4.875%. Además, el gobierno no tendrá que pagar el principal de esos bonos en los próximos cuatro años, lo cual implica una mayor disponibilidad de flujo de caja que podría utilizar libremente en el corto plazo. Es obvio que esa operación de gestión de pasivos incrementará el servicio de la deuda a partir de 2026, acentuándose en el año 2032, cuando haya que pagar el principal adicional colocado hoy por la suma de 1,266 millones de dólares.  Esto acrecienta la necesidad de una reforma tributaria.   

De acuerdo con el Ministerio de Hacienda, la operación de canje de deuda reducirá en 427 millones de dólares el servicio de la deuda externa en 2021. Ese resultado crea dos opciones para la presente administración. La primera opción es que el gobierno se ahorre esos recursos y reducir así el déficit público del próximo año, lo cual disminuiría el riesgo del pago de la deuda. La segunda opción es utilizar los recursos liberados para invertirlos en obras de infraestructura, con un elevado efecto multiplicador, y en la extensión de los programas sociales Fase, Quédate en Casa y Pa’Ti.

En diversas ocasiones he recomendado al gobierno mantener esos programas sociales más allá de diciembre, espero que esa sea la decisión que tomen, pues beneficiaría a miles de hogares vulnerables y pequeñas empresas. Esto permitiría que esa parte de la sociedad se beneficie también de la enorme liquidez que existe en los mercados de capitales internacionales.  

Control de precios 2.0

 [Escrito el 8 de diciembre de 2020]

Hace mucho tiempo se demostró, teórica y empíricamente, que la política de control de precios tiene un impacto negativo sobre el bienestar de la gente. El establecimiento de precios máximos tiende a reducir la oferta, a incrementar la demanda y, por lo tanto, a crear escasez. Asimismo, se ha verificado que la fijación de precios tiende a deteriorar la calidad de los productos sujeto a ese control. Por esos resultados es que los gobiernos, por lo general, evitan la aplicación de ese tipo de políticas.

En microeconomía se enseña que el nivel de precios depende de la interacción entre oferta y demanda. Cuando la demanda está por encima de la oferta, los precios suben; y cuando la demanda está por debajo de la oferta, los precios bajan.

Esa teoría permite explicar los aumentos de precios que se han registrado recientemente en los productos agropecuarios. Específicamente, se puede decir que esos aumentos se deben al desequilibrio entre oferta y demanda. Si se quiere lograr una reducción de los precios, hay que incrementar la oferta. La oferta se puede expandir mediante una disminución de los costos de producción, a través de un incremento de la productividad o mediante una apertura comercial que facilite las importaciones.

A pesar de ese conocimiento, el gobierno ha preferido aplicar una estrategia muy parecida al control de precios. El ministro de Agricultura, Limber Cruz, ha realizado un acuerdo con los representantes de los principales supermercados del país, para que éstos reduzcan el margen de beneficios sobre los productos de la canasta básica. Con esa medida las autoridades pretenden que se reduzcan los precios de los productos como el arroz, habichuelas, carne de pollo, leche, huevos, entre otros.

Lamentablemente, esa medida no tendrá un impacto positivo. Me explico. Ese tipo de productos son bienes básicos sin marca, por tanto, sujeto a una gran competencia y con un margen a nivel de supermercado que es relativamente pequeño. Esto implica que la reducción de los márgenes no es una política sostenible, pues los supermercados no tendrán ningún incentivo a seguir vendiendo esos productos si el margen es cercano a cero. En consecuencia, el acuerdo entre el Ministerio de Agricultura y los supermercados no reducirá significativamente el nivel de precios de los bienes agropecuarios, y la exigua reducción que pudiese lograrse sería transitoria. Mi recomendación al gobierno del presidente Abinader es que se olvide de esa política de control de precios 2.0.

sábado, 5 de diciembre de 2020

La era de bajas tasas de interés

 [Escrito el 4 de diciembre de 2020]

Estamos en una era de bajas tasas de interés a nivel global. En el año 2000 la tasa de interés real, medida por el rendimiento del Tesoro de los Estados Unidos a 10 años menos la tasa de inflación era de 4.3%, mientras en el año 2020 esa variable se colocó en -0.1%.  Y se espera que las tasas de interés se mantengan en un nivel reducido, específicamente por debajo de 2% en términos nominales, durante los próximos años.

