jueves, 28 de mayo de 2026

El breve respiro de los combustibles

[Comentario Noti 28 de mayo de 2026]

En diez días, el precio del crudo West Texas Intermediate (WTI) se ha reducido en 20 dólares, al pasar de 108.66 dólares a 88.52 dólares por barril. Para una economía importadora neta de combustibles, como la dominicana, esa rebaja de precios constituye un respiro para las finanzas públicas y las cuentas externas. 

Lamentablemente, la reciente advertencia del director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, confirma que el mercado petrolero transita una fase de vulnerabilidad estructural cuyo desenlace será un incremento de precios durante el verano. La combinación de inventarios menguantes, interrupciones prolongadas en el estrecho de Ormuz y daños significativos a la infraestructura energética en Medio Oriente ha reducido la capacidad del sistema para absorber nuevos sobresaltos. Como señaló Wirth, los inventarios que amortiguan están siendo constantemente drenados, lo que significa que el mercado opera en la actualidad sin colchones de seguridad.

La guerra en Irán ha retirado entre 12 y 13 millones de barriles diarios del suministro global, un choque que no se revertirá rápidamente aun si se alcanza un acuerdo político. Expertos internacionales anticipan que el retorno a niveles previos al conflicto tomará años, no meses. Esta perspectiva desmonta la narrativa optimista que ha presionado los precios a la baja en días recientes y obliga a reconocer que la volatilidad seguirá siendo la norma.

La caída previa en los precios respondió a inventarios elevados, a liberaciones de la reserva estratégica estadounidense y a flujos de crudo sancionado provenientes de Irán, Rusia y Venezuela. Pero debido a que esos amortiguadores se han agotado, la consecuencia es un mercado más expuesto, donde cualquier perturbación adicional se traducirá en tensiones inmediatas sobre el precio.

Frente a esa realidad, el desafío para la República Dominicana es enorme. 

Factores que atentan contra la estabilidad macroeconómica

[Comentario Noti 27 de mayo de 2026]

En una reciente conversación con un experto en economía internacional, llegamos a la conclusión de que, en términos generales, el Banco Central subestima la magnitud estructural y multisectorial del choque global.  En su análisis sobre el impacto de la guerra de Medio Oriente sobre la economía dominicana, debe tomar en cuenta no solo el sector petrolero, sino el del gas natural, el sector de alimentos y el de semiconductores.  

Es importante resaltar que los efectos de estos dos últimos canales aún están por reflejarse en la data por la naturaleza rezagada del impacto del choque en sector alimentos y bienes provenientes del mecanismo de precios y oferta ligados a fertilizantes y semiconductores como bienes intermedios en la manufactura de bienes finales.  

El sector de semiconductores se verá impactado por vía de la irrupción en oferta de helio desde Catar.  A diferencia del petróleo, el helio posee sustitutos extremadamente limitados en aplicaciones industriales críticas. 

Asimismo, el Golfo concentra una parte muy significativa de las exportaciones globales de urea, amoníaco y derivados petroquímicos. Una interrupción prolongada de esos flujos podría traducirse en inflación agrícola global persistente, afectando costos de alimentos y fertilizantes mucho después de que los precios del petróleo comiencen a moderarse. Ello implica un riesgo estanflacionario a tomar en cuenta. 

Por otro lado, el Banco Central debe tomar en consideración que la crisis del Golfo podría afectar los ingresos de divisas por concepto remesas, inversión extranjera y turismo. Respecto al comportamiento de las remesas, hay que incluir en el análisis el efecto transitorio que tuvo sobre ese flujo los reembolsos impositivos del gobierno federal, fruto del One Big Beautiful Bill.  

Finalmente, un aumento de las tasas de interés de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo obligarán al Banco Central a subir las tasas de interés si es que desea mantener la estabilidad macroeconómica. 

Los instrumentos monetarios convencionales son mejores

[Comentario Noti 26 de mayo de 2026]

En el comentario de ayer demostré que, a diferencia de lo que afirman las autoridades, la postura monetaria del Banco Central no es neutral, ya que la tasa de interés de referencia se encuentra por debajo de la tasa de interés neutral nominal que es la compatible con la estabilidad macroeconómica. Esto es, la tasa de política es 5.25% y la neutral nominal es 6.1%. 

