jueves, 28 de agosto de 2025

Se confirma la proyección del crecimiento económico

[Escrito el 28 de agosto de 2025]

El Banco Central de la República Dominicana publicó el dato de crecimiento económico a julio, el cual muestra una mejoría respecto al promedio del primer semestre. En términos interanuales, el producto interno bruto (PIB) se expandió un 2.9%, variación superior al 2.4% registrado como promedio entre enero y junio de 2025. 

Según las autoridades monetarias, la inyección de 81 mil millones de pesos aprobada el 16 de junio pasado ha favorecido la actividad económica. No obstante, el ritmo de crecimiento de julio no fue suficiente como para mover la aguja del crecimiento promedio que se mantuvo en un 2.4%.

Del comportamiento registrado en los primeros siete meses se desprende que la tasa de crecimiento del PIB para el año completo se ubicará entre el 2.5% y el 3%. Y lo más probable es que en términos puntuales se sitúe más cercana al 2.5% que al 3%. 

Dicha proyección del crecimiento económico, que realicé hace varios meses, contrasta considerablemente con el 4.5% estimado por el Banco Central a inicios de año. Incluso se encuentra por debajo de la proyección más reciente de los técnicos de ese organismo monetario, la cual se coloca en el rango del 3% al 3.5%. Basta con indicar que para que se alcance el 3%, el Indicador Mensual de Actividad Económica debería subir en promedio en un 3.7% en los meses de agosto a diciembre. Un evento cuya probabilidad es cercana a cero. 

Una Reserva Federal turca

[Escrito el 27 de agosto de 2025]

La decisión del presidente Trump de despedir a Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal, debilitará la capacidad de esa institución de mantener la inflación cerca de la meta del 2%. Numerosos expertos e inversionistas opinan que esa decisión es ilegal y constituye un paso hacia una Reserva Federal controlada por las decisiones de un hombre fuerte, como ocurre con el banco central de Turquía, cuyos errores de política monetaria han provocado una inflación que ha superado el 80%. 

El objetivo de Trump de tener a su favor la mayoría de los siete gobernadores de la Reserva Federal es, según ha declarado, reducir la tasa de interés de referencia en 300 puntos básicos. Un recorte de esa magnitud colocaría dicha tasa en el rango comprendido entre 1.25% y 1.5%, niveles incompatibles con la estabilidad de precios.  

Es muy probable que la disminución de la tasa de interés de referencia provoque una reducción de la tasa de rendimiento de las Notas del Tesoro de muy corto plazo. Sin embargo, las tasas de los rendimientos de los bonos a 30 años registrarían un aumento significativo, ya que reflejarían expectativas de mayor tasa de inflación en el largo plazo. 

La reacción de los mercados financieros será clave para la defensa de la independencia de la Reserva Federal. Si la cotización del dólar se desploma frente a otras monedas, si cae el precio de los títulos del Tesoro y si se reducen los precios de las acciones, los inversionistas estarían enviando una señal contundente de que prefieren un banco central independiente y no uno arrodillado como el que existe actualmente en Turquía. 

lunes, 25 de agosto de 2025

Una pela por ahorrar

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 25 de agosto de 2025.]

El viejo Ladislau Klein, propietario de una pequeña tienda en la avenida Duarte de Villa Francisca, enseñó al autor de esta columna, cuando apenas tenía diez años, la importancia de que el dinero generase más dinero. A partir de esa valiosa lección, emprendió un camino de ahorro destinado a financiar inversiones y otorgar préstamos, con un interés que parecía muy elevado, pero que no lo era tanto si se consideraba el nivel de riesgo asumido. El próspero negocio concluyó de forma abrupta cuando su padre se percató de su existencia y lo obligó a liquidarlo, con las pérdidas que ello supuso para el joven emprendedor. Por fortuna, un fracaso puede resultar positivo si lleva a estudiar más y a organizarse mejor.  

