lunes, 30 de diciembre de 2024

El sorprendente sector privado

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 30 de diciembre de 2024.] 

Los datos macroeconómicos muestran que la República Dominicana tuvo un buen desempeño en 2024. Según el Banco Central, la economía dominicana registrará en este año la mayor tasa de crecimiento de toda la región. 

El incremento del producto interno bruto (PIB), asociado estrechamente con la creación de empleo, se situó cerca del ritmo potencial del 5%. El resultado contrasta con la débil expansión de apenas un 2.2% en 2023. Cabe destacar que la reciente modificación de la base de cómputo de las cuentas nacionales, que pasó del año 2007 al 2018, revela que la tasa de crecimiento interanual del PIB del cuarto trimestre de 2023 no fue de un 4.2%, como se había publicado a inicios de año, sino de solo un 2.2%. Esto pone en evidencia que la extraordinaria inyección de liquidez a bajas tasas de interés que se llevó a cabo entre junio y diciembre de 2023 tuvo un efecto positivo, aunque se manifestó de manera rezagada durante el primer semestre de 2024. 

Cuando se analiza el crecimiento económico desde la perspectiva de la demanda agregada, se observa que el consumo privado, que alcanzó una variación promedio del 5% en los primeros tres trimestres de 2024, explica el 58% de la variación combinada del PIB y de las importaciones de bienes y servicios. En un distante segundo lugar le siguen las exportaciones de bienes y servicios, con un aporte del 28% a la citada variación combinada, mientras que la formación bruta de capital fijo ocupó el tercer lugar, con un 20%. El aporte de la variación de existencias fue negativo.

En cuanto a las actividades productivas, el sector de hoteles, bares y restaurantes y el del comercio, así como el de la construcción y la manufactura -local y de zonas francas- fueron los que más aportaron a la expansión del PIB durante el presente año. 

El desempeño de la demanda agregada y de las actividades productivas del sector privado ha sido sorprendente, pues en 2024 la tasa de interés activa en términos reales superó el 12%, manteniéndose por encima de la observada en 2023. Esto significa que, a pesar del incremento del costo del financiamiento, los agentes económicos sostuvieron un elevado ritmo de consumo, y las empresas ejecutaron proyectos de inversión con altas tasas de retorno. El sector de la construcción, que registró una variación acumulada promedio del 3.2% en los primeros once meses del año, es el más sensible a las tasas de interés. Por ello, es probable que dicho sector sufra en los próximos meses una desaceleración, a menos que las autoridades monetarias logren reducir, de manera sostenida y compatible con el anclaje de las expectativas de inflación, el costo del financiamiento. 

La tasa de inflación, medida por la variación del índice de precios al consumidor (IPC), cerrará en 2024 por debajo del centro del rango meta de 4%1%. La tasa de inflación subyacente, que excluye los precios de alimentos y combustibles, también quedará muy cerca del centro del rango meta. Ese resultado revela que la política monetaria, complementada con los subsidios estatales a los combustibles y al servicio eléctrico, logró mantener bajo control la variación de los precios de los bienes y servicios. La historia confirma que la estabilidad de precios es uno de los principales aportes que puede brindar el Estado a los agentes económicos privados para fomentar su desarrollo y bienestar. 

El mercado cambiario ha tenido un comportamiento aceptable, aunque con una volatilidad superior al promedio. La tasa de cambio pasó de 58.26 pesos por dólar, registrada el 29 de diciembre de 2023, a 61.09 pesos por dólar al 26 de diciembre de 2024. Ese nivel con el que se cierra el año era previsible, y se pronosticó en esta columna hace ya varios meses. La variación anual de la tasa de cambio del 4.9% supera el promedio histórico del 3.5%, pero se puede afirmar que ese ritmo de depreciación no es preocupante, ya que es compatible con la meta de inflación. 

La política fiscal también fue gestionada correctamente, aunque pudo haber apoyado más al sector productivo privado. Según los gastos publicados por la Dirección General de Presupuesto al 20 de diciembre, se estima que el déficit público cerrará alrededor del 2.9% del PIB, cifra inferior al 3.1% presupuestado. No obstante, se observa en diciembre un salto anormal en el gasto de capital, que pasó del 2.1% del PIB, proyectado con base en los datos anualizados al 15 de noviembre, al 2.4% del PIB. Si el gasto de capital mantuvo ese nuevo ritmo de variación en los últimos días del año, el déficit fiscal se acercó más al monto presupuestado. 

