miércoles, 2 de abril de 2025

El oro como refugio seguro

[Escrito el 2 e abril de 2025]

En lo que va de 2025, el oro es un activo que exhibe un extraordinario retorno en el mercado de capitales. El precio de ese metal, que recientemente superó los 3,150 dólares por onza troy, subió en los primeros tres meses del año en un extraordinario 18%. Ese comportamiento pone de manifiesto que el oro es percibido como un refugio seguro, que cobra una gran importancia en la coyuntura actual caracterizada por una excesiva turbulencia que se desprende de la política arancelaria de Trump. 

En contraste, los principales índices bursátiles han tenido un desempeño negativo. 

El índice S&P 500, que representa la estructura económica de Estados Unidos, retrocedió en ese período en un 4.2%. 

El Nasdaq, que agrupa a las principales empresas tecnológicas, descendió en el primer trimestre en un 10.3%. 

El Dow Jones, que incluye a las 30 empresas más importantes de la bolsa de Nueva York, cayó 1%. 

Para los que le encanta el riesgo, cabe recordarles que el precio del Bitcoin, un activo hiper especulativo, descendió en el primer trimestre en un 12.9%, al cerrar marzo en 82,402 dólares. 

 Y para los que les gusta invertir en burbujas, como Tesla, les digo que el precio de su acción en los primeros tres meses del año perdió un 31.7%. 

El mercado tiene la esperanza de que, cuando el presidente Donald Trump anuncie cuál será la estructura arancelaria definitiva y se despeje la incertidumbre, los precios de las acciones volverán a subir. Mientras eso sucede, yo, como inversionista, me quedó con un portafolio concentrado en títulos de renta fija, como bonos del Tesoro o corporativos. 

El Banco Central sube la tasa de interés

[Escrito el 1 de abril de 2025] 

El Banco Central de la República Dominicana, de manera correcta, ha decidido incrementar la tasa de interés de sus instrumentos financieros para así extraer liquidez del mercado y reducir el ritmo de depreciación del peso respecto al dólar. 

La subasta de Notas del primero de abril tuvo un precio de corte de 94.50, equivalente a una tasa de rendimiento de un 12.25%. Se trata de un instrumento financiero con vencimiento a tres años que, al comparar con la subasta de la semana anterior, arroja un aumento de 46 puntos básicos en la tasa de rendimiento. 

Tal como comenté hace unos días, el incremento del retorno de los instrumentos financieros denominados en pesos es fundamental para reducir el ritmo de depreciación del peso. En el primer trimestre de este año la tasa de cambio se depreció en un 3.5%, al colocarse en 63.43 pesos por dólar al cierre de marzo. Esa variación, la mayor en ese período del año desde 2004, es producto de diversos factores internacionales y locales que incentivan la sustitución de pesos por dólares. 

Entre diciembre de 2024 y marzo de 2025, la tasa de interés pasiva descendió de un 9.81% a un 8.87%, nivel que estimula la sustitución de pesos por dólares, pues la moneda nacional se ha depreciado un 6.6% en términos interanuales y los instrumentos financieros en dólares, con menor nivel de riesgo crediticio, tienen una tasa de rendimiento superior al 4% anual. Por eso recomendé que se adoptaran medidas monetarias que incrementasen la tasa de interés pasiva en 200 puntos básicos. La decisión del Banco Central de emitir Notas con una tasa de un 12.25% va en el camino correcto, ya que hará que suba la tasa de interés pasiva y la depreciación del peso sea menor.

Como en economía no hay almuerzo gratis, una tasa de interés más elevada reducirá el ritmo de crecimiento económico. A esto hay que añadir un entorno internacional que pudiera entrar en recesión debido a la errática e imprevisible política arancelaria de Estados Unidos. La apuesta hay que hacerla al sector privado dominicano que ha demostrado ser muy resiliente y que, en un ambiente de estabilidad macroeconómica, suele recuperarse rápidamente. 

lunes, 31 de marzo de 2025

Un consumidor preocupado

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 31 de marzo de 2025.] 

El consumidor es un agente económico fundamental, ya que su demanda representa la mayor parte del producto interno bruto (PIB). Por ello, sus expectativas influyen de manera significativa en la definición de políticas y en la evolución futura del desempeño económico. 

Las encuestas de la Universidad de Michigan revelan un deterioro en las expectativas de los estadounidenses sobre la situación económica. El índice de confianza del consumidor cayó por tercer mes consecutivo, al contraerse un 11.9% en marzo respecto al mes anterior y ubicarse en 57.  Esa disminución refleja una percepción creciente de empeoramiento de las condiciones de empleo, ingresos y bienestar. La evidencia empírica avala la estrecha relación entre caídas bruscas del índice de confianza y episodios de recesión. 