El ahorro es fundamental para el bienestar de la sociedad. La parte del ingreso que no se consume en el presente se reserva con el objetivo de acceder en el futuro a una mayor cantidad de bienes y servicios. El incentivo por posponer el consumo y depositar esos recursos, por ejemplo en la banca, es la tasa de interés. A su vez, los fondos ahorrados se utilizan para financiar proyectos empresariales privados o de infraestructura pública, los cuales permiten expandir de manera sostenida el producto interno bruto (PIB). 

El ahorro también se correlaciona de forma positiva con la acumulación de capital humano. Un hogar con padres financieramente responsables ahorra parte de sus ingresos para destinarla a la formación académica de sus hijos. Dado que la tasa de retorno del capital humano supera a la tasa de interés, la decisión intertemporal óptima de los padres consiste en ahorrar -antes de la llegada de los hijos- en instrumentos de alta rentabilidad para luego invertir esos recursos en su educación. En términos microeconómicos, esa estrategia incrementará la probabilidad de que la familia eleve su ingreso promedio y continúe ascendiendo en la escala social, con lo cual evitará ser una carga para el Estado. En el plano macroeconómico, promoverá la innovación, el progreso tecnológico y la productividad laboral. Todo ello estimulará el desarrollo económico y social. 

A pesar de la importancia del ahorro, los gobiernos adoptan en ocasiones medidas que lo desincentivan. La evidencia internacional muestra que el impuesto sobre el ingreso de capital, en particular sobre los intereses, distorsiona las decisiones de consumo, ahorro, inversión e innovación, además de afectar negativamente tanto el crecimiento económico como el bienestar social. Ese tipo de gravamen disminuye el retorno después de impuestos y, por tanto, tiende a reducir la disponibilidad de fondos para inversión. 

En la República Dominicana, la Ley No. 253-12 estableció en 2012 una retención de un 10% sobre los intereses pagados o acreditados a personas físicas residentes o domiciliadas en el país. Dicha retención constituye un pago único y definitivo del impuesto sobre ese ingreso, retenido por las entidades financieras, y se aplica sobre los intereses pagados por las cuentas de ahorro, depósitos a plazo, certificados e instrumentos financieros emitidos por el Banco Central. En 2024, esa figura impositiva recaudó 7,821 millones de pesos, cifra equivalente a un 0.11% del PIB; es decir, menos del 0.8% de la presión tributaria.  

El impuesto sobre los intereses no solo desincentiva el ahorro, también es regresivo. Al reducirse la tasa de interés pasiva después de impuestos, se incrementa el consumo en el presente en detrimento del ahorro. Ese cambio en el comportamiento de los individuos disminuye los fondos disponibles para invertir, tanto en capital físico como humano, lo que repercute negativamente en la tasa de crecimiento del ingreso en el futuro. La regresividad radica en que los agentes económicos de mayores ingresos disponen de mecanismos de ingeniería financiera que les permiten evadir con facilidad dicho impuesto, ya sea invirtiendo en el extranjero a través de vehículos exentos o mediante la adquisición de instrumentos emitidos por el Ministerio de Hacienda que no están gravados. 

Asimismo, el impuesto sobre los intereses presiona al alza la tasa de cambio. El citado gravamen reduce la tasa de retorno de los rendimientos en pesos, aumenta en términos relativos el rendimiento de los títulos denominados en dólares de los recursos depositados o invertidos en el extranjero y tiende a provocar una fuga de capitales. La reducción de la demanda de los instrumentos financieros en moneda local eleva el tipo de cambio. Esa reacción se intensifica cuando en los mercados internacionales prevalece, como ocurre en la actualidad, un escenario de altas tasas de interés.

La situación descrita cobra una gran importancia ante la reciente evolución de la tasa de cambio. Desde inicios del año, las autoridades monetarias dominicanas han intentado reducir la tasa de interés para estimular el crecimiento del PIB. Para ello han aplicado en diversas ocasiones una política monetaria expansiva, bien sea mediante la redención a vencimiento de certificados emitidos por el Banco Central, bien a través de la inyección de liquidez por la liberación de encaje. Sin embargo, esas medidas, al depreciar el peso, son revertidas de forma periódica. El resultado ha sido un aumento de la volatilidad de las tasas de interés y del tipo cambio. 

