lunes, 12 de mayo de 2025

De la mano monetaria

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 12 de mayo de 2025.]

En una economía pequeña y abierta como la dominicana, la tasa de cambio es una variable clave, que influye de manera significativa sobre la competitividad de la producción del país, sea en los mercados internacionales o en el nacional. 

El estudio de la evolución de la tasa de cambio del peso respecto al dólar revela un comportamiento muy distinto antes y después de la pandemia del covid-19. Entre enero de 2012 y febrero de 2020, período en que se inició y aplicó la estrategia monetaria basada en metas de inflación, la cotización del peso frente al dólar se incrementó, en promedio, 15 centavos por mes, con una volatilidad de 16 centavos. En contraste, entre marzo de 2020 y abril de 2025, la variación mensual fue de 12 centavos, pero con una volatilidad de 70 centavos; es decir, casi cinco veces más alta. 



Entre marzo y diciembre de 2020, se inyectó liquidez por más de 200 mil millones de pesos, destinada a otorgar préstamos a través de la banca local a tasas de interés muy por debajo del nivel del mercado.  La inyección de dinero provocó un desbordamiento de la tasa de cambio, reacción que se corresponde con lo que había demostrado en 1976 Rudiger Dornbusch en su ensayo “Expectativas y dinámica del tipo de cambio.” Según el profesor del Instituto Tecnológico de Massachussets, una expansión de la oferta monetaria provoca una fuerte subida de la tasa de cambio que más tarde tiende a apreciarse hasta encontrar un nuevo nivel de equilibrio. 

La tasa de cambio subió, entre marzo y octubre de 2020, de 53.74 a 58.49 pesos por dólar. El resultado contrasta considerablemente con la tendencia de largo plazo basada en la política monetaria prepandémica, que permite proyectar para esa etapa una variación acumulada de 1.12 pesos. Esto significa que la inyección de liquidez, llevada a cabo con el objetivo de evitar una recesión inducida por las medidas adoptadas para enfrentar la pandemia, provocó una subida de la cotización del dólar de 4.75 pesos; es decir, 4.2 veces mayor. 

Una vez que la tasa de cambio alcanzó el nivel mencionado, las autoridades redujeron la tasa de crecimiento interanual de los agregados monetarios. Entre octubre de 2020 y febrero de 2022 la tasa de cambio bajó hasta los 56.78 pesos por dólar. Para ese mes, el nivel proyectado era de 56.51 pesos por dólar; por lo tanto, se podía prever que a partir de ese punto debía subir a un ritmo mensual de 12 centavos al mes. No obstante, el Banco Central mantuvo una postura monetaria restrictiva, lo cual provocó una mayor apreciación del peso dominicano, que llegó a una tasa de cambio de 53.52 pesos en septiembre de 2022. Para ese momento, dicha tasa debió situarse en 57.71 pesos por dólar; en consecuencia, a las autoridades, ratificadas en agosto de ese mismo año, se les había pasado la mano. 

El apriete monetario desaceleró el ritmo de expansión del producto interno bruto (PIB). Desde septiembre de 2022, la tasa de crecimiento interanual del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) permaneció de manera sostenida por debajo del 5% potencial. En los primeros meses de 2023, la situación económica entró en una fase preocupante: el IMAE apenas registró un crecimiento promedio de un 1.6%. 

Ante tal escenario, las autoridades monetarias aprobaron, en mayo de 2023, una nueva inyección de dinero por un monto cercano a los 200 mil millones de pesos, que se utilizarían para préstamos a tasas de interés de hasta un 9% anual. Adicionalmente, a partir de octubre de 2024, iniciaron un proceso de redención a vencimiento de los certificados financieros emitidos por el Banco Central para que esa liquidez presionara hacia abajo la tasa de interés del mercado. 

El aumento de los agregados monetarios permitió que la economía volviese a expandirse al 5% anual, pero provocó una rápida depreciación de la moneda nacional. La tasa de cambio pasó de 54.69 en mayo de 2023 a 60.94 pesos por dólar en diciembre de 2024. En los primeros tres meses de 2025, el Banco Central mantuvo el mensaje de que la tasa de interés bajaría, lo cual estimuló la sustitución de la moneda nacional por dólares. Esto ocasionó que en ese trimestre la tasa de cambio subiese un 3.5%, ritmo que la llevaría en diciembre de 2025 a 70 pesos por dólar.  Con el fin de evitar tal resultado, las autoridades monetarias decidieron revertir la política de redención de los certificados financieros, subieron la tasa de rendimiento de esos títulos valores a un 12.25% anual y aprobaron medidas regulatorias que obligaron a los intermediarios financieros y cambiarios a desprenderse de posiciones en dólares que superasen el límite establecido mediante la Segunda Resolución del 24 de marzo de 2025. 