Por otro lado, la inflación esperada para los próximos doce meses se situó en marzo en un 5%, muy por encima de la meta de la Reserva Federal del 2%. Más preocupante es que la tasa de inflación prevista de largo plazo alcanzase el 4.1% en marzo, su nivel más alto desde febrero de 1993, lo cual indica el debilitamiento en el anclaje de las expectativas. Ese vertiginoso aumento puede atribuirse al impacto de la incertidumbre que genera la errática e imprevisible política arancelaria de Donald Trump.

Los datos registrados a febrero de 2025 muestran la persistencia en la variación de los precios. La tasa de inflación del mes pasado, medida por el cambio relativo del índice de precios de gastos de consumo, se situó en términos interanuales en un 2.5% y en un 0.3% respecto a enero. Por su parte, la inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y de los combustibles, y guarda una sólida vinculación con la política monetaria, alcanzó un 2.8% interanual y un 0.4% respecto al mes de enero, equivalente a una variación anualizada de un 4.9%.

Ante esos datos, el mercado prevé que la Reserva Federal mantendrá, hasta la reunión del 18 de junio, la tasa de interés de referencia en el rango del 4.25% al 4.5%. No obstante, las autoridades monetarias, que redujeron recientemente el crecimiento económico proyectado y elevaron la inflación estimada, evaluarán con mucha cautela la información futura sobre las condiciones de los mercados de bienes y de trabajo para evitar la adopción de decisiones precipitadas que estimulen el proceso inflacionario. 

Austan Goolsbee, presidente de la Reserva Federal de Chicago, reconoció recientemente, en el Financial Times, la preocupación que se origina cuando suben las expectativas de inflación de manera significativa, como ha sucedido en los dos meses recientes. Goolsbee, también profesor de Economía de la Universidad de Chicago, afirmó que “cuando hay polvo en el aire, esperar y ver es el enfoque correcto cuando te enfrentas a la incertidumbre.” La consistencia a lo largo del tiempo en el manejo de la política monetaria, que podría incluso hacerse más restrictiva, es clave para mantener ancladas las expectativas de inflación a largo plazo. 

El presidente Trump está dificultando el trabajo de la Reserva Federal. La semana pasada anunció la imposición de un arancel del 25% sobre las importaciones de vehículos y componentes de automóviles. La medida, que entrará en vigor el 2 de abril, incluirá a México y a Canadá, a pesar de que ambos países tienen un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. 

El nuevo arancel afectará negativamente al consumidor estadounidense, que deberá pagar un precio más elevado por los vehículos; perjudicará al fabricante extranjero, el cual verá reducido su margen de beneficios y su volumen de demanda; y, debido al incremento de los costos de importación de sus componentes, el fabricante estadounidense de vehículos perderá competitividad y rentabilidad. 

La noticia provocó la caída inmediata no solo del precio de las acciones de los fabricantes de vehículos, sino de todo el mercado bursátil de Estados Unidos. Entre la apertura del jueves y el cierre del viernes de la semana pasada, el Dow Jones retrocedió 871 puntos, equivalente a un descenso de un 2.1%. En esos dos días de operaciones bursátiles, el S&P 500 disminuyó un 2.3% y el Nasdaq, que agrupa las principales empresas tecnológicas, cayó un 3.2%. El índice de volatilidad, el VIX, que refleja el nerviosismo del mercado de capitales, subió un 18% y cerró el viernes en 21.7, cuando su nivel habitual es 15. En contraste, el precio del oro, que es un bien considerado como refugio de valor, se ubicó en torno a los 3,118 dólares por onza troy. 

El 3 de abril, Trump anunciará los “aranceles recíprocos” que impondrá a todos los países que comercian bienes con Estados Unidos. Su política arancelaria, junto a los despidos en el gobierno federal y las deportaciones, sigue acentuando el grado de incertidumbre, lo que eleva la probabilidad de que el PIB de la economía más grande del mundo arroje una variación negativa. 

Alan Blinder, profesor de Economía de la Universidad de Princeton, publicó hace unos días un artículo en el Wall Street Journal en el que sostiene que la probabilidad de que Estados Unidos entre en recesión pasó de casi cero al inicio de año a situarse entre un 50% y un 60%. 