Por otra parte, el entorno internacional ha resultado muy favorable para el desempeño económico en 2024. Estados Unidos, principal socio comercial de la República Dominicana, proyecta un ritmo de crecimiento económico de un 2.7%, a pesar de que las tasas de interés, tanto de la Reserva Federal como de la Notas del Tesoro, se encuentran en niveles históricamente elevados. El dinamismo del mercado laboral estadounidense, reflejado en una tasa de desempleo del 4.2% y una variación interanual del salario por hora de un 4%, ha beneficiado a los dominicanos residentes en esa nación, quienes envían la mayor parte de las remesas familiares que llegan regularmente al país, y cuyo monto superará este año los 10 mil millones de dólares. 

El sector privado dominicano, formal e informal, ha demostrado una vez más su resiliencia. En 2024, los agentes económicos privados enfrentaron con éxito la incertidumbre provocada por la presentación y posterior retiro del proyecto de reforma fiscal; los vaivenes de apriete y afloje monetario aprobados para sortear diversos choques económicos; las elevadas tasas de interés condicionadas por la política restrictiva de la Reserva Federal; la volatilidad cambiaria superior a lo habitual, y una baja inversión pública. A pesar de todas esas adversidades, la economía se expandió de manera sorprendente al ritmo potencial, condición clave para crear nuevos empleos, reducir la pobreza y, en consecuencia, mejorar la calidad de vida de la población. 

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Lecciones económicas brasileñas

[Escrito el 23 de diciembre de 2024] 

Brasil, la economía más poderosa de Latinoamérica, transita actualmente por un camino turbulento. La significativa expansión del déficit público, que se colocó recientemente en 9.5% del PIB, ha deteriorado la estabilidad macroeconómica, lo que se expresa en la vertiginosa depreciación de la tasa de cambio del real frente al dólar estadounidense. 

El presidente Lula da Silva ha perdido el control del gasto público. A pesar de que en noviembre se anunció que se adoptarían medidas para realizar recortes de gastos por un monto equivalente a 11,300 millones de dólares, la situación fiscal sigue en franco deterioro pues al mismo tiempo se anunció que se reducirían los impuestos a los trabajadores con ingresos medios. Ese tipo de medidas fiscales contradictorias e inconsistentes confirma que las autoridades no tienen un verdadero compromiso con la disciplina de las finanzas públicas. El mercado proyecta que la deuda pública seguirá subiendo y preocupa que lo haga hasta un nivel que sea insostenible. 

Los agentes económicos han perdido la confianza en la moneda nacional. En lo que va de año se ha depreciado en un 20% al situarse en 6.3 reales por dólar. La semana pasada la tasa de cambio subió a máximos históricos, tendencia que obligó al banco central de Brasil a intervenir en el mercado cambiario mediante la venta masiva de reservas internacionales. Desde septiembre, el organismo emisor ha subido su tasa de interés en tres ocasiones y se prevé que el apriete monetario se acentúe en los próximos meses. 

Las tasas de interés de mercado reaccionaron al alza. La tasa de rendimiento de los bonos públicos se ha incrementado en 500 puntos básicos en lo que va de año, superando el 15% en diciembre. El incremento de las tasas de interés ha impactado negativamente sobre los activos financieros. Los precios de las acciones y de los bonos han bajado, y se ha elevado el costo del financiamiento tanto para el sector privado como para el gobierno. 

De no reducirse el déficit fiscal, la situación económica podría deteriorarse todavía más. La depreciación del real provocaría un aumento de la tasa de inflación, y las elevadas tasas de interés reducirían, tarde o temprano, el ritmo de crecimiento del producto interno bruto. Un escenario económico muy negativo para la mayoría de los brasileños. 

lunes, 23 de diciembre de 2024

Una restricción monetaria importada

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 23 de diciembre de 2024] 

El miércoles 18 de diciembre se confirmó que la Reserva Federal gestionará con cautela el ajuste de su tasa de interés. Tras el anuncio de la aprobación de la rebaja de 25 puntos básicos a la tasa de interés de referencia, Jerome Powell, el presidente del banco central de Estados Unidos, afirmó que la institución está preparada para tomarse una pausa en el proceso de recortes de ese importante instrumento de política. Entre septiembre y diciembre de 2024, la tasa se redujo en tres ocasiones, y disminuyó un total de 100 puntos básicos para colocarse en el rango que va del 4.25% al 4.5%. 