Otro error de las autoridades fue la decisión de aplazar hasta enero de 2027 el reintegro de unos 46 mil millones de pesos correspondientes a la Facilidad de Liquidez Rápida, con el argumento de preservar condiciones "adecuadas" en el sistema financiero. 

La decisión resulta desacertada por varios motivos. En primer lugar, contradice todo lo que se ha indicado para preservar la estabilidad macroeconómica, ya que en entorno internacional lleva a que la tasa de interés suba. 

En segundo término, beneficia con tasas subsidiadas a quienes recibieron los préstamos entre 2024 y 2025, algunos de los cuales pudieron haber realizado operaciones de arbitraje. Esto implica una transferencia de riqueza a agentes económicos que no aportan a la creación de valor agregado. 

Finalmente, si hubiese sido necesario un aumento de la liquidez, lo cual no es recomendable dado que la postura monetaria actual es expansiva, existen otros instrumentos convencionales más eficientes y transparentes para hacerlo, como las operaciones de repos, compra de divisas o subastas para las recompras anticipadas de títulos emitidos por el organismo emisor. 

Por el bien de la estabilidad macroeconómica, ojalá el Banco Central corrija sus errores a la brevedad posible. 

Corrigiendo al Banco Central

[Comentario Noti 25 de mayo de 2026]

El Banco Central de la República Dominicana, institución que goza de una gran credibilidad, publicó un documento en el cual revela que ha estado cometiendo errores de política monetaria que atentan contra la estabilidad macroeconómica. 

En la Página Abierta que lleva por título “República Dominicana ante un choque petrolero de naturaleza incierta: Un análisis del impacto del conflicto bélico del Medio Oriente en la economía,” publicado el 24 de mayo en el sitio web del Banco Central, se indica que la institución ha mantenido sin cambios su tasa de política monetaria, la cual se encuentra en una postura neutral. E inmediatamente añade, que, en consistencia con esa postura neutral, se decidió posponer hasta enero de 2027 el retorno previsto para junio de este año de los pagos de 46 mil millones de pesos de la facilidad de liquidez rápida. El objetivo de esa medida, argumenta el Banco Central, es evitar “presiones alcistas significativas sobre las tasas de interés, con potenciales efectos adversos en la actividad económica, sin incidir de manera relevante sobre las presiones inflacionarias de origen externo.” 

El primer error que comete el organismo emisor es decir que la postura monetaria es neutral. En un estudio elaborado por técnicos del Banco Central se estimó que la tasa de interés real neutral, que es la tasa de interés real que mantiene la estabilidad macroeconómica, se encuentra alrededor de un 1.5%. 

Dado que la tasa de inflación esperada en los próximos doce meses es igual a un 4.6%, se puede calcular que la tasa de interés de política monetaria debería ser, por lo menos, igual a un 6.1%. Sin embargo, la tasa de política actual se encuentra en 5.25%, lo que significa que la postura monetaria actual es expansiva y, por lo tanto, incompatible con la estabilidad macroeconómica. 

El dato anterior contradice la posición del Banco Central de que la postura es neutral y lleva a recomendar a las autoridades que deben estar preparadas a incrementar la tasa de interés de política por lo menos en 100 puntos básicos en los próximos doce meses, hasta colocarla en un 6.25%. Solo así se evitará la ocurrencia de la inflación de segunda vuelta.   

El segundo error es el aplazamiento del reintegro de los 46 mil millones de pesos. Mañana lo comentaré. 

El reto del nuevo gobernador

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 25 de mayo de 2026]

Kevin Warsh juró el viernes el cargo de presidente de la Reserva Federal (Fed), el banco central más influyente del mundo. El nuevo jefe de la política monetaria estadounidense asume la responsabilidad en una coyuntura inflacionaria muy compleja, marcada por la combinación de altos precios de los combustibles y elevados aranceles. 

La tarea de Warsh no será fácil. En la reunión de política monetaria de abril, encabezada por el expresidente Jerome Powell —quien podrá mantenerse en la Junta de Gobernadores de la Fed hasta 2028— quedaron de manifiesto las divergencias dentro del Comité Federal de Mercado Abierto, aunque es previsible que aumente el número de miembros favorables al alza de la tasa de interés. El viernes pasado, el gobernador Christopher Waller, quien había defendido recortes de la tasa de interés de referencia, afirmó que el banco central debería alejarse de una posible relajación monetaria manifestada en el comunicado de abril. Sin embargo, precisó que un incremento de la tasa de interés solo debería considerarse si se produjera un desanclaje de las expectativas de inflación. 

