miércoles, 10 de abril de 2013

Crisis eléctrica: una vez más


Los apagones se han acentuado en los últimos días. La explicación es sencilla. El modelo eléctrico no es financieramente viable. El déficit mensual supera los 100 millones de dólares, obligando al gobierno a transferir  anualmente a los agentes del sector más de 1,000 millones de dólares.

Ese déficit se traduce en elevadas deudas de la CDEEE y de las Empresas de Distribución de Electricidad (EDEs) con las generadoras de electricidad. Entre septiembre de 2012 y marzo de 2013 el promedio de esa deuda fue de 706 millones de dólares, oscilando desde un mínimo de 580 millones de dólares a un máximo de 852 millones de dólares. Al 29 de marzo de 2013 la deuda ascendía a 691 millones de dólares.


Esos atrasos en los pagos obligan a los generadores de electricidad a endeudarse en el país y en el extranjero, contrayendo deuda financiera y comercial. Financiera con los bancos y  mediante la emisión de bonos corporativos.  Y Comercial con los suplidores de derivados de petróleo y carbón. Pero esa capacidad de endeudamiento tiene un límite y cuando a él se llega comienzan los apagones financieros.

 Durante el día martes  8 de abril la demanda promedio abastecida por hora se situó en 1,682 MW, mientras que los circuitos fuera de servicios representaron una energía promedio de 361 MW. Es decir, los apagones equivalen a casi el 20% de la energía abastecida con tendencia a subir en la medida en que salen de circulación las plantas de generación por falta de combustible. De hecho, durante el día 9 de abril de 38 plantas térmicas existentes en el pais, 15 estaban fuera de servicio, 12 parcialmente disponibles y solamente 11 estaban disponibles. 

Si no mejora la gestión comercial que eleve el flujo de caja de las distribuidoras, en especial cuando inicie la temporada de intenso calor, tendremos más apagones y comenzará a discutirse nuevamente un incremento de la tarifa de electricidad. 

martes, 9 de abril de 2013

La importancia del acuerdo de Petrocaribe


El Acuerdo de Cooperación Energética entre la República Dominicana y la República Bolivariana de Venezuela tiene una importancia esencial para la estabilidad macroeconómica del país.

Ese acuerdo financió entre septiembre de 2005 y diciembre de 2012 importaciones de combustibles provenientes de Venezuela por una suma de 3,030 millones de dólares (5.2% del PIB). La mayor parte de esos recursos se obtuvo con un plazo de vencimiento de 25 años, incluyendo dos años de gracia, y a una tasa de un uno por ciento.


Para este año 2013 el financiamiento de Petrocaribe ascenderá a 650 millones de dólares.

Ese monto representa el 15% del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos.

El 38% del déficit del Gobierno General.

El 27% del financiamiento externo total.

Y el 62% del subsidio eléctrico.

Estos datos revelan la importancia de que podamos pronosticar la viabilidad de Petrocaribe en los próximos años.

Para esa proyección se debe partir del hecho de que  Venezuela está en muy malas condiciones económicas, que se resumen en depreciación de su moneda, elevada tasa de inflación, contracción de la inversión y de la actividad económica, desempleo y empobrecimiento de la clase media.

Esa crisis económica  reduce la probabilidad de que el próximo presidente de Venezuela, ya sea Maduro o Capriles, que surgirá de las elecciones del domingo 14 de abril, pueda mantener indefinidamente el acuerdo de Petrocaribe.

Hay que recordar que el artículo 9 del citado acuerdo establece que el mismo podrá ser modificado “cuando el interés del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, así lo exija,” en cuyo caso basta con notificar con 30 días de anticipación al Gobierno Dominicano.

Ante ese posible evento el Gobierno, el Congreso Nacional y el Banco Central de nuestro país deben estar preparados para obtener un financiamiento sustituto que evite la depreciación del peso dominicano. 



lunes, 8 de abril de 2013

Desempleo en Estados Unidos y política monetaria en Japón


En el pasado mes de marzo se crearon 88 mil puestos de trabajo en los Estados Unidos. Ese resultado es el peor desde junio del año 2012. De hecho, los economistas esperaban un aumento de 200 mil puestos laborales.

No obstante, la tasa de desempleo disminuyó de 7.7% a 7.6%. Pero esa caída se explica por el descenso de la fuerza laboral, la cual se situó en un 63%; su nivel más bajo desde 1979.




Esa debilidad del mercado laboral ha llevado a muchos expertos a señalar que la Reserva Federal todavía debe continuar con su política monetaria flexible, que consiste en la inyección masiva de liquidez. Específicamente, la FED de Ben Bernanke inyecta 85 billones de dólares mensualmente, situándose el balance del banco central americano en los 3.1 trillones de dólares, con el objetivo de alcanzar una tasa de desempleo de un 6.5% y una tasa de inflación de 2.2% anual.

