lunes, 6 de julio de 2026

Luces y sombras de la IA

[Frente al Statu Quo. Publicado en Dario Libre el 6 de julio de 2026.\

La liquidez excesiva facilita el nacimiento, desarrollo y persistencia de las burbujas financieras. A partir del primer trimestre de 2020, el balance de la Reserva Federal (Fed) experimentó un crecimiento exponencial impulsado por la compra masiva de títulos del Tesoro y de valores respaldados por hipotecas. Ello se tradujo en un vertiginoso aumento del dinero en circulación y de las reservas de los bancos depositadas en la Fed. En términos precisos, el monto de dichas reservas se colocó en marzo de 2020 en 1.657 billones (millones de millones) de dólares y se situó en casi 3 billones de dólares el 1 de julio de 2026. La abundancia de liquidez propicia que los agentes económicos realicen inversiones o especulen con instrumentos financieros, lo que empuja al alza su precio más allá de lo compatible con su valor fundamental. 

Los principales índices bursátiles registraron un extraordinario desempeño en el segundo trimestre del año, a pesar de las turbulencias creadas por la guerra en Medio Oriente. El Dow Jones se incrementó en un 12.9%, el S&P 500 subió un 14.9% y el Nasdaq escaló hasta un 21.4%. Cabe destacar que, aun cuando la liquidez ha propiciado desde el año 2020 un aumento de los precios del oro, las criptomonedas y los contratos a futuros de petróleo, son las empresas vinculadas con la inteligencia artificial (IA) las que explican el mayor avance de dichos índices. 

La IA posee las características de una tecnología de propósito general: alcance transversal y aplicaciones en muchas actividades productivas y de consumo. Asimismo, estimula la creación de nuevas tecnologías, productos, procesos y modelos de negocios que elevan la productividad y el bienestar. 

Los inversionistas se muestran optimistas respecto del impacto de la IA sobre la economía. La expectativa de ganancias futuras derivadas de su implementación ha generado una inversión masiva en la construcción de centros de procesamiento de datos. Ello se ha traducido en mayor demanda de chips, semiconductores, generadores de electricidad y servicios de construcción, entre otros elementos necesarios para la oferta de la infraestructura utilizada en el entrenamiento y ejecución de los modelos de IA. 

Dada la oferta, el incremento de la demanda de todo lo relacionado con los modelos de IA ha impulsado los beneficios —actuales y proyectados— de las empresas suplidoras de los citados bienes y servicios. El resultado ha sido un vertiginoso aumento del precio de las acciones. Nvidia, un fabricante de chips de procesamiento que hasta hace poco se especializaba en tarjetas de videojuegos y cuyo precio en marzo de 2020 era de apenas 6.59 dólares por acción, tiene en la actualidad un nivel de capitalización de 4.7 billones de dólares, con un precio de 194.83 dólares por acción. Otro caso digno de mención es Micron Technology, una empresa de semiconductores, dedicada al diseño, fabricación y comercialización de chips de memoria y almacenamiento de datos. En marzo de 2020, el precio de su acción era de 42.06 dólares, mientras que en los últimos doce meses ha subido más de un 700% hasta alcanzar los 975.56 dólares.

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, sostiene que la IA generará una subida significativa de la productividad, lo que será una fuerza desinflacionaria por el lado de la oferta, consistente con tasas de interés de equilibrio más bajas. El resultado configuraría un entorno favorable a la inversión y revaloración de las acciones. Sin embargo, algunos expertos consideran que, al menos en el corto plazo, el elevado gasto de capital requerido para la implementación de la IA presionará al alza la inflación. 

Por otro lado, la IA podría afectar al empleo de quienes suplen algunas tareas específicas. En una reciente entrevista en Goldman Sachs Exchange, Daron Acemoglu, profesor del MIT y premio Nobel de Economía, afirmó que es probable que en el corto plazo la IA impacte en las tareas cognitivas rutinarias, como la programación de software. Dicho efecto podría intensificarse en el largo plazo, especialmente si la IA se integra con la robótica, puesto que perjudicaría la demanda de tareas físicas.

La historia muestra que, tarde o temprano, todas las burbujas financieras se desinflan. La originada por la IA puede hacerlo por varios motivos. La pregunta clave es si las ventas y beneficios que justifican el precio actual de esas acciones se mantendrán. La respuesta depende del desempeño económico de las grandes empresas de infraestructura que operan los centros de datos masivos. Algunos analistas expresan dudas acerca de la capacidad de tales empresas, así como de las que desarrollan los modelos de IA generativa —OpenAI (ChatGPT) y Anthropic (Claude)— para producir el flujo de efectivo que recupere de manera rentable los miles de millones de dólares de gasto de capital que han estado ejecutando. 