A fin de contener la inflación, que se colocó en un 3.8% en abril —su nivel más alto en tres años—, el mercado a futuros anticipa un incremento de 25 puntos básicos en la tasa de interés antes del cierre de 2026, lo que la situaría dentro del rango del 3.75% al 4%. Dicho resultado contrastaría con los dos recortes de tasas que se proyectaban para este año antes de la guerra de Irán. 

Asimismo, la decisión del organismo emisor chocaría con la posición del presidente Trump, quien ha manifestado su preferencia por una reducción del costo del endeudamiento para estimular la demanda agregada y acelerar el ritmo de crecimiento económico. Durante la ceremonia del juramento, el mandatario aseguró que Warsh cuenta con todo el apoyo de la administración y manifestó su deseo de que actúe con independencia. No obstante, declaró: “Queremos detener la inflación, pero no queremos detener la grandeza.” 

La tasa de rendimiento de las notas del Tesoro muestra una trayectoria ascendente. El rendimiento de la nota a dos años —especialmente sensible a las expectativas sobre las decisiones de la Fed— se colocó la semana pasada en un 4.13%. A su vez, la tasa de la nota del Tesoro a 10 años, que incorpora una prima que refleja las expectativas de inflación a largo plazo, alcanzó un 4.56%.  Ambos retornos se encuentran, respectivamente, 74 y 61 puntos básicos por encima del nivel registrado antes del inicio de la guerra. 

Por otra parte, la expectativa de una inflación más elevada en los próximos meses, junto al previsible endurecimiento de la política monetaria, ha provocado un aumento de los costos de los préstamos para la adquisición de viviendas. En Estados Unidos, la tasa hipotecaria a 30 años subió hasta un 6.36%, cifra superior al observado antes del recorte de tasas de la Fed en septiembre de 2025.

En Europa, el mercado financiero a futuros prevé que el Banco Central Europeo (BCE) eleve en junio su tasa de referencia de 2% a 2.25% y que vuelva a incrementarla en septiembre otros 25 puntos básicos. En Alemania, los préstamos a diez años ya rondan el 3.6%, lo que supone un encarecimiento de las nuevas hipotecas. El Reino Unido registró una variación abrupta, con tasas fijas a dos años que pasaron del 3.97% al 5.1% en apenas unas semanas.  

Conviene subrayar que las proyecciones sobre tasas de interés no incluyen las consecuencias del desabastecimiento de combustibles que podría darse a partir de junio. Si el precio del petróleo supera los 150 dólares por barril, es muy probable que la tasa de inflación suba más rápido y sus expectativas acentúen su desviación de la meta. Ese escenario obligaría a los bancos centrales de los países de economías avanzadas a adoptar una postura mucho más restrictiva.

El endurecimiento de la política monetaria bajo el mandato de Kevin Warsh afectaría a la República Dominicana. La inflación interanual dominicana se colocó en un 5.11% en abril de 2026, nivel que desborda el límite superior del rango meta fijado por el Banco Central. El resultado refleja localmente el mismo choque energético y geopolítico que complica el trabajo de Warsh. La diferencia es que la Fed enfrenta ese choque con una orientación clara —mantener o subir las tasas— mientras que el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) llega a esta coyuntura tras emitir señales contradictorias, consideradas ruidos monetarios, que erosionan su credibilidad.

A finales de abril, el BCRD mantuvo su tasa de política monetaria en un 5.25% y dejó abierta la posibilidad de una postura restrictiva si las circunstancias lo requerían. Pocas semanas después, aplazó hasta enero de 2027 el reintegro de unos 46 mil millones de pesos correspondientes a la Facilidad de Liquidez Rápida, con el argumento de preservar condiciones "adecuadas" en el sistema financiero. El resultado es un banco central que advierte sobre inflación con una mano y, al mismo tiempo, sostiene la liquidez con la otra para evitar el aumento de las tasas de interés. Esa contradicción tiene un costo que los mercados no tardan en cobrar: si los agentes económicos perciben que el BCRD no actuará con firmeza por el temor a afectar el crecimiento económico, las expectativas de inflación podrían desanclarse.

