[Escrito el 19 de junio de 2026]
El 8 de junio comenté sobre el apriete monetario que se avecinaba a nivel internacional, esta semana la Reserva Federal lo materializó. En su primera reunión bajo la presidencia de Kevin Warsh, el Comité Federal de Mercado Abierto eliminó el sesgo hacia recortes de tasas que mantenía en sus comunicados y la dejó de forma unánime en el rango actual del 3.5% al 3.75%. Nueve de los dieciocho funcionarios que sometieron proyecciones anticipan un alza antes de que termine 2026, frente a ninguno en marzo.
El rendimiento de la nota del Tesoro a dos años, sensible a las expectativas de política monetaria, subió hasta 4.16% durante la conferencia de prensa de Warsh celebrada el pasado miércoles 17 de junio. Los futuros pasaron a considerar como un evento casi cierto un alza de 25 puntos básicos en la tasa de referencia para diciembre de este año.
Warsh no presentó su propio "punto" en el resumen de proyecciones y promovió un comunicado más corto, sin guía prospectiva. Parece que ahora se tendrá una Fed que comunique menos, pero que transmita una señal más clara al eliminar contradicciones internas que generan ruido interpretativo en el mercado.
Hasta ahora, el apriete que vaticiné se ha manifestado en aumentos de las tasas de referencia del Banco Central Europeo y del Banco de Japón, así como en el mensaje más restrictivo de la Fed. Ante esa realidad, el Banco Central de la República Dominicana debe procurar que su narrativa sea coherente con la disposición de llevar a cabo un apriete monetario que garantice el anclaje de las expectativas de inflación y la estabilidad macroeconómica.
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