La nueva postura monetaria más restrictiva, sumada a la depreciación del dólar a nivel internacional -respecto al euro se ha devaluado un 9% en lo que va de año-, provocó una fuerte apreciación del peso dominicano, que pasó de 63.09 pesos en marzo a 60.80 pesos por dólar en abril. Dado que el nivel proyectado de la tasa de cambio para abril, estimado en función del comportamiento prepandémico, es de 63.30 pesos por dólar, se puede afirmar que las autoridades debieron acumular reservas internacionales y mantener la tasa de cambio sobre la trayectoria de largo plazo, en lugar de permitir que el peso aumentase de valor en una magnitud que acentuó la volatilidad e imprevisibilidad cambiaria. 





El dólar reclamará su espacio en el mercado internacional y local. Eso significa que, silenciado el ruido creado por la política arancelaria de Trump y por sus ataques a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, el dólar se fortalecerá frente a otras divisas. De la misma manera, la moneda estadounidense buscará su valor de equilibrio en la economía dominicana y subirá, sea dentro de unas semanas o meses, hasta alcanzar en diciembre de este año un nivel cercano a los 64 pesos. Ya se verá si la mano monetaria será capaz de frenar esa depreciación y, en caso de lograrlo, cuál será el impacto sobre el crecimiento del PIB.  

La estrategia de Powell es esperar para ver

[Escrito el 9 de mayo de 2025] 

Jerome Powell ratificó que la política arancelaria de Trump aumentará la inflación, reducirá el ritmo de crecimiento económico y elevará la tasa de desocupación. Frente a esos posibles escenarios, la Reserva Federal adoptaría medidas monetarias para enfrentar la inflación, aun cuando esto acentúe la caída de la actividad económica que parte de un mercado laboral casi de pleno empleo. 

La incertidumbre provocada por Trump llevó a Powell a declarar que “los costos de esperar para ver son bastante bajos, así que eso es lo que estamos haciendo.” Esa estrategia lo llevó a mantener la tasa de interés de referencia en el rango que va del 4.25% al 4.5%. El mercado prevé que hasta julio de este año no habrá ningún ajuste a la baja de las tasas de interés. 

Dicha política monetaria muestra una divergencia respecto a la de otros bancos centrales. El Banco Central Europeo ha ido reduciendo su tasa de interés de política monetaria hasta situarla en la reunión de abril en el 2.25%. Mientras, el Banco de Inglaterra redujo en mayo su tasa de interés en 25 puntos básicos y la colocó en el 4.25%. 

El contraste se debe a que tanto los funcionarios monetarios de la eurozona como los del Reino Unido perciben que la política arancelaria de Trump provocará una caída de la actividad económica en sus territorios y quieren reducir la tasa de interés para estimular la demanda privada. En cambio, Powell proyecta que esos altos aranceles provocarán en Estados Unidos recesión e inflación al mismo tiempo, por lo que es mejor mantener alta la tasa de interés de referencia para evitar que los aumentos de precios se hagan persistentes y rompan el anclaje de las expectativas de inflación. 

Altos aranceles, mayores precios

[Escrito el 7 de mayo de 2025]

En un estudio publicado el 5 de mayo pasado, Alberto Cavallo, de la Universidad de Harvard, Paola Llamas y Franco Vázquez, ambos de la Universidad de San Andrés, cuantificaron la influencia que tienen los aranceles de Trump sobre los precios al por menor en Estados Unidos. 

Los autores analizan los precios diarios, entre el primero de octubre de 2024 y el 30 de abril de 2025, de un total de 198,718 productos y los clasifican por su país de origen. El 48.3% proviene de China y el 29.1% de Estados Unidos; mientras, la  India, Turquía y Taiwán representan un 11%. El 57% se trata de productos del hogar y casi un 23% de productos de cultura y recreación. 