El panorama se agravaría si el precio del petróleo superase los 150 dólares por barril, umbral que analistas internacionales no descartan. Para una economía importadora neta de energía como la dominicana, esos precios llevarían a una inflación por encima del 7%, en un entorno donde la Fed subiría su tasa de política. En la República Dominicana, elevar la tasa de referencia y endurecer de manera consistente las condiciones de liquidez para preservar el anclaje de las expectativas de inflación tendría costos sobre la actividad económica. Sin embargo, no hacerlo, con la inflación fuera del rango meta y presiones externas que apuntan hacia mayores tasas de interés, supondría un ruido distorsionador cuando el mercado necesita señales claras. El BCRD enfrenta una disyuntiva similar a la de Warsh, aunque con menos margen de maniobra.

Suben las tasas hipotecarias en países industrializados

[Escrito el 22 de mayo de 2026]

La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente ha comenzado a filtrarse con fuerza en los mercados hipotecarios de las economías avanzadas. Aunque los bancos centrales han optado por mantener sin cambios sus tasas de referencia, los costos de los préstamos para vivienda han aumentado con una rapidez que recuerda episodios de tensión financiera. La explicación se encuentra en el repunte de los rendimientos soberanos y en la expectativa de que la inflación obligará a endurecer la política monetaria más adelante.

En Estados Unidos, la tasa hipotecaria a 30 años subió a 6.36 por ciento, superando niveles previos a los recortes aplicados por la Reserva Federal. En Europa, el ajuste también es visible. En Alemania, los préstamos a diez años rondan el 3.6 por ciento, encareciendo de forma significativa el financiamiento de nuevas hipotecas. El Reino Unido registra el salto más abrupto, con tasas fijas a dos años que pasaron de 3.97 a 5.1 por ciento en apenas semanas.

La incertidumbre geopolítica añade un riesgo adicional. La posibilidad de una interrupción prolongada del tráfico por el estrecho de Ormuz presiona los precios del petróleo y alimenta temores de estanflación.  Si el conflicto se prolonga, el encarecimiento del crédito reducirá la actividad inmobiliaria y ejercerá presión a la baja sobre los precios de los bienes raíces. El desenlace dependerá, en última instancia, de la duración de la crisis de Medio Oriente.

lunes, 18 de mayo de 2026

Ruidos monetarios

[Frente al Statu Quo. Publicado en Diario Libre el 18 de mayo de 2026.]

El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) emitió, en poco tiempo, dos señales de política monetaria que apuntan en direcciones opuestas. A finales de abril, anunció que mantendría inalterada su tasa de interés de referencia, se declaró vigilante ante las presiones inflacionarias y dejó abierta la posibilidad de implementar una política restrictiva si las circunstancias así lo requerían. Dos semanas más tarde, aplazó hasta enero de 2027 el reintegro de unos 46 mil millones de pesos de recursos correspondientes a la Facilidad de Liquidez Rápida con vencimiento a junio de 2026, a fin de preservar condiciones de liquidez “adecuadas” en el sistema financiero y evitar presiones alcistas sobre las tasas de interés.

Esas dos decisiones, tomadas en un breve intervalo de tiempo, son incompatibles. La primera revela la disposición a endurecer la política monetaria ante una mayor inflación. La segunda opera en sentido contrario, ya que reduce la probabilidad de un aumento de las tasas de interés. El resultado es un mensaje ambiguo y errático.

Una señal monetaria es una acción o comunicación del banco central que transmite información creíble y consistente sobre su función de reacción. La conocida regla de Taylor es un ejemplo de una señal precisa y coherente, ya que establece cómo se debe ajustar el tipo de interés de política cuando la tasa de inflación se desvía de la meta o la actividad económica se aleja de su nivel potencial. El valor de la señal radica en que reduce la incertidumbre sobre las tasas de interés y favorece el anclaje de las expectativas.

