lunes, 3 de agosto de 2026

Un Banco Central divorciado

[Escrito el 31 de julio de 2026]

El análisis de la decisión del Banco Central de mantener la tasa de política en 5.25% permite concluir que su principal instrumento de política no refleja las condiciones reales del mercado monetario. 

Dado que la tasa real neutral se estima en 1.5% y la inflación esperada a doce meses es 4.6%, la tasa neutral nominal se ubica en 6.1%. Esto significa que la tasa de política está 85 puntos básicos por debajo de la neutral; es decir, la postura de política monetaria, en términos de la señal de la tasa de referencia, es técnicamente expansiva, no neutral ni restrictiva.

Ese resultado contrasta con lo que ha ocurrido en el mercado. Entre diciembre de 2025 y julio de este año, la tasa interbancaria subió 72 puntos básicos hasta 7.78%. Asimismo, la tasa de interés pasiva subió 123 puntos básicos y se colocó en 7.31%. Ello significa que, mientras la autoridad monetaria mantiene una señal expansiva, el mercado opera en condiciones de liquidez más restrictivas.

Es posible que las brechas entre la tasa de política y las del mercado reflejen presiones de liquidez bancaria, expectativas de depreciación del tipo de cambio, o desconfianza del mercado en que la inflación converja a la meta, lo cual llevaría a los agentes a exigir primas más altas independientemente de la señal del Banco Central. Ante esa realidad, el Banco Central debe tomar medidas de liquidez, mediante la acumulación de reservas internacionales netas, que hagan compatible las tasas de mercado con señal de la tasa de referencia.   

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