Otro aspecto relevante es la influencia de la IA sobre las transacciones financieras. Sarah Breeden, vicegobernadora del Banco de Inglaterra, señaló en la conferencia del Banco Central Europeo, celebrada la semana pasada en Sintra (Portugal), que la IA está transformando las finanzas a gran velocidad. La funcionaria propuso mecanismos destinados a impedir que los agentes autónomos de “trading algorítmico” —los que se apoyan en modelos de aprendizaje por refuerzo— comprometan la estabilidad financiera al facilitar el comportamiento de manada. Un entorno en que los precios de las acciones comiencen a caer podría desencadenar una ola de ventas masivas, dado que los modelos piensan de forma parecida, pues están entrenados con datos similares y aprenden con la misma metodología, lo que provocaría el colapso de los precios de los valores financieros. Por esta razón, Breeden considera que los sistemas de IA utilizados para realizar operaciones de compra y venta de títulos financieros de forma autónoma deberían incorporar un “interruptor de apagado” como medida de seguridad que evite el caos en los mercados bursátiles.

En fin, la IA ofrece luces y sombras, oportunidades y riesgos. El desafío consiste en potenciar el capital humano hasta un nivel capaz de aprovechar los beneficios de la IA, al tiempo que se adoptan las medidas oportunas que minimicen los riesgos sistémicos, de modo que la euforia bursátil de hoy no se convierta mañana en una costosa factura social.

Las víctimas de las criptomonedas

[Escrito el 1 de julio de 2026]

Desde el tercer trimestre del año pasado, los inversionistas en criptomonedas han perdido centenares de millones de dólares. Hay dos casos de inversionistas institucionales, cuyas acciones están respaldadas por la acumulación de criptoactivos, dignos de mención. 

Pulsar Group, con sede en Abu Dabi, y Ark Invest, dirigido por Cathie Wood, invirtieron el año pasado 300 millones de dólares en acciones de la firma Solmate especializada en la compra y acumulación del cripto token Solana. El estrepitoso descenso del precio de Solana, típico comportamiento de una burbuja que se desinfla, ha provocado que el precio de la acción de Solmate perdiera un 98% de su valor, al pasar de 249 dólares a solo 5 dólares. Los propietarios de Pulsar Group y Ark Invest sufrirán grandes pérdidas por estar apostando a un activo cuyo valor fundamental es cercano a cero. 

Algo similar le pasa a la empresa Strategy -en el pasado MicroStrategy-, creada por Michael Saylor, y que se ha dedicado a realizar emisión de acciones preferidas y bonos con el objetivo de acaparar bitcoins. A inicios de junio, esa entidad decidió vender una pequeña parte de su portafolio de bitcoin para tener la liquidez necesaria para pagar cupones a los tenedores de las acciones preferidas. Al conocerse la noticia de que Strategy había decidido vender bitcoins, se produjo una caída de un 5% en el precio de dicho activo financiero. La posición patrimonial de esa empresa se ha agravado, al perder entre julio de 2025 y finales de junio de 2026 alrededor de un 80% de su precio de mercado, debido al desplome del bitcoin. 

La burbuja espacial

[Escrito el 30 de junio de 2026]

Elon Musk, el fundador de Tesla, lo hizo de nuevo. Ha creado una nueva burbuja financiera al hacer pública la empresa SpaceX, cuyo precio se fundamenta en la capacidad de imaginar y hacer soñar a los inversionistas. 

La oferta pública inicial ocurrió el 12 de junio con un precio inicial de 150 dólares, que permitió a la empresa recaudar 86 mil millones de dólares. Cuatro días después, el precio se colocó por encima de los 225 dólares, estimulado por las masivas compras de inversionistas que tenían miedo de perderse de las proyectadas ganancias de capital. A partir de ese pico, inició un comportamiento descendente hasta situarse en el entorno de los 151 dólares, una pérdida de casi un 33% respecto a su nivel máximo. 

La evolución del precio de la acción llevó la empresa a una capitalización superior a los 2.5 billones dólares de Amazon y de los 2.6 billones dólares de Microsoft, hasta bajar a los 2 billones de dólares la semana pasada. Para que se tenga una idea de la magnitud de la burbuja de SpaceX basta con decir que su precio llegó a ser 140 veces superior a sus ingresos, mientras que Microsoft tiene un precio respecto a sus beneficios de 21. 

Aswath Damodaran, profesor de finanzas de NYU y considerado en Wall Street como el “decano de la valoración” estimó en 1.3 billones de dólares el valor de la empresa antes de que cotizara en bolsa. Ese resultado revela que el precio actual está muy por encima de su valor basado en fundamentos operativos y financieros. Ojalá que los inversionistas de SpaceX, que ahora pretende emitir bonos por 25 mil millones de dólares, no se pierdan en el espacio cuando explote esa burbuja. 

Se encarece la manzana tecnológica

[Escrito el 29 de junio de 2026]

El jueves pasado, Apple aplicó aumentos significativos en los precios de sus principales productos. En particular, las computadoras Mac y los iPads registraron aumentos de entre un 15% y un 25%, luego de que los costos de los chips de memoria DRAM y de almacenamiento NAND se cuadruplicaran en los últimos doce meses. 