Bajas tasas de interés implican un cambio de poder de la política económica. La política monetaria reduce su efectividad, pues está condicionada por el límite inferior cero, por debajo del cual no puede reducirse la tasa de interés nominal. En el pasado, cuando había recesión, los bancos centrales actuaban de manera rápida reduciendo de manera significativa la tasa de interés para reactivar la demanda agregada. Pero, con tasas de interés cercanas a cero, el margen de maniobra de las autoridades monetarias se reduce. No obstante, hay que reconocer que se pueden utilizar otros instrumentos monetarios de rápida implementación para reactivar la economía.

 Por otro lado, las bajas tasas de interés fortalecen la política fiscal, pues disminuyen el servicio de la deuda pública y facilitan su sostenibilidad. En otras palabras, esas bajas tasas de interés, como las actuales, permiten a los gobiernos endeudarse con mayor facilidad y a menor costo, aumentando la capacidad de ejecutar una política fiscal expansiva, como es el caso de obras de infraestructura, lo cual elevaría el crecimiento potencial y expandiría el empleo en el sector privado. Esa es una gran oportunidad para mejorar el nivel de capitalización pública en economías emergentes.

En el caso de la República Dominicana, la reducción de las tasas de interés a nivel internacional podría ser aprovechada para realizar operaciones de gestión de liquidez, como la lanzada por el gobierno del presidente Abinader el pasado martes. Esto significa sustituir deuda soberana con elevadas tasas de interés por deudas con menores tasas. Obviamente, esto implica pagar una prima por encima del valor facial del bono que se estaría readquiriendo, pero operaciones de ese tipo se podrían llevar a cabo, siempre y cuando, haya un beneficio para el gobierno dominicano en términos de valor presente. Con relación al flujo de caja, esa operación financiera reducirá el servicio de la deuda en los próximos años, liberando recursos que podrían utilizarse para aumentar el gasto de capital, lo cual aceleraría el crecimiento económico. Esa recomendación la realizo sin perder de vista el valor presente del superávit primario, que se debe alcanzar para honrar la deuda pública en el largo plazo. 

viernes, 4 de diciembre de 2020

Reforma tributaria y calificación crediticia

[Escrito el 3 de diciembre de 2020]

Las calificadoras de riesgo han ratificado la calificación de la República Dominicana. En el caso de S&P Global Ratings (S&P) ha mantenido la calificación BB-/B con perspectivas negativas. Esto significa que, en el contexto de recesión económica actual, si no se ejecutan las reformas estructurales podría haber un deterioro de las cuentas fiscales y externas, repercutiendo negativamente sobre la capacidad de pago de la deuda pública.

La perspectiva negativa implica que S&P puede reducir la calificación de la República Dominicana entre los próximos seis y 18 meses. El futuro de la calificación dependerá de tres eventos.

El primer evento, aun cuando S&P no lo dice explícitamente en su reporte, es que se cumpla en 2021 el déficit fiscal de 3% del PIB, el cual es un gran reto, pues implica una reducción de más de seis puntos porcentuales del PIB con relación al nivel registrado en 2020. Si hacia mediados de año se observa que el déficit público oscilara entre 5% del PIB y 6% del PIB, es muy probable que S&P rebaje la calificación de la deuda de largo y de corto plazo.

La reforma tributaria es el segundo evento que debe cumplirse para que se mantenga la calificación crediticia. El gobierno del presidente Abinader se comprometió a discutir y aprobar a mediados del año próximo la reforma fiscal, con el objetivo de aumentar los ingresos tributarios y disminuir de manera permanente, es decir, a partir del año 2022, el déficit del sector público no financiero. Según S&P: “Podríamos bajar las calificaciones si el gobierno no puede aprobar reformas para frenar el déficit fiscal, que de lo contrario podría conducir a un aumento sustancial de la deuda externa.”

Un crecimiento económico menor al esperado es el tercer evento que pudiera deteriorar la calificación crediticia del gobierno dominicano. S&P ha indicado que si los choques externos o la pandemia del Covid-19 limitan el crecimiento actual y/o potencial reduciría la calificación. Esto se explica debido a que el crecimiento del PIB es un factor clave para colocar la deuda pública, como porcentaje del PIB, en una trayectoria sostenible en el largo plazo.