La persistencia de la tasa de inflación influye en el cambio de postura del organismo emisor. Medida a través de la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), la tasa de inflación interanual a noviembre subió a un 2.7%, mientras que la tasa de inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y energía, se situó en el 3.3%. La variación del índice de precios de gastos de consumo personal, indicador preferido por la Reserva Federal, alcanzó en términos interanuales a noviembre un 2.4%, 0.1 puntos porcentuales por encima de la registrada a octubre. Esas cifras confirman que la tasa de inflación se encuentra sobre una trayectoria ascendente, muy lejos de la meta del 2%. Peor aún, se estima que la inflación de 2025 se situará en 2.5%, 0.1 puntos porcentuales por encima de la inflación proyectada para 2024. El banco central prevé que será en 2027 cuando se logre alcanzar la meta de inflación. 

La Reserva Federal otorga mucha importancia a las condiciones del mercado laboral, el cual, a pesar de un ligero enfriamiento, sigue muy activo y sólido. Según sus estimaciones, la tasa de desempleo cerrará en un 4.2%, mientras que la variación de los salarios por hora lo hará alrededor del 4%, cifra superior al ritmo compatible con la meta inflacionaria. 

Ante esas informaciones, las autoridades monetarias determinaron la necesidad de mantener la tasa de interés de referencia en un territorio restrictivo para colocar la inflación sobre una ruta descendente.  Por ese motivo, en lugar de los cuatro recortes proyectados en septiembre para el 2025, en la reunión de la semana pasada se anunció que solo realizarán dos recortes de 25 puntos básicos cada uno. Esto situará la tasa de interés de la Reserva Federal en un rango de entre un 3.75% y un 4%. 

A pesar de que Powell indicó que todavía es demasiado pronto para determinar el impacto, se mostró preocupado por las propuestas de política del presidente Donald Trump. En particular, el presidente electo ha anunciado que subirá los aranceles a las importaciones de China, México, Canadá y la Unión Europea, a menos que esos países reduzcan los subsidios, combatan el narcotráfico y la inmigración ilegal, y aumenten sus compras de gas natural y petróleo a los Estados Unidos. Por otro lado, Trump ha prometido deportar a millones de inmigrantes en situación irregular, lo que reducirá la oferta de mano de obra y presionará hacia arriba el salario por hora. Además, ha propuesto un recorte de algunos impuestos internos, medida que podría elevar el déficit público e incrementar la demanda agregada, lo que presionaría al alza la tasa de inflación. Ese tipo de políticas obligaría a la Reserva Federal a mantener elevadas las tasas de interés por un tiempo más prolongado. 

El mercado modificó sus expectativas considerando la nueva información del banco central estadounidense. Se prevé que a partir de enero de 2025 se suspendan los ajustes a la baja de la tasa de interés hasta, por lo menos, abril de ese año. En concreto, la probabilidad actual de que en enero se mantenga sin cambios la tasa de interés de referencia es de un 91%. Asimismo, se proyecta con una probabilidad de un 52% que en marzo la tasa de interés de política monetaria continúe dentro del rango que va de 4.25% a 4.5%.  

El mensaje restrictivo de la Reserva Federal, que se manifestó en un aumento de la tasa de rendimiento de las Notas del Tesoro a diez años, puede colisionar con la intención de Donald Trump de acelerar el ritmo de crecimiento económico más allá del 2.1% proyectado para 2025. Si la tasa de interés permanece mucho tiempo en territorio restrictivo, es previsible que en los próximos meses se reduzca el ritmo de crecimiento de la demanda agregada y suba la tasa de desocupación. El escenario resultante no será del agrado del presidente Trump, quien podría presionar al banco central para que reconsidere su política monetaria. Una confrontación de ese tipo sería perjudicial no solo para Estados Unidos, sino para el resto del mundo.

Las recientes señales de la Reserva Federal han llevado a diversos bancos centrales a ajustar sus políticas monetarias. El Banco de Inglaterra, reconociendo la persistencia de la inflación en su economía, mantuvo sin cambios su tasa de interés en diciembre y mostró su disposición para reducir el ritmo de recortes en 2025. Ante esa noticia, la tasa de rendimiento de los bonos británicos subió hasta un 4.66%, el nivel más alto en doce meses. 

Por otro lado, el Banco Central Europeo advirtió que se distanciará de la política monetaria de la Reserva Federal, pues seguirá con el recorte de su tasa de interés. El objetivo del organismo emisor de la eurozona es estimular el crecimiento económico, que se encuentra apenas alrededor de un 0.8%. Dicha decisión ha provocado una depreciación del euro frente al dólar de los Estados Unidos. 