Parece ser que ese comportamiento de la Reserva Federal fue previsto por el Banco de Japón, pues esta semana se anunció la inyección de liquidez equivalente a  1.4 trillones de dólares en un período de dos años, hasta alcanzar una tasa de inflación de un 2% anual. Las autoridades japonesas piensan que la mayor liquidez, que significaría duplicar la base monetaria en ese período, depreciará el yen y elevará su competitividad, lo que aumentaría las exportaciones y reactivaría la tercera economía mundial.

El comportamiento del Nikkei ante esa noticia fue positivo, subiendo el viernes 5 de abril en un 1.58%. 



 Sin embargo, el inversionista George Soros calificó como muy peligrosa esa política monetaria japonesa.  Y Mohamed El-Erian, del fondo de inversiones PIMCO, señaló que esa política podría terminar en lágrimas.

Ante los movimientos del dólar, del yen y del euro, los dominicanos sólo podemos ser espectadores. Pero, por lo menos, debemos adecuar nuestras políticas para no perder competitividad ni empleos.
 

viernes, 5 de abril de 2013

Resolución de la JM y las tasas de interés


La Primera Resolución de la Junta Monetariad, tomada el 7 de febrero de 2013,  tiene como objetivo reducir la tasa de interés efectiva que pagan los usuarios de tarjeta de crédito en el país.

La nueva normativa establece que las entidades financieras sólo podrán cobrar intereses sobre el saldo insoluto promedio diario del capital y prohíbe el cobro de intereses sobre los intereses generados por financiamiento.

Además, establece que las tasas de interés de tarjetas de crédito tomarán como referencia la tasa promedio ponderada de los préstamos de consumo.

Esa decisión implica que la tasa de interés de las tarjetas se movería hacia arriba y hacia abajo con la tasa de los préstamos de consumo.

La importancia de esa medida resalta cuando se observa la evolución de las tasas de interés activa de los bancos comerciales. Entre enero de 2006 y febrero de 2013 se registra un comportamiento simétrico entre las tasas de interés de los préstamos al consumo, comercio y  a la vivienda.  Sin embargo, la relación entre las tasas de interés de esos préstamos y la tasa de interés de la tarjeta de crédito no es tan precisa.


La siguiente matriz de correlación revela que la asociación lineal entre las tasas de interés de tarjeta de crédito con las tasas de interés de préstamos al comercio, vivienda y la interbancaria es cercana a cero; mientras la correlación con la tasa de interés a los préstamos al consumo es negativa. 



Si se grafica la relación entre las tasas de interés de la tarjeta de crédito y la de los préstamos al consumo se observa que la misma tiene un comportamiento negativo y no lineal. Esto significa que cuando baja la tasa de interés de los préstamos al consumo sube la tasa de interés de la tarjeta de crédito. Esto es ilógico y contrasta con el comportamiento que exhiben las otras tasas de interés entre ellas.



 La relación entre las tasas de los préstamos al consumo y al comercio es positiva y significativa.



Al igual que lo es la relación entre las tasas de los préstamos de consumo y de vivienda.



Por eso concluyo señalando que la decisión de la Junta Monetaria hará que de ahora en adelante cuando la tasa de interés de consumo suba o baje también lo haga la tasa de las tarjetas de crédito, pero sin regular su variabilidad ni su nivel máximo.   

jueves, 4 de abril de 2013

Déficit de la cuenta corriente e inversión extranjera


Las cuentas externas de la República Dominicana revelan un grave problema estructural. En el  período comprendido entre 2008 y 2012 la cuenta corriente de la balanza de pagos arrojó un déficit acumulado de 19,828 millones de dólares. Eso significa que los dominicanos estamos adquiriendo bienes y servicios por encima de nuestras posibilidades.


Debo señalar que la cuenta corriente se compone de: la balanza de bienes y servicios; el monto de las remesas; y el saldo de los flujos de renta de inversión. Este último incluye las utilidades e intereses pagados al extranjero.

                El déficit de la cuenta corriente se ha financiado principalmente con inversión extranjera directa y de cartera, y con deuda externa contratada por los sectores público y privado. La inversión extranjera directa y de cartera acumulada en ese período asciende a 13,373 millones de dólares.

Esto implica que la inversión proveniente del exterior financió el 67% del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Algunos podrían sentirse aliviados por el hecho de que la mayor parte de ese déficit se esté financiando con inversión extranjera; sin embargo, deben tomar en cuenta que el costo financiero de esa inversión es, por lo general, superior al de la deuda externa.



En efecto, en esos cinco años, las utilidades remitidas al exterior por empresas de inversión extranjera ascendieron a 10,402 millones de dólares. Esto significa que en términos netos el aporte al mercado de divisas de la inversión foránea fue de sólo 2,971 millones de dólares, financiando el 32% del déficit de las cuentas externas.