Hay que destacar que la calificación de BB- refleja, según lo indica el reporte de S&P, el rápido ritmo de crecimiento de la última década y la resiliencia de la economía dominicana, tal como señalé en el comentario del pasado lunes. Si el presidente Abinader utiliza la mayoría que tiene el PRM en el Congreso para aprobar la reforma fiscal, los fundamentos macroeconómicos se fortalecerían, mejorando así la calificación crediticia del gobierno dominicano.

jueves, 3 de diciembre de 2020

El equipo económico de Biden

[Escrito el 2 de diciembre de 2020] 

El presidente electo de los Estados Unidos, Joe Biden, ha seleccionado un equipo económico que deberá ayudarlo a enfrentar una de las peores crisis registradas a nivel global. El objetivo de ese grupo de profesionales será la aceleración del crecimiento económico con equidad, que permita la recuperación del empleo e ingresos destruidos durante la presente recesión.

La pandemia del Covid-19 provocó que la tasa de desocupación en la poderosa economía del norte pasara de 3.5% a inicios de 2020 a 14.7% en abril de este año. Asimismo, la brecha del producto, que se mide como la diferencia entre el producto actual y el potencial, pasó de 1.2% en diciembre del año pasado a -9.9% en junio de 2020.

De acuerdo con el presidente electo Biden, el equipo seleccionado es “de primer nivel que nos ayudará a superar esta crisis económica en curso y nos ayudará a reconstruir la economía, no solo a reconstruirla, sino a reconstruirla mejor que antes.” En ese contexto, cabe resaltar el interés de Biden de que la recuperación beneficie a todos, pero principalmente a los estadounidenses de menores ingresos. Para eso el equipo económico deberá preparar, lo antes posible, un paquete de ayuda económica que pueda ser aprobado por el Congreso y permita la recuperación del bienestar de la gente.

Las personas propuestas para formar parte del equipo económico de Biden y que deberán ser confirmadas por el Senado son: Janet Yellen, como secretaria del Tesoro; Wally Adeyemo, subsecretario del Tesoro; Neera Tanden, directora de la Oficina del Presupuesto; Cecilia Rouse, jefa del Consejo de Asesores Económicos; Jared Bernstein y Heather Boushey, miembros del citado Consejo.

Debe destacarse que, la aprobación y aplicación de la vacuna contra el Covid-19 facilitará la recuperación de la actividad económica. En el día de hoy se aprobó en el Reino Unido la vacuna fabricada por el consorcio formado por Pfizer y BioNTech, que tiene un 95% de efectividad y que se espera comience a ser aplicada a partir de la semana próxima. Esa vacuna también deberá ser aprobada en los próximos días por la FDA de los Estados Unidos, lo cual permitirá que se reactiven las actividades que tienen mayor contacto físico. Esto, unido a la ayuda económica a ser aprobada por el Congreso, dinamizará el mercado laboral, elevándose el nivel de ingreso promedio de la población.   

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Una banca saludable

 [Escrito el 1 de diciembre de 2020]

La Superintendencia de Bancos, dirigida por Alejandro Fernández W., ha informado al país que, pese al impacto de la pandemia provocada por el Covid-19, el sistema financiero nacional presenta en la actualidad indicadores saludables. Esa noticia es muy positiva, pues permite a los depositantes dormir tranquilos, teniendo la certeza de que sus ahorros están en una banca que es líquida, solvente y rentable. 

De acuerdo con la Superintendencia de Bancos, la pandemia no ha impedido el crecimiento del sistema financiero dominicano. Todo lo contrario, medido a octubre, el total de activos refleja una variación interanual de un 21%, subiendo los depósitos un 18%. Dentro de la partida de activos se observa que, la cartera de préstamos se expandió en un 7%, manteniéndose muy saludable, con una morosidad de apenas 2.1%. La autoridad supervisora destaca en su reporte que las reservas superan por mucho la cartera en mora, lo cual implica que la banca tiene suficientes recursos provisionados para enfrentar los posibles incumplimientos.