El MacBook Air subió 200 dólares, el MacBook Pro aumentó 300 dólares y el iPad Pro se elevó en 200 dólares, mientras que los precios del iPhone permanecieron, hasta nuevo aviso, sin cambios. En palabras de la empresa dirigida por Tim Cook: “hemos llegado a un punto donde necesitamos comenzar a subir los precios.”

El origen inmediato de esos ajustes se encuentra en la dinámica del mercado de semiconductores. La demanda generada por los grandes desarrolladores de inteligencia artificial ha presionado la oferta y creado un entorno de precios elevados que podría extenderse hasta el próximo año. Micron Technology, uno de los principales fabricantes del sector, reportó márgenes brutos superiores al 80%, reflejo de un mercado que opera bajo condiciones de oferta limitada. 

El episodio también ilustra un aspecto recurrente en los ciclos tecnológicos: la interacción entre decisiones de inversión pasadas y los precios presentes. Durante la fase de baja de precios de 2023, varios productores redujeron la capacidad de producción ante márgenes negativos, lo que hoy limita la respuesta de oferta y presiona los precios hacia arriba en perjuicio de los consumidores.  

¿La burbuja del bitcoin inicia su fase terminal?

[Escrito el 26 de junio de 2026]

El derrumbe reciente del bitcoin confirma, una vez más, que las burbujas financieras siempre estallan. Esta semana, la criptomoneda más famosa del mundo cayó por debajo de los 60,000 dólares, su nivel más bajo en 20 meses, arrastrada por la liquidación en los mercados tecnológicos y por un giro en el apetito de riesgo de los inversionistas. 

El miércoles pasado su precio llegó a 59,023 dólares, un desplome asociado al temor de que los bancos centrales vuelvan a subir las tasas de interés para contener la inflación. Ese nivel de precios está muy lejos de los 126 mil dólares que alcanzó en octubre de 2025. 

La corrección de precios no es un accidente coyuntural. Es la consecuencia lógica de un activo cuyo valor intrínseco es, como he señalado reiteradamente, cercano a cero. La historia económica es clara: los precios de los activos financieros pueden desafiar la gravedad durante un tiempo, pero no indefinidamente. Rudi Dornbusch, profesor de Economía de MIT, lo explicó con precisión quirúrgica: “las crisis tardan mucho más tiempo en llegar de lo que tú piensas y luego suceden más rápido de lo que podrías pensar.” 

El entusiasmo de los inversionistas minoristas que alimentó el rally de 2024 y 2025 se ha evaporado. Dichos inversionistas han migrado hacia apuestas especulativas vinculadas a la inteligencia artificial, dejando al bitcoin sin el combustible emocional que lo sostenía. 

La pregunta ya no es si la burbuja del bitcoin se está desinflando, sino cuánto falta para que toque fondo. Eugene Fama, profesor de finanzas de la Universidad de Chicago, advirtió que la probabilidad de que pierda todo su valor en la próxima década es del 100%. No es una profecía apocalíptica: es simple teoría financiera racional aplicada a un activo sin fundamentos.

Eficiencia en permisos reactiva la construcción

[Escrito el 25 de junio de 2026]

En enero de este año, el ingeniero Manuel Estrella declaró que la actividad de construcción privada podría reactivarse si se agilizaba el proceso de otorgamiento de los permisos. No se limitó a diagnosticar el problema, sino que presentó un conjunto de recomendaciones concretas para hacer más eficiente el sistema de autorizaciones.

El Ministerio de Vivienda y Edificaciones, encabezado por Ito Bisonó, asumió el reto y aceleró los procedimientos internos. La respuesta institucional ha sido contundente. En los primeros cinco meses de 2026 se emitieron 765 licencias, un aumento de un 85.6% respecto al mismo período del año anterior. Esos permisos abarcan proyectos residenciales, comerciales, turísticos e industriales, y representan 273 mil millones de pesos en inversión autorizada, un incremento de un 153% frente a enero-mayo de 2025.

El impacto en la actividad sectorial es evidente. Según el indicador mensual de actividad económica (IMAE) del Banco Central, el valor agregado de la construcción creció un 5.1% en los primeros cinco meses del año. Ese dinamismo contrasta con el 0.7% que alcanzó de crecimiento promedio entre 2022 y 2025, en particular es un resultado muy distinto al retroceso de 1.8% registrado en 2025. 

Como suele ocurrir en la economía dominicana —donde “si trabaja el albañil, trabaja todo el país”— el repunte de la construcción ha tenido un efecto multiplicador sobre el resto de la actividad productiva. Acumulado a mayo, el PIB crece un 4.2%, variación explicada en un 15.2% por la recuperación de la construcción. Se trata de un desempeño notable, especialmente en un contexto marcado por el choque de oferta negativo derivado de la guerra en Medio Oriente, que ha afectado los costos y la logística a nivel global.

La evidencia sugiere que, cuando los procesos se ordenan, la economía responde. El desafío es mantener ese impulso para que la expansión económica alcance el potencial en 2027.