Las decisiones monetarias estadounidenses también condicionarán la política del Banco Central de la República Dominicana. El organismo emisor dominicano posee una extraordinaria credibilidad, la cual le ha permitido durante décadas enfrentar exitosamente diversos choques externos. Por esta razón, se espera que logre mantener ancladas las expectativas de inflación en un entorno adecuado para sostener un ritmo de crecimiento cercano al potencial. Para ello deberá gestionar de manera óptima su política de tasas de interés, teniendo en cuenta que las acciones de la Reserva Federal constituyen una ineludible restricción monetaria importada. 

jueves, 19 de diciembre de 2024

Powell dice que tasas de interés seguirán altas

[Escrito el 19 de diciembre de 2024]

Tal como comenté el lunes pasado, la Reserva Federal gestionará el proceso de ajuste de su tasa de interés de manera cautelosa. Después del anuncio de que se recorta 25 puntos básicos a la tasa de interés de referencia, Jerome Powell, el presidente del banco central de Estados Unidos, sugirió el miércoles que esa institución está preparada para tomarse un receso en los recortes de dicha tasa que se ha colocado en el rango que va de 4.25% a 4.5%. Además, quedó claro en esa rueda de prensa que la magnitud de la futura reducción que se llevaría a cabo en 2025 será menor a la proyectada. 

La persistencia de la tasa de inflación influye en la nueva posición del organismo emisor. Medida por la variación del Índice de Precios al Consumidor, la tasa de inflación interanual a noviembre se colocó en 2.7% y la tasa de inflación subyacente, la que excluye los precios de los alimentos y energía, se situó en 3.3%. Esas cifras confirman que la tasa de inflación se encuentra muy lejos de la meta del 2% y, peor aún, se estima que la inflación de 2025 superará en 0.4 puntos porcentuales el nivel que se había previsto en septiembre. En consecuencia, será necesario mantener la tasa de interés en un territorio restrictivo para que la inflación se coloque sobre una trayectoria descendente. 

Entre septiembre y diciembre de 2023, las autoridades monetarias recortaron la tasa de interés de referencia en tres ocasiones para una disminución total de 100 puntos básicos. Para 2025, solo se proyectan dos recortes de 25 puntos básicos cada uno, lo que situará la tasa de interés de la Reserva Federal en el rango que va de 3.75% a 4%. 

El mensaje restrictivo de la Reserva Federal puede chocar con la intención del presidente electo Donald Trump de que la economía mejore su ritmo de crecimiento económico. Si la tasa de interés no baja más, es probable que en los próximos meses se contraiga el ritmo de crecimiento de la demanda agregada y la tasa de desocupación suba. Ese escenario no le gustará al presidente Trump, quien pudiera presionar al banco central para que reconsidere su política monetaria. Ese tipo de confrontación sería negativo no solo para Estados Unidos, sino para el resto del mundo. 

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Perspectivas monetarias estadounidenses

 [Escrito el 16 de diciembre de 2024]

La Reserva Federal de Estados Unidos gestionará con mucha prudencia la trayectoria de la tasa de interés de política monetaria, que influye sobre la tasa de interés de los diversos tipos de préstamos y depósitos. 

Por una parte, las autoridades del banco emisor más importante del mundo analizan rigurosamente el ritmo de variación de precios, que a noviembre se situó en términos interanuales en 2.7%, cifra muy superior a la meta del 2%. Algunos funcionarios piensan que la tasa de inflación pudiese acelerarse si el presidente Trump cumple sus promesas arancelarias y migratorias. 

Por otro lado, los miembros de la Reserva Federal otorgan mucho peso a las condiciones del mercado laboral, que sigue muy activo, con una tasa de desempleo de 4.2% y una variación de los salarios por hora de 4%, ritmo de variación superior al compatible con la meta de inflación. Las deportaciones podrían acelerar la tasa de crecimiento de los salarios y, en consecuencia, elevar la tasa de inflación. 

A pesar de esa incertidumbre, se puede considerar como un evento casi seguro que en la reunión de política que se celebrará el 18 de diciembre próximo, el banco central estadounidense reducirá en 25 puntos básicos la tasa de interés de referencia y la colocará en el rango que va de 4.25% a 4.5%. Esa decisión constituiría el tercer recorte consecutivo de la tasa de interés. 