Cabe recordar que buena parte de la reciente crisis de España se explica por una demanda agregada excesiva que se tradujo en un enorme déficit de la cuenta corriente. Aprendamos la lección, y adoptemos medidas que aumenten las exportaciones y reduzcan las importaciones de bienes y servicios, pues no es suficiente con inversión extranjera que destine su producción al mercado nacional y que traslade sus utilidades al extranjero.  

miércoles, 3 de abril de 2013

Crisis europea y turismo hacia RD


La demanda de servicios turísticos aumenta cuando las personas perciben que su bienestar está mejorando. En el caso de la República Dominicana se ha estado registrando una disminución de la llegada de turistas. En el año 2012 el flujo de visitantes disminuyó en -3.38% y en los dos primeros meses de 2013 en un  -3.43%, con relación al mismo período del año anterior.

Esto se explica por la crisis económica internacional, en particular en Europa, que representa el 27.9% del total de turistas que viene al país.

Europa está siendo afectada por severos problemas económicos. Cabe señalar, deterioro de las finanzas públicas; Endeudamiento público excesivo; Crisis bancaria; Pérdida de competitividad; Recesión; y Desempleo.

Grecia, Portugal España, Italia y más recientemente Chipre han sido los países europeos con peores indicadores económicos, superando –en el caso de España- la tasa de desempleo el 25% de la población económicamente activa.

Se ha calculado que por cada punto de desempleo adicional se reduce en -0.75% la llegada de turistas europeos a la República Dominicana.


Esto implica un reto importante para las autoridades nacionales. Desde el punto de vista macroeconómico, la cuenta corriente de la balanza de pagos, cuyo déficit supera los 4,300 millones de dólares, seguiría deteriorándose. Esto crearía un desajuste en el mercado de divisas que tenderá a depreciar el peso con relación al dólar.

Ante esa situación el Gobierno tendría que aplicar una política de austeridad que disminuyese la demanda de bienes y servicios importados. O el Banco Central tendría que aplicar una política monetaria que incrementase las tasas de interés para reducir el consumo y la inversión del sector privado.

En síntesis, la caída del turismo europeo significaría menor ritmo de crecimiento económico y mayor desempleo en nuestro país.  

domingo, 30 de diciembre de 2012

Notas sobre el ajuste fiscal de 2013

El ajuste fiscal consiste en una reducción permanente del déficit del sector público que tiene como objetivo disminuir el nivel de deuda pública como porcentaje del PIB. El ajuste fiscal se puede lograr mediante la reducción de los gastos y/o el incremento de los ingresos tributarios.

Los profesores Alesina y Ardagna de la Universidad de Harvard presentaron recientemente, en el documento de trabajo "The design of fiscal adjustment" (2012), evidencias importantes sobre el diseño de los ajustes fiscales.

Basándose en una revisión de una gran cantidad de casos, los autores afirman que el ajuste fiscal logrado preponderantemente a través de la disminución del gasto público tiene un efecto más permanente -sobre la disminución de la deuda como porcentaje del PIB- que el que tienen los ajustes fiscales logrados mediante un aumento de los ingresos tributarios.

Asimismo, el ajuste vía reducción de gastos tiene un efecto recesivo menor que el provocado por el ajuste fiscal a través de un aumento de los ingresos tributarios.

Es posible lograr un ajuste fiscal expansivo si se combina la disminución del gasto público con políticas de oferta orientadas hacia la promoción del crecimiento económico, como son la reforma laboral y la promoción de la competencia en el mercado de bienes y servicios.

Cabe resaltar que un ajuste fiscal exitoso, que se define como aquel que logra reducir de manera permanente el nivel de deuda como porcentaje del PIB, facilita un entorno que promueve el crecimiento económico.

La disminución del déficit público tiene una influencia positiva sobre la confianza de los agentes económicos. Esto promueve la inversión y el consumo, acelerando el ritmo de crecimiento económico actual y potencial.

Un menor déficit público, que sea percibido como exitoso por las autoridades monetarias, también permitiría flexibilizar los controles monetarios junto a una ligera depreciacion del tipo de cambio. La mayor flexibilidad monetaria reduciria las tasas de interes y estimularia la demanda privada, especialmente la inversión. Este cambio en el régimen de política económica basado en la disminución de la demanda pública incrementaría las exportaciones, favoreciendo el proceso de acumulación de reservas internacionales netas.

En el caso de la República Dominicana, el ajuste fiscal de 2013 tiene una magnitud de 2.6% del PIB, al pasar de 5.4% a 2.8% del PIB. Ese ajuste fiscal se realizará mediante la combinación de una disminución del gasto público (-1.1 puntos porcentuales del PIB) y de un aumento de los ingresos tributarios (1.5 puntos porcentuales del PIB).

Esto revela que el ajuste fiscal tiene más probabilidad de ser recesivo que expansivo, debido a que el peso del ajuste recaerá sobre un aumento de los ingresos tributarios.

Ese efecto recesivo se podria amortiguar si se aplican medidas por el lado de la oferta que eleven el nivel de productividad y competitividad. Una reforma laboral que disminuya el costo laboral unitario y una modificación a la ley de seguridad social que disminuya el costo de emplear a los jóvenes, serían componentes indispensables de esa política promotora del crecimiento del PIB.