Por su parte, la Reserva Federal de Atlanta proyecta, mediante la metodología “Nowcasting,” que la variación del PIB en el primer trimestre de 2025 será de un -2.8%. Otras fuentes que evalúan datos de ventas, producción industrial y empleo sugieren que en el primer trimestre habrá un mejor comportamiento; sin embargo, la variación proyectada del PIB -alrededor de 0.4%- sigue muy baja en comparación con el desempeño histórico de la actividad económica estadounidense.  

La caída del índice de confianza del consumidor, el aumento de la inflación esperada y la percepción de un deterioro en la capacidad de generar ingresos laborales pueden provocar el descenso de la demanda agregada privada y una contracción del flujo de efectivo en los negocios. Esto acentuaría el descenso del precio de las acciones y reduciría la riqueza financiera, lo cual, a su vez, frenaría el consumo de bienes y servicios. El resultado sería una recesión económica, acompañada de un incremento en los precios y una reducción del bienestar.

jueves, 27 de marzo de 2025

La locura arancelaria llega a los automóviles

[Escrito el 27 de marzo de 2025]

El presidente Donald Trump declaró que impondrá un arancel de un 25% sobre las importaciones de vehículos y partes de automóviles. La medida, que entrará en vigor el 3 de abril, incluirá a México y a Canadá, a pesar de que ambos países tienen un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. 

El nuevo arancel afectará negativamente al consumidor estadounidense, pues tendrá que pagar un mayor precio; al fabricante extranjero, que sufrirá una reducción de su margen de beneficios y un menor volumen de demanda; y al fabricante estadounidense de vehículos, que enfrentará mayores costos de importación de partes y, por tanto, menor rentabilidad. 

La noticia provocó la caída inmediata no solo del precio de las acciones de los fabricantes de vehículos, sino de todo el mercado bursátil de Estados Unidos. 

El Dow Jones retrocedió 155 puntos, equivalente a un descenso de un 0.4%. El S&P 500 disminuyó un 0.3% y el Nasdaq, que abarca las principales empresas tecnológicas, cayó un 0.5%. El índice de volatilidad, el Vix, que refleja el nerviosismo del mercado de capitales subió casi un 2% y cerró en 18.7, cuando lo normal es un nivel de 15. En contraste, el precio del oro, que es un bien que sirve como refugio de valor, se situó en 3,069 dólares por onza troy. 

A los fabricantes de vehículos les fue peor que al mercado. El precio de las acciones de General Motors, retrocedió un 7.4%; Ford, -3.9%; Mercedes-Benz, -2.7%; y Toyota, -2%. Como excepción, Tesla, cuyo precio ha caído un 43% desde diciembre de 2024, avanzó hoy un 0.4%. 

El 3 de abril, Trump anunciará también los aranceles recíprocos que aplicará a todos los países que intercambian bienes con Estados Unidos. La política arancelaria de Trump sigue acentuando el grado de incertidumbre, lo que eleva la probabilidad de que esa nación caiga en recesión. Se proyecta que en el primer trimestre de este año la variación del producto interno bruto sea de un -1.8% y que en los próximos meses muestre un comportamiento que pudiese ser peor. Un entorno muy difícil para la República Dominicana. 

¿Por qué querría Trump una estanflación?

[Escrito el 26 de marzo de 2025]

El 17 de marzo de 2025 comenté que la política arancelaria y migratoria del presidente Donald Trump puede provocar una estanflación que impactaría negativamente la economía dominicana. 

Alan Blinder, profesor de Economía de la Universidad de Princeton, publicó ayer un ensayo en el Wall Street Journal en el cual sostiene que la probabilidad de que Estados Unidos entre en recesión pasó de casi cero al inicio de año a colocarse entre un 50% y un 60%. 

Más todavía, según Blinder los aranceles son impuestos que incrementan los precios y reducen el poder de compra de los ingresos de los consumidores. Ese resultado que combina menor consumo y mayores precios puede desembocar en una estanflación, que es un entorno económico caracterizado por estancamiento del producto interno bruto e inflación. 

Al igual que las teorías expuestas por los profesores Dixit (Princeton) y Pindyck (MIT) sobre los determinantes de la inversión, Blinder sostiene que la incertidumbre provocada por la política arancelaria de Trump reducirá la inversión y el empleo. Indica que hace sentido a los negocios esperar a ver qué ocurre con los aranceles aplicados a los principales socios comerciales de Estados Unidos. Basta con una noticia positiva relacionada a la no aplicación de un arancel previamente anunciado por Trump para que el mercado reaccione al alza, como se ha observado ayer y hoy. 