No obstante, a partir de enero de 2025 es altamente probable que se suspendan los ajustes a la baja de la tasa de interés hasta, por lo menos, marzo de 2025. Específicamente, la probabilidad actual de que en enero se mantenga sin cambios la tasa de interés de referencia es de un 82%. Asimismo, se proyecta con una probabilidad de 56% que se realizará un recorte de 25 puntos básicos en la reunión del 12 de marzo de 2025. 

Las decisiones monetarias de Estados Unidos condicionarán la política del Banco Central de la República Dominicana. Aquí cabe apostar a que, el organismo emisor dominicano, que posee una extraordinaria credibilidad que le ha permitido por décadas sortear exitosamente diversos choques externos, logre mantener ancladas las expectativas de inflación en un entorno propicio para el crecimiento económico.

lunes, 16 de diciembre de 2024

¿Cuánto subirá la tasa de cambio?

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 16 de diciembre de 2024.]

En la empresa. En la universidad. En el gimnasio. En la iglesia. En cualquier parte, la gente se pregunta cuánto subirá la tasa de cambio del peso dominicano frente al dólar de Estados Unidos. En esta columna se indicó hace meses que, para diciembre de 2024, la tasa alcanzaría los 61 pesos por dólar y se comentó también que no habría que rasgarse las vestiduras por ese motivo. 

A 13 de diciembre, la tasa de cambio spot se situó en 60.91 pesos por dólar. En lo que va de año, la cotización del dólar respecto al peso ha subido un 4.6%. Esa variación supera el promedio simple interanual de 3.5% registrado desde el inicio de la política monetaria, en enero de 2012, basada en metas de inflación. No obstante, el comportamiento actual no significa que la tasa de cambio se encuentre sobre una trayectoria divergente y explosiva. 

La volatilidad de la tasa de cambio aumentó significativamente tras la pandemia del covid-19. Gran parte del incremento de dicha inestabilidad se debe a la adopción, desde marzo de 2020, de medidas monetarias muy cambiantes e inconsistentes en el tiempo, primero expansivas para estimular la demanda agregada, y luego restrictivas para controlar la tasa de inflación.

Existe evidencia empírica que avala la vinculación de la tasa de cambio con los movimientos de la oferta de dinero. Cuanto más rápido crece la liquidez en una economía, más rápido tiende a depreciarse la moneda local. 

La inyección de liquidez aprobada por la Junta Monetaria en marzo de 2020, que en pocos meses superó los doscientos mil millones de pesos, provocó que la tasa de cambio del peso en relación al dólar se incrementase, entre abril y julio de ese año, de 53.74 a 58.35 pesos por dólar, equivalente a una variación mensual de 1.15 pesos. Asimismo, la ejecución del programa de facilidades de liquidez rápida, aprobado a inicios de junio de 2023 con el objetivo de estimular el crecimiento económico, se tradujo en un aumento mensual de la tasa de cambio de casi 70 centavos de peso entre junio y agosto de dicho año. Esas variaciones absolutas de la tasa de cambio superan significativamente el promedio mensual de 12 centavos registrado entre diciembre de 2005 y febrero de 2020. 

En 2024, el Banco Central ejecutó una política monetaria que combinó simultáneamente medidas contractivas y expansivas, con el objetivo de mantener la estabilidad de la tasa de inflación, impulsar el crecimiento del producto interno bruto (PIB) y reducir la volatilidad de la tasa de cambio.  

Los valores en circulación son títulos de renta fija de corto y largo plazo, emitidos por el Banco Central para influir sobre la cantidad de pesos en el mercado. Cuando el organismo emisor busca reducir la oferta monetaria, aumenta la cantidad de títulos en circulación; y si, por el contrario, lo que desea es expandir la oferta monetaria, recompra esos títulos financieros o los redime a vencimiento. Durante los dos primeros meses de 2024, el Banco Central incrementó los valores en circulación en 104,805 millones de pesos, alcanzando así un máximo histórico de 1.067 millones de millones de pesos, lo que significó un apriete monetario que se manifestó en el aumento de las tasas de interés. Sin embargo, a partir de esa fecha, y con mayor intensidad desde octubre, las autoridades decidieron revertir ese apriete mediante la redención de títulos financieros por la suma de 182,679 millones de pesos. En total, los valores en circulación se redujeron a lo largo de 2024 en 77,874 millones de pesos, lo cual implica un aumento de la oferta de dinero y un entorno propicio para la depreciación del peso frente al dólar. 