Combinar una política monetaria de metas de inflación -consistente y óptima-, junto con la eliminación del impuesto a los intereses, mejoraría el retorno de las inversiones financieras en pesos y crearía condiciones favorables para la moneda nacional. Si en septiembre la Reserva Federal inicia un nuevo ciclo de recortes de su tasa de interés, con una disminución de 25 puntos básicos, aumentaría el incentivo para mantener los recursos invertidos en el país, contribuyendo así a la estabilidad cambiaria.  

La pela que en la actualidad sufren los ahorrantes debe acabar, ya que, como enseñó Ladislau, el ahorro que genera más riqueza constituye un bien para la sociedad. Una futura reforma fiscal tendrá que incluir medidas que mejoren la eficiencia del gasto público y otras que reduzcan la evasión tributaria, además debería eliminar el impuesto que grava los ingresos por intereses de las personas físicas. Quienes asuman la responsabilidad de diseñar y ejecutar dicha reforma deben recordar que los impuestos al consumo son menos distorsionadores y, en consecuencia, representan una mejor fuente de ingresos públicos. 

Recomendaciones del BID contra la evasión

[Escrito el 20 de agosto de 2025] 

En un interesante artículo, dos funcionarias del Banco Interamericano de Desarrollo han realizado un conjunto de recomendaciones para mejorar la eficiencia de la administración tributaria. Esto permitiría reducir la evasión y hacer más justo el sistema impositivo. 

Ana Ibáñez y Marta Ruiz-Arranz indican que el uso del análisis de datos y de herramientas digitales permitirán reducir la evasión y mejorar la progresividad del Impuesto al Valor Agregado (IVA), a través del otorgamiento de subsidios focalizados a los grupos de población pobres y vulnerables. 

En El Salvador, la aplicación de la factura electrónica permitió que las recaudaciones del Impuesto al Valor Agregado (IVA) aumentasen de 3.5% del PIB a 8.7% del PIB, entre 2017 y 2023. Asimismo, en Uruguay la focalización permite que el IVA sea un impuesto personalizado que permite la reducción de la tasa efectiva que pagan los más pobres, aun cuando la base imponible sea amplia e incluya productos de primera necesidad. 

Las citadas autoras indican que el BID ayudó a Honduras a incrementar de un 50% a un 95% el uso de las facturas electrónicas. Esto permitió que las recaudaciones aumentasen tres puntos porcentuales del PIB. 

Según Ibañez y Ruiz-Arranz, cuando la población percibe que los impuestos se pagan de manera equitativa y que los recursos se gastan de manera eficiente, podría estar dispuesta a apoyar al gobierno en una reforma fiscal de mayor envergadura. 

Así las cosas, después de mejorar la calidad del gasto público, el siguiente paso de una reforma fiscal es utilizar la tecnología para reducir la evasión tributaria. 

Enfrentando la evasión tributaria

[Escrito el 19 de agosto de 2025] 

El uso de la información digitalizada es fundamental para reducir la evasión. La implementación de la factura electrónica en todas las actividades, junto con el empleo de aplicaciones informáticas que posibiliten un seguimiento en tiempo real de las operaciones comerciales, financieras y crediticias de los agentes económicos, generaría información que serviría de insumo para los modelos de inteligencia artificial. 

Un sistema eficaz de análisis de datos aprovecha al máximo toda la información económica de los contribuyentes y de aquellos que deberían serlo, para determinar el valor esperado del nivel de recaudaciones provenientes de los impuestos sobre la renta, ITBIS, selectivos y arancelarios que habrían de pagar si cumpliesen totalmente con sus obligaciones tributarias. 

Los modelos de inteligencia artificial deben desplegarse tanto en la Dirección General de Aduanas como en la Dirección General de Impuestos Internos, instituciones que, al fusionarse, podrían maximizar sinergias para una gestión fiscal más eficiente. El objetivo es calcular la probabilidad de eventos de evasión y estimar el monto de impuestos correspondiente a cada caso. Dichos modelos pueden detectar los esquemas de contabilidad creativa, que son utilizados por grandes contribuyentes con la ayuda de expertos tributarios para reducir la base imponible y, por tanto, el pago de los impuestos. 