La liquidez es abundante en el sistema financiero, incrementándose en un 38%, entre octubre de 2019 y octubre de 2020, hasta colocarse en los 396 mil millones de pesos. El porcentaje de disponibilidades sobre el total de depósitos también se incrementó, situándose en 29.5%. Esto significa que la banca tiene suficientes recursos disponibles para hacer frente a los requerimientos de liquidez de los agentes económicos.

A octubre de este año el sistema financiero mostraba un elevado nivel de solvencia. El aumento del capital por la suma de 28 mil millones de pesos se ha traducido en un incremento del índice de solvencia, el cual pasó de 16.8% a 20.4% en los últimos doce meses. Esto implica que la banca tiene un patrimonio por activo que es el doble del requerido por la legislación monetaria.

La Superintendencia de Bancos también ha indicado que, aun cuando se ha reducido la rentabilidad del sistema financiero en los últimos doce meses, se puede decir que tiene un nivel adecuado. Específicamente, el supervisor bancario informó que el retorno del sistema financiero sobre su patrimonio es de un 16.8%, reflejando la viabilidad económica de los intermediarios financieros.

Los indicadores anteriores constituyen un reconocimiento del trabajo realizado, desde hace años, por las autoridades monetarias a favor de la estabilidad y modernización del sistema financiero nacional. No cabe duda de que la evolución de la banca ha sido positiva, y se puede decir que las actuales autoridades de la Superintendencia de Bancos han encontrado un sistema financiero sano y preparado para seguir aportando al desarrollo económico y social de la nación.

Dominicana: una economía resiliente

 [Escrito el 30 de noviembre de 2020]

La economía dominicana ha demostrado ser resiliente. Su capacidad de recuperación frente a choques domésticos o externos, o choques de oferta o demanda, es verdaderamente extraordinaria. Las estadísticas de octubre muestran que la actividad económica, medida por el producto interno bruto, mejora sostenidamente, lo cual revela una trayectoria que se explica por la política económica que se ejecuta desde marzo de este año.

De acuerdo con el Banco Central de la República Dominicana, el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) del mes de octubre de 2020 presenta una variación interanual de -4.3%, colocándose el crecimiento promedio del período enero-octubre en -7.7%.  

El PIB trimestral desestacionalizado revela un comportamiento positivo en el trimestre julio-septiembre con relación al segundo trimestre del año. Específicamente, se estima que la actividad económica se incrementó en un 11% en el tercer trimestre al compararse con los tres meses anteriores.

La recuperación de la actividad económica privada se explica por la política económica expansiva. Por un lado, el Banco Central desde el mes de marzo, justo antes de que iniciara la cuarentena, comenzó a disparar los cañones monetarios, reduciendo la tasa de interés de política y liberando decenas de miles de millones de pesos la liquidez, con lo cual apoyó la demanda agregada de los agentes económicos privados.

La actual política monetaria me hizo recordar la reacción del Banco Central en 1998, cuando el país fue impactado por el huracán Georges. En aquel momento, las autoridades monetarias, encabezadas por el gobernador Héctor Valdez, ejecutaron rápidamente un programa de flexibilización crediticia que apoyó el conjunto de acciones del Gobierno Central y del sector privado, que eran necesarias para reconstruir el país y el aparato productivo nacional, creciendo el PIB ese año en 7.3%.

Volviendo al presente, la política fiscal también ha favorecido la recuperación de la actividad productiva. El apoyo a los hogares pobres y vulnerables, así como a las pequeñas y medianas empresas, ha amortiguado el impacto negativo que provocó la pandemia del Covid-19 sobre la oferta y la demanda de bienes y servicios. Los programas de ayudas sociales, Quédate en Casa, Fase y Pa’Ti han sido clave para la mejora del PIB y para evitar que subiera la incidencia de la pobreza en 7.3 puntos porcentuales adicionales a lo que subió (6 p.p.), pero se necesita aumentar la inversión pública, lo cual facilitaría que la economía cierre el año 2020 con una variación en el entorno del -6.8% y alcance una expansión de un 6% en 2021, tal como estima el Banco Central. Un excelente resultado si se toma en consideración que en el pasado mes de abril se registró un desplome de -29.8%.