Michael Woodford, profesor de la Universidad de Columbia, sostiene en su obra “Interés y Precios” que la política monetaria funciona principalmente a través de las expectativas. El concepto de orientación futura (“forward guidance”) desarrollado por Woodford describe la práctica mediante la cual las autoridades monetarias comunican de manera explícita sus intenciones sobre los instrumentos de política, en particular la trayectoria esperada de las tasas de interés. Esto implica que la efectividad de la política monetaria depende tanto de las decisiones de tasas actuales como de la capacidad del organismo emisor de comprometer de manera creíble su comportamiento futuro. Un mensaje coherente ancla las expectativas, aumenta la efectividad de la política sin mover la tasa de interés y minimiza el costo real de los ajustes desinflacionarios. Es decir, como remarca Woodford, “la clave de una buena política monetaria es la gestión de las expectativas.”

En contraste, cuando la narrativa o las decisiones del banco central cambian sin haberse producido variaciones en los fundamentos económicos, sino por pura inconsistencia, zigzagueo, ambigüedad o reversión no justificada, la señal se convierte en ruido monetario. Los agentes no pueden distinguir si el viraje en la postura monetaria responde a nueva información sobre la economía o a una preferencia de corto plazo desligada de la regla que la institución está obligada a seguir. Las consecuencias del zigzagueo son una mayor volatilidad de las variables económicas, la pérdida del anclaje de las expectativas y una prima de riesgo adicional sobre la tasa de interés a largo plazo. En una economía pequeña y abierta como la dominicana, un banco central que comunica restricción monetaria, pero actúa al mismo tiempo en sentido acomodaticio, genera dudas sobre su capacidad de sostener la estabilidad cambiaria y, por tanto, de mantener la inflación bajo control. 

El carácter errático de la comunicación del BCRD resulta preocupante. A finales de marzo, la entidad publicó su comunicado de política, donde anunció “la decisión de mantener su tasa de interés de política en 5.25% anual;” al mismo tiempo, indicó que seguirá el monitoreo de las condiciones internacionales para adoptar medidas que contribuyan al cumplimiento de la meta de inflación. Esa postura fue ratificada el 12 de abril, cuando anticipó que la inflación rebasaría el límite superior de la meta, dando a entender que, para garantizar el anclaje de las expectativas, estaría en condiciones de aumentar la tasa de interés. 

No obstante, pocos días después, el organismo emisor publicó un documento donde destacó la existencia de “condiciones de liquidez holgadas,” derivadas de la provisión de 81 mil millones de pesos dentro del marco de la Facilidad de Liquidez Rápida de junio de 2025 y del recorte de 50 puntos básicos en la tasa de referencia, medidas que presionan a la baja las tasas de interés. En síntesis, reconoció que había liquidez holgada, un aumento de precios y que tenía la disposición de subir la tasa para asegurar la estabilidad macroeconómica. 

A finales de la semana pasada, el BCRD informó al país que la inflación sobrepasó el límite superior de la meta y se colocó en un 5.11%. Ante ese resultado, la función de reacción de la autoridad monetaria apunta a la necesidad de un ajuste restrictivo, mediante el aumento de su tasa de interés y la colocación de títulos valores que extraigan liquidez del mercado. Sin embargo, el 12 de mayo las autoridades decidieron aplazar hasta enero del año 2027 el retorno de miles de millones de pesos asociados a las facilidades de liquidez cuyo vencimiento estaba previsto para junio del presente año.

La decisión resulta desacertada por varios motivos. En primer lugar, contradice todo lo que se ha indicado para preservar la estabilidad macroeconómica. En segundo término, beneficia con tasas subsidiadas a quienes recibieron los préstamos entre 2024 y 2025, algunos de los cuales pudieron haber realizado operaciones de arbitraje. Finalmente, si hubiese sido necesario un aumento de la liquidez, existen otros instrumentos convencionales más eficientes y transparentes para hacerlo, como las operaciones de repos, compra de divisas o subastas para las recompras anticipadas de títulos emitidos por el organismo emisor. 

El BCRD goza de una sólida credibilidad y constituye uno de los pilares de la estabilidad macroeconómica nacional. Por ello, resulta imprescindible proteger la institución mediante la estrategia de metas de inflación y el uso de instrumentos monetarios convencionales, como ocurrió en gran medida entre 2012 y 2019. De este modo, la narrativa y las acciones de las autoridades podrán transformar el ruido monetario actual en señales consistentes y óptimas para los agentes económicos.