Las finanzas públicas pueden fortalecerse y mejorar su credibilidad si las recaudaciones tributarias aumentan mediante el control y la reducción de la evasión fiscal. Los agentes económicos se darán cuenta de que todos han de cumplir con sus obligaciones tributarias, pues de lo contrario recibirán duras sanciones. Esto, sumado a una estructura eficiente y equitativa del gasto público, acentuará la percepción por parte de los contribuyentes de que cada peso que aporta en forma de impuestos redunda en el nivel de bienestar de la sociedad.

lunes, 18 de agosto de 2025

El dilema del Banco Central

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 18 de agosto de 2025.] 

La historia monetaria vuelve a repetirse. El 10 de febrero de 2025, en el artículo “Misa o procesión,” el autor de esta columna realizó la siguiente pregunta: “Ante ese entorno económico internacional [definido por la política arancelaria de Trump], ¿es posible, al mismo tiempo, reducir la tasa de interés y moderar el ritmo de depreciación del peso frente al dólar en la República Dominicana?” La respuesta fue clara: para frenar la depreciación sería necesario aumentar la tasa de interés, lo que impactaría negativamente la actividad económica, en particular el sector de la construcción. 

En lo que va de año, el Banco Central ha intensificado la política monetaria zigzagueante adoptada desde marzo de 2020. El resultado de esa estrategia, distinta a la que se ejecutó entre 2012 y 2019, ha sido el deterioro de la capacidad de estimular el crecimiento del producto interno bruto (PIB), junto con un aumento de la volatilidad de las tasas de cambio y de interés. 

Durante los tres primeros meses de 2025 se tomaron medidas monetarias flexibles con el fin de reducir la tasa de interés y promover la expansión del PIB, que al segundo mes del año apenas registró una variación acumulada de un 1.5%, muy por debajo del ritmo potencial del 5%. En febrero, la tasa de interés pasiva de los instrumentos financieros denominados en pesos rondaba el 9%. No obstante, considerando la tasa de interés en dólares, la depreciación esperada de la tasa de cambio y la prima por riesgo y liquidez, se podría determinar que dicha tasa de interés pasiva debía superar en ese momento el 11%. En ese mismo período, el Ministerio de Hacienda emitió un bono en pesos con un vencimiento a doce años y una tasa de un 10.50%, equivalente a un 11.67% antes del impuesto del 10% sobre los ingresos por intereses. Esa emisión confirmó que la tasa de interés pasiva se encontraba muy por debajo del nivel consistente con la estabilidad cambiaria. 

Ante la reducción del retorno de los instrumentos financieros denominados en pesos, la tasa de cambio reaccionó al alza. Entre el 31 de diciembre de 2024 y el 27 de marzo de 2025, dicha tasa subió un 3.5%, hasta alcanzar los 63.49 pesos por dólar. De haber mantenido ese ritmo de crecimiento, para diciembre de este año se habría colocado en el entorno de los 70 pesos por dólar. 

Con el fin de evitar ese desenlace, el Banco Central adoptó en abril una postura monetaria más restrictiva. En particular, colocó Notas a una tasa de rendimiento de un 12.25% y absorbió el exceso de liquidez. Como resultado, entre el 27 de marzo y el 13 de mayo, el tipo de cambio se redujo en un 7.3%, ya que pasó de 63.49 a 58.89 pesos por dólar. Esa disminución resultó excesiva y creó un baratillo de dólares, pues el promedio de las predicciones obtenidas con diversos modelos econométricos permitía afirmar que la tasa de cambio para el 13 de mayo debía ser muy superior al nivel observado.  

Visto que la tasa de crecimiento del PIB a mayo era de un 2.6%, el Banco Central volvió a cambiar a una posición monetaria menos restrictiva. El 16 de junio, la Junta Monetaria autorizó una cuarta inyección de liquidez por la suma de 81 mil millones de pesos. En el artículo “Cambio de régimen,” escrito por el autor de esta columna y publicado el 23 de junio, se indicó que “es muy probable que la nueva inyección de liquidez aumente la tasa de cambio, lo que llevaría a las autoridades a intervenir de nuevo en el mercado mediante la venta de reservas internacionales y el incremento de la tasa de interés.” 