La política migratoria de Trump también tendrá un impacto negativo en el mercado laboral. Es sorprendente que el secretario del Comercio, Howard Lutnick, hable de que la política arancelaria hará que las empresas extranjeras produzcan sus bienes en Estados Unidos y que, al preguntársele con cuál mano de obra se fabricarán esos productos, afirme que se producirán con robots. 

El profesor Blinder también está preocupado por los despidos masivos de empleados federales, pues además de reducir los servicios públicos elevará la tasa de desempleo. El resultado final de la política de Trump será una posible recesión y un mayor nivel de precios, lo cual lleva al profesor de Princeton a preguntarse por qué querría Trump llevar a la economía estadounidense a una estanflación. Esa interrogante queda sin responder. 

El Banco Central puede recuperar la estabilidad cambiaria

[Escrito el 25 de marzo de 2025] 

El Banco Central de la República Dominicana es la institución pública con mayor credibilidad. Los agentes económicos confían en su capacidad de mantener la estabilidad de precios y de cambio, al mismo tiempo que ayuda a crear las condiciones para que la economía crezca de manera sostenida. 

En diversas ocasiones ha tenido que enfrentar choques externos y el resultado ha sido exitoso. Esos choques, tanto de oferta como de demanda, han reducido transitoriamente el crecimiento del producto interno bruto y han elevado los precios, impactando negativamente sobre el bienestar de la población. Cabe recordar, la crisis asiática de los noventa, la crisis financiera de Estados Unidos de 2008, la pandemia del covid-19 y el huracán Georges de 1998. 

Frente a esos choques, la economía dominicana demostró su resiliencia. Se ha confirmado que, si al sector privado dominicano se le mantiene un entorno macroeconómico adecuado para que pueda realizar sus inversiones y crear empleo, la recuperación económica se logra rápidamente. 

En la coyuntura actual, la incertidumbre provocada por la errática e imprevisible política arancelaria del presidente Donald Trump constituye un nuevo choque de oferta negativo. Esa situación económica ha llevado a la Reserva Federal a mantener una política monetaria restrictiva por más tiempo, lo cual presiona el mercado cambiario nacional y condiciona la política que puede ejecutar el Banco Central de la República Dominicana. 

Hoy las autoridades monetarias colocaron certificados por un monto de casi 26 mil millones de pesos a una tasa de interés de 11.64%. Esa extracción de liquidez es un paso importante hacia una postura de política monetaria más restrictiva que elevará la tasa de interés pasiva y ayudará a estabilizar la tasa de cambio del peso frente al dólar, como en otras ocasiones ha ocurrido. 

Recuperada la estabilidad cambiaria y después de que la Reserva Federal comience a reducir su tasa de interés de referencia, que se prevé se registre en la segunda parte de 2025, el Banco Central podrá flexibilizar su política monetaria, lo que tenderá a elevar el ritmo de crecimiento del PIB. A mi entender, esa secuencia de eventos de política es la mejor posible para la República Dominicana, dado el conjunto de restricciones externas. 

lunes, 24 de marzo de 2025

Cuéntame del dólar

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 24 de marzo de 2025.] 

“Amigo, cuéntame del dólar, ¿crees que seguirá subiendo en los próximos días?”  Basta con analizar la tendencia ascendente de la tasa de cambio registrada desde la eliminación, en los años ochenta, de la paridad del peso frente al dólar, para responder que seguirá subiendo en los próximos días, semanas y meses. Ese comportamiento no excluye que se puedan producir ligeras reducciones puntuales, pero lo habitual es que luego retome su trayectoria de largo plazo cuya tendencia alcista responde, en gran medida, a que la tasa de inflación anual promedio de la República Dominicana supera a la de Estados Unidos.

La relevancia de la pregunta formulada radica en que la variación de la tasa de cambio del primer trimestre del presente año es la mayor registrada en períodos similares desde la crisis bancaria de 2003 y 2004. Si la cotización del dólar cierra marzo en 63.38 pesos por dólar, que es el nivel observado al 21 de este mes, se habría registrado una variación acumulada de un 3.5% respecto al promedio de diciembre de 2024, equivalente a una tasa anualizada de un 14.8%. De mantenerse ese ritmo de depreciación en lo que resta del año, la tasa de cambio se ubicaría en diciembre en casi 70 pesos por dólar. 

Esa variación es atípica. Entre enero de 2012 y febrero de 2020, el alza de la tasa de cambio fue de un 4% anual, equivalente a un ritmo mensual de un 0.33%. Sin embargo, la pandemia del covid-19 provocó un cambio de régimen en la política monetaria. El cierre económico global que se llevó a cabo para contener la propagación del virus llevó a los bancos centrales a flexibilizar excesivamente los agregados monetarios, lo que elevó la volatilidad cambiaria. 