Los resultados muestran que, durante el cuarto trimestre de 2024, los precios de los bienes importados registraron una reducción de 2.5 puntos porcentuales. Sin embargo, a partir de marzo de 2025, el arancel de 20% aplicado a las importaciones de China y de 25% a Canadá y México comenzaron a tener un impacto sobre los precios. 

Los cálculos arrojan un aumento de los precios de manera inmediata de 1.5 puntos porcentuales y volvieron a incrementarse cuando el presidente Trump anunció los aranceles recíprocos el 2 de abril. Los autores indican que el aumento promedio de los precios no fue mayor porque hubo una reducción de los márgenes y desviaciones de comercio hacia orígenes con menores aranceles.  Al descomponer por países, se observa que China y Canadá registraron mayores incrementos de precios y el ajuste de los precios mexicanos fue menor. 

Por último, los precios de productos fabricados dentro de Estados Unidos también subieron porque utilizan insumos importados de países que son gravados con altos aranceles. Esto demuestra que, a diferencia de lo que dicen los defensores de la política arancelaria de Trump, el poder adquisitivo de los ingresos de los consumidores se reducirá, lo que implica una pérdida de bienestar.

Algo positivo de los aranceles de Trump

[Escrito el 6 de mayo de 2025]

La posibilidad de que la errática política arancelaria de Trump desemboque en una recesión económica en Estados Unidos y en otras naciones ha provocado un resultado positivo. Frente a la expectativa de una caída en la demanda a nivel global, en lo que va de año, el precio del petróleo West Texas Intermediate se ha reducido en 14 dólares y se ha colocado alrededor de los 59 dólares por barril. 

La República Dominicana se beneficia por ser importadora neta de combustibles. Por cada dólar que se reduce el precio del crudo, la factura petrolera se beneficia entorno a los 50 millones de dólares anuales. Esto significa que la caída de 14 dólares en el precio del petróleo representa un ahorro anualizado de 700 millones de dólares. 

El impacto sobre las finanzas públicas también podría ser positivo. La reducción de los precios de paridad de importación de los combustibles y el mantenimiento del precio de venta en el mercado nacional disminuirá el monto del subsidio que semanalmente anuncia el Ministerio de Industria y Comercio. 

Para la semana del 3 al 9 de mayo, el gobierno dispuso de un subsidio de 173.3 millones de pesos para el gas licuado de petróleo, equivalente a un apoyo de 20.94 pesos por galón. El resto de los combustibles no recibieron subsidios esta semana. Si el precio del crudo se mantiene por debajo de los 60 dólares por barril, el gobierno podría recuperar poco a poco parte de las decenas de miles de millones de pesos que ha destinado a los consumidores por concepto de subsidio a los combustibles desde el año 2021. 

El resultado final de las cuentas externas y de las finanzas públicas dependerá de qué transitorio es el recorte en el precio del petróleo. Además, en caso de que efectivamente ocurra una recesión, esto impactará negativamente las exportaciones nacionales, reducirá el ritmo de crecimiento económico y, por tanto, se registraría un deterioro de las cuentas externas y fiscales. Así las cosas, lo positivo de la política arancelaria de Trump se esfumaría rápidamente. 

Wall Street se recupera

[Escrito el 2 de mayo de 2025]

La evidencia reciente demuestra que Estados Unidos posee una economía resiliente. A pesar de las perturbaciones provocadas por la errática política arancelaria de Donald Trump, en abril se crearon 177 mil puestos de trabajo y la tasa de desocupación se mantuvo en un 4.2%, un nivel cercano al pleno empleo. 

El mercado bursátil reaccionó positivamente. El Dow avanzó un 1.4%, el S&P 500 se incrementó un 1.5% y el Nasdaq también subió un 1.5%. Con esas variaciones, Wall Street logró borrar las pérdidas provocadas por los anuncios arancelarios de Trump realizado el pasado 2 de abril, el “Día de la Liberación.” El S&P 500 ha subido por nueve días consecutivos, lo cual es, según el Financial Times, la racha positiva más prolongada desde 2004. 

La recuperación de los principales índices bursátiles refleja la expectativa de que la Administración Trump llegará a acuerdos con sus socios comerciales, incluyendo a China. Dichos acuerdos ayudarían a evitar que Estados Unidos y el resto del mundo caigan en recesión. Cabe recordar que hace unos días se publicó que el PIB estadounidense retrocedió un 0.3% durante el primer trimestre del año, por eso es indispensable llegar a acuerdos comerciales que sean beneficiosos para todas las partes, asegurando así un entorno propicio para el crecimiento económico y el bienestar. 