La predicción se cumplió. El tipo de cambio comenzó a escalar. En los dos meses comprendidos entre el 16 de junio y el 15 de agosto, se incrementó en 2.77 pesos, equivalente a una variación de un 4.7%, y alcanzó los 62.32 pesos por dólar. Todo indica que mantendrá su trayectoria ascendente, a menos que el Banco Central decida de nuevo intervenir en el mercado cambiario y modifique su política monetaria hacia una postura más restrictiva. 

Entre el 30 de junio y el 11 de agosto, el Banco Central perdió 675 millones de dólares de sus reservas internacionales. Una parte significativa de esa caída se explica por las intervenciones realizadas en el mercado para reducir la depreciación de la moneda nacional. 

En cuanto a las tasas de interés, se observa en el mismo período un descenso de la tasa de interés pasiva promedio ponderado de 70 puntos básicos, hasta alcanzar en agosto un 9%. En contraste, la tasa de interés activa se redujo 22 puntos básicos en junio y luego subió 40 puntos básicos, para llegar a situarse en un 15.17%. Todas esas variaciones revelan que la tasa de interés pasiva, al bajar, incentiva la demanda de instrumentos financieros denominados en dólares y, por ello, presiona hacia arriba la tasa de cambio. Por su parte, la tasa de interés activa, al subir, reduce el crecimiento del PIB. Dos resultados contrarios a lo buscado por las autoridades monetarias. 

El Banco Central enfrenta un dilema complicado. Por un lado, podría adoptar una política monetaria restrictiva, que eleve la tasa de interés y estabilice el tipo de cambio, pero pagaría el precio de un crecimiento económico bajo y una reducción del empleo. Por otro lado, podría optar por una postura expansiva, que disminuya la tasa de interés y acelere el crecimiento del PIB, a costa de aceptar una mayor depreciación cambiaria. 

A la sociedad dominicana le conviene que el Banco Central se decida por una de las dos opciones y la ejecute gradualmente. Es preciso entender que, en el entorno internacional actual, es casi imposible alcanzar al mismo tiempo una baja tasa de interés, un elevado crecimiento económico y una depreciación reducida del tipo de cambio. Ahora bien, la probabilidad de lograr esas metas sería cercana a cero si se mantiene la política monetaria no convencional, zigzagueante, inconsistente y subóptima, aplicada desde marzo de 2020. 

jueves, 14 de agosto de 2025

¿Subirán más los precios en Estados Unidos?

[Escrito el 15 de agosto de 2025] 

En Estados Unidos, los movimientos de precios de diversos bienes y servicios permiten proyectar que la tasa de inflación seguirá lejos de la meta del 2%. Por ese motivo, algunos miembros de la Reserva Federal mantienen una posición cautelosa frente al deseo de Trump de que se recorte significativamente la tasa de interés lo antes posible. 

Austan Goolsbee, presidente de la Reserva Federal de Chicago, declaró hace unos días que esa institución debe realizar los recortes de tasas de interés cuando la inflación esté bajo control. El también profesor de Economía de la Universidad de Chicago, indicó que la Reserva “podría pasar un momento difícil para reducir la inflación a la meta del 2%.”

La política arancelaria de Trump se ha comenzado a reflejar en el índice de precios al productor. En julio, ese índice de precios aumentó un 0.9% y a un ritmo interanual de 3.3%. Mientras, la tasa de índice de precios al consumidor subió 0.2% e interanual a 2.7%. Esto significa que por ahora las empresas no han traspasado los aumentos de costos al consumidor, lo que significa una reducción de su margen de beneficios. 

Es altamente probable que, en los próximos meses, cuando se haya llegado a los aranceles definitivos, los precios al consumidor registren mayores aumentos. Ese resultado alejaría la tasa de inflación de su meta y provocaría que la Reserva tenga que acentuar su política monetaria restrictiva. Un escenario negativo para la economía global.