En la República Dominicana, a partir de marzo de 2020, se redujo la tasa de interés de referencia en 150 puntos básicos, hasta llevarla a un 3% anual en agosto de ese año, y se inyectó liquidez por más de 200 mil millones de pesos para que se otorgaran préstamos a tasas inferiores a las prevalecientes en el mercado. La flexibilización monetaria provocó que, entre abril y julio de 2020, la tasa de cambio subiese a un ritmo promedio mensual de un 2.1%. 

A partir de septiembre de 2020, se adoptaron medidas monetarias restrictivas que redujeron la tasa de cambio de 58.47 a 53.52 pesos por dólar en septiembre de 2022. Durante ese período de dos años, los valores en circulación del Banco Central, que sirven para extraer liquidez del mercado, aumentaron de 623,099 millones de pesos a 871,173 millones de pesos, diferencia cercana a un 40%. Además, entre noviembre de 2021 y noviembre de 2022, las autoridades monetarias elevaron la tasa de interés de referencia en 550 puntos básicos, llevándola a un 8.5% anual. Como consecuencia, la tasa de interés activa promedio ponderado se incrementó alrededor de 600 puntos básicos, ya que pasó de un 9.95% en septiembre de 2020 a un 15.89% en mayo de 2023. De manera similar, la tasa de interés pasiva subió durante ese mismo período en 678 puntos básicos, y alcanzó en mayo de 2023 un 10.36%. 

La citada apreciación del peso frente al dólar no resultó gratis. La política monetaria restrictiva desaceleró el ritmo de crecimiento del producto interno bruto (PIB) hasta situar la variación interanual acumulada a abril de 2023 en apenas un 1.6%. Para revertir esa situación, las autoridades iniciaron a partir de mayo de 2023 una nueva fase de flexibilización monetaria. Por ese motivo, la tasa de interés de referencia se redujo en 275 puntos básicos, hasta colocarse en un 5.75% en diciembre de 2024. Al mismo tiempo se inyectó liquidez por casi 200 mil millones de pesos a bajas tasas de interés y, después de que el total de los valores en circulación del Banco Central superara el millón de millones de pesos en el segundo semestre de 2023, las autoridades comenzaron a redimir a vencimiento esos títulos financieros, los cuales se redujeron en casi 175 mil millones de pesos entre septiembre de 2024 y marzo de 2025. El aumento de liquidez de pesos por encima de la demanda requerida para realizar transacciones económicas acentuó la tendencia a convertirlos en dólares.

La mayor flexibilidad monetaria impulsó el crecimiento del PIB en un 5% en 2024, pero al mismo tiempo explica, en gran parte, el significativo aumento de la tasa de cambio observado en lo que va de 2025, a pesar de que se han realizado intervenciones periódicas en el mercado cambiario mediante la venta de reservas internacionales. La evidencia anterior permite afirmar que, para reducir el ritmo de depreciación que actualmente lleva el peso dominicano, será necesario adoptar medidas monetarias restrictivas que eleven el rendimiento de los instrumentos financieros denominados en pesos. 

Tomando en consideración que la Reserva Federal mantendrá durante varios meses más su postura monetaria restrictiva, se puede estimar que la tasa de interés pasiva debe aumentar al menos 200 puntos básicos hasta situarse en un 11%. El Banco Central, cuyas Notas han comenzado a colocarse con una tasa de rendimiento en el entorno del 12%, debe enviar el mensaje adecuado al mercado financiero para que el retorno de los instrumentos en pesos suba y se frene la tendencia a la sustitución de pesos por dólares. 

Dado que “en economía no hay almuerzo gratis,” la estabilidad del peso frente al dólar tendrá un costo: las tasas de interés más altas disminuirán la inversión y el consumo, lo que impactará negativamente el crecimiento del PIB. Esto, junto al hecho de que la Reserva Federal de Estados Unidos proyecta que la política arancelaria y migratoria de Trump reducirá a un 1.7% el crecimiento del PIB de la principal economía del mundo, permite deducir que en 2025 la expansión económica de la República Dominicana se situará por debajo del 4.5% que estima el Fondo Monetario Internacional. En el mejor de los casos, el crecimiento económico se ubicará entre un 3% y un 3.5%, si es que se desea recuperar la estabilidad cambiaria y mantener el anclaje de las expectativas de inflación.