Al comparar con un índice de monedas se observa que el dólar todavía se encuentra un 3.6% por debajo del nivel prevaleciente el 2 de abril. Respecto al euro, el dólar mantiene una depreciación de un 4.7% durante ese período y de un 9.1% en lo que va de año. A mi entender, si Estados Unidos llega a acuerdos con sus socios comerciales y se disipa la turbulencia creada por los aranceles recíprocos, el dólar se apreciará hasta llegar al nivel de principios de enero. Ese movimiento cambiario tendría repercusiones inmediatas sobre la tasa de cambio del peso respecto al dólar, por lo que hay que estar muy atentos.

Banco Central mantiene su postura restrictiva

[Escrito el 1 de mayo de 2025]

En la reunión de las autoridades monetarias celebrada al final de abril, el Banco Central mantuvo sin cambios su tasa de interés de referencia. Con esa decisión envían un claro mensaje al mercado y es que la política monetaria se mantendrá sin cambios y, por tanto, en territorio restrictivo. 

La decisión es correcta dada la actual política de la Reserva Federal. Jerome Powell indicó recientemente que, ante la posibilidad de que simultáneamente la actividad económica de Estados Unidos se contraiga, como sucedió en el primer trimestre de este año al caer en 0.3%, y que se eleve la tasa de inflación causada por el establecimiento de altos “aranceles recíprocos,” la entidad que dirige daría prioridad a la lucha contra la inflación. En consecuencia, se prevé que la tasa de interés de referencia de la Reserva seguirá en el rango que va del 4.25% al 4.5% por lo menos hasta junio de este año. Dada esa tasa de interés no se puede reducir la tasa de interés de los instrumentos financieros denominados en pesos. 

El Banco Central de la República Dominicana también priorizará la estabilidad de precios y de tipo de cambio. A pesar de que la economía nacional creció en promedio solo un 2.7% en el primer trimestre de este año, muy lejos de la proyección del 4% realizada por el Fondo Monetario Internacional, el organismo emisor prefiere asegurar que las expectativas de inflación se mantengan ancladas alrededor del 4%, que es el centro del rango meta. 

Recomendaciones de política

(Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 28 de abril de 2025.)

Una mala política económica provoca efectos devastadores sobre la sociedad. Incluso podrían compararse sus consecuencias con las de catástrofes naturales, una epidemia o una guerra, debido a la intensidad, magnitud y persistencia de su impacto sobre el bienestar de la población. Los resultados de una deficiente gestión económica no siempre se manifiestan de inmediato, ya que puede haber una fase inicial con aparentes signos positivos. Sin embargo, tarde o temprano, estalla una grave crisis que deteriora las condiciones de vida y obliga a emprender un tortuoso proceso de ajustes, cuyo objetivo es recuperar saldos macroeconómicos dinámicamente sostenibles. 

La meta principal de la política monetaria es la estabilidad de precios. Para mantener ancladas las expectativas de inflación, resulta indispensable ejecutar una política monetaria consistente y predecible. Cambiar con frecuencia la orientación de los instrumentos monetarios sin una estrategia clara genera incertidumbre en los mercados y debilita la confianza de los inversionistas, lo que repercute negativamente en el crecimiento económico. Asimismo, una expansión monetaria descontrolada puede estimular una inflación persistente que deteriora de manera sostenida el poder adquisitivo de los ingresos, perjudicando con mayor dureza a los hogares más pobres.

El cumplimiento de una regla compatible con una política monetaria óptima constituye el escenario ideal. La “regla de Taylor” es una referencia que, unida a un conjunto de indicadores e información relevante, permite diseñar políticas monetarias consistentes y predecibles. Esa regla indica a los bancos centrales cuándo y en qué magnitud se deben ajustar las tasas de interés en respuesta a desviaciones de la inflación y del producto interno bruto respecto a sus objetivos. Dicha estrategia establece un marco claro que contribuye a conservar la estabilidad económica, ya que los bancos centrales envían señales precisas al mercado sobre su reacción ante los distintos escenarios que se producen. De esta manera, el mecanismo de transmisión de la política monetaria opera eficientemente, fortaleciendo la credibilidad y confianza de los agentes económicos, quienes pueden planificar sus decisiones con mayor seguridad.  