La gestión de las reservas internacionales del Banco Central influye también sobre la cantidad de medios de pago en circulación. Cuando aumentan las reservas internacionales, se incrementa la liquidez en pesos y, si se venden reservas, se extrae moneda nacional del mercado. Durante 2024, el Banco Central se desprendió de reservas internacionales por un monto de 2,532 millones de dólares, equivalente a 113,649 millones de pesos, lo que generó una presión hacia la baja de la oferta monetaria y ayudó a mantener estable el valor del peso frente al dólar. 

Los movimientos simultáneos de las reservas internacionales y de los títulos emitidos por el Banco Central provocaron un efecto neto negativo sobre la disponibilidad de liquidez. Ese resultado empujó al alza las tasas de interés de mercado durante 2024, aun cuando el Banco Central intentó reducirlas mediante un recorte de 100 puntos básicos de la tasa de interés de referencia entre agosto y noviembre. La tasa de interés activa aumentó de 13.6% en diciembre de 2023 a 16.09% en noviembre de 2024, variación que impacta negativamente la demanda agregada. 

Con el objetivo de revertir la tendencia ascendente de las tasas de interés, la Junta Monetaria aprobó a finales de noviembre la liberación de 35 mil millones de pesos del encaje legal para que los intermediarios financieros otorguen préstamos a tasas de interés que no superen el 10% anual. El efecto inmediato de ese anuncio ha sido la aceleración del ritmo de depreciación mensual del peso frente al dólar. 

Es muy probable que la tasa de cambio continúe subiendo en las próximas semanas, en especial en enero de 2025, mes en el que estacionalmente se registra un comportamiento ascendente, a menos que el organismo emisor vuelva a intervenir en el mercado cambiario mediante la venta de reservas internacionales o a través de la colocación de títulos financieros que extraigan pesos del mercado. De acuerdo con el análisis histórico de la función de reacción monetaria, se puede proyectar que la tasa de cambio spot cerrará en diciembre de 2025 con un promedio situado en un rango que va de 63.15 a 64.66 pesos por dólar. Ese ritmo previsto de depreciación del peso es compatible con lo requerido para que las exportaciones de bienes y servicios sean competitivas, y para que se mantenga la estabilidad macroeconómica con expectativas de inflación ancladas alrededor de la meta del Banco Central. 

jueves, 12 de diciembre de 2024

Avanza la modernización del Estado Dominicano

[Escrito el 12 de diciembre de 2024] 

La renuncia del ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Pável Isa Contreras, firmada el 4 de diciembre de este año, confirma la voluntad del gobierno del presidente Luis Abinader de eficientizar el Estado mediante la fusión de algunos ministerios. 

En su carta, Pavel Isa indica que los equipos técnicos de los Ministerios de Hacienda y de Economía han llegado a acuerdos que facilitarán la fusión de esas instituciones. Específicamente revela que “Los equipos han definido una propuesta básica sobre la misión, las funciones y la macroestructura del nuevo ministerio y han avanzado en la definición de las funciones de las diferentes áreas.” Se prevé que en los próximos días se presente al Congreso Nacional el proyecto de ley que creará el nuevo Ministerio de Hacienda y Economía. 

La fusión se enmarca en el proceso de modernización de la Administración Pública.  La coordinación de las acciones a ser ejecutadas por ese nuevo ministerio será clave para la buena asignación de los recursos públicos. El dinero que aportan los contribuyentes a la sociedad a través del sistema impositivo tendrá un mayor impacto a favor del desarrollo económico de la nación. 

Es deseable que las autoridades continúen con el proceso de modernización del Estado. 

Pienso que se deben integrar en una sola institución la Dirección General de Impuestos Internos y la Dirección General de Aduanas. Al disponer de más información, la unión de ambas entidades elevaría la capacidad de reducir la evasión impositiva. 

El Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología debe fusionarse lo antes posible con el Ministerio de Educación. También puede incluirse en el nuevo Ministerio de Educación al Ministerio de Deportes y al de Cultura. 

El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones podría fusionarse con el Ministerio de la Vivienda, Hábitat y Edificaciones para crear el nuevo Ministerio de Obras Públicas, Edificaciones y Vivienda. A mi entender, la eficiencia del proceso de contrataciones de todo tipo de obras públicas mejoraría significativamente y se reduciría a un mínimo el tiempo y costo del otorgamiento de los permisos de construcción. 

Por último, cabe destacar otros ministerios que podrían fusionarse. El de Industria y Comercio, Agricultura, Energía y Minas y el de Trabajo podrían agruparse para que sus acciones mejoren su aporte a las actividades productivas del sector privado. Un resultado que será positivo para todo el país.