La política fiscal debe crear oportunidades y promover el crecimiento económico para mejorar las condiciones de vida, respetando la restricción presupuestaria y la sostenibilidad del endeudamiento. Cuando, a lo largo del tiempo, el gobierno mantiene un nivel de gasto superior a sus ingresos, se acumula una deuda pública que conduce a los agentes económicos a anticipar que en algún momento será necesario utilizar el impuesto inflacionario. Esa expectativa dificulta el trabajo al banco central, pues crea dudas sobre su independencia y se teme que en algún momento el déficit público será financiado, directa o indirectamente, mediante una excesiva emisión monetaria, lo cual alimenta la inestabilidad de precios y del tipo de cambio. 

Una gestión inadecuada de la política cambiaria suele desencadenar consecuencias muy negativas.  Inflación elevada y fuera de control, pérdida de competitividad, crisis de balanza de pagos y desconfianza en la demanda de moneda nacional son algunos resultados de un desajuste significativo de la tasa de cambio respecto a su nivel de equilibrio. En ese contexto, las autoridades deben evitar la creación de condiciones monetarias y fiscales que incrementen la volatilidad cambiaria, lo que forzaría al banco central a intervenir de forma recurrente en el mercado cambiario mediante la venta de reservas internacionales. Asimismo, es crucial impedir la adopción de medidas que permitan el uso de información privilegiada, dado que esto propicia oportunidades de arbitraje beneficiosas para unos pocos agentes del mercado, en detrimento del interés general. 

El saldo de las cuentas externas ha de considerar la entrada de capitales sostenible en el largo plazo. Cuando una economía presenta un nivel de gasto interno -privado y público- superior a su producto interno bruto (PIB), se registra un déficit en su balanza comercial de bienes y servicios, lo que obliga a recurrir al ahorro externo; es decir, a utilizar capitales mediante la colocación de instrumentos de deuda a los agentes económicos del exterior. Es un error suponer que se pueda eliminar dicho déficit mediante el aumento de los aranceles, ya que, por lo general, su aplicación reduce tanto las importaciones como las exportaciones de manera simultánea. Además, se ha demostrado teórica y empíricamente que los elevados aranceles distorsionan el proceso de asignación de recursos y generan ineficiencias que perjudican al conjunto de la sociedad.  

Todo lo anterior permite comprender mejor la situación actual de los Estados Unidos, principal socio comercial de la República Dominicana. Donald Trump asumió la presidencia en enero de 2025, con una economía que presentaba un mercado laboral cercano al pleno empleo y una tasa de inflación que, si bien se redujo bastante en los últimos dos años, todavía se resiste a converger hacia la meta del 2%. En términos de saldos macroeconómicos, Trump heredó un déficit federal del 6.3% del PIB y un déficit de la balanza comercial de bienes y servicios equivalente al 3.6% del PIB.  

Con el objetivo de reducir el déficit de las cuentas externas, la Casa Blanca ha adoptado una política arancelaria de incrementos de tasas que ha estado creando perturbaciones excesivas capaces de destruir millones de millones de dólares de riqueza financiera, sea en forma de acciones, bonos o monedas. Esa política arancelaria, lejos de aumentar las recaudaciones fiscales y reducir el déficit, tenderá a propiciar una recesión económica y a elevar la tasa del desempleo, lo cual disminuiría los ingresos tributarios. En cuanto al gasto público, se creó un departamento, bajo la responsabilidad de Elon Musk, encargado de optimizar la gestión gubernamental. El recorte de gastos públicos tendrá un impacto recesivo en el corto plazo, el desafío es lograr que la buena gestión permita mejorar su aporte al crecimiento económico. 

A fin de evitar esa recesión, Trump pretende que la Reserva Federal reduzca su tasa de interés. No obstante, sus críticas al presidente del banco central, Jerome Powell, han provocado una mayor incertidumbre y una significativa caída de los mercados financieros. Afortunadamente, a mediados de la semana pasada, Trump mostró indicios de corregir el rumbo de su política y ha afirmado que no despedirá a Powell y que está dispuesto a negociar los aranceles recíprocos, incluso con China. Ante ese posible cambio de política, los mercados financieros, aliviados, reaccionaron al alza.